Cada lunes una nueva entrada con una noticia sobre Historia, Arte, Geografía, Bibliografía, Patrimonio, Fotografía, Hemeroteca, ... de nuestro pueblo: BURGUILLOS

Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

lunes, 17 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Un documento histórico: Las Reglas de Nuestra Hermandad de 1802", de Joaquín Velázquez Gallego en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 5, de 1999, pág. 27

      Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Joaquín Velázquez Gallego en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 1999 que hace el nº 5, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Un documento histórico: Las Reglas de Nuestra Hermandad de 1802" (página 27), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:


     De entre los escritos históricos que la Hdad. de Ntra. Sra. del Rosario custodia en su archivo, y que periódicamente saca a la luz en el artículo denominado "sabías que...", tratando de dar a conocer aspectos históricos de nuestra hermandad que tiene más de 300 años de vida, hemos encontrado el documento que se transcribe literalmente y que trata sobre los "Nuevos establecimientos que se han de cumplir por esta Hermandad", es decir, las reglas que se aprobaron en un cabildo para encauzar la vida de la Hermandad en los comienzos del siglo XIX, redactándose de la siguiente manera:
     " ...atendiéndose por Nuestro Reverendo Señor Presidente, Oficiales y demás hermanos de esta Hermandad a que acaso podrá haber sido motivo para no incorporarse en ella muchos fieles el no pagar de algún sufragio, ya que no en la vida ni en la muerte; se acordó de conformidad que para el sufragio del alma de cada uno de los hermanos que fallezcan (y constara de la lista, que al final de este libro se ha de poner de los que se han recibido y se reciban por hermanos), se mande decir por esta Hermandad una misa cantada, su limosna de diez reales y que se de media libra de cera para alumbrar al cuerpo del difunto cuyo gasto hade ser de cargo de la misma.
     Que todos los hermanos han de ser obligados a concurrir al entierro del que fallezca, y faltando ha de pagar por cada vez una cuenta de cera o su valor, al menos, que no sea por ausencia, enfermedad u otra legítima causa, que deberá ser testigo nuestro hermano fiscal que es o fuese.
     Que por el hermano Mayordomo, Alcalde, Diputado o Escribano, sucesivamente se de orden al muñidor en tiempo y hora competente para que avise a dicho fin.
     Así mismo serán obligados todos los hermanos que sean y fuesen a pedir una demanda cada mes por su antigüedad, y faltando, por cada día de fiesta que no lo cumpla, contribuirá con la limosna de un real en cuyo cumplimiento cuidará el Mayordomo y demás oficiales.
     Igualmente considerándose tener Nuestra Hermandad algún fondo proporcionado para cumplir la Función de Purificación, Asunción y el Santísimo Rosario, y atendido el mayor culto de Dios y de Nuestra Santísima Madre y Señora Titular, y excitar a los fieles a la mayor compasión y acompañarla en la tierna soledad que quedó por la muerte de su Santísimo hijo y Nuestro Redentor Jesucristo, se acordó de conformidad se haga por esta hermandad y costee perpetuamente en el Viernes Santo de cada año Procesión de Soledad, precedido a ella Sermón de este Misterio, contribuyéndose para él la limosna acostumbrada de cincuenta reales para los dichos párrocos, veintiséis -reales- de cera para los ministros de Iglesia, y la demás, que para los hermanos y dichos fieles pueda la Hermandad sufragar, volviéndola a recoger.
     En el cumplimiento de todo lo que nuevamente queda establecido, pondrá el debido cuidado y esmero el Mayordomo y demás oficiales, que son y fueren y el Señor Cura que es o sea como Presidente de esta Nuestra Hermandad que -- a los Señores Provisor y Visitadores u otros establecimientos para su mayor validación y cumplimiento inviolablemente; con lo que se concluyó este acuerdo y cabildo que firman el Señor Cura Presidente, y demás que saben hacerlo, por si y por los que no, de todo lo cual yo el Secretario certifico...
"
     Como se deduce del documento, los hechos más importantes en la vida de Nuestra Hermandad por entonces, era el enterrar y honrar a los hermanos fallecidos y celebrar tres misas principales a lo largo del año (La Purificación - Candelarias - el 2 de febrero, la Asunción el 15 de Agosto, y el Rosario el 7 de Octubre, que es la única que hoy mantiene nuestra corporación), pedir mensualmente por el pueblo y la gran novedad que constituye el procesionar el Viernes Santo como Virgen Dolorosa, tradición que mantuvo hasta el siglo XX de forma esporádica como se demostró con la fotografía que apareció en el Boletín nº 2 del año 1996, en la sección, denominada "Archivo Gráfico".
Joaquín Velázquez Gallego




lunes, 10 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La Iglesia en Burguillos a fines del siglo XVII, a través de la Visita Pastoral de 1681", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 13, de 2007, pág. 74, 75, y 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2007 que hace el nº 13, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La Iglesia en Burguillos a fines del siglo XVII, a través de la Visita Pastoral de 1681" (páginas 74, 75 y 77), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:




     La vida religiosa en Burguillos a lo largo de la Edad Moderna, esto es, durante los siglos XVI al XVIII, gravitó en tomo al templo parroquial de San Cristóbal Mártir, el convento de Terceros Franciscanos de Sancti Spíritus del Monte y la ermita de San Sebastián. Tales edificios, de los que sólo nos ha llegado como sabemos la Parroquia, aglutinaron entre sus muros las devociones locales y concentraron un patrimonio artístico que ha sufrido a lo largo de su historia diferentes vicisitudes. Por ello en esta ocasión queremos hacer un recorrido por los edificios religiosos de nuestro pueblo a fines del siglo XVII, tomando como base el informe de la Visita Pastoral efectuada en Burguillos el 23 de noviembre de 1681 por el Visitador Don Pedro de Castaños Galindo (1).
     Con el objetivo del mejor control de la vida eclesiástica y la administración de los bienes temporales de la Iglesia, el Concilio de Trento hizo obligatoria la práctica de la Visita Pastoral, consistente en la inspección del territorio diocesano por medio de unos funcionarios eclesiásticos, designados al efecto, los Visitadores. Al llegar a la parroquia, el Visitador no sólo inspeccionaba la fábrica material del templo -estado de conservación y limpieza de altares, ornamentos sagrados, etc.-, sino que también tomaba las cuentas a las hermandades y cofradías allí establecidas, al tiempo que pedía informes sobre las prácticas piadosas, costumbres y nivel de moralidad de los fieles, e incluso dejaba por escrito algunas consideraciones demográficas y socioeconómicas sobre la vida local. Para el Arzobispado de Sevilla, estos informes se escalonan entre los siglos XVII y XIX, constituyendo una valiosa fuente no sólo para el conocimiento de la vida religiosa en épocas pasadas, sino para el estudio de la historia local por la variedad de aspectos complementarios que se recogen en estos informes.
     En el caso del Burguillos, el informe más antiguo es éste de la Visita de 1681 efectuada por el citado Don Pedro de Castaños Galindo, quien llegó a la localidad el 22 de noviem­bre. Al día siguiente se dirigió a la Parroquia, donde siguiendo el ritual propio de la Visita Pastoral, comenzó la inspección por el sagrario del altar mayor, donde el Santísimo Sacramento se veneraba en un relicario de plata. De aquí se pasó a la pila bautismal, "que es [de] piedra y está en un cuarto que tiene puerta a la iglesia". En esta capilla bautismal se guardaban también los Santos Oleos y el crisma en tres ampolletas de plata. Y en el Archivo Parroquial fueron reconocidos los libros sacramentales -de bautismos y desposorios-, que se hallaban en regla.
     Muy interesante es la descripción que el Visitador nos hace del templo parroquial, no sólo por reflejar el aspecto que el edificio mostraba antes de las grandes reformas barrocas del siglo XVIII que le dieron su impronta actual, sino también por describimos el primitivo patrimonio de retablos, esculturas y pinturas, reemplazadas por otras en el Setecientos.
     En este momento el templo se describe compuesto por una sola nave, con dos puertas y campanario "con tres campanas grandes y pequeñas". El presbiterio o capilla mayor "es de bóveda" y el resto de enmaderado. La iglesia debía mostrar todavía visible su primitiva estructura mudéjar en su única nave cubierta con techumbre de madera, separada - a través del arco toral, que primitivamente fue apuntado y hoy lo es de medio punto- del presbiterio, cubierto éste tal vez con bóveda de crucería gótica o bien con bóveda de paños sobre trompas, modalidades de cubiertas ampliamente extendidas en la arquitectura medieval del valle del Guadalquivir. El imafronte o fachada principal de la iglesia estaba coronado por una espadaña -antecesora de la actual barroca- en la que se albergaban tres campanas, entre grandes y pequeñas.
     El templo debió erigirse al compás del nacimiento de la propia villa en la Baja Edad Media, como lo prueba el que la localidad ya aparezca citada en el denominado Libro Blanco del Archivo de la Catedral de Sevilla, redactado en torno a 1411 y en el que se recoge la red de parroquias de la Archidiócesis hispalense.
     La vetustez de la iglesia y la modestia de sus materiales constructivos determinaron bien pronto la necesidad de reparaciones. Así ya en julio de 1643 el Cabildo de la Catedral de Sevilla había concedido al Concejo de Burguillos 50 ducados "para labrar la iglesia que está caída" (2). Y ahora este informe de 1681 señala que "necesita de aderezarse la capilla mayor porque amenaza ruina", habiéndose estimado las reparaciones por un maestro de obras en 1.700 reales. Aunque no sabemos si se acudió pronto al remedio de estos daños, lo cierto es que la situación del templo fue requiriendo de nuevas intervenciones, que se intensificarán a lo largo del siglo XVIII. A comienzos de la nueva centuria, el cabildo de la Catedral de Sevilla -que tenía entre sus competencias el control de los presupuestos de obras de los templos de la Diócesis a través del cobro y distribución del importe del impuesto del diezmo- encomendó en febrero de 1703 a José Tirado, maestro mayor de obras del Arzobispado, la visita de la parroquia de San Cristóbal de Burguillos, entregando memoria de obras por 5.000 reales, para cuyo pago se aplicó el producto de los diezmos de los años 1701 y 1702 (3). Andando el siglo se acometerán nuevas obras, como las presupuestadas en 1730 por Diego Antonio Díaz en la cantidad de 10.000 reales de vellón, centradas en las cubiertas de la nave y capilla mayor y otros reparos menores; y los trabajos de ampliación del templo desarrollados entre 1774 y 1779, con la participación de los maestros mayores Ambrosio de Figueroa, José Álvarez y Pedro de Silva, y que consistieron en la reforma de la capilla mayor y el añadido de la nave derecha o de la Epístola, actual del Sagrario (ya que la contraria o del Evangelio se hallaba como en nuestros días dedicada a dependencias de servicio de la iglesia), además de la remodelación de los exteriores para darle la impronta clasicista con la que la Parroquia ha llegado a nuestros días (4).
     El informe de 1681 también nos describe los altares que ornamentaban el interior del templo, anteriores todos a los que podemos contemplar hoy, pues como quedó dicho las reformas del siglo XVIII supusieron la renovación del ajuar del templo. Así el templo contaba en 1681 con cinco altares. El mayor, al que se accedía subiendo unas gradas, tenía "un retablo dorado antiguo con pinturas y el sagrario". Tal retablo pictórico de estilo tardogótico o bien renacentista, cuya iconografía silencia el documento, aunque lógicamente debió dedicarse a San Cristóbal, titular del templo, acabaría siendo sustituido por el actual barroco, realizado entre 1754 y 1756 por Juan Cano Zamorano (5).
     En el muro izquierdo de la única nave que como vemos componía el templo se disponían dos altares. El primero, colateral al altar mayor, estaba dedicado a Nuestra Señora del Rosario, imagen descrita como "de media talla", es decir, de candelero para vestir, al mostrar como se sabe sólo talladas las manos y el rostro. La cita contribuye, en definitiva, a afianzar la antigüedad de la imagen de la Patrona de Burguillos, cuya presencia en el templo ya se documentó a través de escrituras notariales del siglo XVII, como inventarios y mandas testamentarias (6). El segundo altar contenía un cuadro que representaba a Santa Ana y la Virgen, que no ha llegado a nuestros días.
     Los restantes dos altares se ubicaban en el muro derecho o de la Epístola. El colateral de esta parte del templo albergaba la imagen de un Crucificado, ejecutado en pasta, que debe identificarse con el titular de la extinguida cofradía de la Vera Cruz, activa entre al menos 1660 y 1864, fechas extremas del libro de esta hermandad conservado en el Archivo Parroquial (7). Este Cristo de la Vera Cruz, que no hay que confundir con el del Voto (existente éste como es sabido en el templo y que procede del desaparecido convento de Sancti Spíritus), se conservó en la parroquia hasta comienzos del siglo XX, según se recoge en algún inventario del templo, pereciendo por la escasa calidad del material en que estaba ejecutado. El siguiente altar estaba integrado por las pinturas de "Nuestra Señora, un Santo Cristo, San Pedro y San Pablo", obras igualmente desaparecidas.
     En la parroquia se hallaban establecidas cuatro hermandades (8): Santísimo Sacramento, Nuestra Señora del Rosario, Santa Vera Cruz y San Cristóbal, de las cuales el Visitador Don Pedro de Castaños Galindo reconoció los libros de cuentas tomadas a sus respectivos mayordomos, revisándolas y aprobándolas.
     El templo estaba atendido por Don Francisco López Tala­vera, de 36 años de edad, natural de Jerez de la Frontera, quien se había ordenado de sacerdote en 1675. El Visitador señala que "aunque celoso del cumplimiento de su obligación, es poco prudente. Los feligreses están mal con él y han dado de su modo de portarse algunas quejas". La autoridad eclesiástica había nombrado como sacristán a Pablo Sánchez, aunque al ser éste forastero y no haber dado fianzas sobre el desempeño de su cargo, ejercía como tal Juan Femández Alguero, ''persona conocida y de satisfacción y que cumple con la obligación de su oficio". Las rentas de fábrica de la Parroquia ascendían al año a 58.595 maravedís, a los que se agregan como producto del pago del diezmo la cantidad de 20 a 25 fanegas de pan y la cifra de 6.000 a 8.000 maravedís en metálico.
     Tras la descripción de la Parroquia, el Visitador anotó algu­nas consideraciones de interés sobre el pueblo. En este sentido señala que Burguillos dista 3 leguas de Sevilla y se sitúa "a la falda de Sierra Morena, camino de Extremadura". Sus vecinos, considerados por el Visitador como "mal inclinados" se dedicaban a la labor agrícola y algo de ganadería, "de todo poco". El total de la población era estimado por Don Pedro de Castaños Galindo en 56 vecinos, entendidos éstos como cabezas de familia, por lo que la población total en palabras del mismo informante ascendía a 265 personas de confesión o comunión, "sin otras que por falta de edad no son capaces de estos sa­cramentos". A tan corta población debía corresponder un casco urbano ciertamente exiguo, integrado por las actuales calles Real, Portugal y de la Fuente, cuyos inmuebles son los que figuran en las escrituras notariales otorgadas en Burguillos durante los siglos de la Edad Moderna.
     La jurisdicción civil de la villa pertenecía en este momento a Doña Francisca de Torralba, predecesora de la familia Bernardo de Quirós, señores jurisdiccionales de Burguillos en el siglo XVIII. Tengamos en cuenta que nuestro pueblo, nacido en las repoblaciones de la Baja Edad Media (9), perteneció a la jurisdicción realenga durante los siglos XV y XVI, como lugar de la denominada "Tierra de Sevilla" y sujeto por tanto al control del Ayuntamiento sevillano, hasta que en el siglo XVII su jurisdicción fue vendida junto con la de otras poblaciones por el Concejo hispalense a particulares, convir­tiéndose desde entonces en lugar de señorío secular.
     El titular del señorío debió contar con residencia de cierta categoría, similar al tipo de las haciendas señoriales propias de la comarca del Aljarafe, conformando un complejo constructivo en el que se engarzaban la zona noble o residencial del señor y dependencias de servicio como almacenes, graneros, molinos, etc. Por ello, siempre hemos sospechado que la man­zana de casas de la calle Real frontera al actual Ayuntamiento formó parte de este núcleo señorial, del que pueden todavía identificarse algunos elementos aislados, como la torre contra­ peso del molino y algún almacén.
     Esta residencia de los señores de la villa contó incluso con oratorio o capilla privada, siguiendo así la costumbre de las clases privilegiadas -nobleza y clero- de gozar en sus domicilios de este lugar de oración, prerrogativa que obtenían tras las pertinentes gestiones ante la autoridad eclesiástica. Así en el caso de Doña Francisca de Torralba, señora de la villa de Burguillos en 1681, el Visitador apunta que su oratorio estaba autorizado por Breve Pontificio y licencia del Provisor del Ar­zobispado de Sevilla del 11 de mayo de 1619, renovada el 30 de enero de 1673, hallándose "con todo aseo para poderse en él celebrar". Esta capilla quizás pueda identificarse con una construcción todavía en pie junto al solar del desaparecido cuartel de la Guardia Civil, cubierta con tejado a dos aguas, en la que se abren unas altas y estrechas ventanas y cuyos muros muestran una articulación a base de pilastras similares a las de la Iglesia Parroquial.
     Cerca del pueblo, en el camino de Alcalá del Río y en la zona denominada en su recuerdo como "la Cruz de la Ermi­ta", se levantaba la desaparecida ermita de San Sebastián, que en 1681 estaba a cargo de la cofradía del Santísimo Sacramento. El edificio era de una nave y contaba con un solo altar donde se veneraba la escultura del Santo, interesante obra del gótico tardío fechable a fines del siglo XV o comienzos del XVI, emplazada hoy en una de las hornacinas laterales del retablo mayor de la Parroquia. La ermita "no tiene ermitaño y de presente necesita de algunos reparos".
     Por último hay que referirse dentro de este recorrido por las instituciones eclesiásticas de la localidad al convento de Sancti Spíritus, perteneciente a la Orden Tercera de San Francisco, por lo que sus miembros eran conocidos bajo la denominación de terceros o terciarios franciscanos. Tenemos escasas noticias de este convento de la orden seráfica, que parece se fundó en la Baja Edad Media dentro del contexto de la oleada de franciscanismo que invadió la comarca de la Vega sevillana y dio origen a la fundación de cenobios en poblaciones como Peñaflor, Lora del Río, Cantillana, Villaverde del Río y La Algaba. A mediados del siglo XVI, concretamente en 1567, este convento contaba con una comunidad integrada por 13 religiosos. El edificio tenía en dicha fecha "una iglesia nueva y dormitorio de trece celdas, y un razonable refectorio y cocina, con algunas oficinas y dos claustrillos comenzados a hacer" (10). El informe de la Visita Pastoral de 1681 señala que esta casa franciscana se halla "media legua distante del lugar, dentro de Sierra Morena", lo que en efecto coincide con el emplazamiento de sus ruinas al pie de las primeras estribaciones de la Sierra Norte sevillana. La comunidad, integrada por 21 religiosos, era presidida por Fray Alonso de Castañeda, aunque la vida conventual no transcurría precisamente en un ambiente beatífico. La situación conflictiva en que vivían estos franciscanos queda gráficamente reflejada por el Visitador Don Pedro de Castaños Galindo cuando afirma que "están muy inquietos porque los superiores les han reformado el modo de vivir y quitado las salidas fuera. Y han tenido algunos pleitos entre sí y llegado a las manos. Y durante la visita hubo uno [pleito] y salieron fugitivos dos religiosos".
     Afloraba, en definitiva, la lucha entre el rigor de la observancia de la regla, especialmente acentuado en conventos emplazados en lugares yermos y deshabitados como este de Sancti Spíritus, y la relajación de costumbres de algunos religiosos incapaces de asumir los preceptos a los que les obligaba su estado. Ante esta situación de degradación nada podía hacer el Visitador del Arzobispado, ya que la autonomía de que gozaban las órdenes religiosas con respecto a la jurisdicción eclesiástica ordinaria reducía a mero testimonio informativo las noticias recogidas en el desarrollo de la Visita Pastoral. La misma denuncia de inmoralidad se formula en este informe a propósito del mercedario fray Eugenio de Herrera, quien tras predicar en cierto año durante la Cuaresma se quedó como párroco de Burguillos, donde causó escándalo por sus relaciones con una mujer.
     En definitiva, a través de este interesante informe de 1681 se dibuja la situación de la vida religiosa en el Burguillos de fines del siglo XVII, lo que nos ha permitido rescatar aspectos tan interesantes como la distribución de la Parroquia antes de las grandes reformas barrocas, la desaparecida ermita de San Sebastián, las hermandades, el convento de San Francisco y la situación jurisdiccional y socio- económica de la villa en plena época del Barroco.

SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

(Bibliografía)
(1). ARCHIVO GENERALDELARZOBISPADO DE SEVI­LLA, Fondo Arzobispado, sección II (Gobierno), serie Visitas, legajo 05156, ramo 2: Visita de Burguillos (1681).
(2). CRUZ ISIDORO, Fernando: Arquitectura sevillana del siglo XVII. Maestros mayores de la Catedral y del Concejo hispalense. Universidad de Sevilla, 1997. Pág. 92.
(3). Ibídem, pág. 148.
(4). VELAZQUEZ GALLEGO, Joaquín: "La Iglesia de Burguillos. Su arquitectura e historia", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos, n ° 7 (septiembre - octubre de 2001), págs. 15 - 17.
(5). HALCON, Fátima - HERRERA, Francisco Javier - RECIO MIR, Álvaro: El retablo barroco sevillano. Sevilla, 2000. Pág. 507.
(6). HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "En torno a los orígenes de la devoción a Nuestra Señora del Rosario en Burgui­llos: noticias del siglo XVII", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos n º 9 (septiembre - octubre de 2003), pág. 77; y "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos n º 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
(7). ROMERO GALLARDO, Rafael: "Burguillos'', en Catálogo de los Archivos Parroquiales de la provincia de Sevilla. Banco Español de Crédito, 1992. Vol. I, pág. 134.
(8). HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Aproximación a una estadística de hermandades y cofradías en Burguillos durante los siglos XVI al XVIII", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos n º 12 (octubre de 2006), págs. 28 - 29.
(9). GORDON BERNABE, María Dolores: Toponimia sevilla­na. Ribera, Sierra y Aljarafe. Diputación Provincial de Sevilla, 1995. Págs. 74 - 75.
(10). CASTRO, Manuel de: "Desamortización de terciarios re­gulares franciscanos en el reinado de Felipe II'', en Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo CLXXX (1983), pág. 79.

lunes, 3 de agosto de 2026

Actualidad: Lamentablemente, teníamos razón

      Lamentablemente, teníamos razón en lo que comentábamos en la entrada del pasado lunes 13 de julio de 2026, cuando haciéndonos eco del inicio de las obras para colocar una nueva solería para la Iglesia de nuestro pueblo, han aparecido restos humanos bajo el actual suelo, lo cual era más que previsible (tal y como mencionábamos en esa misma entrada con documentación precisa aportada del único libro editado sobre la historia de nuestro pueblo "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de 1999, o las aportaciones en sucesivas entradas de artículos publicados en el Boletín "Patrona de Burguillos" de los años 2004 y 2008, o los comentarios de todos aquellos que estuvieron presentes en las obras de inicios de los años '70, o el propio comentario del párroco tras la celebración de la eucaristía del domingo anterior, 12 de julio, sobre el hecho de que si aparecían restos humanos serían trasladados a la posible cripta que al parecer se encuentra bajo el altar del Retablo de las Ánimas Benditas), y que se han confirmado según el comunicado de la parroquia del pasado viernes 31 de julio, y no, como algunos piensan, no me alegro de ello.

     De todo lo acontecido se deduce la errónea elección de la fecha de ejecución de las obras, algo que ya parece irreversible. De todo ello solo cabe esperar que el equipo de arqueólogos realicen su trabajo y arrojen luz sobre aspectos históricos-artísticos de nuestro edificio más emblemático.
     No puedo dejar de lado la necesidad imperante de crear una Asociación como hay en otras localidades que vele por la defensa del Patrimonio Histórico Artístico de nuestro pueblo. En Burguillos estoy seguro hay muchas personas que se unirían a ella, pues se que somos varios los licenciados en Geografía e Historia, Prehistoria y Arqueología, Historia, Historia del Arte, y también estudiantes en esas materias, e incluso graduados en los nuevos planes de estudio de esas materias, y por supuesto aficionados en estos asuntos o que sólo quieren defender lo nuestro. Yo soy el primero en entonar el "mea culpa" por no haberlo intentando antes, pues seguro se habrían evitado algunas de las supuestas "restauraciones" practicadas contra nuestro patrimonio, que hubiesen evitado el lamentable resultado final. No dudo en la buena voluntad de algunos, pero es absolutamente necesario, rodearse y consultar a los entendidos en la materia. 



     Deberíamos tomar ejemplo de pueblos tan cercanos como por ejemplo Esquivel (pedanía de Alcalá del Río) que ha tomado conciencia de ser una población referente en su modelo urbanístico, pese a lo reciente de su creación (Asociación Cultural y Patrimonio de Esquivel), o ADEPA en Sevilla, o esas Hermandades que se apoyan en asesores artísticos para no seguir criterios personalistas, teniendo conocimiento histórico-artístico de la idiosincracia de una corporación para acometer nuevas adquisiciones o restauraciones del legado que atesoran.
     Y finalmente, no me queda más remedio que anunciar que pese a la petición de que se retiraran las mentiras e insultos hacia mi persona, éstos no han cesado... y ya está bien. Repetir una y otra vez la misma mentira, no la convierte en verdad: JAMÁS HE DENUNCIADO A NINGÚN CURA (Fue justamente lo contrario), NI JAMÁS HE PERDIDO JUICIO ALGUNO (porque fundamentalmente no se celebró juicio alguno), NI SE ME HAN PERDONADO 20.000 € (si no hay juicio, no hay pena),... No se puede decir alegremente falsedades y mentiras, pretendiendo que todo salga gratis. Si no elimina esos comentarios, nos vemos en los tribunales.



     Y también, responder a ese "señor" que se esconde bajo un perfil falso, pero que parece ser tiene gran conocimiento de la actualidad, historia y economía de la parroquia:
     Le comento que siempre he colaborado con la parroquia, siempre, y ahora no iba a ser menos, colaborando en alguna de esas huchas que se han repartido, y tirando de historia, por ejemplo, junto con cuatro hermanos del Grupo Joven, allá por el año 1996 nos fuimos a un programa de televisión consiguiendo 665.000 pts de entonces, donándolo íntegramente para restaurar el Retablo de la Capilla Sacramental; Cáritas parroquial ha hecho uso gratuito de un local (del cual soy copropietario); he sido catequista; y finalmente realicé el último Inventario Histórico-Artístico realizado en la parroquia de forma profesional, por supuesto de manera altruista (y del que me han pedido copia en alguna que otra ocasión en los cambios de párrocos),.... ahí tiene parte de mi colaboración con la Iglesia de mi pueblo...
     En definitiva, esperemos que los profesionales hagan su trabajo, y más pronto que tarde podamos conocer ese informe que debe ser público para que todos conozcamos más y mejor nuestra parroquia.


lunes, 27 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 14, de 2008, pág. 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2008 que hace el nº 14, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios" (página 77), y que paso a transcribir íntegramente:


     En otra ocasión y desde esta misma publicación dimos a conocer el interés de la documentación de los protocolos notariales para el estudio de los orígenes y la evolución del culto a Nuestra Señora del Rosario en nuestra localidad (1). Allí subrayamos el interés de los testamentos como fuente para el estudio de la religiosidad local de la Edad Moderna, al reflejarse en las cláusulas de estas escrituras de última voluntad las mandas pías y legados a la Patrona de Burguillos, que los fieles hacían movidos por la intensa devoción que nuestra localidad siente por su Virgen desde hace siglos.
     Ahora nos vamos a centrar en la franja cronológica de la primera mitad del siglo XVIII, analizando por tanto las escrituras notariales otorgadas en Burguillos entre 1700 y 1750 (2), décadas que vienen marcadas por el auge de la religiosidad del Barroco pleno y época en que la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario se halla plenamente consolidada en su vida corporativa, como lo demuestra la documentación conservada.
     Las escrituras analizadas revelan, al igual que en el siglo XVII, que nuestros antepasados que vivieron en el Setecientos, no olvidaban a nuestra Patrona a la hora de la muerte, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo o la limosna en especie.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, es la más abundante. La modestia económica de Burguillos en esta centuria hace que los testadores estipulen, por lo general, la celebración de una misa por su alma en el altar de nuestra Patrona. Este el caso de Juan Martín Valero (22 de junio de 1701), Juan Martín Maya (28 de junio de 1702), Ana de la Cruz (21 de abril de 1704), Francisca Romero (4 de junio de 1704), Gaspar de los Reyes (quien el 26 de noviembre de 1704 estipula la celebración de una misa cantada a honor de la Inmaculada Concepción, a celebrar en el altar del Rosario), Juana Ruiz (12 de diciembre de 1704), Isabel Mateos (7 de mayo de 1707), María Jiménez (29 de septiembre de 1718), María González Robledo (14 de noviembre de 1724), María de Jesús (27 de abril de 1731), Gregorio Martín (23 de marzo de 1733), Carlos García (sin fecha, pero en el mismo año 1733) y José Moreno (1 de abril de 1748). El doble de misas piden en su testamento Dominga de Valdemoro (26 de agosto de 1711), "por promesas que tengo a Nuestra Señora del Rosario", Lucas Falcón Díaz (2 de agosto de 1719), Juan Martín Frías (17 de diciembre de 1719) y Gregorio Martín (20 de julio de 1748). Y tres misas fija Doña Juana Gómez en su testamento del 12 de marzo de 1715.
     Algunos vecinos mucho más acaudalados pueden mostrarse especialmente pródigos en la demanda de misas ante el altar de Nuestra Señora del Rosario. Seis misas solicitan Juan Guillén (testamento de 10 de enero de 1705, renovado por otro de 21 de diciembre de 1707), Doña Juana Jiménez de Orillana (25 de enero de 1717) y Francisco Mateos (11 de enero de 1740), por ''promesa que tenía hecha". Nueve misas son las que fijan Juan Martín Maya el Menor (6 de junio de 1709) y Bartolomé Camacho (17 de marzo de 1713), quien señala una limosna de 12 reales por cada misa. Y en un alarde de generosidad, Diego Falcón (5 de marzo de 1727) e Ignacia de Cevallos (31 de mayo de 1745) costean la celebración de 15 misas. Por su parte, Lorenza de Ortiz ordena, en su testamento de 16 de diciembre de 1726, que se digan por su alma 25 misas rezadas, a repartir entre los altares de Nuestra Señora del Rosario, Santo Cristo de la Vera Cruz y Santa Ana, dando por cada misa una limosna de 2 reales y cuartillo. El mismo número de sufragios pide Francisca Rodríguez Ceballos el 17 de julio de 1729, a repartir entre los altares del Rosario, Vera Cruz y San Cristóbal, en la Parroquia de Burguillos; Nuestra Señora de la Soledad, en Cantillana; San Antonio, en el convento de San Francisco del Monte de Villaverde; Nuestra Señora de Aguas Santas, en la misma población vecina; y Nuestra Señora del Valle, en el convento de Sancti Spíritus, en nuestro término municipal.
     La segunda fórnula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de María Flores (27 de junio de 1710) y Francisca Romero (16 de junio de 1738), quienes expresan su deseo de ser enterradas en el altar más cercano a la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario.
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas en especie, es menos abundante que las mandas para misas y enterramientos, aunque adopta expresiones curiosas por la naturaleza de la donación. Así en un medio agrícola y ganadero corno Burguillos no tiene de extrañar donaciones corno la de Bartolomé Camacho, quien a falta del becerrillo de un año que quería haber regalado, estipula en su testamento de 17 de marzo de 1713 que se le dé a la Virgen del Rosario una limosna de seis ducados, además del importe de la celebración de una "fiesta" o misa solemne con sermón. Y el 5 de marzo de 1727 Diego Falcón declaraba que "tengo [y] mando a Nuestra Señora del Rosario de esta iglesia un machito de cuatro que tengo, para padres el mejor, que es berrendo". Algunas donaciones se dirigen al ornato de la imagen, como es el caso del velo regalado, en nombre de su mujer, por Francisco Sánchez en su testamento de 2 de agosto de 1700. Y para la adquisición de otro velo destina 55 reales de vellón Doña Juana Jiménez de Orillana en su testamento de 25 de enero de 1717.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el arranque del siglo XVIII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario mantiene la curva ascendente iniciada en la centuria anterior, legándonos todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Ro­sario, Patrona de Burguillos nº 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3255 PB (1691-1716), 3256 PB (1717-1720) y 3257 PB (1721-1751).

lunes, 20 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Las mandas pías testamentarias", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 10, de 2004, pág. 77, 79 y 81

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2004, que hace el nº 10, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Las mandas pías testamentarias" (páginas 77, 79 y 81), y que paso a transcribir íntegramente:




     Como fuente histórica de reconocida importancia, la documentación de los protocolos notariales brinda al investigador una riquísima información que abarca una amplia gama de aspectos de la historia local, que van desde las actividades económicas a la organización social y administrativa, sin olvidar por supuesto la vida religiosa, reflejada en las menciones tanto a su infraestructura material para el culto - templos, capillas, ermitas, etc. - como en los aspectos institucionales, en los que las cofradías, como corporaciones religiosas, cobran destacado protagonismo.
     Al ser la escrituras notarial un instrumento de la fe pública, la gama de actos jurídicos recogidos, en esta documentación es amplísima: compraventas, poderes judiciales, arrendamientos, traspasos, inventarios de bienes, testamentos, etc., en los que asoman todos los estamentos encargando un determinado número de misas -que variará según sus posibilidades económicas- con las que alcanzar la salvación eterna, cuya seguridad suele afianzarse estipulando la entrega de una serie de limosnas y mandas para los templos, imágenes y cofradías de su devoción. Al mismo tiempo el testador dispone los preparativos de su entierro, señalando el templo en el que desea ser enterrado, el hábito religioso con el que desea ser amortajado -preferentemente el franciscano, dada la popularidad de la Orden de San Francisco-, y el acompañamiento de su cadáver por un cortejo fúnebre en el que junto a la clerecía local podían figurar miembros de la cofradía a la que había pertenecido portando el estandarte de la corporación.
     La sola mención en estas cláusulas testamentarias de nuestros templos, imágenes y cofradías adquiere un interesante valor no sólo como documento histórico al arrojarnos fechas y datos sobre tal o cual advocación, sino también como un índice con el que poder seguir la evolución de la religiosidad popular a través del tiempo, con sus altibajos y vicisitudes: los primeros pasos de nuestras cofradías, su consolidación en la vida local, la construcción de nuestros templos, donativos a nuestras imágenes, etc., arrojándonos de este modo luz sobre la historia de nuestro patrimonio, tanto el existente como el desaparecido, del que en este último caso las citas en la documentación son su único recuerdo.
     En el caso de Burguillos, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se encuentra plenamente consolidada en el siglo XVII, como lo demuestra las frecuentes mandas pías y legados contenidas en los testamentos de los vecinos de nuestro pueblo (1).
     Aunque la documentación adolece de algunas lagunas para algunos años de dicha centuria como las décadas comprendidas entre 1660 y 1680, las escrituras que se han conservado demuestran que nuestros antepasados a la hora de la muerte no olvidaban a nuestra Patrona, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, muestra especial interés al documentar la presencia en el templo de la imagen de la Patrona de Burguillos. Así, Gregorio Domínguez, estipula en su testamento del 3 de febrero de 1646 "un novenario de misas rezadas en el altar de Nuestra Señora del Rosario con su doble responso como es costumbre". Y el 12 de septiembre del mismo año Inés Rodríguez ordena en su declaración de última voluntad la celebración de dos misas rezadas "en el altar de la Virgen del Rosario de la dicha iglesia por mi ánima". Cuatro misas manda Alonso Martínez el 3 de agosto de 1649. Una misa solicitan Juana Pérez el 14 de octubre de 1652 y Francisco Martín Oliveros el 27 de enero de 1654. Más generosa, Laureana de la Cruz fija el 8 de octubre de 1654 la celebración de diez misas rezadas. Al año siguiente de 1655, Esteban Hernández pide cuatro misas en su testamento del 26 de abril. Y al final del siglo, el 9 de abril de 1699, Cristóbal de Aguilar demanda tres misas.
     La segunda fórmula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de Francisco Hernández Santa María, quien el 10 de marzo de 1652 expresa que "mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Cristóbal de esta villa en una sepultura que tengo por bajo del escaño que está junto al altar de la Virgen del Rosario". 
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas para la Hermandad, es igualmente frecuente y cuenta con el interés de que en ocasiones el donante revela su condición de hermano de la cofradía, con lo que podemos aproximarnos al conocimiento de la misma en esta época no sólo a través de la nómina de los hermanos que la componían -como es el caso de Alonso Martínez, que así lo declaraba el 3 de enero de 1655- sino también contemplando los medios económicos para su mantenimiento. Esto último se advierte especialmente cuando el testador lega bienes, tanto en metálico como en especie, o bien se halla implicado en relaciones de arrendamiento o compraventa de productos agrícolas propiedad de la Hermandad, lo que no tiene nada de extraño en un medio rural como el nuestro, donde tanto la Iglesia como las instituciones a ella vinculadas se mantenían de un patrimonio tanto urbano -especialmente casas sobre las que gravaban rentas y tributos- como rústico, de cuya producción se mantenían. Para nuestro caso, tenemos noticia de como Antonio Martín Mancha, en su testamento fechado el 27 de diciembre de 1655, declaraba que tenía en su poder "nueve fanegas de trigo de la cofradía de la Madre de Dios del Rosario, porque. aunque se cogiere once fanegas, las dos de ella se sembraron, y de las nueve dichas se pagó una de renta a Alonso Gutiérrez, con que tengo en mi poder ocho fanegas de trigo". En otra de las cláusulas añade que otro vecino de Burguillos, Damián Ramírez, "mandó a la dicha cofradía de la Virgen del Rosario mucha fanega de trigo, el cual no ha dado", por lo que pedía que se le cobrare dicha deuda. Seguidamente continúa declarando que las dos fanegas que él habían sembrado estaban junto a otras cuarenta de su propiedad, estipulando que cuando se recogiese la cosecha se le diese "a la dicha cofradía libres lo que tocare, sin costarle cosa alguna, porque así es mi voluntad". En cuanto al trigo propiedad de la Hermandad, declara que lo vendió al precio de catorce reales la fanega, "porque es menester para comprar cera para la dicha cofradía". Finalmente, manda siete reales y medio a la Hermandad en concepto de limosna para una misa a la hora de su muerte.
     Otros fieles aportan limosnas en metálico, como Esteban Hernández el 26 de abril de 1655, que legaba seis reales "a las cofradías de esta dicha villa que se sirvan en la iglesia parroquial de ella, que son cuatro", a saber, la Hermandad Sacramental, la de Ánimas, Nuestra Señora del Rosario y Vera-Cruz. Ya en la recta final del siglo, el 27 de noviembre de 1696 Francisca Domínguez de Fuentes envía cuatro reales a la Hermandad del Rosario, cantidad que desciende a uno en el caso de Francisco de Ortega el 8 de marzo de 1697 y a dos en el de Cristóbal de Aguilar el 9 de abril de 1699.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el siglo XVII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario cuentan ya con sólidas raíces, primer episodio de una largo caminar que nos depara -como en su día veremos- muchas noticias interesantes y que nos ha legado todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Los Castellanos y la muerte: religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo Régimen. Valladolid, 1996.
GÓMEZ NAVARRO, S.: El sentido de la muerte y la religiosidad en el siglo XIX a través de la documentación de protocolos, en Ifigea I (1984).
RIVAS ÁLVAREZ, J.A.: Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1986.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3250 PB y 3255 PB.

lunes, 13 de julio de 2026

Actualidad: Las obras en la Iglesia, oportunidad única para seguir conociendo la Historia de la Iglesia de Burguillos

     La actualidad manda y desde "Historia de Burguillos" nos tenemos que hacer eco de lo que consideramos una oportunidad única para seguir conociendo la Historia de la Iglesia de Burguillos.



     Desde hoy, 13 de julio, se inician los trabajos para dotar de una nueva solería a la Iglesia de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo y al levantar el suelo existente, van a aparecer los restos de cientos de burguilleros que se han enterrado en el interior de la parroquia, como fue norma hasta 1801, y de cuya historia se da buena cuenta en la entrada de este mismo blog:


     Como en cualquier proceso en el que aparecen estos u otros tipos de restos tanto humanos como arqueológicos es preceptivo, por ley, el estudio pertinente de tipo arqueológico con profesionales del ramo, lo que sin duda redundará en un mayor y mejor conocimiento de la Historia de nuestra iglesia, y por tanto de nuestro pueblo.
     Las preguntas al hilo de todo esto son las siguientes: ¿Se hará ese estudio con luz y taquígrafos, es decir, con total transparencia, o se tapará todo? ¿Se han previsto las posibles incidencias que puedan surgir en forma de que se encuentren restos óseos o arqueológicos? Teniendo en cuenta que las obras se hacen en pleno verano y con la previsión de su finalización en el horizonte de las Fiestas Patronales de la Virgen del Rosario, ¿se han calculado correctamente todos estos plazos?
     En un par de meses saldremos de dudas...

lunes, 6 de julio de 2026

Efemérides: La Bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de San Cristóbal, de Burguillos, el 6 de julio de 1954



     Hoy, 6 de julio, es el aniversario de la bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de Burguillos, un 6 de julio de 1954, en la que se renovó su decoración, con yeserías neobarrocas, aprovechando que se había decretado ese año como Año Santo Mariano, así que bueno es rememorarlo en "Historia de Burguillos", a través de uno de los artículos publicados en el Boletín "Patrona de Burguillos" del año 2004, en su página 55, y que pasamos a transcribir íntegramente:



HISTORIA
"La Bendición de la Capilla del Sagrario hace 50 años"
     El día 6 de Julio de 1954 se bendecía solemnemente la Capilla del Sagrario tras una renovación total que le dio el espléndido aspecto que tiene actualmente. Fue bendecida por el entonces Cardenal de Sevilla D. Pedro Segura y Sáenz, hombre de fuerte personalidad y quien impulsó la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache.
     Para llegar a esta bendición se dieron algunas circunstancias que creo necesario destacar; por aquellos años el Culto y Adoración al Santísimo era una práctica habitual: con exposición de la Custodia, Horas Santas, Meditaciones guiadas ante el Sagrario,... y tuvo mucho que ver con la labor que hacían la Asociación "María de los Sagrarios", un movimiento eclesial al que pertenecían un grupo de mujeres de nuestro pueblo y cuya misión principal era el Culto al Santísimo. Aquí en Burguillos era dirigido por Doña Ignacia, Marquesa de los Ríos, persona de una humanidad ejemplar. Venía de Sevilla con otras acompañantes y después de las meditaciones ante el Sagrario, compartían su desayuno con las de aquí. Recuerdo ver entre ellas a mis tías Felisa Pérez, María de los Ángeles Guerra, Pura, María Medina y a mi madre.
     Otra circunstancia favorable fue la llegada como párroco, en julio de 1952, de Dº Manuel Gandullo Ruiz, natural de Villanueva del Río, sacerdote muy piadoso, que enseguida aprovechó este movimiento e impulsó la devoción al Santísimo ante el Sagrario, y crea "Los Niños Reparadores", fomentando así esta devoción entre los niños.
     Todo esto dio lugar a que muy pronto se planteara la restauración integral de la Capilla de la Virgen, y así fue como se elige a Dº Joaquín Gómez Albenca y debido a la amistad que le unía con mi tío Manuel Medina, para realizar la espléndida bóveda. Se reviste de mármol rojo el suelo, zócalo y banco de altar. Se restaura y dora el retablo de Nuestra Señora del Rosario, así como el Niño Jesús del ático y otros elementos pertenecientes al altar, como son los dos angelitos que se encontraban muy deteriorados
y que hoy se ubican en el Altar Mayor. El Sagrario plateado ya se había bendecido el año anterior, en 1953, donación de la Sra. Marquesa de los Ríos, y otras de Sevilla. Se estrenan candeleros, flores contrahechas por Conchita Osuna, paños de altar, ó mi padre trae del Cortijo "El Caballero" la magnífica lámpara de bronce, que al resultar muy grande y después de estar algún tiempo en la Capilla, pasaría a la nave central y actualmente se encuentra en la Sacristía, aunque faltándole algunos elementos.
     Todo estaba preparado y llega el día esperado para la Solemne Bendición. Estaba previsto que el Sr. Cardenal llegase a las siete de la tarde. Se había invitado a las parroquias de los pueblos vecinos, y bien temprano, estando ya los monaguillos en la Iglesia, empezaron a llegar los de Cantillana con las "Marías de los Sagrarios", "Niños Reparadores" con sus banderitas, al igual que los de aquí que ya llenábamos las calles y el porche. Algunos monaguillos y yo, como era temprano, bajamos a la plaza con otros niños de Cantillana para ver la calle engalanada. Recuerdo que la familia de Micaela aún estaba terminando de poner cadenetas hasta el Cuartel de la Guardia Civil que estaba casi enfrente. Sería poco antes de las seis cuando vimos venir un coche negro que pasaba muy despacio. Y cual no sería nuestra sorpresa al ver que era el Sr. Cardenal el que allí venía. Los monaguillos y demás niños echamos a correr por la cuesta de Ignacia y llegamos a la Iglesia antes que el coche que siguió despacio por la otra cuesta. Desde la puerta gritábamos: "¡¡ Don Manuel, el Cardenal, que ya está ahí¡¡" Enseguida nos mandó a unos a repicar las campanas, a otros a revestirse, y a los que estaban en la Iglesia, sobre todo los de Cantillana, a que cogieran el Palio, y todos hacia el porche. De esta forma tan precipitada, con las personas que seguían llegando, se improvisó la entrada, pues se había adelantado una hora sobre el horario previsto (un hecho totalmente inusual hoy día, que se peca de lo contrario).
     Ya en el Presbiterio, se organiza todo y se pasa a la Capilla del Sagrario, donde se comienza con el Rito de la Bendición, se sigue con la Solemne Exposición del Santísimo en la Custodia y posterior bendición Eucarística.
     Recuerdo la Iglesia ya repleta de gente y la salida bajo Palio. Don Manuel mantiene una conversación con el Señor Cardenal en el mismo coche antes de partir, como queda reflejado en la fotografía que acompaña este artículo. Un día grande para Burguillos que yo tuve la suerte de vivir.
     Es necesario destacar el esfuerzo que se hizo, hace ahora cincuenta años, para dejar lo más digna posible esta Capilla del Sagrario, donde Jesús reside permanentemente en la Eucaristía y que preside su bendita Madre, Nuestra Señora del Rosario, nuestra Patrona. Sería bueno que se recuperara por cada uno de nosotros la presencia más frecuente ante el Sagrario, para mantener esa conversación, sencilla e íntima con Jesús en la Eucaristía, que tanto reconforta nuestro espíritu y nos hace afrontar con más ánimo y alegría cualquier situación o dificultad, siempre fortalecidos por su Gracia.
     Que todos nos alegremos por este aniversario al comprobar que lo que se hizo entonces, no solo lo hemos conservado sino que cada día se está intentando mejorar.
Manuel Guerra Pérez


     También de aquel día se conserva en poder de Dª Felisa Vargas Pérez, una estampa que conmemora el acontecimiento  y que pasamos también a transcribir literalmente:



"Domum tuam, Domine, 
decet sanctitudo in longitu-
dinem dierum".

(Tu casa, Señor, se ve bonita llena de santidad todos los días).

RECUERDO
DE LA
BENDICIÓN SOLEMNE
DE LA
Capilla del Sagrario
de la Parroquia
de San Cristóbal Mártir,
por nuestro Emmo. Prelado,
Cardenal Segura y Sáenz

Burguillos, 6 - Julio - 54.
Año Santo Mariano

Lib. P. Lázaro. Sevilla



Santas Justa y Rufina