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lunes, 2 de marzo de 2026

Arte: La lámina de Santa Ángela de la Cruz, copia de la pintura de Dubé de Luque

     Mostramos en Historia de Burguillos una reseña y fotografías de la lámina de Santa Ángela de la Cruz, copia de la pintura de Dubé de Luque, en el muro de la Epístola de la iglesia parroquial de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo, aprovechando que hoy, 2 de marzo, es la Memoria de Santa Ángela de la Cruz Guerrero González, virgen, fundadora del Instituto de Hermanas de la Compañía de la Cruz, que no se reservó derecho ninguno para sí, sino que lo dejó todo para los pobres, a quienes acostumbraba a llamar sus "señores", sirviéndoles de verdad (1932) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].


     En el muro de la Epístola de la Iglesia de Burguillos podemos contemplar una lámina de Santa Ángela de la Cruz, copia de la pintura realizada por Antonio Joaquín Dubé de Luque, con motivo de la beatificación de la Santa el 5 de noviembre de 1982, y cuyo original se conserva en la Capilla del Convento de Santa Ángela de la Cruz, de la calle Santa Ángela de la Cruz, de Sevilla, y en el que el autor representó a sus hijos y padres.
Conozcamos mejor la vida y obra de Santa Ángela de la Cruz;
   "Cuando pregunten quiénes son las Hermanas de la Cruz, se debe contestar, sin que se expongan a equivocarse: esta comunidad es una comunidad de muertas". Contundente frase para una comunidad muy viva, la que el día 2 de agosto de 1875, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, nacía de forma oficial en un cuarto con derecho a cocina de la casa número 13 de la calle San Luis: la Compañía de las Hermanas de la Cruz.
   Ángela Guerrero González, sor Ángela de la Cruz, nació el 30 de enero de 1846 en Sevilla en una familia sencilla. Sus padres, Francisco Guerrero y Josefa González, tuvieron catorce hijos, pero solo seis llegaron a mayores de edad, un ejemplo del alto índice de mortalidad infantil que afectó a la Sevilla del siglo XIX. A los tres días de su nacimiento, fue bautizada en la parroquia de Santa Lucía, iglesia gótica-mudéjar expropiada por la Revolución del 68 y que hoy subsiste como sede de la Agencia Andaluza del Flamenco. Sus padres trabajaban en el cercano monasterio de la Santísima Trinidad como cocinero del convento y la madre lavando y cosiendo las ropas de los frailes. Cuentan que de su madre, a la que llamarían las Hermanas de la Cruz la "Abuelita" por ser la madre de la fundadora, aprendió Angelita Guerrero su religiosidad y el amor exagerado a la limpieza, tan distintivos de la Compañía.   Desde muy pequeña, frecuentaba la parroquia de Santa Lucía y el lugar preferido de sus plegarias era el altar de la Virgen de la Salud, que hoy preside la capilla donde se venera su cuerpo incorrupto. Su formación inicial fue escasa, algo habitual entre las niñas de su tiempo. Sus primeros estudios los realiza en lo que entonces se conocía como una miguilla, pequeña escuela donde aprendería a leer, escribir, y algunas reglas básicas. Pronto empezaría a trabajar, con doce o trece años entró en el taller de calzado Maldonado, en la entonces llamada calle del Huevo, hoy Feijoo. En poco tiempo alcanzaría el nivel de oficiala de primera clase. Junto al aprendizaje en el taller, su infancia y juventud estuvieron marcadas por su intensa vida de oración y sus severas penitencias: desde su descanso en una tabla, a su cilicio como escapulario o sus frecuentes ayunos.
   De 1862 a 1865, Ángela reparte su jornada entre su casa, el taller, las iglesias donde reza y los hogares pobres que visita. En 1865 sufrió la epidemia de cólera que afectó a la ciudad, trabajando día y noche para ayudar a hombres, mujeres y niños castigados tan duramente por la miseria en la Sevilla de los corrales de vecinos. Ese mismo año puso en conocimiento de su confesor, el padre Torres, su voluntad de "meterse a monja" El padre Torres era conocido como el santero de Sevilla por su fama de santidad y por la altura espiritual de sus dirigidas, entre las que se encontraban sor Bárbara de Santo Domingo, dominica de Madre de Dios, y sor María Florencia Trinidad, Madre Sacramento, monja mercedaria de San José. El padre Torres fue consultor del Concilio Vaticano I y canónigo de la Catedral de Sevilla, siendo conocido por su vida austera y penitente. Ángela quiso entrar en el convento de las Teresas del barrio de Santa Cruz de Sevilla, aunque las carmelitas no la admitieron por temor a que su menuda constitución física no pudiera soportar la dureza de la vida en el convento.
   Después ingresaría  en las Hermanas de la Caridad. Llegó a vestir el hábito, pero hubo de salir del convento al enfermar. Sufrió vómitos continuos que le impedían retener los alimentos y fuertes dolores de estómago. Para su cura la enviaron a Cuenca y a Valencia, pero fue inútil. Volvió a Sevilla, a la Casa Cuna, pero tuvo que abandonar por el resentimiento de su salud.
   En 1871 redacta un escrito, a modo de votos, donde se compromete a vivir según el Evangelio. "Seré monja en el mundo", fue la idea que Ángela llevaría a cabo el resto de su vida. Cada año renueva sus votos y el día de la Inmaculada de 1873, con licencia del padre Torres, formuló sus votos perpetuos. En esas fechas recibe la autorización para usar un nuevo apellido que le acompañará para siempre: de la Cruz. Su idea de comunidad y de vida se plasma en "hacerse pobre con los pobres", recibiendo la indicación del padre Torres de recopilar sus pensamientos por escrito. Comienzan aquí sus primeros textos, cargados de misticismo, de esquemas organizativos para la futura compañía y hasta de faltas de ortografía. Imagina el ajuar, las comidas, horarios, visitas a los enfermos... con un rigor que llegará a suavizar el mismo padre Torres. 
 Tres serán sus primeras compañeras en el origen de la congregación. Josefa de la Peña, una terciaria franciscana con cierto nivel económico, que había decidido dar el paso de dedicar su vida a los pobres; Juana María Castro y Juana Magadán, dos jóvenes de origen más humilde. Con el dinero de Josefa Peña consiguen alquilar su primera casa: un cuartito en la casa número 13 de la calle San Luis, y desde allí organizan su servicio de asistencia a los necesitados a lo largo del día y de la noche. Pronto se corre la voz de que unas monjas de la calle San Luis socorren a la gente y se ven muy solicitadas, tanto que duplican las rondas de petición de limosnas para atender a todos los que llaman a sus puertas. Poco después se trasladan al número 8 de la calle Hombre de Piedra, en las cercanías de la Alameda de Hércules, y comienzan a adquirir fama en los ambientes religiosos de la ciudad. Estrenan hábito y, a pesar de su juventud, las compañeras comienzan a llamar "madre" a Ángela. Compaginan su atención a los pobres con duras penitencias y mortificaciones, y a finales de 1876 consiguen la admisión y bendición del cardenal Spínola. En diciembre el cardenal las autorizó a vestir los hábitos, que el padre Torres bendijo el día de Navidad. De esa fecha es la primera foto de sor Ángela. Tenía 29 años. Acuden las vocaciones a la casa de Hombre de Piedra y pronto son ya doce monjas las que forman la comunidad. Consiguen en esta época las hermanas sus tarimas para dormir. Hubo críticas a la exageración sus penitencias y sus caridades. Sería el padre Torres el que zanjaría la cuestión: "Quiten el rigor a las Hermanas de la Cruz y serán todo menos Hermanas de la Cruz". En el mismo año 1876 se declaró una epidemia de viruela en Sevilla, ello hizo que las Hermanas de la Cruz intensificaron sus esfuerzos de ayuda a pobres y enfermos, causando su labor gran admiración en todos los estamentos de la ciudad. 
 Su método de trabajo es siempre el mismo, acuden por parejas a casa de los enfermos que las necesitan, mientras una atiende al paciente sentada a su lado, la segunda realiza las actividades del hogar.
   En mayo de ese año las hermanas consiguieron tener el oratorio en su casa, una donación del marqués de Casa León en la calle Lerena. El día 1 de junio de 1876 ofició la primera misa en el nuevo oratorio el obispo de Ávila. Ese mismo día, el entonces obispo auxiliar de Sevilla, don Manuel González, celebró un pontifical en San Martín con homilía del padre Torres Padilla. Al finalizar el acto, en procesión bajo palio, la Custodia llegó al convento de las Hermanas de la Cruz. Esta fue la presentación oficial en Sevilla del Instituto, que aún no había cumplido un año de vida y ya realizaba una fecunda labor: piden limosnas, visitan enfermos, dan clase a cincuenta niñas y atienden una escuela nocturna para obreros.
   En 1877, estando en la calle Lerena, realizarán su primera fundación en el exterior, en la localidad de Utrera. Comenzaba también el internado de niñas huérfanas como nueva vía de atención a los necesitados.
   En una casas alquilada de la calle Hiniesta abrieron un colegio de niñas internas y externas. En 1878 murió el padre Torres Padilla y le sustituye al frente de la Compañía el padre José Álvarez. Ese mismo año fundaban en Ayamonte y en 1880 en Carmona. Para unificar internado, el convento y el colegio consiguieron comprar una casa del marqués de Villavelviestre en el número 12 de la calle Cervantes, con ayudas del arzobispo y de diversas aportaciones como las de los marqueses de Casa León, los Ortiz Urruela y el padre Álvarez, que vendió su propio patrimonio. Tras una dirección transitoria por el cardenal Spínola, su último director sería José Rodríguez Soto, capellán real de San Fernando y del Palacio de San Telmo.
   La compañía crecía sin límites, aconsejando la humedad de la casa de la calle Cervantes la búsqueda de una nueva sede. La ocasión se presentó con la venta de la casas del marqués de San Gil, que vendía su casa palaciega de la calle Alcázares. Era grande, espaciosa y de aspecto relativamente modesto, como defendía sor Ángela. El cardenal contribuyó económicamente y también numerosos bienhechores. Será la casa madre que llegue a nuestros días en la calle hoy titulada en honor a la santa. Una casa espaciosa, estructurada en torno a un patio central con columnas y que apenas da signos de suntuosidad, ni al exterior ni al interior. Una casa que, en la actualidad acoge la pequeña capilla con los restos de sor Ángela a los pies de la pequeña Virgen de la Salud, en un discreto retablo barroco con decoración de hojarascas doradas. Apenas unos cuadros  de advocación mariana (La Inmaculada o la Virgen con el Niño) y unas sencillas yeserías completan la decoración. Su visita en la actualidad, junto al tránsito incesante de devotos que suele tener, muestra la vinculación de la casa con las hermandades sevillanas que transitan por la puerta ya que la zona de acceso está poblada de retablos cerámicos como el dedicado  a la Macarena, la Amargura o la hermandad de los gitanos.
   Tras la compra de su casa, la Compañía de las Hermanas de la Cruz continuó su labor a favor de los más necesitados. En 1894 sor Ángela visitó Roma como peregrina acompañada por una religiosa, hermana Adelaida, que sanó por un milagro de fray Diego José de Cádiz. En Roma, sor Ángela se entrevistó con el papa León XIII, que concedió el decreto inicial para la aprobación de la compañía, que firmaría el papa Pío X el 25 de junio de 1904.
   Desde ese momento, la Congregación conocería un reguero de fundaciones que no parece tener límites: 1905, Fundación de la casa filial de Zalamea de la Serena (Badajoz); 1909, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz); 1910, Huelva; 1911, Peñaflor (Sevilla); 1913, Escacena del Campo (Huelva); 1920, Fundación de la filial de Montellano (Sevilla); 1923, Torreperogil (Jaén); 1924, Écija (Sevilla); 1925, Ronda (Málaga); 1926, Estepa (Sevilla); 1928, Madrid. Éste último año, a pesar de ser reelegida superiora por la comunidad, sor Ángela debe ceder el puesto, con su habitual humildad a sor Gloria, tras las recomendaciones del propio cardenal por la avanzada edad de la madre. Sus último años, ya relevada de su cargo, los pasó sor Ángela mimada escribiendo cartas a las hermanas de otras fundaciones. El día 7 de junio de 1931 sufrió una embolia cerebral. El día 28 de ese mes perdió el habla definitivamente. Sus últimas palabras insistieron en sus ideas de abandono de las glorias y la vanidad terrena: "No ser, no querer ser, pisotear el yo, enterrarlo si fuera posible...". Falleció en olor de santidad el 2 de marzo de 1932 y a los dos días el Ayuntamiento republicano de la ciudad de Sevilla, presidido por el alcalde don José González Fernández de Labandera, decidió por unanimidad que constase en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte de la religiosa. También decidió que se rotulase con su nombre la entonces llamada calla Alcázares, donde continúa el convento, pasando el nombre de la calle a una perpendicular que se une con la Plaza de la Encarnación. Una decisión llamativa de un ayuntamiento que gobernó en unos años marcadamente anticlericales, en los que fue frecuente la retirada de nombres y símbolos religiosos, cuando no el ataque directo a la Iglesia.
   Desde entonces las hermanas de la Cruz siguen siendo fieles al espíritu de sus Constituciones, aprobadas en 1908, donde se expresa que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas. Y con el lenguaje mudo del ejemplo llevando una vida voluntariamente pobre y austera, en la realización de sus apostolados de caridad".
   El 5 de noviembre de 1982, en una solemne misa pontifical que se celebró en el altar instalado en los terrenos del campo de la Feria, el papa Juan Pablo II beatificó a sor Ángela de la Cruz. El 20 de diciembre de 2002, la Iglesia reconoció oficialmente su santidad, al aprobar el milagro que le había sido atribuido, la curación, científicamente inexplicado, de un niño que sufría una obstrucción de la arteria central de la retina del ojo derecho y que recuperó repentinamente la visión. El día 4 de mayo de 2003 la fundadora de las hermanas de la Cruz sería canonizada por Juan Pablo II en Madrid, con el nombre de Santa Ángela de la Cruz.
   El 7 de mayo de 2003, el cuerpo incorrupto de la santa fue trasladado desde la Casa Madre hasta la Catedral de Sevilla, donde presidió los actos en su honor por la canonización. Una gran multitud se concentró a su paso, adornándose los templos y calles del recorrido para la ocasión, recordando estampas de la ciudad propias de siglos pasados.
   El 17 de enero del año 2009, la que fuera madre general de las hermanas de la Cruz desde 1977 a 1998, madre María de la Purísima (1926-1998), fue declarada venerable por el papa Benedicto XVI, siendo beatificada el 18 de septiembre del año 2010 en el Estadio Olímpico de Sevilla, acto presidido por la imagen de la Esperanza Macarena, por su gran vinculación a la congregación.
   Actualmente, la Compañía de la Cruz tiene más de cincuenta conventos, más de 700 hermanas y numerosas novicias que se forman en Sevilla. Los países donde se encuentra asentada la congregación son España, Italia y Argentina. En España en las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Canarias, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla La Mancha y Galicia. Una presencia que se sigue expandiendo como uno de los fenómenos religiosos más importantes de la Sevilla de último siglo y que mantiene viva las palabras de la fundadora: "Nuestro país es la cruz, en la cruz voluntariamente nos hemos establecido y fuera de la cruz somos forasteras" (Manuel Jesús Roldán, Conventos de Sevilla, Almuzara, 2011).


Santa Ángela de la Cruz, en la Historia de la Iglesia de Sevilla
   Santa Ángela de la Cruz, virgen. Nació y murió en Sevilla (1846-1932). En 1875 fundó la Compañía de Hermanas de la Cruz, de tanto arraigo en Sevilla y Andalucía. El 5 de noviembre de 1982 fue beatificada en Sevilla por el papa Juan Pablo II, día en que la Iglesia de Sevilla celebra su fiesta.
     Bajo la dirección espiritual del P. Torres Padilla quedó fundada la Compañía de las Hermanas de la Cruz el 2 de agosto de 1875. En sus inicios la Compañía contaba con cuatro miembros, Ángeles Guerrero (Santa Ángela de la Cruz) y tres profesas más, ubicadas en una habitación de la calle San Luis. El objeto y fin de la Compañía quedaba consagrado en sus constituciones:
     «Una congregación de almas escogidas o llamadas por especial vocación de Dios a consagrarse como víctimas de la más perfecta caridad hacia Dios y hacia sus hermanos los pobres indigentes, enfermos desvalidos y las niñas ignorantes y abandonadas, llevando a los primeros a sus miserables domicilios los auxilios y socorros espirituales y corporales posibles y a las segundas dándoles instrucción moral y religiosa en las escuelas diarias que las Hermanas tendrán en las casas donde estarán congregadas en perfecta comunidad de vidas. Su fin es aspirar a la mayor perfección de vida cristiana posible, contando con los auxilios de la divina gracia por la práctica de todas las virtudes y especialmente la de un ardiente y constante amor a Dios y al prójimo: poniendo todos los medios conducentes por penosos y difíciles que sean para alcanzarlo en el más alto grado de perfección posible. El modelo y ejemplar que han de imitar y seguir constantemente es Jesucristo Crucificado, víctima de una infinita caridad con los hombres, por eso llevan el honroso y Santo nombre de Hermanas de la Cruz.»
     El nacimiento de esta comunidad hay que situarlo en la confluencia de dos personalidades de talla intelectual muy distinta (el P. Torres Padilla era ya una autoridad en el ámbi­to de la teología, mientras que Santa Ángela había sido una humilde zapatera), dispuestas a unir su religiosidad de sacrificio en defensa de los más necesitados. En 1862, con dieciséis años, Ángeles Guerrero, a la vez que se iniciaba como aprendiz en un taller de zapatería de la ciudad, se puso bajo la dirección espiritual del P. Torres Padilla. Durante tres años repartió su vida «entre su casa, el taller, las iglesias donde reza, los hogares pobres que visita». En 1865 decidió ingresar en un convento como hermana lega por carecer de instrucción, además de atraerle los oficios humildes. Aunque la recomendaron para las carmelitas descalzas de Sevilla no fue admitida por considerar las superioras que no soportaría el trabajo de las legas. Antes de la partida de su director espiritual a las sesiones conciliares, ingresó en las Hijas de la Caridad, donde llegó a tomar el hábito. Una enfermedad aconsejó obligarla a dejar el hábito y casa religiosa, no sin antes haber residido en las casas que esta congregación tenía en Cuenca y Valencia en busca de mejoría. Los años que transcurren desde 1870 a 1875, siempre bajo la dirección de su padre espiritual, le permitieron perfilar cual debía ser, a su juicio, la pauta de comportamiento de su vida: monjas al servicio de los pobres, siendo «pobres con los pobres», penitencia, oración, caridad... algo difícil de observar para sus futuras compañeras y continuadoras de su obra.
     José María Javierre ha detallado cómo durante el verano de 1875 el P. Torres aconse­jó a Ángeles Guerrero que dejase el taller en el que venía trabajando sin interrupción (salvo el breve espacio de tiempo en que estuvo en las Hijas de la Caridad) y preparase el sis­tema de vida, horario y vivienda primera de la nueva congregación. Por compañeras tendría a Josefa de la Peña (sor Josefa, terciaria franciscana, quien vende sus bienes y los pone al servicio de la comunidad); Juana María Castro (sor Sacramento) y Juana Magadán (sor Juana). Su primer convento, alquilado, consistió en un cuartito con derecho a cocina en el número 13 de la calle San Luis. El menaje se reducía a media docena de sillas, un arca como ropero, un crucifijo pequeño y una estampa de la Virgen de los Dolores en la pared; en el suelo, cuatro esterillas les servirían de cama. El día de Nuestra Señora de los Ángeles, 2 de agosto de 1875, inauguraron oficialmente el «convento».
     En 1876 las estrecheces de la vivienda les obligó a buscar una casa de mayores dimensiones; resuelto con donativos el tema económico, pudieron alquilar el número 8 de la calle Hombre de Piedra. Firmado el contrato, el P. Torres Padilla llevó a sor Angela a que presentase sus respetos al párroco, Marcelo Spínola. A la pequeña comunidad se le había unido un miembro más.
     El cardenal de la Lastra quiso que para finales de 1876 las hermanas vistiesen hábito, lo que significaba la confirmación externa de su consagración interior. La vestimenta ideada por Santa Ángela era a la vez sencilla, pobre y austera: túnica de bayeta parda del color natural de la lana, escapulario de la misma tela, cordón franciscano a la cintura, toca blanca, calzada de alpargatas y, como complemento, manto negro que las cubre por completo. La austeridad era la norma en el vestir, en el vivir y en el comer, cuestión esta última que hubo que retocar.
     La comunidad creció por momentos. En la primavera de 1876 se elevaron a doce el número de hermanas. Ese mismo año el cardenal admite y bendice la institución; el gobernador civil, a tenor de lo dispuesto en la ley de asociaciones, dio de alta a la comunidad. El mismo año la Santa Sede autorizaba la misa y sagrario en la capilla del convento de las Hermanas de la Cruz, y en todas las casas que se abrieran en el futuro. En mayo se trasladaron a la calle Lerena, esquina a la plaza de San Martín.
     En 1877 las circunstancias les obligaron a abrir un internado para las niñas que quedaran huérfanas de los enfermos asistidos por las Hermanas. Esta obra asistencial no esta­ba prevista en el proyecto, pero rápidamente se dispusieron a ejecutarla. Por esas fechas comenzaba su expansión. El 16 de julio de 1877, por iniciativa del marqués de Casa Ulloa, se abría la casa de Utrera (José Leonardo Ruiz Sánchez y Leandro Álvarez Rey, Sevilla Contemporánea, en Historia de la Iglesia de Sevilla. Editorial Castillejo. Sevilla, 1992).
Conozcamos mejor la Biografía de Santa Ángela de la Cruz, fundadora de la Orden de las Hermanas de la Cruz;
     Ángeles Guerrero González, Santa Ángela de la Cruz (Sevilla, 30 de enero de 1846 – 2 de marzo de 1932). Fundadora de la Compañía de la Cruz.
     Nació en los arrabales de la Trinidad de Sevilla, el 30 de enero de 1846, siendo el penúltimo miembro de una familia humilde de catorce hermanos. Su padre, Francisco Guerrero, era cardador de lana, y su madre, Josefa González, era costurera; para apuntalar la economía doméstica de esa amplia familia, prestaban algunos servicios en el cercano convento de los trinitarios.
     Poco tiempo pudo asistir a la escuela ya que con doce años fue admitida como aprendiz en el taller de calzado de Antonia Maldonado, llegando a ser destacada oficial de un negocio que contaba con una buena clientela proveniente de la alta burguesía terrateniente y de la nobleza que animaba la ciudad girando en torno a la pequeña corte de los Montpensier-Borbón instalados en el palacio de San Telmo.
     Durante doce años María de los Ángeles —Angelita, como siempre la llamaron los suyos— colaboró con su sueldo al sostenimiento de la familia, no pudiendo adquirir más formación pero desarrollando una gran sensibilidad para los pobres que veía a su alrededor en la periferia de la gran ciudad, encauzando esos sentimientos el padre Torres, canónigo de la catedral y hombre muy apreciado, el cual la ayudó decididamente en sus deseos de hacerse monja.
     Intentó ingresar en el Carmelo y en las Hijas de la Caridad, pero su cuerpo frágil y menudo no inspiró confianza en unas instituciones donde se miraba también la apariencia física como garantía de poder seguir la regla con normalidad. No desistió en su intento religioso al tiempo que maduraba la idea de fundar una congregación donde el objetivo fuera acoger, atender y entregarse a los pobres mediante el testimonio cotidiano que dieran unas mujeres que, por amor a Cristo, sirviesen a los necesitados, haciéndose pobres como ellos, porque sólo siendo como el otro y estando junto a él comprenderían su sufrimiento. Y esa tarea recomendará a las hermanas que la hagan siempre en silencio que es el mejor camino para que hable y actúe Dios. El 8 de agosto de 1875 nació oficialmente la congregación de la Compañía de la Cruz, que aprobó canónicamente Roma en 1908.
     Poco a poco, en Andalucía y Extremadura, empezaron a conocer a las hermanas de la Cruz, a respetarlas y admirarlas, porque en ellas veían el ideal de la caridad evangélica; también llegaron a Madrid y más lejos. Sor Ángela tuvo la dicha de ver crecer su obra y alentarla. Después de una larga agonía, que tuvo en vilo a la ciudad, murió el 2 de marzo de 1932; en sesión extraordinaria el Ayuntamiento republicano y anticlerical aprobó por unanimidad que la calle de Los Alcázares pasase a llamarse de Sor Ángela de la Cruz. Sevilla entera se conmovió como pocas veces demostrando cómo la querían como mujer y cómo la veneraban como santa. Fue beatificada en Sevilla por Juan Pablo II, el 5 de noviembre de 1982, y canonizada por el mismo Pontífice en Madrid, el 4 de mayo de 2003 (Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, OSA, en Biografías de la Real Academia de la Historia).
Conozcamos mejor la Biografía de Antonio Dubé de Luque, autor de la pintura original reseñada;
      Antonio Dubé de Luque, (Sevilla, 23 de diciembre de 1943 – Sevilla, 7 de noviembre de 2019). Cofrade, escultor y pintor.
     Formó parte del grupo de cofrades que convirtió la corporación Servitas de San Marcos en cofradía de penitencia. Restauró y retalló su imagen de la Virgen de la Soledad en 1967; asimismo dirigió la mayor parte de sus enseres procesionales, especialmente el paso de palio, la orfebrería entre los años 1981 y 1983, y los bordados de 1984 a 1994.
     Igualmente labró la Virgen de Consolación, de Nervión en 1969, y la de la Aurora en 1978; restauró la Virgen de la Candelaria en 1969 y la de los Ángeles en 1984. Aportó los diseños del palio de la Virgen del Rocío en 1970-1976, el de Consolación en 1984-1985, y el de la Aurora en 1992. También trazó las andas del Cristo de la Sed en 1990 y las del Señor de la Redención en 2005. Los pergaminos que se entregan anualmente a los pregoneros de la Semana Santa muchos de ellos están pintados por él. El Consejo General de Hermanos y Cofrades le otorgó el Nazareno de Plata en 1988 (Juan Carrero Rodríguez, en Biografías de la Real Academia de la Historia).

lunes, 23 de febrero de 2026

Geografía: El Pedregalejo

     Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña del paraje El Pedregalejo.


     El paraje El Pedregalejo, lugar que toma su nombre, según mi teoría, de la propia etimología de su nombre (derivado de Pedregal), ya que es un sitio o terreno cubierto casi todo él de piedras sueltas. El nombre de este paraje debe de provenir de que en origen sería un pedregal alejado del casco urbano, poco propicio para la agricultura, de ahí que se dedique fundamentalmente para la ganadería extensiva.



      Al paraje El Pedregalejo se llega tras salir del casco urbano de Burguillos, bien por la calle Real, o bien por la calle Blas Infante, tomar el Camino de la Madroña (el antiguo camino a Castilblanco de los Arroyos), y antes de llegar al límite del término municipal (a la altura del Cerro Moro aproximadamente), tomamos un camino hacia el Oeste que nos conduce directamente al paraje El Pedregalejo, delimitado al Norte, por el paraje de "Casa del Serero"; al Este, por el antiguo camino a Castilblanco de los Arroyos; al Sur, por el paraje "Ladera Chica"; y, al Oeste, por el Cerro del Moro, encontrándose a unos 5 km. de nuestro pueblo y a una media de 250-260 m. de altitud. Señalar que todas las imágenes provienen del Instituto Geográfico Nacional, y de Google.




lunes, 16 de febrero de 2026

El Complejo polideportivo municipal Francisco Javier Charneca

     Mostramos en Historia de Burguillos, una reseña del Complejo Polideportivo Municipal Francisco Javier "Charneca", de Burguillos, aprovechando que hoy, 16 de febrero, es el aniversario del nacimiento (16 de febrero de 1955), de Francisco Javier Charneca López, que da nombre a dicho espacio público, por lo que hoy es el mejor día, para reseñar el Complejo Polideportivo Municipal Francisco Javier Charneca.



      Es un espacio compuesto por una zona de vestuarios y salas anexas, varias pistas de pádel, y pistas de fútbol-sala, y de baloncesto; situado en la calle El Estanquillo, del Barrio de la Ermita, e inaugurado el 4 de julio de 2003.
Conozcamos mejor la Biografía de Francisco Javier Charneca López;
     Francisco Javier Charneca López nació el 16 de febrero de 1955 en Medina Sidonia (Cádiz). Después de una dura y difícil infancia, a finales de los años sesenta, se trasladó a Burguillos con sus abuelos maternos, residiendo en el barrio de la Ermita, falleciendo el 2 de noviembre de 2019.
     Debido a sus especiales condiciones físicas y psíquicas, Francisco siempre estuvo al lado de sus abuelos, quienes cuidaban de él ante la ausencia de sus padres. Durante los primeros años de residencia en Burguillos, Francisco destacaba por ser una persona introvertida y reservada, con dificultad para relacionarse con otras personas.
     La vida de Francisco durante sus comienzos en Burguillos giraba en torno a sus abuelos. Era muy común verlo por los campos de Burguillos cuidando las cabras y ovejas que éstos tenían, así como recogiendo algodón para poder ganarse la vida.
     Pasaron los años y Francisco fue encontrando en el fútbol de nuestro pueblo un motivopara salir y empezar a conocer gente. Aquel niño reservado y tímido se hacía mayor y vio en el deporte la posibilidad de adaptarse a nuestro pueblo y a formar parte de la vida deportiva del mismo.
     Sus primeros pasos en el mundo del fútbol fueron de la mano de Jaime Miguel Mazón Pérez, técnico de deporte del Ayuntamiento de Burguillos. Era su ayudante en los diferentes equipos que éste entrenaba desde principios del siglo XXI, y así lo siguió haciendo hasta nuestros días. Con la llegada al Área de Deportes de Alfonso Vaquero Enríquez y Francisco Delgado González, Francisco comenzó a colaborar con todos los equipos de las distintas modalidades que se formaban, especialmente los de fútbol, convirtiéndose en uno más del Área de Deportes.




     A través del fútbol y del deporte, en general, supo ganarse el respeto, el cariño y la admiración de todos los burguilleros, especialmente de los niños que jugaban al fútbol en nuestro pueblo. Siempre pendiente de ellos para que nada les faltara, los acompañaba a todos los campos donde éstos jugaban, siendo uno más de ellos y, como muchos de ellos manifiestan, “era el abuelo de todos nosotros”. Era tal su dedicación al deporte que, como agradecimiento a su trabajo desinteresado, se rotuló con su nombre el Polideportivo Municipal que se encuentra en la Ermita.
     Se había convertido Francisco en todo una institución en nuestro pueblo. Era tanto el cariño que todos los burguilleros le tenían y tanto su amor por Burguillos que jamás dudaba en colaborar y participar en nuestras tradiciones. No obstante, encarnó la figura de los Reyes Melchor y Baltasar en la cabalgata de Reyes, salía como figurante en los diferentes concursos de chirigotas locales de la mano de su chirigota “Los Chiriparsa”, encarnando a personajes tan variopintos como la duquesa de Alba, era un miembro activo de la Peña Cultural Sevillista “Ahora y Siempre”, club del que era un gran apasionado. Asimismo, era muy común verlo en todas las procesiones que se celebran en nuestro pueblo con motivo de las fiestas patronales y en los viajes culturales que organizaba la Asociación de mayores.
     Su pasión por los niños estaba fuera de toda duda y lo demostraba diariamente. Durante algunos años hacía de monitor en los traslados de éstos desde el Colegio Manuel Medina hasta el comedor, ubicado en el Centro Multifuncional Carmen Laffón.
     Asimismo, a pesar de no contar con una buena situación económica, siempre hacía el sacrificio para tener un detalle con los niños del fútbol que recibían la Primera Comunión.
     Francisco ha sido muy querido y admirado por todos los burguilleros sin distinción. Siempre ha destacado por ser una persona humilde y bondadosa, convirtiéndose en un referente y un símbolo para todos los niños burguilleros que han pasado por las Escuelas Municipales Deportivas.
     Sin duda alguna, Francisco ha dado mucho a nuestro pueblo y ha sido merecedor de todos los reconocimientos públicos que se le han hecho. Por ello, se le nombró el 5 de noviembre de 2019, Hijo Adoptivo de Burguillos, a título póstumo.

lunes, 9 de febrero de 2026

Callejero de Burguillos: La calle Las Moreras

     Mostramos en Historia de Burguillos una reseña e imágenes de la calle Las Moreras, en Burguillos.


     La calle (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos).
     En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo al centro geográfico de la localidad, o del Ayuntamiento, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. Está dedicada a las Moreras, árboles que se encuentran a lo largo de la misma. 


     La Morus alba, conocida comúnmente como morera blanca, es un árbol caducifolio de la familia Moraceae. Este árbol es originario de China, aunque se ha naturalizado en muchas partes del mundo debido a su cultivo extensivo. El nombre científico Morus alba deriva del latín "morus", que significa morera, y "alba", que significa blanco, en referencia al color de sus frutos.
     La morera blanca puede alcanzar una altura de hasta 20 metros, con un tronco robusto y una copa ancha y redondeada. Sus hojas son de forma variable, generalmente ovadas, con un margen dentado y un tono verde brillante. Las flores son pequeñas y discretas, agrupadas en espigas, y los frutos, conocidos como moras, son agregados de pequeñas drupas que varían en color desde el blanco hasta el morado oscuro, dependiendo de la variedad.
     Una característica interesante de la Morus alba es su relación con la sericultura. Las hojas de la morera blanca son el alimento exclusivo del gusano de seda, lo que ha llevado a su cultivo intensivo en China y otras regiones dedicadas a la producción de seda. Además, la madera de la morera es apreciada en la fabricación de muebles y utensilios debido a su dureza y durabilidad.
     En la literatura y el arte, la morera blanca ha sido menos destacada que otras especies, pero su presencia no es menos significativa. En la China antigua, la morera simbolizaba la longevidad y la prosperidad, y aparecía en muchos relatos y leyendas. En el ámbito occidental, aunque no tan prominente, se la menciona ocasionalmente en el contexto de la producción de seda y su importancia económica.
     El uso de la morera blanca se extiende también a la medicina tradicional. Sus hojas, corteza, frutos y raíces se utilizan en la medicina china para tratar diversas dolencias, incluyendo problemas digestivos, diabetes y resfriados. Los principios activos presentes en la morera incluyen flavonoides y alcaloides, que poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunas partes de la planta, como las hojas y la corteza, pueden ser tóxicas si se consumen en grandes cantidades.
     En términos ornamentales, la Morus alba es valorada por su rápido crecimiento y su capacidad para proporcionar sombra. Es adecuada para una amplia variedad de suelos y tolera bien las condiciones de sequía, aunque prefiere suelos bien drenados y un riego moderado. Su resistencia a plagas y enfermedades la hace una opción popular en jardines y parques urbanos.
     La morera blanca también tiene un uso práctico en la agroforestería y la permacultura. Su capacidad para mejorar la calidad del suelo y proporcionar forraje para el ganado la convierte en una especie útil en sistemas agrícolas sostenibles (Universidad de Sevilla).





   La calle Las Moreras está situada en una encrucijada entre los barrios del Casco Histórico, el "Barrio", y el barrio de la Ermita. Es una calle que parte de la avenida de Andalucía, y finaliza en la confluencia de la calle Carretera de Guillena, calle El Estanquillo, y carretera A-460. Tiene una longitud de unos 200 metros aproximadamente, siendo, como ya se ha mencionado anteriormente, una carretera, y alumbrada por farolas funcionales. Está conformada por algunas viviendas de autoconstrucción en su acera derecha y un bloque de pisos, al final de la misma, y campo de labor. Está ornamentada con pinos en su inicio y con moreras en la casi totalidad de la misma. 
   La calle Las Moreras es, históricamente, una vía antiquísima, puesto que ha formado parte del cruce de caminos desde siempre, de salida hacia Guillena.

lunes, 2 de febrero de 2026

Las Fiestas de la Purificación - Las Candelarias (perdidas), que celebraba la Hermandad de la Virgen del Rosario

     Mostramos en Historia de Burguillos, una pequeña reseña de lo que fueron las Fiestas de la Purificación (Candelarias), lamentablemente perdidas, que celebraba la Hermandad de la Virgen del Rosario, aprovechando que hoy es 2 de febrero, es la Fiesta de la Presentación del Señor, llamada Hypapante por los griegos: cuarenta días después de Navidad, Jesús fue llevado al Templo por María y José, y lo que pudo aparecer como cumplimiento de la ley mosaica se convirtió, en realidad, en su encuentro con el pueblo creyente y gozoso. Se manifestó, así, como luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo, Israel [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].


     En los siglos XVIII y XIX, según podemos comprobar en el archivo documental de la Hermandad de la Virgen del Rosario, ésta celebraba tres festividades litúrgicas marianas: Purificación de María (Las Candelarias) el 2 de febrero, la Asunción el 15 de agosto, y las de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre, a las que hay que añadir, a partir de 1802, el Viernes Santo, sin olvidar la importancia de las celebraciones sacramentales, en las que debió jugar un papel principal por su ubicación en la Capilla Sacramental desde 1783, y en todas ellas no faltaban los cohetes, fuegos artificiales, procesiones y predicadores de prestigio.
     En el Boletín “Patrona de Burguillos” del pasado 2024 dedicábamos un artículo a las Fiestas de la Asunción, y en ahora nos centraremos en las Fiestas de la Purificación de María (Las Candelarias) que celebraba la Hermandad de la Virgen del Rosario, poniendo como ejemplo las que acontecieron en el año de 1770, en los que los gastos originados fueron los siguientes, según el documento del Libro de Cuentas de la Hermandad de la Virgen del Rosario, y que pasamos a transcribir literalmente:




Gastos de la fiestta y Prosep
ción del día 2 de febrero día
de la Purificaziº de ntra señª
año de 1770

Primeramte. a la Asistencia de Pro
sepción y Yglesia del P. Cura
el Dr. Dn Juan Antonio García
diez y seis rrs. de Vn. ……….. do. 16
Ytt. del que lleva la Cruz Sacristán
Y Monacillo diez rrs. ……….. do. 10
Ytt. al P. P. fr. Juan Antonio Caro
Ministro del Convento de Santi Espi
ritu pr. aver predicado dho. Por
sermon y manutención, treinta y se
is rrs. Consta del Recivo ……….. do. 36

Ytt. de Seis Ruedas y quatro doce
nas de Coetes, Veinte rrs. ……….. do. 20

     Y ahora vemos las cuentas de gastos de las Fiestas de la Purificación del año 1771:

Gastos de la fiestta y Prosepcion
del dia 2 de febrero dia de la
Purificazº. de ntra. Sra año de

1771

Primeramte. de sinco dozena de Roetillo
y seis Rueda Veinte y dos rrs………. do 22
Ytt. del Sermon del Predicador treinta como
Consta del Recivo …………… do. 30
Ytt. de la Comida y gasto del dho Predicador

seis Reales ………. do. 06
Ytt. del Sacristan pr su asitencia ocho rrs.
Ynclusos el Monacillo y dos al que llevo
la Cruz diez rrs……... do. 10
Ytt. al P. Cura pr la Asistencia de Yglesia,
diez y seis rrs. …….. do. 16
Ytt. de una libª de Sera Ocho y mdº rrs.-
esta no Consta de recivo = …… do. 8 1/2
Siguen estas Quentas en la
Hoxa 16 de este libro %

     Algo que sigue invariable en las Fiestas de la Virgen del Rosario de Burguillos es que la Hermandad siempre ha tenido la preocupación de buscar buenos predicadores, y acabamos de leer como en ocasiones buscaban de entre los frailes del Convento de Sancti Spiritus del Monte que existió en nuestro pueblo, y que lamentablemente también se perdió tras la Desamortización de Mendizábal (hacia 1836), y otro gasto ineludible de antes, ahora, y siempre, los Cohetes y fuegos artificiales, que son un sonido inherente a las Fiestas en Burguillos.
     A todo ello hay que añadirle la procesión correspondiente, pues no hay que olvidar la importancia de esta Fiesta Litúrgica, en la Iglesia Católica.
     Una verdadera pena que la Hermandad de la Virgen del Rosario haya perdido esta festividad, que bueno sería recuperar en buena medida, o al menos que no pase tan desapercibida en el calendario anual de la corporación.
     Cada 2 de febrero se celebra la Fiesta de la Presentación del Señor, en la que Jesús fue llevado al Templo por la Virgen María y San José, manifestándose así como luz para alumbrar las naciones y gloria de su pueblo, Israel, de ahí que se conozcan popularmente como Fiesta de las Candelarias.
     Entiendo que una corporación como la nuestra no puede volver a tiempos pasados y tener las procesiones de antaño (Purificación, Viernes Santo, Domingo de Resurrección, Asunción), a las que habría que añadir las actuales, pues nos encontraríamos entonces con la inabarcable cifra de siete salidas
procesionales, algo inviable sobre todo desde el punto de vista económico, pero sí que sería bueno que esas festividades perdidas de alguna u otra manera se recuperasen, y en concreto para estas sería una gran opción darle la solemnidad adecuada a la Presentación de Niños ante la Virgen del Rosario, que en los últimos años al celebrarse tras las Fiestas de octubre, pierden algo del protagonismo necesario.


Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Fiesta de la Presentación del Señor
     La ley mosaica prescribía dos ceremonias vinculadas con el nacimiento de un niño. Si era de sexo masculino, debía ser circuncidado. Al tiempo que la madre, considerada impura después del parto, debía purificarse, presentar a su primogénito en el templo y recuperarlo del Señor por medio de una ofrenda.
     La circuncisión debía realizarse ocho días después del nacimiento, y la Purificación, cuarenta días más tarde.
     Esas dos escenas, que presentan temas análogos, han sido frecuentemente confundidas en el arte cristiano.
La presentación del niño Jesús en el templo o la purificación de la Virgen
     Presentación de Jesús en el templo, Purificación de la Virgen, Candelaria, son otros tantos nombres que designan la misma fiesta celebrada el 2 de febrero, cuarenta días después de Navidad (Cuadragésima de Epifanía). Esta triple serie de nombres se encuentra en todas las lenguas.
l. Presentación del Niño Jesús en el Templo
2. La Purificación de la Virgen
3. Candelaria
El relato evangélico
     La Presentación en el templo sólo se relata en el Evangelio de Lucas 2: 22 - 40.
     Los otros no dicen nada acerca de ello.
     «Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarle al Señor, según está escrito (...) y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones.
     «Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba en él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor. Movido del Espíritu, vino al templo, y al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley sobre Él. Simeón le tomó en sus brazos y, bendiciendo a Dios, dijo: Ahora, Señor, puedes ya dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu salud, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos; luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo Israel.» Y dirigiéndose a María dijo: «...y una espada atravesará tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones.
     «Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, muy avanzada en días, que había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro.... Como viniese en aquella misma hora, alabó también a Dios y hablaba de Él a cuantos esperaban la redención de Jerusalén (...) Cumplidas todas las cosas según la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret.»
     Las dos prefiguraciones bíblicas de la Presentación del Niño Jesús en el templo son el Destete de Isaac y la Consagración del niño Samuel al Señor.
Liturgia judía y católica
     Para comprender el tema iconográfico es necesario conocer no sólo la fuente de las Escrituras de donde ha tomado el tema el arte cristiano, sino también los ritos de la Purificación en la ley mosaica y en el culto católico.
     La ley de Moisés (Éxodo, 13: 2) obligaba a todos los judíos a consagrar a los primogénitos al Señor en conmemoración de la salida de Egipto, y a redimirlos mediante un canon de cinco siclos y el sacrificio de un cordero. La ley era formal:
     «...consagrarás a Yavé todo cuanto abre la vulva; y de todo primer parto de los animales que tengas, el macho lo consagrarás a Yavé». 
     Además, de acuerdo con el ritual del Levítico (12: 1 - 8), toda parturienta se consideraba impura durante los siete días siguientes al nacimiento de un varón y durante treinta y tres días se le vedaba la entrada en el templo. Por lo tanto, debía dejar pasar cuarenta días para presentar a su hijo en el templo y depositar la ofren­da.
     Puede asombrar que la Virgen se haya sometido a esta regla que no podía aplicarse a su purificación, puesto que había parido milagrosamente sin perder su virginidad, es decir, sin mancha alguna. Los teólogos explican que fue para dar ejemplo de humildad y de obediencia a la Ley que la Virgen quiso someterse  a esas prescripciones legales que para ella no tenían sentido. De la misma manera que Jesús se había sometido a la Circuncisión sin necesidad, la Virgen no eludió la obligación ritual de la Purificación, preocupada, antes que nada, por no «derogar» la Ley.
     Redime a su hijo ofreciendo una pareja de tórtolas, que era la ofrenda de los pobres, mientras que el cordero era la de los ricos. Habría podido, según parece, comprar un cordero con el oro del Rey Mago; pero los teólogos, que tienen respuesta para todo, replican que ese oro fue inmediatamente distribuido en forma de li­mosnas. 
     Sobre esta liturgia hebrea se injertó la liturgia católica de la bendición de los cirios, que ha dado su nombre a la Candelaria, o Fiesta de las candelas (Festum Candelarum), porque la procesión se hacía con cirios encendidos. Ese día «los cristianos suelen tener cirios o candelas en sus manos en la santa iglesia, y ofrecerlas a la Madre de Dios».
      A decir verdad, esta ceremonia no es más que un vestigio de un antiquísimo rito lustral pagano, el de la katharsis, que se celebraba con antorchas destinadas a espantar a los espíritus de las tinieblas. Así era como los griegos conmemoraban la búsqueda de Perséfone después de su rapto por Hades, y celebraban los romanos la fiesta de las Ambarvalia.
     De acuerdo con ciertos historiadores de las religiones, la fiesta cristiana de la Purificación de la Virgen habría sustituido a la fiesta pagana de las Lupercales. Pero Dom Leclerq observa con fundamento que no hay ninguna semejanza en ritual ni coincidencia de fechas.
     Durante el reinado de Carlomagno la Purificación se convirtió en una fiesta mariana en los países occidentales.
La fecha de la fiesta
     La Purificación no podía realizarse antes de pasados cuarenta días desde el momento del parto. Los orientales, que celebraban la Natividad el 6 de enero, fijaron en consecuencia la fecha de la Presentación el 15 de febrero.
     Cuando la Iglesia romana decidió que la Natividad sería conmemorada el 25 de diciembre y no el 6 de enero, la fiesta de la Presentación se adelantó inexorable­mente trece días y se fijó el 2 de febrero.
     La Iglesia bizantina acabó aceptando esa rectificación en el siglo VI.
El tema iconográfico
   Al analizar este tema complejo se descubren tres y hasta cuatro motivos com­binados:
1. La Presentación del Niño en el templo.
2. La Ofrenda lustral de la Virgen.
3. La procesión de los cirios.
4. El Cántico del anciano Simeón (Nunc dirrtitis).
1. La Presentación del Niño
     De acuerdo con el momento elegido, la escena presenta dos aspectos diferentes. Ya María presenta el Niño al anciano Simeón, ya éste devuelve el Niño a su madre. En el primer caso la Virgen está de pie, en el segundo está arrodillada.
     Aunque no haya sido sumo sacerdote, Simeón está tocado con mitra o tiara y tiene las manos veladas en señal de respeto. Ese rito oriental vuelve a encontrarse en el Bautismo de Cristo, donde los ángeles tienen igualmente las manos vela­das.
     Como en la escena de la Natividad, ocurre que el Niño esté de pie o acostado sobre el altar, para significar que desde su nacimiento está marcado por su carácter de víctima expiatoria y predestinada al sacrificio. A veces la Virgen y Simeón lo levantan por encima del altar. En el siglo XVII ciertos pintores alemanes hacen planear a la paloma del Espíritu Santo en lo alto de la composición.
     La profetisa Ana, que tiene el mismo nombre que la madre de Samuel y la madre de la Virgen, asiste al viejo Simeón. Ella simboliza a la Sinagoga y sostiene las Tablas de la Ley donde se desarrolla un texto profético.
2. La Ofrenda lustral
     José, que es sólo un personaje secundario, lleva en las manos, en los pliegues de su manto, en un cesto o en una jaula de alambre, las dos tórtolas, modesta ofrenda de los pobres. A veces suma a los palominos una pequeña suma en metálico y se le ve desatar el cordón de la bolsa para extraer el óbolo, refunfuñando.
     Con frecuencia es una criada de la Virgen quien lleva las palomas.
     En el arte ruso, por ejemplo en un fresco (actualmente destruido) de Nereditsa, cerca de Novgorod, las palomas son tres.
3. La Procesión de los cirios
     Este tema no es de origen bíblico, y constituye un típico ejemplo de enriquecimiento de un motivo iconográfico a través de la liturgia.
     Los portadores de cirios son generalmente José (que ya sostenía un candil para iluminar el pesebre de la Natividad), la Virgen y sus criadas. En su cuadro del Museo de Darmstadt, Stephan Lochnerles agregó una procesión de niños de coro, alineados como tubos de órgano según sus estaturas. El suelo está alfombrado de hojas de acebo con pequeñas bayas rojas, follaje de invierno que recuerda la fecha de la fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero.
     Esta tradición popular es muy antigua. Ya en el siglo XII, en una vidriera de Chartres, se ve a la Virgen seguida de mujeres que llevan cirios encendidos. El arte pictórico del siglo XV se apropió del tema.
4. El Cántico del anciano Simeón (Nunc dimitis)
     Simeón pide a Dios que lo deje morir después de haber tenido la alegría de ver al Mesías. Y predice a la Virgen que una espada le atravesará el corazón.
     Es el origen del tema de la Virgen de los siete Dolores (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).


Conozcamos mejor el significado de la Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo;
     La primera noticia conservada de la conmemoración litúrgica de la presentación de Jesús en el Templo (Lucas 2, 21 ss.) nos la da Egeria en su peregrinación a Jerusalén a finales del siglo IV. Se llamaba Quadragesima de Epiphania porque entonces se celebraba aún el nacimiento también el seis de enero, es decir, el catorce de febrero.
     Junto a la Presentación del Señor como primogénito (cf. Éxodo 13, 1 ss.), motivo central de la fiesta pese a su título mantenido hasta la última reforma del calendario romano, en la que también María cobra una importancia especial por la profecía de la espada, va pareja la purificación de María (cf. Levítico 12, 1 ss.), pues toda mujer que pariera un varón debía presentarse para su purificación acaba la cuarentena, rito al que se somete por humildad. Ambas ceremonias se reseñan en aparece en Lucas 2, 22: “Cumplidos los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor”.
     Desde Jerusalén se fue extendiendo por Oriente. En Constantinopla, donde se celebraba ya a principios del siglo VI, tenía ya esta fiesta un carácter mariano muy marcado, pues se invitaba en ella a recurrir a la intercesión mariana y la corte imperial la celebraba en el templo mariano de la Blancherna.
     El Emperador Justiniano I, en agradecimiento por atribuir a la intercesión mariana el cese de una epidemia, en el 542 extendió su celebración a todo su Imperio como día festivo. Se trasladó al dos de febrero porque la Navidad ya había sido fijada el veinticinco de diciembre.
     A Roma la debieron llevar los monjes bizantinos. Según el Liber Pontificalis, la fiesta de la Purificación, a la que, según la ley mosaica tuvo que someterse María (Lev. 12, 2-8), se celebraba ya en Roma con carácter mariano en el pontificado de Sergio I (687-701), de origen sirio.
     El título de Purificación aparece por primera vez en el Sacramentario Gelasiano (siglo VIII), y se cree de procedencia galicana, aunque este tema no desempeña papel alguno en los textos eucológicos que se centran en la figura de Jesús, aunque pasó al Misal Romano, hasta la reforma de 1969, en que pasó a denominarse de la Presentación del Señor.
     San Cirilo de Alejandría, a principios del siglo V, ya habla de las candelas (Patrologia Graeca, vol. 77, col. 1040 s). En Roma aparece ya la procesión de los cirios en el Orden de San Pedro, del 667, que es ratificada por el citado Sergio I, por lo que la fiesta recibe el nombre popular de Candelaria. El origen de las luces quizá provenga de que estas procesiones eran nocturnas.
     Esta procesión en Roma tenía un marcado carácter penitencial, pues la comitiva pontificia iba descalza, con ornamentos primero negros y luego morados, color que se conservó hasta la reforma de 1969. Debió adquirirlo, lo que se cree a partir de Beda, como desagravio por los Amburbalia, fiesta pagana de purificación de la ciudad, que consistía en recorrer la muralla procesionalmente llevando las víctimas a sacrificar una vez acabado el itinerario, celebrada por última vez el 394. Aunque era una fiesta movible, se solía celebrar en febrero.
     La primera bendición de las candelas se remonta a finales del siglo IX y era precedida de la bendición del fuego como en la vigilia pascual: se interpreta como una fiesta de la luz como símbolo de Cristo, basándose en la profecía de Simeón: “Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.
     La bendición solemne de las candelas empezó en la Iglesia galicana en el siglo X, y de ahí se fue difundiendo con lentitud En Roma se documenta por el Sacramentario de Padua, en una adición del mismo siglo X. En la Península Ibérica, ya presente en el siglo XI, y después por el resto de Europa (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Toda esta reseña es un extracto de los datos que podemos encontrar al visionar tanto el archivo parroquial, como el de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario.
     Una verdadera pena, vuelvo a insistir, que se hayan perdido estas fiestas.

lunes, 26 de enero de 2026

Hemeroteca: La noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, el 19 de agosto de 1911, según las noticias aparecidas en la prensa

     Mostramos en Historia de Burguillos las noticias aparecidas en varios periódicos, en concreto "La Mañana", "La Vanguardia", "El Correo Español", "El Siglo Futuro", y "El Día de Madrid", editados en Madrid y Barcelona sobre la detención del Alcalde de Burguillos el 19 de agosto de 1911 tras una operación de la Guardia Civil

     La Mañana. La aparición de este diario, el cinco de diciembre de 1909, fue “consecuencia inmediata” de la constitución del gobierno liberal, el 21 de octubre de ese mismo año, de Segismundo Moret (1833-1913), que había dado fin al denominado “gobierno largo” (1907-1909) del conservador Antonio Maura (1853-1925), y abría un acercamiento del liberalismo al republicanismo, al anticlericalismo y al socialismo. En su fundación participan el abogado, periodista y político Luis Silvela Casado (1865-1928) -afín al sector liderado por el jurisconsulto y también político liberal Manuel García Prieto (1859-1938)- y el escritor y periodista Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936), quien asume la dirección. Será una publicación situada en una línea ideológica o bloque de izquierdas propuesta por José Ortega y Gasset (1883-1955) un año antes, por lo que adopta al principio el subtítulo de “periódico liberal-socialista”. Entre sus primeros redactores se encuentran el periodista y político Mariano García Cortes (1878-1948), que escribirá artículos sobre obrerismo y política, o Luis Araquistáin (1886-1959), que lo hará sobre asuntos internacionales, contando así mismo con la colaboración, entre otros, de Pablo Iglesias (1850-1925), que ya en su primer número da a la estampa el artículo titulado ¿Vendrá la República?, dedicando otros a anatemizar al conservador Maura. Tanto Araquistáin como Iglesias abandonarán su participación en el diario a los pocos meses.
     Comenzó siendo un diario clásico de la época, con entregas de cuatro páginas, compuestas a seis columnas, en las que insertará, principalmente en la primera plana, un chiste gráfico y que pronto también ilustrará con fotograbados de retratos y de actualidad. Su estructura de contenidos es también clásica, empezando con el editorial y otros artículos tanto políticos como de diversa índole; teniendo secciones como Vida teatral, que firma Gregorio Martínez Sierra (1881-1947) y después lo hará el periodista Joaquín Aznar Delgado (1884-1936); Tribunales o Vida judicial, bajo el seudónimo Radamanto; Crónica deportiva, firmada por Welky; Información telegráfica, con noticias de provincias y del extranjero; Información financiera, Bolsa de Madrid y de otras plazas y fondos públicos; Gacetillas madrileñas, que ampliará a todo el municipio; Vida social, Espectáculos o sucesos. O las secciones Diario político, Raro y curioso, Ecos militares, De Palacio y otra denominada Nuestros poetas, para dar cabida a composiciones poéticas de autores españoles, así como un folletín, empezando con el de La isla de los pingüinos, de Anatole France, en versión castellana de Luis Ruiz Contreras (1863-1953). La cuarta la plana la dedicará completa a anuncios comerciales.
     Además de ser un diario de información general, lo será político y hasta doctrinal, en el que se daban cita un grupo de intelectuales de la izquierda liberal, democrática y regeneracionista. Su administrador y gerente comenzó siendo el militar y periodista Diego Fernández Arias (1855-1928), y entre sus colaboradores se encontrarán los también periodistas y políticos Luis Morote y Greus (1864-1913), Luis de Armiñán Pérez (1871-1949) y Luis Bello Trompeta (1872-1935), que firmará la sección Del momento; Eduardo Haro Delage (1887-1960), José Téllez o Silvio Pita. Algunos de los periodistas del diario será firmes partidarios del liberal José Canalejas (1854-1912), quien el rey Alfonso XIII elevará a la jefatura del Gobierno tras obligar a dimitir a Moret el nueve de febrero de 1910, hecho que provocará, en primer lugar, la modificación de la propiedad del periódico, que pasa a ser completamente de Luis Silvela, asumiendo la gerencia Emilio Borrajo (véase su número 111, de 27 de marzo de 1910); la del subtítulo del periódico, pasando a ser “diario independiente”(a partir de su número 115, de 31 de marzo); y tras la celebración de las elecciones del nueve de mayo, de una ruptura entre Luis Silvela y Manuel Bueno, dejando éste de ser director del diario, y llegando al duelo personal entre ellos, el 26 de noviembre, en el que acabaron los dos heridos. (Bueno también había provocado, en 1899, durante una disputa con Ramón María del Valle Inclán, la amputación del brazo izquierdo de éste). La dirección del periódico pudo pasar al citado Luis Morote, hasta primeros de 1912, aunque no aparece indicado como tal en la cabecera del diario. En esas elecciones, que habían dado el triunfo al Partido Liberal de Canalejas, Luis Silvela había vuelto a ser elegido diputado liberal y Manuel Bueno obtendría también acta parlamentaria, pero por el partido conservador liderado por Eduardo Dato (1856-1921); por su parte, Pablo Iglesias obtendría el primer escaño para el Partido Socialista o Benito Pérez Galdós lideraría la Conjunción Republicano-Socialista, mientras que Manuel García Prieto asumió la cartera de Estado del Gobierno de Canalejas, que con el magnicidio de éste, el 12 de noviembre de 1912, se dará término al denominado segundo intento de regeneración política “desde arriba” del reinado de Alfonso XIII.
     El diario va ir teniendo transformaciones formales a lo largo de su vida. Desde el quince de mayo de 1911 había aumentado a seis páginas, compuestas a cinco columnas. Desde el uno de febrero de 1915, las páginas de sus entregas aumentarán a ocho, regresando a la seis el cuatro de agosto de ese mismo año, y reduciéndolas de nuevo a cuatro, cuatro días después. Pero a partir del uno de enero de 1917, modificará drásticamente su formato, al reducirlo, y aumentando sus páginas a veinte, compuestas a tres columnas, que reducirá a dieciséis desde el 16 de abril de 1917. El clásico diario modificó su diseño y se convirtió desde ese año en un magazine ilustrado –al estilo de los también diarios madrileño ABC (1903) y La Nación (1916)–, introduciendo una cubierta con una gran ilustración, empezando con la del retrato de la Reina Victoria Eugenia y la del rey Alfonso XIII, y usando a veces en ella como en la contracubierta una segunda tinta de color. Así mismo, insertará una gran profusión de fotograbados de actualidad, que ya habían ido creciendo en su formato de periódico; y no faltándole las noticias, sus contenidos serán más variados, destacando los reportajes y las crónicas, los asuntos literarios o los trabajos denominados sociales. Entre las firmas de sus textos aparecerán también las de Javier Valcarce, Andrés Pando, J. Cantó García, Javier Bueno, Antonio Gullón, Casimiro Reyes, José Jerique, así como seudónimos (Diógenes o Sternio, entre otros). Durante la guerra mundial será francófilo.
     La colección de este título de la Biblioteca Nacional pasa del número 3.623, de 28 de noviembre de 1919, al número 3.625, de 21 de diciembre de ese mismo año. Durante ese intervalo sufrió la huelga de periodistas, que se habían sindicado con los tipógrafos. Cuando reapareció indicará en su cabecera “segunda época”. Silvela había “donado” la propiedad del diario -cuyo gerente había sido hasta entonces Luis Miller- a los periodistas “profesionales” y “leales amigos” Joaquín Aznar, Juan José Alonso, Pascual Arias y Manuel Sanz, apareciendo ahora como director Aznar y como subdirector, Alonso, quienes, desde una ideología liberal, democrática y dinástica, seguirán la defensa del político García Prieto, para quien Alfonso XIII había creado, en 1911, el marquesado de Alhucemas. El periódico apenas durará dos meses más, pues desaparece definitivamente tras publicar su número 3.669, del seis de febrero de 1920.
     Pues bien, en su edición del 20 de agosto de 1911, aparece en su página 2 la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular Noticias de Provincias, en la cuarta columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


NOTICIAS DE PROVINCIAS
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Jugadores sorprendidos.- El primer "punto", el alcalde.
SEVILLA, 19. La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     La misma noticia aparece en el periódico La Vanguardia -conocido entre 1938 u 1978 como La Vanguardia Española-, que es un diario matinal de información general editado en Barcelona para toda España, que se publica en castellano y, desde el 3 de mayo de 2011, también en catalán. Pertenece al Grupo Godó e ideológicamente está considerado actualmente un periódico catalanista.
   Su primer número apareció el 1 de febrero de 1881 como órgano del Partido Liberal para la provincia de Barcelona. El 1 de enero de 1888, coincidiendo con el inicio de la Exposición Universal, La Vanguardia presentó un nuevo formato como diario de información independiente, con ediciones de mañana y tarde, y ya desvinculado del Partido Liberal, aunque siempre próximo ideológicamente al mismo.
     Pues bien, en su edición del domingo 20 de agosto de 1911, aparece en su página 8 la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la tercera columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


De Provincias
Sevilla, día 19, 12 noche
En Burguillos los guardias civiles sorprendieron una partida de juego, deteniendo a diez jugadores. Entre estos estaba el alcalde del pueblo.

     La misma noticia también aparece en el periódico El Correo Español, diario tradicionalista, que comenzó el 26 sept. 1888; cesó en los primeros meses de 1922.
     Pues bien, en su edición del lunes 21 de agosto de 1911, aparece en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular Información telegráfica, en la cuarta columna, en su zona media inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


Información telegráfica
TELEGRAMAS NACIONALES
En previsión de desórdenes.- Partida de juego.
SEVILLA, 19.
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Igualmente aparece en el periódico El Siglo Futuro. Fundado por Cándido Nocedal (1821-1885), aparece el 19 de marzo de 1875 con el subtítulo “diario católico”, cuando la tercera guerra carlista (1872-1876) está en un momento enconado, pero no defenderá claramente esta causa hasta 1879, manteniendo una exacerbada polémica en el seno del carlismo con La Fe (1876-1891), de Antonio Juan de Vildósola (1829-1893) y Vicente de la Hoz y Liniers (1841-1886), y el “colaboracionista” El Fénix (1879-1884), de Alejandro Pidal y Mon (1846-1913), que acabará años después en el cisma entre sus filas. Nocedal fue en este tiempo jefe de prensa y representante en Madrid del pretendiente Carlos María de Borbón (1848-1909) –Carlos VII–, pero el órgano oficial del carlismo lo ostentaba el diario El Correo catalán, que a partir de 1876 había fundado Luis María Llauder (1837-1902).
     El Siglo futuro no aparecerá los días festivos, tendrá una larga vida que alcanza los 61 años, será de gran formato, que variará en el tiempo, así como las imprentas en la que será estampado, y pasará de ser compuesto de cuatro a cinco columnas. Con editoriales y artículos doctrinales, políticos y religiosos y noticias nacionales y extranjeras, muchas de ellas recogidas de otros periódicos, como especie de revista de prensa, y otras procedentes de telegramas de la agencia Fabra. Contaba también con una sección oficial, otra religiosa, gacetillas y mientras duró la guerra carlista una propia sobre noticias de la misma. Al principio publicará un folletín de carácter religioso y moralista. Visualmente se caracterizará por circunscribir su primera plana con una gran orla negra, y el espacio para los anuncios comerciales, que habían sido escasos al principio, irá aumentando con los años, incluyendo las esquelas.
     Entre sus primeros y principales redactores y colaboradores estuvieron Leandro Ángel Herrero, Gabino Tejado, Francisco Navarro Villoslada, Manuel Tamayo y Baus, Francisco Mateos Gago, Juan Manuel Ortí y Lara, Zacarías Metola y José Fernández Montaña.
     Nocedal entablará una batalla doctrinal no sólo con los periódicos ya citados de su mismo carácter ideológico sino con los propios obispos españoles a los que tachará de veleidades liberales, y mientras que Pidal y Mon y su nuevo partido Unión Católica (1879) terminará engrosando las filas del canovista Partido Conservador, ocupando su ala más a la derecha, La Fe será desautorizada en 1881 por el pretendiente don Carlos. 
     A la muerte de Nocedal y después de un breve “directorio” carlista integrado por varios generales, Francisco Navarro Villoslada será nombrado jefe de Comunión Tradicionalista y su jefe de prensa, a la vez que el hijo de don Cándido –Ramón Nocedal Romea (1842-1907)– tomará las riendas del diario y lejos de ir hacia un encuentro con sus correligionarios, radicalizará su ideología antiliberal llegando al enfrentamiento directo y personal con Carlos VII, y junto a otros 23 periódicos de la misma naturaleza publicará el Manifiesto de la Prensa Tradicionalista, siendo acusado por el mismo pretendiente de “rebelde y excitador de la rebeldía” a su causa, decretando su expulsión del Partido Tradicionalista. Fruto de esta escisión, en 1889, nace el Partido Integrista, del que El Siglo futuro será su órgano central de prensa.
     El diario integrista ocupará pues, a través de su furibundo antiliberalismo neocatólico, la extrema derecha política española y seguirá atacando a sus irreconciliables periódicos enemigos dentro de las propias filas ultramontanas y a los mismos prelados españoles de la Restauración, a través de su máxima de que el liberalismo era “pecado”.
     Tras el fallecimiento de Ramón Nocedal, en 1907, y el del pretendiente Carlos VII, en 1909, asume la jefatura del Partido Integrista Juan de Olozábal Ramery (1863-1937), a quien se le transfiere la propiedad de El Siglo futuro, que había iniciado una segunda época y numeración dos años antes y que seguidamente estampará junto a su cabecera un estampa del Sagrado Corazón de Jesús. Será nombrado director del diario Manuel Senante Martínez (1873-1959), y entre sus principales redactores y colaboradores de entre siglos destacaron Cristóbal Botella, Manuel Sánchez Asensio, Manuel Sánchez Cuesta (con el seudónimo Mirabal), Antonio María Sanz Cerrada (Fray Junípero), Juan Marín del Campo (Chafarote) y como editorialista, Emilio Ruiz Muñoz. Jenaro Fernández Yáñez será su redactor-jefe, siendo sustituido después por Jaime Maestro.
     Si durante la primera guerra mundial se había declarado germanófilo, la proclamación de la II República Española, en abril de 1931, será obviada en su primera plana. Desde su militancia ultracatólica, su credo siguió siendo de un furibundo fundamentalismo antiliberal, el más reaccionario, fanático e intransigente del neocatolicismo, siendo tildado de “cavernícola”. Con una tirada escasa, en torno a los 5.000 ejemplares, y una circulación por suscripción, según Seoane, fue el clásico diario de los curas rurales mesetarios.
     Coincidiendo con la muerte del heredero Jaime de Borbón (1870-1931) y la asunción de la jefatura de la causa legitimista por parte de su tío Alfonso Carlos (1849-1936), de carácter más integrista, a finales de 1931 se producirá la reconciliación entre Comunión Tradicionalista Carlista y el Partido Integrista, pasando El Siglo futuro a ser órgano oficial del movimiento tras la reunificación, momento en el que su director –Juan de Olózabal– forma también parte activa en la fundación de Acción Nacional.
     En mayo de 1933, Olózabal entrega gratuitamente la propiedad del periódico a Sociedad Editorial Tradicionalista, de la que es presidente el conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo (1882-1952). El cuatro de noviembre de ese año cambia su subtítulo “diario católico tradicionalista” por el lema: “Dios, patria, rey”, coincidiendo con un número dedicado al “centenario” carlista, y formalizando una alianza política con Renovación Española (TYRE). Un año después el integrista Manuel Fal Conde (1894-1975), quien ya había participado en la sanjurjada de 1932 y después participará en los preparativos del golpe de julio de 1936, toma la jefatura del movimiento carlista y sellará una alianza con Falange y las JAP, estableciendo relaciones con el fascismo italiano.
     El diario había pasado a ser compuesto a siete columnas y había aumentado hasta las seis páginas. Durante varios años había llegado a editar un almanaque y a sacar diferentes ediciones. Había introducido en sus paginas la información sobre las cotizaciones de la bolsa y los deportes, la crítica teatral y la literaria, y ya en la década de 1920 había empezado a incluir la fotografía y las viñetas de actualidad, aunque al principio modestamente, y coincidiendo con un número especial, el 22 de abril 1935 comenzará a insertarlas profusamente, empezando con una de gran formato en su primera página, al tiempo que cambia radicalmente su diseño, haciéndolo más gráfico y atractivo, y aumentando sus páginas hasta las 32.
     Ya a partir de los años veinte se había hecho evidente también su obsesión apocalíptica de que los males de España eran fruto de la alianza entre la masonería, el judaísmo y el comunismo internacionales, así que aplaudirá la política antisemítica del nazismo, aunque no estuviera de acuerdo con la teoría de la superioridad de la raza aria en Europa. Editó su último número el 18 de julio de 1936, y con la sublevación militar sus talleres fueron confiscados por la CNT, de los que saldrá el periódico Castilla libre.
     Pues bien, en su edición del lunes 21 de agosto de 1911, aparece en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la segunda columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


DE PROVINCIAS
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(POR TELÉGRAFO)
SEVILLA, 19. 
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Y finalmente, en el periódico El Día de Madrid, aparece la misma noticia, en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la tercera columna, en su zona superior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


DE PROVINCIAS
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La huelga de conserveros.- Servicio de la benemérita.
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Una noticia sorprendente, y muy llamativa, como demuestra el hecho de que varios periódicos madrileños y barceloneses se hiciesen eco de la misma, y que se debe corresponder con Dº Antonio Díaz Delgado, como se deduce del "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, ó Directorio de más de un millón de señas de España, sus Colonias, Cuba, Puerto-Rico y Filipinas, Estados Hispano-Americanos y Portugal", editado en 1911 por Carlos Bailly-Bailliere, y que publicamos el pasado 3 de noviembre de 2005.