Cada lunes una nueva entrada con una noticia sobre Historia, Arte, Geografía, Bibliografía, Patrimonio, Fotografía, Hemeroteca, ... de nuestro pueblo: BURGUILLOS

Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

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lunes, 11 de abril de 2022

Hemeroteca: El famoso torero Antonio Reverte, toreó en Burguillos, según la noticia aparecida en el semanario "El Enano", editado el 9 de abril de 1893.

     Mostramos en "Historia de Burguillos", la noticia recogida en el periódico "El Enano", editado en Madrid, sobre la actuación del torero Antonio Reverte, en Burguillos, y publicado el 9 de abril de 1893, y que se conservan en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.
    "El Enano"; Subtitulado como “periódico picante, burlón y pendenciero”, que “escribe de cuanto Dios crió, menos de política, que ni por el forro la conoce, y de religión, que es materia delicada”, se declara continuador de Clarín, otro periódico dedicado a la tauromaquia aparecido en la capital un año antes y del que se compromete a cubrir sus suscripciones. De periodicidad semanal, saliendo los lunes por la tarde, y de cuatro páginas, pronto aumentará de tamaño, aparecerá los martes por la tarde e irá abandonando, aunque no del todo, su carácter general festivo, chismoso y jocoso, y pasa a subtitularse “periódico de ciencias, artes, literatura, y esencialmente de loterías y tauromaquia”. Se dedicará principal y especialmente a las crónicas, descripciones y noticias de toros y sus lidias, en un primer momento de las de Madrid y Aranjuez, haciéndolo después extensivo a las de las demás provincias españolas y plazas de Hispanoamérica, así como a dar cuenta de los sorteos de la lotería nacional y la primitiva y la propia cábala que organiza el mismo periódico. También publicará noticias varias y sueltas sobre otros espectáculos (teatro y bailes), sobre actividades lúdicas de los liceos, así como artículos de costumbres, literarios o de modas, anécdotas, cuentos, poemas, letrillas o charadas en una sección literaria. También incluirá una sección oficial, con noticias muy cortas de la actividad de la corona, las cortes o el gobierno, y otra de noticias extranjeras, muy breves. Otra sección la titulará “Latigazos” y publicará asimismo un folletín.
     Empezará a estamparse en la imprenta de Operarios, a cargo de F.R. del Castillo, para terminar saliendo de la de M. Minuesa. Aunque en un momento aparece como director y redactor único D.M.A. y, posteriormente, como editor responsable, Longinos Pérez, se señala al abogado José Carmona y Jiménez como director de esta publicación. Las iniciales F.J.Y. corresponden a una de las pocas firmas que aparecen. A partir de septiembre de 1858, en su lugar aparecerá el Boletín de loterías y de toros, que continuará su numeración.
     Pues bien, en su edición del 9 de abril de 1893, aparece a toda página y a tres columnas, una biografía del torero del momento, el alcalareño Antonio Reverte Jiménez, y en ella se menciona a nuestro pueblo, en el sexto párrafo, remarcado en amarillo y que transcribimos literalmente, desde el inicio del artículo:

     "En Alcalá del Río, villa de la provincia de Sevilla, nació el diestro Antonio Reverte Jiménez el día 28 de abril de 1870 y fueron sus padres Diego Reverte, mayoral ó conocedor de una acreditada ganadería y Pastora Jiménez.
     Familiarizado desde pequeño con las reses bravas, con las que solía practicar en algunas suertes difíciles; en cuanto cumplió diez y ocho años se decidió á abrazar la arriesgada profesión del toreo, animado por los consejos de algunos aficionados que le habían visto en ocasiones habérselas con toros de respeto, manejándolos con singular destreza.
     Su aprendizaje, lo hizo en las capeas que tenían lugar en el pueblo de su naturaleza y en los inmediatos, como asimismo en los tentaderos de las vacadas que pastan en aquellos contornos.
     La prueba satisfizo á los aficionados que vieron en él desde luego, un torero de esperanzas para el porvenir.
     La inauguración de una plaza de toros en Alcalá del Río por las fiestas de San Gregorio, le dio ocasión para manejar por primera vez el estoque y la muleta, practicando la suprema suerte con bastante lucimiento.
     Repitió el ensayo en Burguillos primero y en la Algaba después, y en ambos puntos demostró tener condiciones para ello, distinguiéndose por su serenidad y arrojo entre los demás que con el tomaron parte en aquella fiesta."

     Leyendo esta noticia tenemos que replantearnos la Historia de la Tauromaquia en nuestro pueblo. En un artículo publicado por Miguel Velázquez Prieto en el boletín de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario "Patrona de Burguillos", nº 7, del 2001, (http://historiadeburguillos.blogspot.com/2017/02/hemeroteca-los-toros-en-la-fiesta-de-la.html) se iniciaba ésta, en 1935. Pues bien a partir de ahora hay que retrotraerla hasta, al menos, 1887-1888, y también hay que relacionarla con las fiestas de la Virgen del Rosario, puesto que menciona, que actuó en Burguillos tras las fiestas de San Gregorio (éstas son en el entorno del 9 de septiembre), por lo que sin duda debió ser en las Fiestas de la Virgen del Rosario.
     Una noticia, sin duda, de capital importancia para la Historia de Burguillos, de su Tauromaquia, y de la Hermandad de la Virgen del Rosario, puesto que un personaje de dicho calibre, también mantuvo una relación indisoluble con su Hermandad de la Vera-Cruz, de Alcalá del Río, a cuyos titulares profesaba gran devoción. 

lunes, 28 de junio de 2021

Hemeroteca: El reconocimiento de una deuda de las Alcábalas de Burguillos, en una Real Orden, en la Gaceta de Madrid del 26 de enero de 1888.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia recogida en "La Gaceta de Madrid", editado en la capital del reino, sobre la Real Orden del Ministerio de Hacienda sobre el reconocimiento de una deuda de las Alcábalas de Burguillos, y publicado el 26 de enero de 1888, y que se conserva en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.
   "La Gaceta de Madrid"; fue una publicación periódica oficial editada en Madrid desde 1697 hasta 1936 en la que fue sustituida en la práctica por el denominado Boletín Oficial del Estado. La Gaceta, en el momento de su nacimiento, estaba dirigida y administrada desde la iniciativa privada. Esta circunstancia varía por completo durante el reinado de Carlos III, quien, en 1762, decide otorgar a la Corona el privilegio de imprimir La Gaceta. De esta forma, la publicación pasa a convertirse en un medio de información oficial que refleja los criterios y decisiones del Gobierno.
   Posteriormente, por la Real Orden circular del Gobierno dirigida á todas las autoridades del reino de 22 de septiembre de 1836, se establece que los decretos, órdenes e instrucciones que dicte el Gobierno se considerarán de obligación desde el momento en que sean publicados en La Gaceta. De este modo, La Gaceta pasaba a convertirse en un órgano de expresión legislativa y reglamentaria, característica que conservará hasta la actualidad.
   En cuanto a la estructura de La Gaceta, es en 1886 cuando se establece que la publicación sólo contendrá documentos de interés general (leyes, decretos, sentencias de tribunales, contratos de la Administración Pública, anuncios oficiales, entre otros); asimismo se establece un orden de preferencia en la publicación de las disposiciones que atiende a criterios de urgencia y un orden de prioridad de la inserción de documentos: Leyes, Reales Decretos, Reales Órdenes. Por último, se prescribe que, dentro de cada sección, el orden de publicación ha de ser el de antigüedad de los Ministerios, siempre tras la Presidencia del Consejo de Ministros. Toda esta estructura será perfilada por una Real Orden de 6 de junio de 1909.
   Por lo que se refiere a la denominación, previamente había recibido nombres como Gazeta nueva de los sucesos políticos y militares (1661-1662), Gaceta ordinaria de Madrid (1667-1680) o Nuevas ordinarias de los sucesos del Norte (1683-1697). En 1697 empezó a publicarse como Gaceta de Madrid, nombre que mantendría, con transitorios cambios de denominación, hasta entrado el siglo XX. Es importante resaltar que en determinados momentos históricos convivieron, al mismo tiempo, varios diarios oficiales con denominaciones distintas.
   En 1936, tras el estallido de la guerra civil, adoptó el título Gaceta de la República: Diario Oficial en noviembre de dicho año. Esta publicación sería sustituida tras el fin del conflicto por el Boletín Oficial del Estado, que se había empezado a publicar el 2 de octubre en la zona sublevada tras una etapa previa bajo el título Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional.   
      Pues bien, en la página 213 de la edición del 26 de enero de 1888 (número 26), a tres columnas, en la que se publican diversos Reales Decretos y Reales Órdenes emanados desde los Ministerios de la Guerra, y de Hacienda, aunque el que nos interesa fundamentalmente a los burguilleros, es el que aparece al final de la segunda columna, e inicio de la tercera, sobre el reconocimiento de una deuda de la alcábala de Burguillos, y que pasamos a transcribir íntegramente:


   Excmo. Sr.: Visto el expediente instruido para el reconocimiento de una carga de justicia de 161 pesetas 49 céntimos de renta anual que, por el equivalente de las alcabalas de Burguillos (Sevilla), corresponde al Marqués de Monreal:
   Resultando que el partícipe no ha presentado los documentos exigidos por la legislación vigente para que pueda reconocerse una carga de justicia que procede de alcabalas:
   Vista la ley de 22 de Julio de 1880; y
   Considerando que ha transcurrido ya con mucho exceso el último plazo concedido para que se hiciese la presentación de aquellos documentos;
   EL REY (Q. D. G.), y en su nombre la REINA Regente del Reino, conformándose con lo informado por las Secciones de Hacienda y de Estado y Gracia y Justicia del Consejo de Estado, se ha servido declarar caduca­da la carga de justicia de que se trata.
   De Real orden lo digo á V. E. para su conocimiento y, efectos oportunos, con devolución del expediente original. Dios guarde á V. S. muchos años. Madrid 29 de Diciembre de 1887.
LÓPEZ PUIGCERVER
Sr. Director general de [de] la Deuda pública.

   ¿Qué son las Alcabalas? Entre las múltiples formas de tributación, que la fiscalidad del estado ponía en práctica, para allegar ingresos, estaba la famosa alcabala. Era el derecho de pago de un impuesto con destino al rey, que generaba todo lo que se compraba o vendía. Era asimismo, obligatorio el pago en los casos de permutas.
   En la Villa de Burguillos, la fórmula que se empleaba para poner en práctica su aplicación, consistía en adoptar el procedimiento del arriendo. La concesión partía del titular del señorío, que al ser jurisdiccional, tenía a su cargo la total administración de los intereses del estado, o del rey, que tanto vale decir lo uno como lo otro. Solía conceder al Cabildo la facultad de sacar a subasta el cobro, y a veces en unión, en régimen de monopolio, del llamado ramo de Panilla.
   Sin duda, datos interesantes para la historia de nuestro pueblo.

lunes, 15 de marzo de 2021

Hemeroteca: Una epidemia de Difteria en nuestro pueblo, según la noticia recogida por el periódico "La Iberia", de 27 de octubre de 1887.

Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia recogida en "La Iberia", editados en Madrid, el 27 de octubre de 1887, sobre la epidemia de Difteria, que asoló Burguillos en 1887, y que se conservan en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.
   "La Iberia"; fue una publicación periódica editada en Madrid desde 1854 a 1866, y de 1868 a 1898. Junto a otros prohombres del liberalismo progresista, como los dramaturgos Manuel de Llano y Persi (1826-1907) y Juan de la Rosa González (1820-1886), fue fundada por el farmacéutico, periodista y también dramaturgo Pedro Calvo Asensio (1821-1863). Aparece su primer número el 15 de junio de 1854, en pleno movimiento militar en el que participa el propio Calvo y que un mes después finalizará en la Vicalvarada dando paso al Bienio Progresista (1854-1856). Será el prototipo del nuevo e influyente periodismo político y cauce del Partido Progresista. Para ello, Calvo supo rodearse de un nutrido grupo de excelentes periodistas y a la vez preclaras plumas del progresismo. Entre ellas, la de Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), que se formará como periodista en este diario desde 1857 y del que será redactor-jefe antes de asumir su dirección el uno de octubre de 1863, tras el fallecimiento de Calvo -su mentor y amigo- a la edad de 42 años, el 18 de septiembre de ese año, y adquirir la propiedad del periódico a su viuda –Ana María Posadas-, que la compartirá con José Abascal y Carredano (1829-1890). Este ya era copropietario –a partes iguales- con Calvo del diario desde 1862, y en 1864, junto a Sagasta y los hermanos Rojas, crearán su sociedad editora.
   Con el subtítulo “diario liberal de la mañana” (a partir de 1860 desaparecerá la mención temporal), se publicará en entregas de cuatro páginas compuestas en cuatro densas planas de pequeña tipografía. Formará parte de la renovada prensa informativa y política española, cuyos contenidos van estructurados en secciones. Estas serán la Doctrinal (artículo de fondo o editorial), Noticias (Provincias, Madrid, Ultramar, Extranjero), Oficial (legislación), Variedades, Revista de teatros, Religiosa (cultos), Mercantil (cotizaciones de la Bolsa), Espectáculos (cartelera), Recreativa (folletín, que después se denominará Biblioteca de La Iberia y ocupará, generalmente, los faldones de la primera y segunda página) y Anuncios (que ocupará, aunque no siempre, la última plana completa). A estas se sumarán otras con los epígrafes Opinión, Gacetilla, Correspondencias extranjeras, Últimas noticias, Comunicado o Sección de remitidos, así como la parlamentaria o de Cortes, las de Política interior y Política exterior, además de otra de Astronomía (meteorología) o de Lotería nacional, con el listado de los premios.
   No se publicará los lunes. A partir del 14 de noviembre de 1854 aumenta a cinco sus columnas por página. A partir del dos de diciembre de 1856 lo hace su formato y se empieza a componer a seis columnas, que las mantiene cuando vuelve a extender más su tamaño a partir de enero de 1860, llegando a indicar que es el de mayor dimensión y con mayor cantidad de “letras” de cuantos se publican. Imprime diversas ediciones (para Madrid y provincias) e incluso varias al día, así como, desde 1859, una edición económica, siendo distinguidas sus dos principales ediciones como la “grande” y la “chica” o económica. Además, entre diciembre de 1862 y el siete de septiembre de 1863, publicará también una edición satírica semanal, con caricaturas. Bajo la dirección de Sagasta llegará a ser uno de los diarios más leídos, y en 1865 superará en circulación a Las novedades (1850), el otro de los grandes noticieros, aunque La correspondencia (1859) se había convertido en el de mayor circulación de España, según la recaudación por timbre.
   En su artículo de presentación se había proclamado “campeón de las doctrinas liberales” y había indicado que “la imparcialidad” era “su divisa; la legalidad, su escudo” y “la libertad, su grito de guerra”, y aunque exprese también que “no nos hemos afiliado a ningún partido”, se convertirá en órgano efectivo del Partido Progresista, incluyendo en sus páginas una sección bajo los epígrafes Circular o Boletín oficial de esta formación política. Desde La Iberia se combatirá a los ministerios moderados o unionistas de Ramón María Narváez (1800-1868) y de Leopoldo O’Donnell (1809-1867), y en un artículo del seis de septiembre de 1856 de Calvo Asensio se criticará duramente a los liberales que en 1858 se integrarán en la Unión Liberal liderada por el citado O’Donnell. Por el contrario, se mostrará favorable al general Baldomero Espartero (1793-1879).
   La relación entre los periodistas de La Iberia y la actividad revolucionaria, política e institucional será muy estrecha, pues no sólo Calvo será diputado en 1854 y 1856 y Sagasta llegará a liderar el liberalismo progresista, tras el asesinato del general Prim (1870) y durante la Restauración, y ocupará varias veces la presidencia del Consejo de Ministros, sino otros de sus redactores o posteriores directores obtendrán actas de diputados o senadores u ocuparán cargos en la Administración. Es el caso del poeta Gaspar Núñez de Arce (1834-1903), que será su corresponsal en la Guerra de África (1859); del jurisconsulto Carlos Massa Sanguineti (1823-1883), que lo fue en la guerra austro-italiana (1859); o de Augusto Suárez Figueroa (1852-1904), Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880), Fernando Fragoso (1830-1899), el ya citado Llano y Persi (1826-1907), Francisco Javier Carratalá (1830-1870), José María López del Pino (-1881), o Manuel Lasala. Hartzenbusch (1894) da un listado de hasta 36 periodistas de La Iberia, y además de los citados, incluye en su relación a los escritores Ventura Ruiz Aguilera (1820-1881) y Eugenio Sellés (1844-1926), a Francisco Javier de Moya (1821-1885), a su crítico teatral Juan de la Rosa González (1820-1886), a Víctor Balaguer (1823-1901), José Aguirre o Augusto Anguita.
   A comienzos de 1858, La Iberia había mantenido una áspera polémica doctrinal con el órgano más representativo del Partido Demócrata –La Discusión (1856-1887)-, lo que causará que un grupo de los periodistas de esta pasase a engrosar la redacción de la primera, como es el caso de un entonces joven Manuel Ruiz Zorrilla (1833-1895). Como periódico más representativo del “espíritu del 54”, y defensor de la libertad de imprenta y de la soberanía nacional, será uno de los diarios que más sufrió multitud de denuncias, multas, secuestros, procesamientos y suspensiones, como el consejo de guerra al que se verán sometidos su director, editor responsable y periodistas el cinco de agosto de 1864, en virtud de la ley de imprenta del 29 de junio de ese año. Sagasta fue detenido, juzgado y condenado a muerte por su participación en el pronunciamiento de la sargentada del Cuartel de San Gil, el 22 de junio de 1866,  pero logrará huir y refugiarse en Francia. El último número del diario había sido publicado un día antes. El dos de enero de 1868 reaparecerá este órgano del Partido Progresista con el título La nueva Iberia, que también forma parte de esta Hemeroteca Digital de la BNE. 
   La cabecera del diario liberal progresista fundado en 1854 por Pedro Calvo Asensio (1821-1863), y que había dejado de publicarse en 1866, retoma su antiguo título tras el triunfo de La Gloriosa. Previamente, en los nueve primeros meses de 1868 se había publicado en su sustitución La Nueva Iberia, título que también forma parte de esta Hemeroteca Digital de la BNE. Al reaparecer La Iberia, el 30 de septiembre de 1868, lo hará siguiendo la secuencia y numeración que había dejado interrumpida el 21 de junio de 1866, y con la indicación del nombre -además del de su fundador- de su director, que no era otro que el de Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), quien tras regresar del exilio y ser nombrado ministro del Gobierno provisional presidido por el general Serrano, será sustituido a partir del 22 de octubre por el antiguo redactor y también exdirector del diario: el cordobés Carlos Rubio Colell (1831-1871). En su reaparición había indicado que quedaba excusado decir que “los redactores de la Nueva y los de la antigua, son y han sido siempre los mismos”:
   Seguirá siendo un diario de cuatro páginas, compuestas, generalmente, a seis o cinco columnas, que imprimía varias ediciones y que no se publicaba los lunes. Un diario que había renovado el periodismo político, inspirado dos revoluciones –la liberal del 54 y la democrática del 68- como órgano oficioso del Partido Progresista y era redactado con estilo ágil y calidad literaria por brillantes periodistas y escritores, muchos de los cuales obtendrían actas parlamentarias o altos cargos de la Administración. El caso paradigmático es el del propio Sagasta, quien tras el magnicidio del general Prim (1870), asumirá su liderato a través, primero, del Partido Radical y, seguidamente, del Partido Constitucional, siendo en dos ocasiones presidente del Consejo de Ministros, la primera durante el reinado de Amadeo de Saboya (1871-1872) y la segunda en los tres meses previos al golpe de Martínez Campos (1874), y, desde la fundación del fusionista Partido Liberal en 1880, en cinco mandatos durante el turno de partidos de la Restauración.
   Durante este periodo sus secciones más importantes serán la del artículo de fondo o doctrinal (editorial), sus crónicas parlamentarias y, especialmente, su amplia revista de prensa dedicada a atacar la prensa conservadora, carlista y republicana. Tendrá, asimismo, secciones de noticias, política extranjera, oficial, telegramas, gacetillas, espectáculos, tribunales, religiosa, meteorología, cotizaciones de bolsa, últimas noticias, folletín y, en su última plana, anuncios comerciales.
   Entre sus redactores y colaboradores se encontraron Juan de la Rosa González (1820-1886), Concepción Arenal (1820-1893), Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880), Servando Ruiz Gómez (1821-1888), Eugenio Montero Ríos (1832-1914), Gaspar Núñez de Arce (1834-1903), Eugenio Sellés (1842-1926); los hermanos Manuel (1835-1911) y Félix González Llana (1850-1921), como cronista político y crítico teatral, respectivamente, así como José Ortega Munilla (1856-1922), entre otros.
   Se ha indicado que este diario con el tiempo terminó por identificarse de tal forma con la personalidad de quien había sido su director, Práxedes Mateo Sagasta, “que se convirtió en su permanente órgano de prensa”. Entre 1876 y 1883 estará dirigido por un sobrino del propio Sagasta, Tirso Rodrigáñez Sagasta (1853-1935), que llegará a ser ministro de Hacienda tanto con su tío como con Canalejas. De 1884 a 1886 lo dirigirá el dramaturgo cómico Emilio Sánchez Pastor (1853-1935), que anteriormente había sido cronista parlamentario del diario. Y probablemente José Sánchez Guerra (1859-1935) lo dirigiera también antes de que el 11 de octubre 1886 adquiriese su propiedad y asumiera la dirección Manuel Martínez Aguiar (-1942), que ubicó su redacción en un nuevo edificio e intentó, fructuosamente, hacer de este un periódico al estilo norteamericano. Superado por otros grandes diarios madrileños, La Iberia desaparece en plena guerra colonial, siendo la última entrega de su colección la correspondiente al 14 de mayo de 1898, tras cuarenta y cinco años en publicación.
     Pues bien, en una de las páginas de la edición del 27 de octubre de 1887, a cinco columnas, aparece una noticia bajo el título genérico de Noticias Generales, una serie de pequeñas referencias, aunque la que nos interesa fundamentalmente a los burguilleros, es la quinta que aparece en la zona inferior de la cuarta columna, y que pasamos a transcribir íntegramente:


NOTICIAS GENERALES
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   En Burguillos está causando la difteria numerosas víctimas.
   Las autoridades locales, de acuerdo con la Junta de Sanidad, han empezado a tomar las medidas más convincentes a la pronta desaparición de la epidemia.

   Leyendo esta noticia de 1887, comprendemos el alcance actual de las epidemias, y que no hay nada nuevo bajo el sol... ya que por desgracia estas noticias han sido cíclicas a lo largo de la historia, aunque afortunadamente la difteria, gracias a la vacuna, prácticamente ha pasado a la historia.

lunes, 8 de febrero de 2021

Hemeroteca: Burguillos en la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1887

   Mostramos en Historia de Burguillos los datos recogidos en la "Guía de Sevilla. Su provincia, &. para 1887" editado en 1887 por Manuel Gómez Zarzuela, Año XXIII, y cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.
   Esta publicación en forma de anuario, estuvo publicándose durante 32 años, primero por el periodista Manuel Gómez Zarzuela, y desde el fallecimiento de éste, en 1887, por Vicente Gómez Zarzuela. Incluye noticias e información de utilidad sobre las instituciones (arzobispado, capitanía general, tercio naval, audiencia territorial, universidad, ayuntamiento, diputación, aduanas, etc.), entidades (sociedades y colegios profesionales, escuelas, bibliotecas, hospitales, comercios, industrias, etc.), edificios y monumentos, transportes y servicios públicos, la agricultura, así como de los integrantes de dichas instituciones, corporaciones y sociedades y de la vida social y cultural sevillanas. Da cuenta de un indicador general del comercio, la industria y profesional, e incluso una guía del vecindario hispalense con trascendencia social y económica.


   Cada tomo, de entre 400 y 700 páginas, comienza con un índice alfabético de materias, así como un almanaque y está dividido en secciones. Incluye también publicidad y al final un plano de la ciudad. Con una amplísima información, estaba dirigido no sólo a los sevillanos sino a los viajeros, por contener información también de carácter turístico. También se tituló Guía oficial de Sevilla y su provincia.
   Pues bien en su página 105 encontramos la primera mención a nuestro pueblo, cuando en el primer párrafo se mencionan los pueblos agregados al Juzgado 3º de San Vicente, y que pasamos a transcribir literalmente:


   Pueblos agregados: Algaba, Burguillos, Garrobo, Guillena y Santiponce.   

   En la página 110 encontramos la siguiente mención a nuestro pueblo al relacionarse los Caminos provinciales y municipales construidos en la provincia, y que pasamos a transcribir literalmente:

   CAMINOS PROVINCIALES Y MUNICIPALES CONSTRUIDOS EN LA PROVINCIA.- Caminos provinciales. - De Alcalá del Río a Burguillos, 7 kilómetros 24 metros. 

   En la página 201 encontramos la última mención a nuestro pueblo. En concreto al hablar del Registro de la Propiedad de Sevilla, y que transcribimos literalmente:


Registro de la Propiedad de Sevilla. - Calle del Conde Barajas, 15.-
Corresponden á él los cuatro distritos judiciales de la capital y los 25 pueblos que á continuación se expresan: Algaba, Almensilla, Alcalá del Río, Bollullos de la Mitación, Bormujos, Burguillos, Brenes, Camas, Castiblanco, Castilleja de Guzmán, Castilleja de la Cuesta, Coria, Gelves, Gerena, Gines, Guillena, Mairena del Aljarafe, Palomares, Pueblo junto á Coria, Rinconada, San Juan de Aznalfarache, Santiponde, Tomares y Valencina.

... Aunque escasos, siguen siendo datos interesantes para seguir conociendo nuestro pueblo.

lunes, 11 de enero de 2021

Hemeroteca: El Burguillos de 1887 en el "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración..." editado en Madrid por Carlos Bailly-Baillière.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" los datos recogidos en el "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, ó Directorio de las 400,000 señas de España, Ultramar, Estados Hispano-Americanos y Portugal", editado en 1887 por Carlos Bailly-Bailliere, y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de España. Es una publicación anual que comienza a editar en 1879 Carlos Bailly-Baillière, entonces librero de la Universidad Central, de Madrid, del Congreso de los Diputados y de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, en el que se ofrece en torno -según señala- a 400.000 señas de las personas que integran la instituciones de las Administraciones Públicas (Casa Real y sus empleados, Cortes, ministerios, cuerpo diplomático, etc.) y de cualesquiera que tuviera un oficio o profesión (abogados, arquitectos, notarios, médicos, marmolistas, boteros, libreros, impresores, fotógrafos, carpinteros, etc.) o fuera propietario de un comercio, industria o fábrica, o ejerciera un servicio público, tanto de Madrid y resto de provincias, como de las posesiones españolas de Ultramar y de los Estados hispano-americanos.
   Estructurado por provincias, partidos judiciales y localidades (en el caso de España, comienza por Madrid, y ofrece el listado por calles), colonias o estados, al comienzo de cada epígrafe ofrece una breve información general (número de habitantes, listado de sus parlamentarios, etc.). También da cuenta de centros culturales, casinos, periódicos o colegios.
   Es una publicación al estilo de otras que se publican en Europa y, según su editor, sigue el mismo plan del francés Annuaire-almanach, de Diderot-Bottin. Llega a superar las dos mil páginas, incluye al principio un calendario y ofrece diversos índices alfabéticos por nombre de personas y de lugares (nomenclátor) y por profesiones, además del de los numerosos anunciantes (profesionales, industrias, comercios), cuya publicidad va inserta al final de cada volumen y está acompañada, en muchas ocasiones, de grabados de productos, maquinaria, objetos de consumo o de edificios de las empresas y fábricas. También da información de las tarifas arancelarias aduaneras o las de los transportes.
   Para su confección cuenta con corresponsales en las capitales de provincia y en los diferentes países, y el editor compila también los extensísimos datos que le llegan por otras fuentes, como son las consulares, las de las autoridades de las propias Administraciones (secretarios de ayuntamientos) y los que les remiten los propios profesionales, comerciantes e industriales. A partir de 1881, la publicación pierde la palabra "almanaque" y sigue publicándose hasta 1911, bajo la cabecera Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración.

   Pues bien, en su página 1636, encontramos a cuatro columnas la referencia dedicada a nuestro pueblo, dentro del capítulo dedicado a Sevilla y su provincia, entre los pueblos, ayuntamientos y agregados del partido judicial de Sevilla, concretamente en la segunda columna en la parte media-inferior, que pasamos a transcribir literalmente, completando entre corchetes la explicación de las abreviaturas:

BURGUILLOS. - V. [Villa] con Ayunt. [Ayuntamiento] de 575 hab. [habitantes], sit. [situada] á 16,6 kilóm. [kilómetros] de Sevilla. - Produce cereales, aceite y naranjas, y se crían ganados de todas clases. - Carretera á la Capital. - Féria el 4 de octubre.
Alcalde. -Medina (Francisco).
Secretario. - Benjumea (Miguel).
Juez municipal. - Pérez (Manuel).
Fiscal. - Gadea (Antonio).
Secretario. - Benjumea (Miguel).
Párroco. - Sánchez (José).
Instrucción pública. - Profesor, Franco Barrera (José). - Profesora, Álvarez (Ángela).
Abacerías. - Antón (Benito). - Brenes (Antonio). - Marcos (José). - Martín (Manuel).
Estanquero. - Pérez (Pablo).
Médico. - Patraña (Antonio).
Posadero. - Benito (Eusebio).
Restaurant. - Olmedo (Antonio).
Tejidos. - Medina (Francisco). - Rosa (Manuel).
Zapateros. - Cruz (Manuel). - Vargas (Francisco).
   En este año de 1887, El Anuario repite los mismos datos del año anterior (1886), lo que implica una continuidad y normalidad en la vida cotidiana de nuestro pueblo.