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lunes, 16 de julio de 2018

Hemeroteca: Burguillos, presente en la visita de la reina Isabel II a las ruinas de Itálica, según la noticia aparecida en "La Gaceta de Madrid" del 28 de septiembre de 1862.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia recogida en "La Gaceta de Madrid", editado en la capital del reino, sobre la visita que realizó la reina Isabel II a las ruinas de Itálica, en el término municipal de Santiponce el 26 de septiembre de 1862 y en el que participó un grupo de burguilleros, y publicado el 28 de septiembre de 1862, y que se conserva en el archivo de la Biblioteca Nacional de España. Hay que reseñar igualmente que la noticia la recoge directamente de otra publicada por el periódico sevillano "El Porvenir".

   "La Gaceta de Madrid"; fue una publicación periódica oficial editada en Madrid desde 1697 hasta 1936 en la que fue sustituida en la práctica por el denominado Boletín Oficial del Estado. La Gaceta, en el momento de su nacimiento, estaba dirigida y administrada desde la iniciativa privada. Esta circunstancia varía por completo durante el reinado de Carlos III, quien, en 1762, decide otorgar a la Corona el privilegio de imprimir La Gaceta. De esta forma, la publicación pasa a convertirse en un medio de información oficial que refleja los criterios y decisiones del Gobierno.
   Posteriormente, por la Real Orden circular del Gobierno dirigida á todas las autoridades del reino de 22 de septiembre de 1836, se establece que los decretos, órdenes e instrucciones que dicte el Gobierno se considerarán de obligación desde el momento en que sean publicados en La Gaceta. De este modo, La Gaceta pasaba a convertirse en un órgano de expresión legislativa y reglamentaria, característica que conservará hasta la actualidad.
   En cuanto a la estructura de La Gaceta, es en 1886 cuando se establece que la publicación sólo contendrá documentos de interés general (leyes, decretos, sentencias de tribunales, contratos de la Administración Pública, anuncios oficiales, entre otros); asimismo se establece un orden de preferencia en la publicación de las disposiciones que atiende a criterios de urgencia y un orden de prioridad de la inserción de documentos: Leyes, Reales Decretos, Reales Órdenes. Por último, se prescribe que, dentro de cada sección, el orden de publicación ha de ser el de antigüedad de los Ministerios, siempre tras la Presidencia del Consejo de Ministros. Toda esta estructura será perfilada por una Real Orden de 6 de junio de 1909.
   Por lo que se refiere a la denominación, previamente había recibido nombres como Gazeta nueva de los sucesos políticos y militares (1661-1662), Gaceta ordinaria de Madrid (1667-1680) o Nuevas ordinarias de los sucesos del Norte (1683-1697). En 1697 empezó a publicarse como Gaceta de Madrid, nombre que mantendría, con transitorios cambios de denominación, hasta entrado el siglo XX. Es importante resaltar que en determinados momentos históricos convivieron, al mismo tiempo, varios diarios oficiales con denominaciones distintas.
   En 1936, tras el estallido de la guerra civil, adoptó el título Gaceta de la República: Diario Oficial en noviembre de dicho año. Esta publicación sería sustituida tras el fin del conflicto por el Boletín Oficial del Estado, que se había empezado a publicar el 2 de octubre en la zona sublevada tras una etapa previa bajo el título Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional.

   El Porvernir fue un periódico publicado en la ciudad de Sevilla entre 1848 y 1909, que osciló entre posiciones progresistas, antes del Sexenio Democrático, y conservadoras, ya bien entrada la Restauración, transitando también por épocas sin una filiación política clara.
   Fundado el 4 de marzo de 1848 por Antonio María de Cisneros, cesaría su publicación el 3 de febrero de 1909, tras haber entrado en decadencia sus últimos años con la aparición en 1899 de El Correo de Andalucía. Considerado un periódico progresista en su fundación, afín al liberalismo, pasó por fases en las que transitaría por una época de independencia, sin claro color político, y, durante la década de 1890, mantuvo posiciones próximas al silvelismo.
   Entre el 5 de agosto y el 6 de octubre de 1852 su publicación estuvo suspendida. De circulación diaria, excepto los lunes, a partir del 31 de mayo de 1896 empezó a publicar dos ediciones diarias, con cuatro páginas, papel común e impresión regular. Publicaba también un Almanaque. Su contenido incluía una parte editorial, variedades, noticias extranjeras y nacionales, noticias de Ultramar, gacetillas, sueltos, revistas, teatros, modas, artes y ciencias, artículos políticos, sección oficial, comercial y religiosa, arrendamientos, folletín, poesías, pasatiempos, telegramas y anuncios.

  Pues bien, en la página 4 de la edición del 28 de septiembre de 1862, a cinco columnas, en las que en la tercera (parte media) y cuarta (parte superior) de ellas, aparece un artículo titulado "SEVILLA, 26 de Setiembre.-" recogido del diario sevillano El Porvenir, tal como se afirma al final del artículo, en el que se describe detalladamente la visita que la reina Isabel II realizó a las ruinas de Itálica en Santiponce y en la que participaron vecinos de nuestro pueblo y que pasamos a transcribir íntegramente (la mención a nuestro pueblo aparece en el primer párrafo, aunque transcribimos el artículo completo por lo interesante del mismo):
Pág. 4 de la edición de "La Gaceta de Madrid" de 28 de septiembre de 1862.
   "SEVILLA 26 de Setiembre.- Después de haber visitado SS. MM. la parroquia de Santa Ana y la fábrica de loza, china y objetos cerámicos de Pickman y compañía, se dirigieron hacia las ruinas de Itálica, el Herculano de Sevilla: la Academia arqueológica y Comisión de Monumentos históricos y artísticos, de acuerdo con el Municipio y Diputación Provincial, habían dispuesto ofrecer á la corte el espectáculo de aquellas veneradas ruinas, con la afluencia á los contornos del romano anfiteatro de comparsas bulliciosas de comarcanos pueblos, precedidas de sus bandas de música, organizadas hoy en todos en ellos; atrayendo así caravanas pintorescas de Sanlúcar de Albaida, Benacazón, Burguillos y demás lugares del circuito. Llegóse á las ruinas por debajo de arcos triunfales erigidos en las villas de Camas y Santiponce, y por entre banderas colocadas de trecho en trecho, saludando al paso el antiguo monasterio de San Isidro del Campo, donde yace en paz Alonso Perez de Guzman el Bueno
   Habíase levantado una tienda para SS. MM. y AA. frente al anfiteatro, á cuya entrada y en estandartes de pendoncillo á la romana, de color morado, guarnecidos de flecos de oro, leíanse en letras de cobre galvánico nombres ilustres en la la colonia patricia, luego diócesis de San Geroncio. Allí esperaban á SS. MM. las Autoridades, corporaciones, é institutos arqueológico y monumental, reemplazando al Presidente, Sr. Carvajal y Mendieta, el estimable militar y literato Sr. D. Fernando de Gabriel Ruiz de Apodaca, y agrupándose en torno suyo los individuos de un cuerpo que merece tan especial protección de parte del Gobierno de S. M., interesado en que la realidad del presente y las aspiraciones del porvenir no sacrifiquen las tradiciones de lo pasado á su febril impaciencia.
   Al apearse del breck, SS. MM. y Real familia recibieron una ovación imponderable del gentío que coronaba alturas, collados y alrededores de la excavación itálica, comenzando por adorar la imágen de la Virgen del Rocío, y dirigiéndose en seguida al anfiteatro y á las galerías abovedadas, últimamente descubiertas y desembarazadas de los escombros que había amontonado la acción exterminadora de los siglos. El Sr. D. Demetrio de los Ríos, Profesor de la Escuela de Bellas Artes y escritos aventajado, tuvo la honra de presentar á la REINA un plano del Municipio famoso, y los Sres. Duque de Tetuán y Ministro de Fomento manifestaron su sincero deseo de contribuir á los trabajos de exhumacion de obras tan admirables con los recursos conducentes á este designio.
   Al detenerse la comitiva en torno del pilar en que se han grabado algunos versos del inspirado Rioja entre mutilados despojos, el panorama que desde allí se descubría causaba una impresión grata y triste á la par. A lo lejos el cerro de Santa Brígida, en cuya cúspide flotaba al aire la bandera nacional, sostenida en un fuerte mástil. En los declives de aquella cadena de alturas, innumerables personas escalonadas manifestaban su procedencia por medio de banderas con divisas é inscripciones y gritaban ¡Viva la Reina! En el valle la tienda Real, y á diez pasos de ella el coro de la juventud filarmónica andaluza, en traje andaluz y uniforme, con guitarras, panderas, flautas y violines, cantando himnos y endechas á la segunda Isabel. Al costado de la tienda la Hermandad del Rocío de de Triana, formando campamento en torno a la imagen de su Patrona. Coronando las eminencias de la barranca circular que forma el antiteatro itálico, aparecían campesinos, señoras y caballeros que habían abandonado sus carruajes para asistir á la fiesta, y alternadas las músicas de cada villa rivalizando en tocatas y aires del país. Y en medio del círculo una REINA en la flor de sus años, dotada de impulsos generosos, magnánima, accesible á los sentimientos elevados y á los grandes proyectos; rodeada de sus deudos, de Consejeros y amantes súbditos, aplaudida hasta el frenesí por más de cinco mil testigos de la escena. Una lápida de mármol transmitirá á las edades venideras la visita de ISABEL II á las ruinas del convento bético; mas no hay mármol donde consignar en conceptos propios y fieles la impresion y las emociones que despertaba aquel cuadro, que no encontraria el olvido ni en las turbias aguas del Leteo.
   SS. MM. se habian dignado contestar con extremada complacencia al discurso del Sr. Ruiz de Apodaca, y mandaron que se cubriese la comitiva que registraba en su seguimiento las galerías excavadas hace poco, conversando con los Sres. Bueno y Ariza, quienes presentaron á la REINA un lindisimo camafeo encontrado en las exploraciones de aquel recinto. Al regresar á la tienda la corte y séquito oficial, vieron el desfile en procesión de la Hermandad del Rocío, demostrando todos extraordinario placer en aquel episodio clásico de las costumbres del país. A las seis y media se retiraron SS. MM. (El Porvenir.)"

lunes, 26 de febrero de 2018

Hemeroteca: Adhesión de Burguillos a la reina Isabel II, con motivo del atentado sufrido por S.M., en varios periódicos del 20 y 22 de febrero de 1852.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia recogida en varios periódicos, en concreto "La Gaceta de Madrid" y "El Heraldo", editados en Madrid, sobre la adhesión de nuestro pueblo a la reina Isabel II con motivo del atentado sufrido por S.M. el 2 de febrero de 1852, y que se conservan en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.

   Comenzamos con "La Gaceta de Madrid"; fue una publicación periódica oficial editada en Madrid desde 1697 hasta 1936 en la que fue sustituida en la práctica por el denominado Boletín Oficial del Estado. La Gaceta, en el momento de su nacimiento, estaba dirigida y administrada desde la iniciativa privada. Esta circunstancia varía por completo durante el reinado de Carlos III, quien, en 1762, decide otorgar a la Corona el privilegio de imprimir La Gaceta. De esta forma, la publicación pasa a convertirse en un medio de información oficial que refleja los criterios y decisiones del Gobierno.
   Posteriormente, por la Real Orden circular del Gobierno dirigida á todas las autoridades del reino de 22 de septiembre de 1836, se establece que los decretos, órdenes e instrucciones que dicte el Gobierno se considerarán de obligación desde el momento en que sean publicados en La Gaceta. De este modo, La Gaceta pasaba a convertirse en un órgano de expresión legislativa y reglamentaria, característica que conservará hasta la actualidad.
   En cuanto a la estructura de La Gaceta, es en 1886 cuando se establece que la publicación sólo contendrá documentos de interés general (leyes, decretos, sentencias de tribunales, contratos de la Administración Pública, anuncios oficiales, entre otros); asimismo se establece un orden de preferencia en la publicación de las disposiciones que atiende a criterios de urgencia y un orden de prioridad de la inserción de documentos: Leyes, Reales Decretos, Reales Órdenes. Por último, se prescribe que, dentro de cada sección, el orden de publicación ha de ser el de antigüedad de los Ministerios, siempre tras la Presidencia del Consejo de Ministros. Toda esta estructura será perfilada por una Real Orden de 6 de junio de 1909.
   Por lo que se refiere a la denominación, previamente había recibido nombres como Gazeta nueva de los sucesos políticos y militares (1661-1662), Gaceta ordinaria de Madrid (1667-1680) o Nuevas ordinarias de los sucesos del Norte (1683-1697). En 1697 empezó a publicarse como Gaceta de Madrid, nombre que mantendría, con transitorios cambios de denominación, hasta entrado el siglo XX. Es importante resaltar que en determinados momentos históricos convivieron, al mismo tiempo, varios diarios oficiales con denominaciones distintas.
   En 1936, tras el estallido de la guerra civil, adoptó el título Gaceta de la República: Diario Oficial en noviembre de dicho año. Esta publicación sería sustituida tras el fin del conflicto por el Boletín Oficial del Estado, que se había empezado a publicar el 2 de octubre en la zona sublevada tras una etapa previa bajo el título Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional.

  Pues bien, en sus páginas 1 y 2, de la edición del 20 de febrero de 1852, a cuatro columnas, en la que en la última de ellas (de la primera página) y en la primera (de la segunda página) y bajo el encabezamiento de una noticia emanada del "MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN." aparece un artículo en el que una ingente cantidad de organismos oficiales (entre los que se encuentran el Ayuntamiento de Burguillos) se adhieren a S. M. la reina Isabel II con motivo del atentado sufrido el pasado 2 de febrero de 1852, y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 1 de "La Gaceta de Madrid" del 20 de febrero de 1852.
Pág. 1 de "La Gaceta de Madrid" del 20 de febrero de 1852.
"S. M. La Reina ha visto con agrado las exposiciones que con motivo del atentado cometido el día 2 del actual la han dirigido el Consejo Provincial de Sevilla; el id. de Taragona; la Diputación provincial de Oviedo; el Consejo provincial de Burgos, el Gobernador de la provincia de Cuenca en su nombre y en el de los habitantes de la misma, del Consejo y de los empleados de la administración; el Gobernador, Autoridades y empleados de la provincia de Huelva; el Gobernador y empleados de la provincia de Bilbao; el Gobernador de Segovia en representación de todas las corporaciones y funcionarios dependientes de su Autoridad; el Gobernador, Jefes y empleados de las dependencias económicas y civiles de la provincia de Alicante; el gobernador y empleados del Gobierno, y Administraciones de Rentas de la provincia de Barcelona; el juez de primera instancia, el promotor fiscal y personas notables de Torrelavega; el Gobernador y personas notables de Badajoz; el id. id. de Orense; el Gobernador, corporaciones, Jefes y empleados de Ávila; el Gobernador de Cáceres en nombre de toda la provincia; el de Navarra id.; el de Guadalajara, con los Jefes y empleados en los diferentes ramos de la Administración; el Consejo provincial de Soria; el Gobernador y empleados de la provincia de Gerona; el de Toledo; el de Lugo, a nombre de los Ayuntamientos, corporaciones y empleados la provincia; el Gobernador, Diputados y Consejeros provinciales, Jefes de Hacienda y demás funcionarios de la provincia de Pontevedra; el Gobernador, Autoridades, Jefes y empleados de la provincia de Salamanca; el Gobernador, Jefes y oficiales de las dependencias del Estado en la provincia de Alava; el Gobernador de la Coruña, Jefes de Hacienda, Consejo y empleados de los ramos de la Administración de la misma; el Gobernador, Gefes de los ramos de la Administración civil y demás empleados de la provincia de Palencia; la vicaría eclesiástica, el juzgado de primera instancia, los Ayuntamientos y vecinos de Alcalá de Henares, Minaya, Villa de Ansó, Bedú, Villafamés, Bejís, Cabanes, Morella, Monovar, Monforte, Gandesa, distrito municipal de la Aduana de Madrid, id. de la Latina de id., barrio de Chamberí, Cangas de Onís, Navia, Aller, Morcín, Caravia, Saldaña, San Roque, Mieres, Alcolea del Río, Burguillos, Almadén de la Plata, Morón, de la Frontera, Pilas, Olivares, ...y hasta 84 municipios más".  
   
   Y tambíen encontramos la misma noticia en "El Heraldo"; se trata del diario conservador más representativo de la década moderada (1844-1854), que nace en junio de 1842 bajo la dirección de Luis José Sartorius, que después se convertirá en el primer conde de San Luis. Será puesto a servicio del general Narváez y contra el partido progresista del general Espartero, que en ese momento está ocupando la regencia (1840-1843), tras haber dado fin a la primera guerra carlista. Como órgano del partido moderado, será continuador de El español y de El correo nacional, que habían sido dirigidos por un liberal como Andrés Borrego, cuyos redactores pasan al nuevo periódico, que nace bajo el subtítulo de “político, religiosos, literario e industrial”. Junto a su monarquismo constitucional, será defensor de la iglesia y de la religión católica contra los ataques de los progresistas y demócratas, como aglutinador del conservadurismo más puro, atrayente incluso para algunos sectores del carlismo.
   Tendrá un eminente carácter político y polémico con la prensa esparterista y progresista (El eco del comercio y El clamor público, principalmente), y especialmente se mostrará extremadamente combativo en 1848 frente a los acontecimientos de París al tiempo que Narváez asume poderes dictatoriales. Sus editoriales encabezados bajo el título del mismo periódico serán escritos por Sartorius, o influidos por este cuando llega a ocupar el ministerio en la última etapa de la década moderada. Su redacción la integran José Ignacio Escobar, Antonio Ríos Rosas, Fernando Cos-Gayón, Tomás García Luna y Baltasar Anduaga.  J. Rebollo empezará siendo su editor-responsable, y por último lo será Mariano de la Torre. Al principio será estampado en su propia imprenta, y en sus páginas Juan Donoso Cortés escribirá sus “Cartas desde París”. Su índice se puede hallar en Veinticuatro diarios (1968).
   En su afán por ostentar la primacía de la prensa sustentadora del gobierno moderado, absolverá a El corresponsal (1839-1844) y a El globo (1845), y después encontrará nueva competencia en sus propias filas, cuando su redactor-jefe, Diego Coello y Quesada, pasa a dirigir un nuevo periódico conservador -El faro (1847-1848)-, siendo sustituido por José María de Mora, pero sobre todo al aparecer, en 1849, El país y La época, antes de desaparecer al no poder superar la nueva etapa iniciada por el bienio progresista (1854-1856).
   Primero será vespertino y después matutino, al ir ocupando los espacios de los periódicos que irá absorbiendo, y su estructura será la del diario típico de la prensa de noticias del diecinueve, con ediciones para provincias y para Madrid. Con fondos de política y crónicas y correspondencia de provincias y del extranjero (Londres, París, Bayona, Gibraltar, Lisboa o ultramar), parlamentaria y gubernamental, revista de prensa, crítica literaria, información religiosa, de espectáculos (teatro y toros, principalmente), gacetillas locales, artículos de modas, precios de los productos de consumo, bolsa de Madrid y mercados extranjeros, folletín (principalmente traducciones francesas) y anuncios comerciales.

   Pues bien, en su edición del 22 de febrero de 1852, aparece en una de sus páginas (a cinco columnas) en la cuarta columna y la superior de la quinta, bajo el título EXPOSICIONES A S. M. CON MOTIVO DEL ATENTADO CONTRA SU PERSONA, interesándonos la que hemos remarcado en amarillo y que no es más que una copia de la noticia aparecida en La Gaceta de Madrid, por lo que no la transcribimos, ya que es una copia literal de la anterior.
Pág. de "El Heraldo" del 22 de febrero de 1852.
   Leyendo esta noticia publicado por estos dos periódicos entendemos que fue una conmoción nacional el atentado que Martín Merino y Gómez, el "cura Merino", perpetró el 2 de febrero de 1852 contra Isabel II y que se saldó un una herida de 15 cm a la reina y la ejecución del regicida el 7 de febrero.