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Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

lunes, 27 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 14, de 2008, pág. 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2008 que hace el nº 14, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios" (página 77), y que paso a transcribir íntegramente:


     En otra ocasión y desde esta misma publicación dimos a conocer el interés de la documentación de los protocolos notariales para el estudio de los orígenes y la evolución del culto a Nuestra Señora del Rosario en nuestra localidad (1). Allí subrayamos el interés de los testamentos como fuente para el estudio de la religiosidad local de la Edad Moderna, al reflejarse en las cláusulas de estas escrituras de última voluntad las mandas pías y legados a la Patrona de Burguillos, que los fieles hacían movidos por la intensa devoción que nuestra localidad siente por su Virgen desde hace siglos.
     Ahora nos vamos a centrar en la franja cronológica de la primera mitad del siglo XVIII, analizando por tanto las escrituras notariales otorgadas en Burguillos entre 1700 y 1750 (2), décadas que vienen marcadas por el auge de la religiosidad del Barroco pleno y época en que la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario se halla plenamente consolidada en su vida corporativa, como lo demuestra la documentación conservada.
     Las escrituras analizadas revelan, al igual que en el siglo XVII, que nuestros antepasados que vivieron en el Setecientos, no olvidaban a nuestra Patrona a la hora de la muerte, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo o la limosna en especie.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, es la más abundante. La modestia económica de Burguillos en esta centuria hace que los testadores estipulen, por lo general, la celebración de una misa por su alma en el altar de nuestra Patrona. Este el caso de Juan Martín Valero (22 de junio de 1701), Juan Martín Maya (28 de junio de 1702), Ana de la Cruz (21 de abril de 1704), Francisca Romero (4 de junio de 1704), Gaspar de los Reyes (quien el 26 de noviembre de 1704 estipula la celebración de una misa cantada a honor de la Inmaculada Concepción, a celebrar en el altar del Rosario), Juana Ruiz (12 de diciembre de 1704), Isabel Mateos (7 de mayo de 1707), María Jiménez (29 de septiembre de 1718), María González Robledo (14 de noviembre de 1724), María de Jesús (27 de abril de 1731), Gregorio Martín (23 de marzo de 1733), Carlos García (sin fecha, pero en el mismo año 1733) y José Moreno (1 de abril de 1748). El doble de misas piden en su testamento Dominga de Valdemoro (26 de agosto de 1711), "por promesas que tengo a Nuestra Señora del Rosario", Lucas Falcón Díaz (2 de agosto de 1719), Juan Martín Frías (17 de diciembre de 1719) y Gregorio Martín (20 de julio de 1748). Y tres misas fija Doña Juana Gómez en su testamento del 12 de marzo de 1715.
     Algunos vecinos mucho más acaudalados pueden mostrarse especialmente pródigos en la demanda de misas ante el altar de Nuestra Señora del Rosario. Seis misas solicitan Juan Guillén (testamento de 10 de enero de 1705, renovado por otro de 21 de diciembre de 1707), Doña Juana Jiménez de Orillana (25 de enero de 1717) y Francisco Mateos (11 de enero de 1740), por ''promesa que tenía hecha". Nueve misas son las que fijan Juan Martín Maya el Menor (6 de junio de 1709) y Bartolomé Camacho (17 de marzo de 1713), quien señala una limosna de 12 reales por cada misa. Y en un alarde de generosidad, Diego Falcón (5 de marzo de 1727) e Ignacia de Cevallos (31 de mayo de 1745) costean la celebración de 15 misas. Por su parte, Lorenza de Ortiz ordena, en su testamento de 16 de diciembre de 1726, que se digan por su alma 25 misas rezadas, a repartir entre los altares de Nuestra Señora del Rosario, Santo Cristo de la Vera Cruz y Santa Ana, dando por cada misa una limosna de 2 reales y cuartillo. El mismo número de sufragios pide Francisca Rodríguez Ceballos el 17 de julio de 1729, a repartir entre los altares del Rosario, Vera Cruz y San Cristóbal, en la Parroquia de Burguillos; Nuestra Señora de la Soledad, en Cantillana; San Antonio, en el convento de San Francisco del Monte de Villaverde; Nuestra Señora de Aguas Santas, en la misma población vecina; y Nuestra Señora del Valle, en el convento de Sancti Spíritus, en nuestro término municipal.
     La segunda fórnula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de María Flores (27 de junio de 1710) y Francisca Romero (16 de junio de 1738), quienes expresan su deseo de ser enterradas en el altar más cercano a la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario.
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas en especie, es menos abundante que las mandas para misas y enterramientos, aunque adopta expresiones curiosas por la naturaleza de la donación. Así en un medio agrícola y ganadero corno Burguillos no tiene de extrañar donaciones corno la de Bartolomé Camacho, quien a falta del becerrillo de un año que quería haber regalado, estipula en su testamento de 17 de marzo de 1713 que se le dé a la Virgen del Rosario una limosna de seis ducados, además del importe de la celebración de una "fiesta" o misa solemne con sermón. Y el 5 de marzo de 1727 Diego Falcón declaraba que "tengo [y] mando a Nuestra Señora del Rosario de esta iglesia un machito de cuatro que tengo, para padres el mejor, que es berrendo". Algunas donaciones se dirigen al ornato de la imagen, como es el caso del velo regalado, en nombre de su mujer, por Francisco Sánchez en su testamento de 2 de agosto de 1700. Y para la adquisición de otro velo destina 55 reales de vellón Doña Juana Jiménez de Orillana en su testamento de 25 de enero de 1717.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el arranque del siglo XVIII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario mantiene la curva ascendente iniciada en la centuria anterior, legándonos todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Ro­sario, Patrona de Burguillos nº 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3255 PB (1691-1716), 3256 PB (1717-1720) y 3257 PB (1721-1751).

lunes, 20 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Las mandas pías testamentarias", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 10, de 2004, pág. 77, 79 y 81

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2004, que hace el nº 10, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Las mandas pías testamentarias" (páginas 77, 79 y 81), y que paso a transcribir íntegramente:




     Como fuente histórica de reconocida importancia, la documentación de los protocolos notariales brinda al investigador una riquísima información que abarca una amplia gama de aspectos de la historia local, que van desde las actividades económicas a la organización social y administrativa, sin olvidar por supuesto la vida religiosa, reflejada en las menciones tanto a su infraestructura material para el culto - templos, capillas, ermitas, etc. - como en los aspectos institucionales, en los que las cofradías, como corporaciones religiosas, cobran destacado protagonismo.
     Al ser la escrituras notarial un instrumento de la fe pública, la gama de actos jurídicos recogidos, en esta documentación es amplísima: compraventas, poderes judiciales, arrendamientos, traspasos, inventarios de bienes, testamentos, etc., en los que asoman todos los estamentos encargando un determinado número de misas -que variará según sus posibilidades económicas- con las que alcanzar la salvación eterna, cuya seguridad suele afianzarse estipulando la entrega de una serie de limosnas y mandas para los templos, imágenes y cofradías de su devoción. Al mismo tiempo el testador dispone los preparativos de su entierro, señalando el templo en el que desea ser enterrado, el hábito religioso con el que desea ser amortajado -preferentemente el franciscano, dada la popularidad de la Orden de San Francisco-, y el acompañamiento de su cadáver por un cortejo fúnebre en el que junto a la clerecía local podían figurar miembros de la cofradía a la que había pertenecido portando el estandarte de la corporación.
     La sola mención en estas cláusulas testamentarias de nuestros templos, imágenes y cofradías adquiere un interesante valor no sólo como documento histórico al arrojarnos fechas y datos sobre tal o cual advocación, sino también como un índice con el que poder seguir la evolución de la religiosidad popular a través del tiempo, con sus altibajos y vicisitudes: los primeros pasos de nuestras cofradías, su consolidación en la vida local, la construcción de nuestros templos, donativos a nuestras imágenes, etc., arrojándonos de este modo luz sobre la historia de nuestro patrimonio, tanto el existente como el desaparecido, del que en este último caso las citas en la documentación son su único recuerdo.
     En el caso de Burguillos, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se encuentra plenamente consolidada en el siglo XVII, como lo demuestra las frecuentes mandas pías y legados contenidas en los testamentos de los vecinos de nuestro pueblo (1).
     Aunque la documentación adolece de algunas lagunas para algunos años de dicha centuria como las décadas comprendidas entre 1660 y 1680, las escrituras que se han conservado demuestran que nuestros antepasados a la hora de la muerte no olvidaban a nuestra Patrona, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, muestra especial interés al documentar la presencia en el templo de la imagen de la Patrona de Burguillos. Así, Gregorio Domínguez, estipula en su testamento del 3 de febrero de 1646 "un novenario de misas rezadas en el altar de Nuestra Señora del Rosario con su doble responso como es costumbre". Y el 12 de septiembre del mismo año Inés Rodríguez ordena en su declaración de última voluntad la celebración de dos misas rezadas "en el altar de la Virgen del Rosario de la dicha iglesia por mi ánima". Cuatro misas manda Alonso Martínez el 3 de agosto de 1649. Una misa solicitan Juana Pérez el 14 de octubre de 1652 y Francisco Martín Oliveros el 27 de enero de 1654. Más generosa, Laureana de la Cruz fija el 8 de octubre de 1654 la celebración de diez misas rezadas. Al año siguiente de 1655, Esteban Hernández pide cuatro misas en su testamento del 26 de abril. Y al final del siglo, el 9 de abril de 1699, Cristóbal de Aguilar demanda tres misas.
     La segunda fórmula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de Francisco Hernández Santa María, quien el 10 de marzo de 1652 expresa que "mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Cristóbal de esta villa en una sepultura que tengo por bajo del escaño que está junto al altar de la Virgen del Rosario". 
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas para la Hermandad, es igualmente frecuente y cuenta con el interés de que en ocasiones el donante revela su condición de hermano de la cofradía, con lo que podemos aproximarnos al conocimiento de la misma en esta época no sólo a través de la nómina de los hermanos que la componían -como es el caso de Alonso Martínez, que así lo declaraba el 3 de enero de 1655- sino también contemplando los medios económicos para su mantenimiento. Esto último se advierte especialmente cuando el testador lega bienes, tanto en metálico como en especie, o bien se halla implicado en relaciones de arrendamiento o compraventa de productos agrícolas propiedad de la Hermandad, lo que no tiene nada de extraño en un medio rural como el nuestro, donde tanto la Iglesia como las instituciones a ella vinculadas se mantenían de un patrimonio tanto urbano -especialmente casas sobre las que gravaban rentas y tributos- como rústico, de cuya producción se mantenían. Para nuestro caso, tenemos noticia de como Antonio Martín Mancha, en su testamento fechado el 27 de diciembre de 1655, declaraba que tenía en su poder "nueve fanegas de trigo de la cofradía de la Madre de Dios del Rosario, porque. aunque se cogiere once fanegas, las dos de ella se sembraron, y de las nueve dichas se pagó una de renta a Alonso Gutiérrez, con que tengo en mi poder ocho fanegas de trigo". En otra de las cláusulas añade que otro vecino de Burguillos, Damián Ramírez, "mandó a la dicha cofradía de la Virgen del Rosario mucha fanega de trigo, el cual no ha dado", por lo que pedía que se le cobrare dicha deuda. Seguidamente continúa declarando que las dos fanegas que él habían sembrado estaban junto a otras cuarenta de su propiedad, estipulando que cuando se recogiese la cosecha se le diese "a la dicha cofradía libres lo que tocare, sin costarle cosa alguna, porque así es mi voluntad". En cuanto al trigo propiedad de la Hermandad, declara que lo vendió al precio de catorce reales la fanega, "porque es menester para comprar cera para la dicha cofradía". Finalmente, manda siete reales y medio a la Hermandad en concepto de limosna para una misa a la hora de su muerte.
     Otros fieles aportan limosnas en metálico, como Esteban Hernández el 26 de abril de 1655, que legaba seis reales "a las cofradías de esta dicha villa que se sirvan en la iglesia parroquial de ella, que son cuatro", a saber, la Hermandad Sacramental, la de Ánimas, Nuestra Señora del Rosario y Vera-Cruz. Ya en la recta final del siglo, el 27 de noviembre de 1696 Francisca Domínguez de Fuentes envía cuatro reales a la Hermandad del Rosario, cantidad que desciende a uno en el caso de Francisco de Ortega el 8 de marzo de 1697 y a dos en el de Cristóbal de Aguilar el 9 de abril de 1699.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el siglo XVII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario cuentan ya con sólidas raíces, primer episodio de una largo caminar que nos depara -como en su día veremos- muchas noticias interesantes y que nos ha legado todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Los Castellanos y la muerte: religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo Régimen. Valladolid, 1996.
GÓMEZ NAVARRO, S.: El sentido de la muerte y la religiosidad en el siglo XIX a través de la documentación de protocolos, en Ifigea I (1984).
RIVAS ÁLVAREZ, J.A.: Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1986.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3250 PB y 3255 PB.

lunes, 13 de julio de 2026

Actualidad: Las obras en la Iglesia, oportunidad única para seguir conociendo la Historia de la Iglesia de Burguillos

     La actualidad manda y desde "Historia de Burguillos" nos tenemos que hacer eco de lo que consideramos una oportunidad única para seguir conociendo la Historia de la Iglesia de Burguillos.



     Desde hoy, 13 de julio, se inician los trabajos para dotar de una nueva solería a la Iglesia de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo y al levantar el suelo existente, van a aparecer los restos de cientos de burguilleros que se han enterrado en el interior de la parroquia, como fue norma hasta 1801, y de cuya historia se da buena cuenta en la entrada de este mismo blog:


     Como en cualquier proceso en el que aparecen estos u otros tipos de restos tanto humanos como arqueológicos es preceptivo, por ley, el estudio pertinente de tipo arqueológico con profesionales del ramo, lo que sin duda redundará en un mayor y mejor conocimiento de la Historia de nuestra iglesia, y por tanto de nuestro pueblo.
     Las preguntas al hilo de todo esto son las siguientes: ¿Se hará ese estudio con luz y taquígrafos, es decir, con total transparencia, o se tapará todo? ¿Se han previsto las posibles incidencias que puedan surgir en forma de que se encuentren restos óseos o arqueológicos? Teniendo en cuenta que las obras se hacen en pleno verano y con la previsión de su finalización en el horizonte de las Fiestas Patronales de la Virgen del Rosario, ¿se han calculado correctamente todos estos plazos?
     En un par de meses saldremos de dudas...

lunes, 6 de julio de 2026

Efemérides: La Bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de San Cristóbal, de Burguillos, el 6 de julio de 1954



     Hoy, 6 de julio, es el aniversario de la bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de Burguillos, un 6 de julio de 1954, en la que se renovó su decoración, con yeserías neobarrocas, aprovechando que se había decretado ese año como Año Santo Mariano, así que bueno es rememorarlo en "Historia de Burguillos", a través de uno de los artículos publicados en el Boletín "Patrona de Burguillos" del año 2004, en su página 55, y que pasamos a transcribir íntegramente:



HISTORIA
"La Bendición de la Capilla del Sagrario hace 50 años"
     El día 6 de Julio de 1954 se bendecía solemnemente la Capilla del Sagrario tras una renovación total que le dio el espléndido aspecto que tiene actualmente. Fue bendecida por el entonces Cardenal de Sevilla D. Pedro Segura y Sáenz, hombre de fuerte personalidad y quien impulsó la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache.
     Para llegar a esta bendición se dieron algunas circunstancias que creo necesario destacar; por aquellos años el Culto y Adoración al Santísimo era una práctica habitual: con exposición de la Custodia, Horas Santas, Meditaciones guiadas ante el Sagrario,... y tuvo mucho que ver con la labor que hacían la Asociación "María de los Sagrarios", un movimiento eclesial al que pertenecían un grupo de mujeres de nuestro pueblo y cuya misión principal era el Culto al Santísimo. Aquí en Burguillos era dirigido por Doña Ignacia, Marquesa de los Ríos, persona de una humanidad ejemplar. Venía de Sevilla con otras acompañantes y después de las meditaciones ante el Sagrario, compartían su desayuno con las de aquí. Recuerdo ver entre ellas a mis tías Felisa Pérez, María de los Ángeles Guerra, Pura, María Medina y a mi madre.
     Otra circunstancia favorable fue la llegada como párroco, en julio de 1952, de Dº Manuel Gandullo Ruiz, natural de Villanueva del Río, sacerdote muy piadoso, que enseguida aprovechó este movimiento e impulsó la devoción al Santísimo ante el Sagrario, y crea "Los Niños Reparadores", fomentando así esta devoción entre los niños.
     Todo esto dio lugar a que muy pronto se planteara la restauración integral de la Capilla de la Virgen, y así fue como se elige a Dº Joaquín Gómez Albenca y debido a la amistad que le unía con mi tío Manuel Medina, para realizar la espléndida bóveda. Se reviste de mármol rojo el suelo, zócalo y banco de altar. Se restaura y dora el retablo de Nuestra Señora del Rosario, así como el Niño Jesús del ático y otros elementos pertenecientes al altar, como son los dos angelitos que se encontraban muy deteriorados
y que hoy se ubican en el Altar Mayor. El Sagrario plateado ya se había bendecido el año anterior, en 1953, donación de la Sra. Marquesa de los Ríos, y otras de Sevilla. Se estrenan candeleros, flores contrahechas por Conchita Osuna, paños de altar, ó mi padre trae del Cortijo "El Caballero" la magnífica lámpara de bronce, que al resultar muy grande y después de estar algún tiempo en la Capilla, pasaría a la nave central y actualmente se encuentra en la Sacristía, aunque faltándole algunos elementos.
     Todo estaba preparado y llega el día esperado para la Solemne Bendición. Estaba previsto que el Sr. Cardenal llegase a las siete de la tarde. Se había invitado a las parroquias de los pueblos vecinos, y bien temprano, estando ya los monaguillos en la Iglesia, empezaron a llegar los de Cantillana con las "Marías de los Sagrarios", "Niños Reparadores" con sus banderitas, al igual que los de aquí que ya llenábamos las calles y el porche. Algunos monaguillos y yo, como era temprano, bajamos a la plaza con otros niños de Cantillana para ver la calle engalanada. Recuerdo que la familia de Micaela aún estaba terminando de poner cadenetas hasta el Cuartel de la Guardia Civil que estaba casi enfrente. Sería poco antes de las seis cuando vimos venir un coche negro que pasaba muy despacio. Y cual no sería nuestra sorpresa al ver que era el Sr. Cardenal el que allí venía. Los monaguillos y demás niños echamos a correr por la cuesta de Ignacia y llegamos a la Iglesia antes que el coche que siguió despacio por la otra cuesta. Desde la puerta gritábamos: "¡¡ Don Manuel, el Cardenal, que ya está ahí¡¡" Enseguida nos mandó a unos a repicar las campanas, a otros a revestirse, y a los que estaban en la Iglesia, sobre todo los de Cantillana, a que cogieran el Palio, y todos hacia el porche. De esta forma tan precipitada, con las personas que seguían llegando, se improvisó la entrada, pues se había adelantado una hora sobre el horario previsto (un hecho totalmente inusual hoy día, que se peca de lo contrario).
     Ya en el Presbiterio, se organiza todo y se pasa a la Capilla del Sagrario, donde se comienza con el Rito de la Bendición, se sigue con la Solemne Exposición del Santísimo en la Custodia y posterior bendición Eucarística.
     Recuerdo la Iglesia ya repleta de gente y la salida bajo Palio. Don Manuel mantiene una conversación con el Señor Cardenal en el mismo coche antes de partir, como queda reflejado en la fotografía que acompaña este artículo. Un día grande para Burguillos que yo tuve la suerte de vivir.
     Es necesario destacar el esfuerzo que se hizo, hace ahora cincuenta años, para dejar lo más digna posible esta Capilla del Sagrario, donde Jesús reside permanentemente en la Eucaristía y que preside su bendita Madre, Nuestra Señora del Rosario, nuestra Patrona. Sería bueno que se recuperara por cada uno de nosotros la presencia más frecuente ante el Sagrario, para mantener esa conversación, sencilla e íntima con Jesús en la Eucaristía, que tanto reconforta nuestro espíritu y nos hace afrontar con más ánimo y alegría cualquier situación o dificultad, siempre fortalecidos por su Gracia.
     Que todos nos alegremos por este aniversario al comprobar que lo que se hizo entonces, no solo lo hemos conservado sino que cada día se está intentando mejorar.
Manuel Guerra Pérez


     También de aquel día se conserva en poder de Dª Felisa Vargas Pérez, una estampa que conmemora el acontecimiento  y que pasamos también a transcribir literalmente:



"Domum tuam, Domine, 
decet sanctitudo in longitu-
dinem dierum".

(Tu casa, Señor, se ve bonita llena de santidad todos los días).

RECUERDO
DE LA
BENDICIÓN SOLEMNE
DE LA
Capilla del Sagrario
de la Parroquia
de San Cristóbal Mártir,
por nuestro Emmo. Prelado,
Cardenal Segura y Sáenz

Burguillos, 6 - Julio - 54.
Año Santo Mariano

Lib. P. Lázaro. Sevilla



Santas Justa y Rufina