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lunes, 31 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "El Enterramiento de los Hermanos en la Hermandad de la Virgen del Rosario, a lo largo de los años", de Joaquín Velázquez Gallego en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 29, de 2025, pág. 51 y 53

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Joaquín Velázquez Gallego en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2025 que hace el nº 29, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "El Enterramiento de los Hermanos en la Hermandad de la Virgen del Rosario, a lo largo de los años" (páginas 51 y 53), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:



     En este año 2025 la Santísima Virgen del Rosario volverá a visitar el Cementerio Municipal, esta vez ya bajo el nombre de “Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada” (rotulación que tuvo lugar el 9 de noviembre de 2011), tal y como ocurrió el 2 de noviembre de 2008 en uno de los actos preparatorios para la Coronación Canónica del 16 de mayo de 2009, y tras la aprobación de las reglas vigentes, en las que cuando el 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, coincida en domingo, por lo que en menos de un mes volveremos a vivir otro día histórico en nuestra corporación.
     Que la Santísima Virgen visite el Cementerio de Burguillos no fue ni un capricho ni un “jugar a los pasitos” de la Junta que dirigía los designios de la Hermandad en las fechas históricas de la Coronación Canónica de nuestra amantísima titular. Aquella decisión, refrendada primero por la aclamación de los hermanos en el Cabildo General Extraordinario correspondiente, y posteriormente sancionado por la autoridad eclesiástica, tenía y tiene una base histórica irrefutable.
     Hoy podemos decir con orgullo que nuestra corporación se remonta, a la espera de que se descubra nueva documentación, al año 1547, y ya en el siglo XVII se encontraba plenamente consolidada la devoción que despertaba entre los burguilleros de entonces como se comprueba en las mandas pías y legados contenidas en los testamentos, como eran los encargos de misas ante el Retablo de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad, como ya demostrara Salvador Hernández en el capítulo dedicado a la historia de nuestra corporación en los siglos XVI, XVII y XVIII del Boletín Extraordinario “Patrona de Burguillos” con motivo de la Coronación Canónica, del año 2009.
     Es fundamental recordar en este punto, que la Hermandad de la Virgen, que en esas fechas tenía su retablo en el muro del evangelio de la Iglesia (donde actualmente se encuentra el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio), trasladándose a su ubicación actual en la cabecera de la nave de la epístola, en la Capilla Sacramental, en 1783, muy cerquita (de hecho pared con pared) del Cementerio parroquial que se habilitó en 1801, a la espalda de la iglesia, en la ubicación actual del depósito de aguas municipal, y que posteriormente ya en 1847 se ubicó uno de nueva construcción unos metros más alejado en la actual calle La Fuente, esquina a calle Cervantes. 
     Un interesante testimonio documental que resulta muy ilustrativo sobre el funcionamiento interno de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario en el plano económico, y sobre todo en el tema que nos ocupa en este artículo, lo constituye el testamento de Juan Martín Moya, Mayordomo de la Hermandad, otorgado en Burguillos el 28 de junio de 1702 (ARHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, A.H.P.S., sección Protocolos Notariales, legajo 3255 PB 1696-1716), en el que se estipulaba que se “vea el libro de entierros y por él se reconozca la persona que es hermano de esta cofradía”. La razón de esta precaución estribaba en que en aquellos siglos las hermandades costeaban el entierro de sus miembros, anotando los gastos del sepelio, misas, cera, etc., no sólo en el libro de cuentas de la hermandad, sino en el de entierros de la Parroquia, consignándose en las partidas de defunción quién corrió con los gastos de los sufragios por el difunto y la condición de éste como miembro de la hermandad. De ahí esta prevención para evitar fraudes y por ende gastos innecesarios, aunque como apunta Juan Martín, podía costearse el entierro a pobres de solemnidad, pero en contrapartida tendría que hacerse cargo el propio mayordomo del gasto de los funerales de aquellas personas “que no fueren hermanos y se hubieran enterrado con el paño de dicha cofradía”, dato que revela la devoción despertada por Nuestra Señora del Rosario y manifestada en la práctica de cubrir el féretro con el paño fúnebre de la Hermandad, tal como se sigue haciendo desde hace ya bastantes años. Precisamente un vecino del pueblo, Agustín Recio, debía a la hermandad 22 reales “del paño y cera”, seguramente utilizado para el entierro de algún familiar suyo. 
     El aldabonazo final a esta relación es un documento del que ya dimos cumplida referencia en el boletín “Patrona de Burguillos”, del año 1999, en su página 27, bajo el titular “Un documento histórico: Las Reglas de nuestra Hermandad de 1802”, en el que se trataba de los “Nuevos establecimientos  que se han de cumplir por esta Hermandad”, y cuyos puntos relacionados con el enterramiento de los Hermanos se incluyeron los siguientes puntos:
     “…atendiéndose por Nuestro Reverendo Señor Presidente, Oficiales y demás hermanos de esta Hermandad a que acaso podrá haber sido motivo para no incorporarse en ella muchos fieles el no pagar de algún sufragio, que no en la vida ni en la muerte; se acordó de conformidad que para el sufragio del alma de cada uno de los hermanos que fallezcan (y constara de la lista, que al final de este libro se ha de poner de los que se han recibido y se reciben por hermanos), se mande decir por esta Hermandad una misa cantada, su limosna de diez reales y que se de media libra de cera para alumbrar el cuerpo del difunto cuyo gasto ha de ser de cargo de la misma.
     Que todos los hermanos han de ser obligados a concurrir al entierro del que fallezca, y faltando ha de pagar por cada vez una cuenta de cera o su valor, al menos, que no sea por ausencia, enfermedad y otra legítima causa, que deberá ser testigo nuestro hermano fiscal que es o fuese.
     Que por el hermano Mayordomo, Alcalde, Diputado o Escribano, sucesivamente se de orden al muñidor en tiempo y hora competentes para que se avise a dicho fin.
     Con la documentación reseñada en este artículo está más que justificada tanto la inclusión en las reglas vigentes, la visita de la Santísima Virgen al Cementerio cada 2 de noviembre (siempre que éste coincida con el domingo), como el acompañamiento a los hermanos difuntos con el paño mortuorio y la misa dedicada a todos los Fieles Difuntos de la Corporación.
Joaquín Velázquez Gallego

lunes, 24 de agosto de 2026

Actualidad-Bibliografía: Los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la Historia

     Mostramos en Historia de Burguillos los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la historia, aprovechando la actualidad de nuestra parroquia, para así tener un mejor conocimiento de todo lo que acontece, y para eso aprovechamos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y cuyo enlace es el siguiente: 


     En ese capítulo "Enterramientos", se hace un recorrido por todos es enclaves que aquí pasamos a enumerar y mostrar para un mejor conocimiento de todos:
    1º.- (hacia 1400-1783). Desde la fundación y creación de nuestro pueblo y con ello de la Iglesia parroquial, allá por el año 1400 aproximadamente, en la que ésta ocuparía la casi totalidad de la nave principal de la Iglesia, hasta el año 1783, en la que se le añade la nave lateral, la Nave de la Epístola, o como la conocemos en Burguillos, como la Nave de la Virgen, es el lugar donde tienen lugar los enterramientos de los burguilleros de ese periodo.



     2º.- (1783-1801). Una vez construida la Nave de la Virgen, ésta también pasa a ser el lugar de enterramiento de los burguilleros, por lo que hemos de suponer que por el escaso espacio temporal (18 años) no ha de estar muy colmatada.


     3º.- (1801-1847). Por una Real Cédula de Carlos III, de 1787, para crear cementerios fuera de las iglesias, que en Burguillos se empezó a utilizar como tal el espacio que se encuentra tras la iglesia (espacio ocupado actualmente por el depósito del agua, con lo que lamentablemente se ha perdido casi por completo cualquier posibilidad de estudio de dicho enclave), y comenzó a cumplirse con María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de 1801. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.


     4º.- (1847-1967). Al colmatarse el espacio anterior, se plantea uno nuevo en la zona que baja desde el "cementerio" anterior hasta enclave marcado por el inicio de la calle Cervantes, esquina a calle La Fuente, donde se construyó el cementerio parroquial, en el cual, el primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.


     5º.- (1967-...). Finalmente tenemos el enclave actual, Cementerio Municipal, que desde el 9 de noviembre de 2011, se rotulaba como "Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada", tras la aprobación en el pleno municipal del 24 de octubre de 2011. El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, al final del Paseo del Paseo del Resucitado (en el camino del Coto), y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.


   Sería de desear, que el cementerio actual fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.

lunes, 10 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La Iglesia en Burguillos a fines del siglo XVII, a través de la Visita Pastoral de 1681", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 13, de 2007, pág. 74, 75, y 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2007 que hace el nº 13, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La Iglesia en Burguillos a fines del siglo XVII, a través de la Visita Pastoral de 1681" (páginas 74, 75 y 77), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:




     La vida religiosa en Burguillos a lo largo de la Edad Moderna, esto es, durante los siglos XVI al XVIII, gravitó en tomo al templo parroquial de San Cristóbal Mártir, el convento de Terceros Franciscanos de Sancti Spíritus del Monte y la ermita de San Sebastián. Tales edificios, de los que sólo nos ha llegado como sabemos la Parroquia, aglutinaron entre sus muros las devociones locales y concentraron un patrimonio artístico que ha sufrido a lo largo de su historia diferentes vicisitudes. Por ello en esta ocasión queremos hacer un recorrido por los edificios religiosos de nuestro pueblo a fines del siglo XVII, tomando como base el informe de la Visita Pastoral efectuada en Burguillos el 23 de noviembre de 1681 por el Visitador Don Pedro de Castaños Galindo (1).
     Con el objetivo del mejor control de la vida eclesiástica y la administración de los bienes temporales de la Iglesia, el Concilio de Trento hizo obligatoria la práctica de la Visita Pastoral, consistente en la inspección del territorio diocesano por medio de unos funcionarios eclesiásticos, designados al efecto, los Visitadores. Al llegar a la parroquia, el Visitador no sólo inspeccionaba la fábrica material del templo -estado de conservación y limpieza de altares, ornamentos sagrados, etc.-, sino que también tomaba las cuentas a las hermandades y cofradías allí establecidas, al tiempo que pedía informes sobre las prácticas piadosas, costumbres y nivel de moralidad de los fieles, e incluso dejaba por escrito algunas consideraciones demográficas y socioeconómicas sobre la vida local. Para el Arzobispado de Sevilla, estos informes se escalonan entre los siglos XVII y XIX, constituyendo una valiosa fuente no sólo para el conocimiento de la vida religiosa en épocas pasadas, sino para el estudio de la historia local por la variedad de aspectos complementarios que se recogen en estos informes.
     En el caso del Burguillos, el informe más antiguo es éste de la Visita de 1681 efectuada por el citado Don Pedro de Castaños Galindo, quien llegó a la localidad el 22 de noviem­bre. Al día siguiente se dirigió a la Parroquia, donde siguiendo el ritual propio de la Visita Pastoral, comenzó la inspección por el sagrario del altar mayor, donde el Santísimo Sacramento se veneraba en un relicario de plata. De aquí se pasó a la pila bautismal, "que es [de] piedra y está en un cuarto que tiene puerta a la iglesia". En esta capilla bautismal se guardaban también los Santos Oleos y el crisma en tres ampolletas de plata. Y en el Archivo Parroquial fueron reconocidos los libros sacramentales -de bautismos y desposorios-, que se hallaban en regla.
     Muy interesante es la descripción que el Visitador nos hace del templo parroquial, no sólo por reflejar el aspecto que el edificio mostraba antes de las grandes reformas barrocas del siglo XVIII que le dieron su impronta actual, sino también por describimos el primitivo patrimonio de retablos, esculturas y pinturas, reemplazadas por otras en el Setecientos.
     En este momento el templo se describe compuesto por una sola nave, con dos puertas y campanario "con tres campanas grandes y pequeñas". El presbiterio o capilla mayor "es de bóveda" y el resto de enmaderado. La iglesia debía mostrar todavía visible su primitiva estructura mudéjar en su única nave cubierta con techumbre de madera, separada - a través del arco toral, que primitivamente fue apuntado y hoy lo es de medio punto- del presbiterio, cubierto éste tal vez con bóveda de crucería gótica o bien con bóveda de paños sobre trompas, modalidades de cubiertas ampliamente extendidas en la arquitectura medieval del valle del Guadalquivir. El imafronte o fachada principal de la iglesia estaba coronado por una espadaña -antecesora de la actual barroca- en la que se albergaban tres campanas, entre grandes y pequeñas.
     El templo debió erigirse al compás del nacimiento de la propia villa en la Baja Edad Media, como lo prueba el que la localidad ya aparezca citada en el denominado Libro Blanco del Archivo de la Catedral de Sevilla, redactado en torno a 1411 y en el que se recoge la red de parroquias de la Archidiócesis hispalense.
     La vetustez de la iglesia y la modestia de sus materiales constructivos determinaron bien pronto la necesidad de reparaciones. Así ya en julio de 1643 el Cabildo de la Catedral de Sevilla había concedido al Concejo de Burguillos 50 ducados "para labrar la iglesia que está caída" (2). Y ahora este informe de 1681 señala que "necesita de aderezarse la capilla mayor porque amenaza ruina", habiéndose estimado las reparaciones por un maestro de obras en 1.700 reales. Aunque no sabemos si se acudió pronto al remedio de estos daños, lo cierto es que la situación del templo fue requiriendo de nuevas intervenciones, que se intensificarán a lo largo del siglo XVIII. A comienzos de la nueva centuria, el cabildo de la Catedral de Sevilla -que tenía entre sus competencias el control de los presupuestos de obras de los templos de la Diócesis a través del cobro y distribución del importe del impuesto del diezmo- encomendó en febrero de 1703 a José Tirado, maestro mayor de obras del Arzobispado, la visita de la parroquia de San Cristóbal de Burguillos, entregando memoria de obras por 5.000 reales, para cuyo pago se aplicó el producto de los diezmos de los años 1701 y 1702 (3). Andando el siglo se acometerán nuevas obras, como las presupuestadas en 1730 por Diego Antonio Díaz en la cantidad de 10.000 reales de vellón, centradas en las cubiertas de la nave y capilla mayor y otros reparos menores; y los trabajos de ampliación del templo desarrollados entre 1774 y 1779, con la participación de los maestros mayores Ambrosio de Figueroa, José Álvarez y Pedro de Silva, y que consistieron en la reforma de la capilla mayor y el añadido de la nave derecha o de la Epístola, actual del Sagrario (ya que la contraria o del Evangelio se hallaba como en nuestros días dedicada a dependencias de servicio de la iglesia), además de la remodelación de los exteriores para darle la impronta clasicista con la que la Parroquia ha llegado a nuestros días (4).
     El informe de 1681 también nos describe los altares que ornamentaban el interior del templo, anteriores todos a los que podemos contemplar hoy, pues como quedó dicho las reformas del siglo XVIII supusieron la renovación del ajuar del templo. Así el templo contaba en 1681 con cinco altares. El mayor, al que se accedía subiendo unas gradas, tenía "un retablo dorado antiguo con pinturas y el sagrario". Tal retablo pictórico de estilo tardogótico o bien renacentista, cuya iconografía silencia el documento, aunque lógicamente debió dedicarse a San Cristóbal, titular del templo, acabaría siendo sustituido por el actual barroco, realizado entre 1754 y 1756 por Juan Cano Zamorano (5).
     En el muro izquierdo de la única nave que como vemos componía el templo se disponían dos altares. El primero, colateral al altar mayor, estaba dedicado a Nuestra Señora del Rosario, imagen descrita como "de media talla", es decir, de candelero para vestir, al mostrar como se sabe sólo talladas las manos y el rostro. La cita contribuye, en definitiva, a afianzar la antigüedad de la imagen de la Patrona de Burguillos, cuya presencia en el templo ya se documentó a través de escrituras notariales del siglo XVII, como inventarios y mandas testamentarias (6). El segundo altar contenía un cuadro que representaba a Santa Ana y la Virgen, que no ha llegado a nuestros días.
     Los restantes dos altares se ubicaban en el muro derecho o de la Epístola. El colateral de esta parte del templo albergaba la imagen de un Crucificado, ejecutado en pasta, que debe identificarse con el titular de la extinguida cofradía de la Vera Cruz, activa entre al menos 1660 y 1864, fechas extremas del libro de esta hermandad conservado en el Archivo Parroquial (7). Este Cristo de la Vera Cruz, que no hay que confundir con el del Voto (existente éste como es sabido en el templo y que procede del desaparecido convento de Sancti Spíritus), se conservó en la parroquia hasta comienzos del siglo XX, según se recoge en algún inventario del templo, pereciendo por la escasa calidad del material en que estaba ejecutado. El siguiente altar estaba integrado por las pinturas de "Nuestra Señora, un Santo Cristo, San Pedro y San Pablo", obras igualmente desaparecidas.
     En la parroquia se hallaban establecidas cuatro hermandades (8): Santísimo Sacramento, Nuestra Señora del Rosario, Santa Vera Cruz y San Cristóbal, de las cuales el Visitador Don Pedro de Castaños Galindo reconoció los libros de cuentas tomadas a sus respectivos mayordomos, revisándolas y aprobándolas.
     El templo estaba atendido por Don Francisco López Tala­vera, de 36 años de edad, natural de Jerez de la Frontera, quien se había ordenado de sacerdote en 1675. El Visitador señala que "aunque celoso del cumplimiento de su obligación, es poco prudente. Los feligreses están mal con él y han dado de su modo de portarse algunas quejas". La autoridad eclesiástica había nombrado como sacristán a Pablo Sánchez, aunque al ser éste forastero y no haber dado fianzas sobre el desempeño de su cargo, ejercía como tal Juan Femández Alguero, ''persona conocida y de satisfacción y que cumple con la obligación de su oficio". Las rentas de fábrica de la Parroquia ascendían al año a 58.595 maravedís, a los que se agregan como producto del pago del diezmo la cantidad de 20 a 25 fanegas de pan y la cifra de 6.000 a 8.000 maravedís en metálico.
     Tras la descripción de la Parroquia, el Visitador anotó algu­nas consideraciones de interés sobre el pueblo. En este sentido señala que Burguillos dista 3 leguas de Sevilla y se sitúa "a la falda de Sierra Morena, camino de Extremadura". Sus vecinos, considerados por el Visitador como "mal inclinados" se dedicaban a la labor agrícola y algo de ganadería, "de todo poco". El total de la población era estimado por Don Pedro de Castaños Galindo en 56 vecinos, entendidos éstos como cabezas de familia, por lo que la población total en palabras del mismo informante ascendía a 265 personas de confesión o comunión, "sin otras que por falta de edad no son capaces de estos sa­cramentos". A tan corta población debía corresponder un casco urbano ciertamente exiguo, integrado por las actuales calles Real, Portugal y de la Fuente, cuyos inmuebles son los que figuran en las escrituras notariales otorgadas en Burguillos durante los siglos de la Edad Moderna.
     La jurisdicción civil de la villa pertenecía en este momento a Doña Francisca de Torralba, predecesora de la familia Bernardo de Quirós, señores jurisdiccionales de Burguillos en el siglo XVIII. Tengamos en cuenta que nuestro pueblo, nacido en las repoblaciones de la Baja Edad Media (9), perteneció a la jurisdicción realenga durante los siglos XV y XVI, como lugar de la denominada "Tierra de Sevilla" y sujeto por tanto al control del Ayuntamiento sevillano, hasta que en el siglo XVII su jurisdicción fue vendida junto con la de otras poblaciones por el Concejo hispalense a particulares, convir­tiéndose desde entonces en lugar de señorío secular.
     El titular del señorío debió contar con residencia de cierta categoría, similar al tipo de las haciendas señoriales propias de la comarca del Aljarafe, conformando un complejo constructivo en el que se engarzaban la zona noble o residencial del señor y dependencias de servicio como almacenes, graneros, molinos, etc. Por ello, siempre hemos sospechado que la man­zana de casas de la calle Real frontera al actual Ayuntamiento formó parte de este núcleo señorial, del que pueden todavía identificarse algunos elementos aislados, como la torre contra­ peso del molino y algún almacén.
     Esta residencia de los señores de la villa contó incluso con oratorio o capilla privada, siguiendo así la costumbre de las clases privilegiadas -nobleza y clero- de gozar en sus domicilios de este lugar de oración, prerrogativa que obtenían tras las pertinentes gestiones ante la autoridad eclesiástica. Así en el caso de Doña Francisca de Torralba, señora de la villa de Burguillos en 1681, el Visitador apunta que su oratorio estaba autorizado por Breve Pontificio y licencia del Provisor del Ar­zobispado de Sevilla del 11 de mayo de 1619, renovada el 30 de enero de 1673, hallándose "con todo aseo para poderse en él celebrar". Esta capilla quizás pueda identificarse con una construcción todavía en pie junto al solar del desaparecido cuartel de la Guardia Civil, cubierta con tejado a dos aguas, en la que se abren unas altas y estrechas ventanas y cuyos muros muestran una articulación a base de pilastras similares a las de la Iglesia Parroquial.
     Cerca del pueblo, en el camino de Alcalá del Río y en la zona denominada en su recuerdo como "la Cruz de la Ermi­ta", se levantaba la desaparecida ermita de San Sebastián, que en 1681 estaba a cargo de la cofradía del Santísimo Sacramento. El edificio era de una nave y contaba con un solo altar donde se veneraba la escultura del Santo, interesante obra del gótico tardío fechable a fines del siglo XV o comienzos del XVI, emplazada hoy en una de las hornacinas laterales del retablo mayor de la Parroquia. La ermita "no tiene ermitaño y de presente necesita de algunos reparos".
     Por último hay que referirse dentro de este recorrido por las instituciones eclesiásticas de la localidad al convento de Sancti Spíritus, perteneciente a la Orden Tercera de San Francisco, por lo que sus miembros eran conocidos bajo la denominación de terceros o terciarios franciscanos. Tenemos escasas noticias de este convento de la orden seráfica, que parece se fundó en la Baja Edad Media dentro del contexto de la oleada de franciscanismo que invadió la comarca de la Vega sevillana y dio origen a la fundación de cenobios en poblaciones como Peñaflor, Lora del Río, Cantillana, Villaverde del Río y La Algaba. A mediados del siglo XVI, concretamente en 1567, este convento contaba con una comunidad integrada por 13 religiosos. El edificio tenía en dicha fecha "una iglesia nueva y dormitorio de trece celdas, y un razonable refectorio y cocina, con algunas oficinas y dos claustrillos comenzados a hacer" (10). El informe de la Visita Pastoral de 1681 señala que esta casa franciscana se halla "media legua distante del lugar, dentro de Sierra Morena", lo que en efecto coincide con el emplazamiento de sus ruinas al pie de las primeras estribaciones de la Sierra Norte sevillana. La comunidad, integrada por 21 religiosos, era presidida por Fray Alonso de Castañeda, aunque la vida conventual no transcurría precisamente en un ambiente beatífico. La situación conflictiva en que vivían estos franciscanos queda gráficamente reflejada por el Visitador Don Pedro de Castaños Galindo cuando afirma que "están muy inquietos porque los superiores les han reformado el modo de vivir y quitado las salidas fuera. Y han tenido algunos pleitos entre sí y llegado a las manos. Y durante la visita hubo uno [pleito] y salieron fugitivos dos religiosos".
     Afloraba, en definitiva, la lucha entre el rigor de la observancia de la regla, especialmente acentuado en conventos emplazados en lugares yermos y deshabitados como este de Sancti Spíritus, y la relajación de costumbres de algunos religiosos incapaces de asumir los preceptos a los que les obligaba su estado. Ante esta situación de degradación nada podía hacer el Visitador del Arzobispado, ya que la autonomía de que gozaban las órdenes religiosas con respecto a la jurisdicción eclesiástica ordinaria reducía a mero testimonio informativo las noticias recogidas en el desarrollo de la Visita Pastoral. La misma denuncia de inmoralidad se formula en este informe a propósito del mercedario fray Eugenio de Herrera, quien tras predicar en cierto año durante la Cuaresma se quedó como párroco de Burguillos, donde causó escándalo por sus relaciones con una mujer.
     En definitiva, a través de este interesante informe de 1681 se dibuja la situación de la vida religiosa en el Burguillos de fines del siglo XVII, lo que nos ha permitido rescatar aspectos tan interesantes como la distribución de la Parroquia antes de las grandes reformas barrocas, la desaparecida ermita de San Sebastián, las hermandades, el convento de San Francisco y la situación jurisdiccional y socio- económica de la villa en plena época del Barroco.

SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

(Bibliografía)
(1). ARCHIVO GENERALDELARZOBISPADO DE SEVI­LLA, Fondo Arzobispado, sección II (Gobierno), serie Visitas, legajo 05156, ramo 2: Visita de Burguillos (1681).
(2). CRUZ ISIDORO, Fernando: Arquitectura sevillana del siglo XVII. Maestros mayores de la Catedral y del Concejo hispalense. Universidad de Sevilla, 1997. Pág. 92.
(3). Ibídem, pág. 148.
(4). VELAZQUEZ GALLEGO, Joaquín: "La Iglesia de Burguillos. Su arquitectura e historia", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos, n ° 7 (septiembre - octubre de 2001), págs. 15 - 17.
(5). HALCON, Fátima - HERRERA, Francisco Javier - RECIO MIR, Álvaro: El retablo barroco sevillano. Sevilla, 2000. Pág. 507.
(6). HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "En torno a los orígenes de la devoción a Nuestra Señora del Rosario en Burgui­llos: noticias del siglo XVII", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos n º 9 (septiembre - octubre de 2003), pág. 77; y "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos n º 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
(7). ROMERO GALLARDO, Rafael: "Burguillos'', en Catálogo de los Archivos Parroquiales de la provincia de Sevilla. Banco Español de Crédito, 1992. Vol. I, pág. 134.
(8). HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Aproximación a una estadística de hermandades y cofradías en Burguillos durante los siglos XVI al XVIII", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Burguillos n º 12 (octubre de 2006), págs. 28 - 29.
(9). GORDON BERNABE, María Dolores: Toponimia sevilla­na. Ribera, Sierra y Aljarafe. Diputación Provincial de Sevilla, 1995. Págs. 74 - 75.
(10). CASTRO, Manuel de: "Desamortización de terciarios re­gulares franciscanos en el reinado de Felipe II'', en Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo CLXXX (1983), pág. 79.

lunes, 27 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 14, de 2008, pág. 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2008 que hace el nº 14, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios" (página 77), y que paso a transcribir íntegramente:


     En otra ocasión y desde esta misma publicación dimos a conocer el interés de la documentación de los protocolos notariales para el estudio de los orígenes y la evolución del culto a Nuestra Señora del Rosario en nuestra localidad (1). Allí subrayamos el interés de los testamentos como fuente para el estudio de la religiosidad local de la Edad Moderna, al reflejarse en las cláusulas de estas escrituras de última voluntad las mandas pías y legados a la Patrona de Burguillos, que los fieles hacían movidos por la intensa devoción que nuestra localidad siente por su Virgen desde hace siglos.
     Ahora nos vamos a centrar en la franja cronológica de la primera mitad del siglo XVIII, analizando por tanto las escrituras notariales otorgadas en Burguillos entre 1700 y 1750 (2), décadas que vienen marcadas por el auge de la religiosidad del Barroco pleno y época en que la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario se halla plenamente consolidada en su vida corporativa, como lo demuestra la documentación conservada.
     Las escrituras analizadas revelan, al igual que en el siglo XVII, que nuestros antepasados que vivieron en el Setecientos, no olvidaban a nuestra Patrona a la hora de la muerte, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo o la limosna en especie.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, es la más abundante. La modestia económica de Burguillos en esta centuria hace que los testadores estipulen, por lo general, la celebración de una misa por su alma en el altar de nuestra Patrona. Este el caso de Juan Martín Valero (22 de junio de 1701), Juan Martín Maya (28 de junio de 1702), Ana de la Cruz (21 de abril de 1704), Francisca Romero (4 de junio de 1704), Gaspar de los Reyes (quien el 26 de noviembre de 1704 estipula la celebración de una misa cantada a honor de la Inmaculada Concepción, a celebrar en el altar del Rosario), Juana Ruiz (12 de diciembre de 1704), Isabel Mateos (7 de mayo de 1707), María Jiménez (29 de septiembre de 1718), María González Robledo (14 de noviembre de 1724), María de Jesús (27 de abril de 1731), Gregorio Martín (23 de marzo de 1733), Carlos García (sin fecha, pero en el mismo año 1733) y José Moreno (1 de abril de 1748). El doble de misas piden en su testamento Dominga de Valdemoro (26 de agosto de 1711), "por promesas que tengo a Nuestra Señora del Rosario", Lucas Falcón Díaz (2 de agosto de 1719), Juan Martín Frías (17 de diciembre de 1719) y Gregorio Martín (20 de julio de 1748). Y tres misas fija Doña Juana Gómez en su testamento del 12 de marzo de 1715.
     Algunos vecinos mucho más acaudalados pueden mostrarse especialmente pródigos en la demanda de misas ante el altar de Nuestra Señora del Rosario. Seis misas solicitan Juan Guillén (testamento de 10 de enero de 1705, renovado por otro de 21 de diciembre de 1707), Doña Juana Jiménez de Orillana (25 de enero de 1717) y Francisco Mateos (11 de enero de 1740), por ''promesa que tenía hecha". Nueve misas son las que fijan Juan Martín Maya el Menor (6 de junio de 1709) y Bartolomé Camacho (17 de marzo de 1713), quien señala una limosna de 12 reales por cada misa. Y en un alarde de generosidad, Diego Falcón (5 de marzo de 1727) e Ignacia de Cevallos (31 de mayo de 1745) costean la celebración de 15 misas. Por su parte, Lorenza de Ortiz ordena, en su testamento de 16 de diciembre de 1726, que se digan por su alma 25 misas rezadas, a repartir entre los altares de Nuestra Señora del Rosario, Santo Cristo de la Vera Cruz y Santa Ana, dando por cada misa una limosna de 2 reales y cuartillo. El mismo número de sufragios pide Francisca Rodríguez Ceballos el 17 de julio de 1729, a repartir entre los altares del Rosario, Vera Cruz y San Cristóbal, en la Parroquia de Burguillos; Nuestra Señora de la Soledad, en Cantillana; San Antonio, en el convento de San Francisco del Monte de Villaverde; Nuestra Señora de Aguas Santas, en la misma población vecina; y Nuestra Señora del Valle, en el convento de Sancti Spíritus, en nuestro término municipal.
     La segunda fórnula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de María Flores (27 de junio de 1710) y Francisca Romero (16 de junio de 1738), quienes expresan su deseo de ser enterradas en el altar más cercano a la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario.
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas en especie, es menos abundante que las mandas para misas y enterramientos, aunque adopta expresiones curiosas por la naturaleza de la donación. Así en un medio agrícola y ganadero corno Burguillos no tiene de extrañar donaciones corno la de Bartolomé Camacho, quien a falta del becerrillo de un año que quería haber regalado, estipula en su testamento de 17 de marzo de 1713 que se le dé a la Virgen del Rosario una limosna de seis ducados, además del importe de la celebración de una "fiesta" o misa solemne con sermón. Y el 5 de marzo de 1727 Diego Falcón declaraba que "tengo [y] mando a Nuestra Señora del Rosario de esta iglesia un machito de cuatro que tengo, para padres el mejor, que es berrendo". Algunas donaciones se dirigen al ornato de la imagen, como es el caso del velo regalado, en nombre de su mujer, por Francisco Sánchez en su testamento de 2 de agosto de 1700. Y para la adquisición de otro velo destina 55 reales de vellón Doña Juana Jiménez de Orillana en su testamento de 25 de enero de 1717.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el arranque del siglo XVIII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario mantiene la curva ascendente iniciada en la centuria anterior, legándonos todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Ro­sario, Patrona de Burguillos nº 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3255 PB (1691-1716), 3256 PB (1717-1720) y 3257 PB (1721-1751).

lunes, 20 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Las mandas pías testamentarias", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 10, de 2004, pág. 77, 79 y 81

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2004, que hace el nº 10, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Las mandas pías testamentarias" (páginas 77, 79 y 81), y que paso a transcribir íntegramente:




     Como fuente histórica de reconocida importancia, la documentación de los protocolos notariales brinda al investigador una riquísima información que abarca una amplia gama de aspectos de la historia local, que van desde las actividades económicas a la organización social y administrativa, sin olvidar por supuesto la vida religiosa, reflejada en las menciones tanto a su infraestructura material para el culto - templos, capillas, ermitas, etc. - como en los aspectos institucionales, en los que las cofradías, como corporaciones religiosas, cobran destacado protagonismo.
     Al ser la escrituras notarial un instrumento de la fe pública, la gama de actos jurídicos recogidos, en esta documentación es amplísima: compraventas, poderes judiciales, arrendamientos, traspasos, inventarios de bienes, testamentos, etc., en los que asoman todos los estamentos encargando un determinado número de misas -que variará según sus posibilidades económicas- con las que alcanzar la salvación eterna, cuya seguridad suele afianzarse estipulando la entrega de una serie de limosnas y mandas para los templos, imágenes y cofradías de su devoción. Al mismo tiempo el testador dispone los preparativos de su entierro, señalando el templo en el que desea ser enterrado, el hábito religioso con el que desea ser amortajado -preferentemente el franciscano, dada la popularidad de la Orden de San Francisco-, y el acompañamiento de su cadáver por un cortejo fúnebre en el que junto a la clerecía local podían figurar miembros de la cofradía a la que había pertenecido portando el estandarte de la corporación.
     La sola mención en estas cláusulas testamentarias de nuestros templos, imágenes y cofradías adquiere un interesante valor no sólo como documento histórico al arrojarnos fechas y datos sobre tal o cual advocación, sino también como un índice con el que poder seguir la evolución de la religiosidad popular a través del tiempo, con sus altibajos y vicisitudes: los primeros pasos de nuestras cofradías, su consolidación en la vida local, la construcción de nuestros templos, donativos a nuestras imágenes, etc., arrojándonos de este modo luz sobre la historia de nuestro patrimonio, tanto el existente como el desaparecido, del que en este último caso las citas en la documentación son su único recuerdo.
     En el caso de Burguillos, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se encuentra plenamente consolidada en el siglo XVII, como lo demuestra las frecuentes mandas pías y legados contenidas en los testamentos de los vecinos de nuestro pueblo (1).
     Aunque la documentación adolece de algunas lagunas para algunos años de dicha centuria como las décadas comprendidas entre 1660 y 1680, las escrituras que se han conservado demuestran que nuestros antepasados a la hora de la muerte no olvidaban a nuestra Patrona, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, muestra especial interés al documentar la presencia en el templo de la imagen de la Patrona de Burguillos. Así, Gregorio Domínguez, estipula en su testamento del 3 de febrero de 1646 "un novenario de misas rezadas en el altar de Nuestra Señora del Rosario con su doble responso como es costumbre". Y el 12 de septiembre del mismo año Inés Rodríguez ordena en su declaración de última voluntad la celebración de dos misas rezadas "en el altar de la Virgen del Rosario de la dicha iglesia por mi ánima". Cuatro misas manda Alonso Martínez el 3 de agosto de 1649. Una misa solicitan Juana Pérez el 14 de octubre de 1652 y Francisco Martín Oliveros el 27 de enero de 1654. Más generosa, Laureana de la Cruz fija el 8 de octubre de 1654 la celebración de diez misas rezadas. Al año siguiente de 1655, Esteban Hernández pide cuatro misas en su testamento del 26 de abril. Y al final del siglo, el 9 de abril de 1699, Cristóbal de Aguilar demanda tres misas.
     La segunda fórmula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de Francisco Hernández Santa María, quien el 10 de marzo de 1652 expresa que "mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Cristóbal de esta villa en una sepultura que tengo por bajo del escaño que está junto al altar de la Virgen del Rosario". 
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas para la Hermandad, es igualmente frecuente y cuenta con el interés de que en ocasiones el donante revela su condición de hermano de la cofradía, con lo que podemos aproximarnos al conocimiento de la misma en esta época no sólo a través de la nómina de los hermanos que la componían -como es el caso de Alonso Martínez, que así lo declaraba el 3 de enero de 1655- sino también contemplando los medios económicos para su mantenimiento. Esto último se advierte especialmente cuando el testador lega bienes, tanto en metálico como en especie, o bien se halla implicado en relaciones de arrendamiento o compraventa de productos agrícolas propiedad de la Hermandad, lo que no tiene nada de extraño en un medio rural como el nuestro, donde tanto la Iglesia como las instituciones a ella vinculadas se mantenían de un patrimonio tanto urbano -especialmente casas sobre las que gravaban rentas y tributos- como rústico, de cuya producción se mantenían. Para nuestro caso, tenemos noticia de como Antonio Martín Mancha, en su testamento fechado el 27 de diciembre de 1655, declaraba que tenía en su poder "nueve fanegas de trigo de la cofradía de la Madre de Dios del Rosario, porque. aunque se cogiere once fanegas, las dos de ella se sembraron, y de las nueve dichas se pagó una de renta a Alonso Gutiérrez, con que tengo en mi poder ocho fanegas de trigo". En otra de las cláusulas añade que otro vecino de Burguillos, Damián Ramírez, "mandó a la dicha cofradía de la Virgen del Rosario mucha fanega de trigo, el cual no ha dado", por lo que pedía que se le cobrare dicha deuda. Seguidamente continúa declarando que las dos fanegas que él habían sembrado estaban junto a otras cuarenta de su propiedad, estipulando que cuando se recogiese la cosecha se le diese "a la dicha cofradía libres lo que tocare, sin costarle cosa alguna, porque así es mi voluntad". En cuanto al trigo propiedad de la Hermandad, declara que lo vendió al precio de catorce reales la fanega, "porque es menester para comprar cera para la dicha cofradía". Finalmente, manda siete reales y medio a la Hermandad en concepto de limosna para una misa a la hora de su muerte.
     Otros fieles aportan limosnas en metálico, como Esteban Hernández el 26 de abril de 1655, que legaba seis reales "a las cofradías de esta dicha villa que se sirvan en la iglesia parroquial de ella, que son cuatro", a saber, la Hermandad Sacramental, la de Ánimas, Nuestra Señora del Rosario y Vera-Cruz. Ya en la recta final del siglo, el 27 de noviembre de 1696 Francisca Domínguez de Fuentes envía cuatro reales a la Hermandad del Rosario, cantidad que desciende a uno en el caso de Francisco de Ortega el 8 de marzo de 1697 y a dos en el de Cristóbal de Aguilar el 9 de abril de 1699.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el siglo XVII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario cuentan ya con sólidas raíces, primer episodio de una largo caminar que nos depara -como en su día veremos- muchas noticias interesantes y que nos ha legado todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Los Castellanos y la muerte: religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo Régimen. Valladolid, 1996.
GÓMEZ NAVARRO, S.: El sentido de la muerte y la religiosidad en el siglo XIX a través de la documentación de protocolos, en Ifigea I (1984).
RIVAS ÁLVAREZ, J.A.: Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1986.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3250 PB y 3255 PB.

lunes, 1 de junio de 2026

Efemérides: Aniversario del Rosario Público y colocación de la primera piedra de la Casa de Hermandad de la Virgen del Rosario, el 1 de junio de 2003, con motivo del Año del Rosario

     Hoy, 1 de junio, es el aniversario de otro de los grandes acontecimientos de la historia moderna de nuestro pueblo, el Rosario Público y la colocación de la primera piedra de la Casa de Hermandad de la Virgen del Rosario, el 1 de junio de 2003, con motivo del Año del Rosario, así que bueno es rememorarlo en "Historia de Burguillos", a través de la crónica emitida por la propia corporación en sus canales oficiales, en este caso el Boletín "Patrona de Burguillos" del año 2003, en sus páginas 36 y 37, y que pasamos a transcribir íntegramente:



     "Actualidad. Crónica del Año del Rosario.
     El pasado 16 de octubre de 2002, Su Santidad El Papa, Juan Pablo II, promulgaba la Carta Apostólica "ROSARIUM VIRGINIS MARIAE", en la que desarrolla una profunda y bellísima reflexión sobre el rezo del Santo Rosario, para exhortar a la contemplación del rostro de Cristo en compañía y a ejemplo de su Santísima Madre. Estamos ante un documento extenso y, sin duda, muy provechoso, pues el Sumo Pontífice se expresa con la sinceridad y sencillez propias de su arraigada devoción a la Virgen. Como puntos de inflexión de la Carta cabe destacar dos:
        a) La incorporación al Rosario de cinco nuevos misterios, denominados luminosos, que se refieren a la vida pública de Cristo desde el Bautismo a la Pasión, ampliamente comentados en otro trabajo de este Boletín.
        b) La proclamación del ejercicio que va de octubre de 2002 a octubre de 2003 como Año del Rosario, dejando esta indicación pastoral a la libre iniciativa de cada comunidad eclesial.
     Desde que conocimos esta recomendación pastoral, emanada de la más alta instancia eclesial, nos pusimos a la tarea de confeccionar un programa de actividades que aunara lo cultural con lo cultual y nuestra tradición con la actualidad de la Iglesia. Antes de resumir brevemente lo acontecido, quisiera destacar los dos dípticos informativos que se han publicado como anuncios de los distintos actos. Ambos, editados en cartulina brillo y a todo color, han gozado de una enorme aceptación, pues las fotografías elegidas para las portadas (en las que aparecía la Virgen sobre su nuevo Paso tras la Procesión de la mañana del pasado año) eran realmente espectaculares y bellas.
     En cuanto a las conmemoraciones en si estaban estructuradas en torno a tres ejes: actos culturales (conferencias y encuentro de Grupos Jóvenes), conciertos y cultos extraordinarios.
     Por lo que respecta a los primeros, entre el 15 de marzo y el 7 de junio de 2003, se han celebrado un total de 8 charlas coloquios sobre los siguientes temas: "Vestir a las Imágenes: Una forma de devoción"; "La Historia del Rosario"; "Distintas formas de vivir la devoción a la Virgen del Rosario en la Diócesis de Sevilla"; "La Parroquia de San Cristóbal Mártir"; "La Carta Apostólica: El Rosario de la Virgen María";" Las Bandas de Música en Burguillos"; "Los Hermanos Costaleros"; y," El ejemplo de la Santa Sor Ángela de la Cruz". En todas ellas se alcanzó un nivel de asistencia muy satisfactorio, ya que se rondó la cifra media de setenta participantes, resultando su desarrollo muy interesante, ameno y didáctico. Capítulo aparte merece la Conferencia dictada por el Padre Javierre sobre la Santa Ángela de la Cruz, en la que se llenó totalmente la nave del Sagrario, cosa normal si tenemos en cuenta el prestigio del ponente. Motivo de alegría para esta Hermandad es que, pesar de contarse en la organización de estos actos con muchas personalidades foráneas, todos acudieron a Burguillos fieles a su compromiso con nosotros. Todavía en este apartado, reseñar que el pasado 17 de mayo tuvo lugar el Primer Encuentro de Grupos Jóvenes de Hermandades del Rosario de la Diócesis de Sevilla, en el que contamos con la intervención de D. José Miguel Núñez Moreno, delegado de Pastoral Juvenil S.D.B. Lamentablemente, esta iniciativa no contó con el apoyo esperado y sólo asistieron nuestro Grupo Joven y el de Carrión de los Céspedes. A pesar de ello, todo transcurrió felizmente y la jornada de convivencia en la Madroña resultó inolvidable, comprometiéndose la juventud carrionera a organizar el Encuentro del próximo año.
     Por lo que respecta a los conciertos, tuvieron lugar dos: uno de marchas procesionales por la Banda de Música Ntra. Sra. de las Nieves de Olivares y otro de piano, a cargo del joven interprete local D. Antonio Caballero Fernández. Destacar que la Banda de Olivares estuvo dirigida por D. Manuel Granados Rodríguez, conocido por todos ya que, desde pequeño acudió a Burguillos, pues de aquí era su madre.
     Centrándonos en el apartado de los Cultos Extraordinarios, aparte de la Peregrinación a San Benito (analizada en otro artículo de este Boletín), se situaron todos en la última semana de Mayo, mes de María. Así, desde el 29 al 31 tuvo lugar el Solemne Triduo, predicado por D. Francisco Alegría Mellado, Vicario Inspectorial Salesiano y N.H.D. Juan Carlos Pérez Godoy, Inspector Salesiano. En el último día de Triduo celebramos el Besamanos a la Virgen, que aparecía dispuesta en el mismo Altar de la Novena. Siguiendo con el relato cronológico de tan inolvidables acontecimientos, el 1 de junio de 2003, a las 8 de la tarde comenzaba el Rosario Público presidido por Ntra. Sra. del Rosario, engalanada para la ocasión con su ajuar de salida y entronizada en unas andas, especialmente construidas para la ocasión, en las que se aprovechaban elementos ornamentales del Paso. Muy comentado y elogiado fue el realce que proporcionaba a la Imagen la nube que actualmente sirve de pedestal en el Altar del Sagrario y que ahora se situaba sobre la peana dorada. Los misterios del Rosario se rezaron en los siguientes lugares: Calle Real esquina con Calle Portugal, Calle Antonio Machado esquina con Calle Los Palmeros, Avenida Cruz de la Ermita esquina con Calle Cádiz, Calle Virgen del Rosario esquina con Calle Gustavo Adolfo Bécquer y Puerta de la Iglesia, contando en todo momento con el acompañamiento musical de la Banda Ntra. Sra. del Valle de Burguillos. Al llegar la comitiva a la Calle Virgen de la Fuentecilla, se procedió a la ceremonia de colocación de la primera piedra de nuestra futura Casa de Hermandad en el solar que ha cedido el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos. En este acto, presidido por la Stma. Virgen, contamos con la presencia de D. José Juan López, Alcalde de Burguillos, D. Juan Manuel Pérez Sánchez, D. Manuel Pérez Cabrera, D. Pablo Pérez Giráldez y D. Miguel Pernía Sánchez, en su calidad de Hermanos Mayores que han sido de esta Corporación, y de D. Francisco Reina Chía, Cura Párroco de Burguillos. Tras introducir el cofre con objetos alusivos al emotivo momento en la arqueta dispuesta al efecto, tomó la palabra el Alcalde de la localidad que en sentida alocución confesó dejarse guiar por los sentimientos al tener justo al lado a la Madre de los burguilleros. Cerró el acto quien esto firma para destacar que lo verdaderamente importante era el valor simbólico de un hecho incontestable: tras tres siglos largos de historia los hijos de Burguillos seguían reuniéndose y concitando proyectos en torno a su Patrona, la Stma. Virgen del Rosario. Cerca de la una y media de la madrugada, tras una tarde noche pletórica de fervor mariano y en la que la Procesión estuvo siempre rodeada de un gran cantidad de fieles, entraba la Virgen en la Iglesia, habiendo cumplido por enésima vez su tarea evangelizadora en el pueblo que tanto la quiere y venera.
     Siendo el presente artículo un apretado resumen de lo sucedido en este Año del Rosario, también va a ser al final un anuncio gozoso de lo que ha de venir como colofón espléndido a este ejercicio, pues el próximo domingo 28 de septiembre tendrá lugar en la Iglesia un Solemne Acto en el que se le impondrá a la Virgen el Bastón de Mando representativo de su recién adquirida condición de Alcaldesa Perpetua de la Villa de Burguillos, ceremonia en la que contaremos con la participación de la Banda de música de la Cruz Roja Española de Sevilla y en la que, de nuevo, intentaremos seguir el dictado de nuestras Reglas que ordenan proporcionar la mayor gloria en esta Tierra a Nuestra Soberana Titular, la Stma. Virgen del Rosario.
MIGUEL VELÁZQUEZ PRIETO"


lunes, 18 de mayo de 2026

Bibliografía: Descripción de Burguillos en la "Enciclopedia General de Andalucía", editado por C&T Editores, en 2004

     Mostramos en "Historia de Burguillos" la descripción que de nuestro pueblo se hace en la "Enciclopedia General de Andalucía", Tomo 4 Ba-Ca, publicada en 2004 por C&T Editores.


   Pues bien, en sus páginas 1640-1641, encontramos en una página a dos columnas el artículo dedicado a nuestro pueblo. La descripción de nuestro pueblo, que pasamos a transcribir literalmente, completando entre paréntesis la explicación de las abreviaturas:



     BURGUILLOS. (SE) [Sevilla]. Municipio de 3.737 h. y 43'1 km2 de extensión, situado a 23 km. de la capital, en la zona de transición entre la Vega del Guadalquivir y la Sierra Norte de Sevilla. Aunque cerca del pueblo existen ruinas romanas, su origen urbano no parece consolidarse hasta la Edad Media. Su topónimo proviene de burgo, palabra del castellano medieval, que significa pueblo. Probablemente la habitan tribus árabes antes de la reconquista, aunque no quedan restos de su presencia. Sus habitantes se dedican especialmente a la agricultura, por ser zona de abundante regadío -cultivo de algodón, espárragos, maíz, melocotón, remolacha y trigo-. De su conjunto monumental destaca la iglesia parroquial de San Cristóbal. Celebra las fiestas patronales en junio. Del 6 al 9 de octubre se festeja la tradicional romería a la Sierra del Coto, en honor de la Virgen del Rosario. Desarrolla un tipo de turismo rural y cinegético. Su población se halla, a comienzos del siglo XXI, en crecimiento, con ligera inmigración e incipiente desarrollo industrial.


   Es un texto con multitud de errores lo que denota el horrible trabajo de campo realizado ya que podemos decir, entre otras cosas, que por supuesto las Fiestas en honor de la Virgen del Rosario transcurren en el fin de semana coincidente con el primer viernes de octubre. Si puede resultar curioso para algunos que en aquellas fechas las Fiestas de San Cristóbal solían coincidir con la festividad de Santiago apóstol.

lunes, 27 de abril de 2026

Callejero de Burguillos: La Calle Holanda

     Mostramos en Historia de Burguillos, una pequeña reseña e imágenes de la calle Holanda, en Burguillos, aprovechando que hoy, 27 de abril, es el Día del Rey, la Fiesta Nacional de Holanda (Países Bajos), en conmemoración de la fecha de nacimiento del rey Guillermo.


     La calle (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos) está dedicada al Reino de los Países Bajos (Holanda), país centro-europeo perteneciente a la Unión Europea y cuya capital es la ciudad de Amsterdam, no obstante, la sede del gobierno, del parlamento, de la monarquía y de los órganos judiciales se encuentra en La Haya.     
     La gran mayoría de la superficie de los Países Bajos —como país constitutivo del Reino— está localizado en Europa, con la excepción del Caribe Neerlandés: tres municipios especiales (Bonaire, Saba y San Eustaquio) se sitúan en el Caribe. Aruba, Curazao y San Martín también se encuentran en el Caribe.
     La historia de los Países Bajos comienza como la de un pueblo marinero que prosperó en una llanura en el mar del Norte, en el noroeste de Europa. Cuando llegaron los romanos, y con ellos la historia escrita en el 59 a. C., la región estaba escasamente poblada por diversos grupos tribales en la periferia del imperio. Más de cuatro siglos de dominación romana dejaron efectos demográficos muy profundos, resultando finalmente en la creación de tres pueblos germánicos mayoritarios en el área: los frisones, los sajones neerlandeses, y los francos. Algunos misioneros hiberno-escoceses y anglosajones intentaron propagar el cristianismo en los Países Bajos en el siglo VIII. Los descendientes de los francos salios llegaron a dominar la zona con el paso del tiempo y, de este modo surgió el neerlandés.
     El dominio carolingio, el abandono del Sacro Imperio Romano y la depredación vikinga siguieron; por lo que los nobles locales dejaron a los ducados y condados altamente independientes. Durante varios siglos, las áreas de Brabante, Holanda, Zelanda, Friesland y Gelre lucharon intermitentemente entre ellas, pero al mismo tiempo, el comercio continuó y creció; las tierras fueron reclamadas y las ciudades prosperaron. Forzados por la naturaleza para trabajar juntos, con el paso de los siglos construyeron y mantuvieron una red de pólders y diques que mantuvieron lejos las inundaciones y el mar en el proceso de transformación de su paisaje.
     En 1433, el Duque de Borgoña había asumido el control sobre la mayoría de los territorios neerlandeses en lo que se conoce como Países Bajos Borgoñones. Bajo su reinado, comenzó la unificación de los Países Bajos y se experimentó un auge cultural sin precedentes. Sin embargo, bajo el control de Carlos V y Felipe II, el territorio se convirtió en una parte del Imperio de España. La reforma protestante hizo del calvinismo la religión dominante en el norte. El contraataque español fue dirigido por el Duque de Alba y por Alejandro Farnesio. En 1566, Guillermo de Orange, un calvinista, inició la guerra de los Ochenta Años para luchar contra la monarquía católica española. La revuelta neerlandesa fue un enfrentamiento épico contra los españoles; finalmente la venció el norte con la Paz de Westfalia en 1648, pero España mantuvo el control en el sur.
     Así nació la República Neerlandesa, una nación de hablantes neerlandeses con una mayoría protestante, muchos católicos, y miles de judíos y una por aquel tiempo extraña política de tolerancia. Los Países Bajos se beneficiaron del declive de Amberes y la llegada masiva de los refugiados protestantes.
     Durante la Revuelta el comercio floreció y las Provincias Unidas prosperaron. Ámsterdam se convirtió en el mayor centro de comercio del norte de Europa. En el Siglo de oro neerlandés, que tuvo su cenit alrededor de 1667, hubo un notable florecimiento en el comercio, la industria (especialmente la marinera) y las artes (especialmente la pintura y las ciencias). Usando su poder naval y su extensa flota comercial, la provincia de Holanda creó un Imperio neerlandés universal, una potencia marítima con un alcance comercial, imperial y colonial que se extendió hasta Asia, África, y América. El comercio de esclavos era especialmente rentable.
     A mediados del siglo XIX comenzó su declive debido a varios factores económicos. La población era pequeña –menos de dos millones de habitantes–. El sistema político del país era dominado por regentes ricos y (algunas veces) por estatúderes extraídos de la Casa de Orange. Finalmente, Ámsterdam perdió su liderazgo como ciudad más importante del norte de Europa frente a Londres. En 1784 una guerra contra Gran Bretaña terminó desastrosamente para la nación. Hubo un creciente descontento y un conflicto entre los orangistas y los patriotas inspirado en la Revolución francesa, y luego un conflicto contra la propia Francia. Una República de Batavia profrancesa se estableció, y con la consolidación del poder francés bajo el mandato de Napoleón, los Países Bajos se convirtieron gradualmente en un estado satélite de Francia, que culminó en el Reino de Holanda, para pasar a ser simplemente una provincia imperial.
     Tras la batalla de Leipzig y el posterior colapso del Imperio francés en 1813, los Países Bajos fueron restaurados como un "principado soberano", proporcionando la Casa de Orange un monarca. La Conferencia de Viena en 1815 confirmó esta autoridad mediante la creación del Reino Unido de los Países Bajos. El rey Guillermo I también obtuvo dominio sobre Bélgica. Pero el abismo cultural entre el norte y el sur del país era demasiado grande. Bélgica se rebeló en 1830, y las potencias europeas reconocieron su independencia. Después de un período conservador al principio, surgieron fuertes sentimientos liberales, convirtiendo al país en una democracia parlamentaria mediante la Constitución neerlandesa de 1848, con un monarca constitucional. La industrialización y la urbanización hicieron de los Países Bajos una nación próspera, con un gran imperio.
     Los Países Bajos fueron neutrales durante la Primera Guerra Mundial, y los años 1920 y los 1930 fueron años tranquilos. El 10 de mayo de 1940 la Alemania nazi invadió el país, y tras destruir Róterdam, la ocuparon. Alrededor de 100 000 judíos neerlandeses fueron asesinados en el Holocausto y otros grupos étnicos sufrieron también grandes pérdidas demográficas. El 5 de mayo de 1945, la guerra terminó tras la liberación, en su mayor parte, por las fuerzas canadienses. Los años de la posguerra fueron época de penurias debido a los desastres naturales y la emigración masiva, que fue seguida por una reconstrucción con programas de obras públicas a gran escala (especialmente el Plan Delta), la recuperación económica, la integración europea, y la introducción gradual de un estado de bienestar. También hubo un conflicto con Indonesia, que terminó con la retirada neerlandesa por completo de sus antiguas colonias en 1961. Además Surinam declaró su independencia en 1975. Mucha gente de Indonesia y Surinam, y más adelante de otras naciones, se trasladó a los Países Bajos, lo que dio lugar a la transformación del país en una sociedad multicultural.
     La segunda mitad del siglo XX fue marcada por una paz y prosperidad relativas. En el siglo XXI, los Países Bajos se han convertido en un país moderno y dinámico con una economía exitosa (la 16.º más grande en 2010) y orientada hacia el mercado internacional, y con una alta calidad de vida.


     La calle Holanda está situada en el polígono industrial "Cuarto de la Huerta". Va de la calle Francia, a la calle Suecia, siendo el inicio de la calle Austria, y Suecia, teniendo una longitud de 200 metros aproximadamente. Lamentablemente es una de las calles que apenas pasó del papel a la realidad, porque sólo hay indicios de lo que será su trazado, ya que se encuentra al inicio de su ejecución.
   La calle Holanda es, históricamente, una vía moderna, puesto que fue creada con el boom inmobiliario que se produjo en nuestro pueblo a comienzos del siglo XXI y junto al hecho de ser íntegramente industrial, hace que tenga tan sencillo comentario.
     Lamentablemente en la fecha de publicarse esta entrada, esta calle no está rotulada, de ahí que desde estas líneas pido que se subsane cuanto antes.

lunes, 13 de abril de 2026

Bibliografía - Arte: Burguillos en el libro "Historia de la Pintura Sevillana. Siglos XIII al XX", de Enrique Valdivieso, editado por Ediciones Guadalquivir, en 2002

     Mostramos en Historia de Burguillos la reseña que se hace de nuestro pueblo en el libro "Historia de la Pintura Sevillana. Siglos XIII al XX", de Enrique Valdivieso, editado por Ediciones Guadalquivir,  en 2002, uno de cuyos ejemplares podemos leer en la Biblioteca Pública Provincial "Infanta Elena", de Sevilla.



     Dicho libro es un recorrido por la Historia de la pintura de Sevilla, mostrando un importante conjunto de imágenes y reseñas de todos y cada uno de los pintores y pinturas sevillanos.
   Así, la reseña a nuestro pueblo, Burguillos, la encontramos en las páginas 247 a 248, al hacer referencia al pintor Marcos Fernández Correa, paisano nuestro y que pasamos a transcribir literalmente:



Marcos Fernández Correa
     Escasas noticias profesionales y sólo algunas de carácter familiar se poseen de este pintor. Sabemos que nació en Burguillos y que contrajo matrimonio en 1616, desarrollando su actividad en Sevilla en el último tercio del siglo XVII. Fue, miembro de la Academia de Pintura sevillana, siendo dos solamente las pinturas que de él se conocen. Son representaciones de trampantojo o engañifa, y se conservan en la Hispanic Society de Nueva York. En ambas obras se finge la superficie de un fondo de tablas, en las que están clavados grabados o cuelgan cintas sujetas a escarpias, tinteros, papeles enrollados, legajos, frascos con tinta, un bastón, la calavera de un conejo y una paleta de pintor (Lám. 193). Están realizadas con hábil dibujo, creando los efectos de luz y sombra para crear sensaciones de relieve y por lo tanto de fugaz ilusión de veracidad.
     En la realización de estas pinturas Correa muestra estar al corriente de la moda pictórica europea de su momento, donde en los Países Bajos y en Francia fue­ron numerosos los practicantes de esta modalidad pictórica, entre los que destacamos los hermanos Francisco y Norberto Gysbrechts y a François de la Motte.
     Aparte de Correa debieron ser varios los pintores dedicados en Sevilla a este tipo de representaciones, puesto que se conocen varias obras anónimas de diferente estilo que no han podido ser puestas en relación con ningún artista concreto. Lo cierto es que este género pictórico arraigó en la clientela local prodigándose después su ejecucución a lo largo del siglo XVIII.

     Este libro es una obra capital para la Historia de nuestro pueblo, puesto que es la aparición de un pintor, Marcos Fernández Correa, para la Historia de la pintura sevillana, y que bien merecería algún tipo de homenaje en nuestro pueblo, totalmente desconocido para todos...