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Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

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lunes, 17 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Un documento histórico: Las Reglas de Nuestra Hermandad de 1802", de Joaquín Velázquez Gallego en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 5, de 1999, pág. 27

      Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Joaquín Velázquez Gallego en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 1999 que hace el nº 5, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Un documento histórico: Las Reglas de Nuestra Hermandad de 1802" (página 27), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:


     De entre los escritos históricos que la Hdad. de Ntra. Sra. del Rosario custodia en su archivo, y que periódicamente saca a la luz en el artículo denominado "sabías que...", tratando de dar a conocer aspectos históricos de nuestra hermandad que tiene más de 300 años de vida, hemos encontrado el documento que se transcribe literalmente y que trata sobre los "Nuevos establecimientos que se han de cumplir por esta Hermandad", es decir, las reglas que se aprobaron en un cabildo para encauzar la vida de la Hermandad en los comienzos del siglo XIX, redactándose de la siguiente manera:
     " ...atendiéndose por Nuestro Reverendo Señor Presidente, Oficiales y demás hermanos de esta Hermandad a que acaso podrá haber sido motivo para no incorporarse en ella muchos fieles el no pagar de algún sufragio, ya que no en la vida ni en la muerte; se acordó de conformidad que para el sufragio del alma de cada uno de los hermanos que fallezcan (y constara de la lista, que al final de este libro se ha de poner de los que se han recibido y se reciban por hermanos), se mande decir por esta Hermandad una misa cantada, su limosna de diez reales y que se de media libra de cera para alumbrar al cuerpo del difunto cuyo gasto hade ser de cargo de la misma.
     Que todos los hermanos han de ser obligados a concurrir al entierro del que fallezca, y faltando ha de pagar por cada vez una cuenta de cera o su valor, al menos, que no sea por ausencia, enfermedad u otra legítima causa, que deberá ser testigo nuestro hermano fiscal que es o fuese.
     Que por el hermano Mayordomo, Alcalde, Diputado o Escribano, sucesivamente se de orden al muñidor en tiempo y hora competente para que avise a dicho fin.
     Así mismo serán obligados todos los hermanos que sean y fuesen a pedir una demanda cada mes por su antigüedad, y faltando, por cada día de fiesta que no lo cumpla, contribuirá con la limosna de un real en cuyo cumplimiento cuidará el Mayordomo y demás oficiales.
     Igualmente considerándose tener Nuestra Hermandad algún fondo proporcionado para cumplir la Función de Purificación, Asunción y el Santísimo Rosario, y atendido el mayor culto de Dios y de Nuestra Santísima Madre y Señora Titular, y excitar a los fieles a la mayor compasión y acompañarla en la tierna soledad que quedó por la muerte de su Santísimo hijo y Nuestro Redentor Jesucristo, se acordó de conformidad se haga por esta hermandad y costee perpetuamente en el Viernes Santo de cada año Procesión de Soledad, precedido a ella Sermón de este Misterio, contribuyéndose para él la limosna acostumbrada de cincuenta reales para los dichos párrocos, veintiséis -reales- de cera para los ministros de Iglesia, y la demás, que para los hermanos y dichos fieles pueda la Hermandad sufragar, volviéndola a recoger.
     En el cumplimiento de todo lo que nuevamente queda establecido, pondrá el debido cuidado y esmero el Mayordomo y demás oficiales, que son y fueren y el Señor Cura que es o sea como Presidente de esta Nuestra Hermandad que -- a los Señores Provisor y Visitadores u otros establecimientos para su mayor validación y cumplimiento inviolablemente; con lo que se concluyó este acuerdo y cabildo que firman el Señor Cura Presidente, y demás que saben hacerlo, por si y por los que no, de todo lo cual yo el Secretario certifico...
"
     Como se deduce del documento, los hechos más importantes en la vida de Nuestra Hermandad por entonces, era el enterrar y honrar a los hermanos fallecidos y celebrar tres misas principales a lo largo del año (La Purificación - Candelarias - el 2 de febrero, la Asunción el 15 de Agosto, y el Rosario el 7 de Octubre, que es la única que hoy mantiene nuestra corporación), pedir mensualmente por el pueblo y la gran novedad que constituye el procesionar el Viernes Santo como Virgen Dolorosa, tradición que mantuvo hasta el siglo XX de forma esporádica como se demostró con la fotografía que apareció en el Boletín nº 2 del año 1996, en la sección, denominada "Archivo Gráfico".
Joaquín Velázquez Gallego




lunes, 27 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 14, de 2008, pág. 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2008 que hace el nº 14, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios" (página 77), y que paso a transcribir íntegramente:


     En otra ocasión y desde esta misma publicación dimos a conocer el interés de la documentación de los protocolos notariales para el estudio de los orígenes y la evolución del culto a Nuestra Señora del Rosario en nuestra localidad (1). Allí subrayamos el interés de los testamentos como fuente para el estudio de la religiosidad local de la Edad Moderna, al reflejarse en las cláusulas de estas escrituras de última voluntad las mandas pías y legados a la Patrona de Burguillos, que los fieles hacían movidos por la intensa devoción que nuestra localidad siente por su Virgen desde hace siglos.
     Ahora nos vamos a centrar en la franja cronológica de la primera mitad del siglo XVIII, analizando por tanto las escrituras notariales otorgadas en Burguillos entre 1700 y 1750 (2), décadas que vienen marcadas por el auge de la religiosidad del Barroco pleno y época en que la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario se halla plenamente consolidada en su vida corporativa, como lo demuestra la documentación conservada.
     Las escrituras analizadas revelan, al igual que en el siglo XVII, que nuestros antepasados que vivieron en el Setecientos, no olvidaban a nuestra Patrona a la hora de la muerte, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo o la limosna en especie.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, es la más abundante. La modestia económica de Burguillos en esta centuria hace que los testadores estipulen, por lo general, la celebración de una misa por su alma en el altar de nuestra Patrona. Este el caso de Juan Martín Valero (22 de junio de 1701), Juan Martín Maya (28 de junio de 1702), Ana de la Cruz (21 de abril de 1704), Francisca Romero (4 de junio de 1704), Gaspar de los Reyes (quien el 26 de noviembre de 1704 estipula la celebración de una misa cantada a honor de la Inmaculada Concepción, a celebrar en el altar del Rosario), Juana Ruiz (12 de diciembre de 1704), Isabel Mateos (7 de mayo de 1707), María Jiménez (29 de septiembre de 1718), María González Robledo (14 de noviembre de 1724), María de Jesús (27 de abril de 1731), Gregorio Martín (23 de marzo de 1733), Carlos García (sin fecha, pero en el mismo año 1733) y José Moreno (1 de abril de 1748). El doble de misas piden en su testamento Dominga de Valdemoro (26 de agosto de 1711), "por promesas que tengo a Nuestra Señora del Rosario", Lucas Falcón Díaz (2 de agosto de 1719), Juan Martín Frías (17 de diciembre de 1719) y Gregorio Martín (20 de julio de 1748). Y tres misas fija Doña Juana Gómez en su testamento del 12 de marzo de 1715.
     Algunos vecinos mucho más acaudalados pueden mostrarse especialmente pródigos en la demanda de misas ante el altar de Nuestra Señora del Rosario. Seis misas solicitan Juan Guillén (testamento de 10 de enero de 1705, renovado por otro de 21 de diciembre de 1707), Doña Juana Jiménez de Orillana (25 de enero de 1717) y Francisco Mateos (11 de enero de 1740), por ''promesa que tenía hecha". Nueve misas son las que fijan Juan Martín Maya el Menor (6 de junio de 1709) y Bartolomé Camacho (17 de marzo de 1713), quien señala una limosna de 12 reales por cada misa. Y en un alarde de generosidad, Diego Falcón (5 de marzo de 1727) e Ignacia de Cevallos (31 de mayo de 1745) costean la celebración de 15 misas. Por su parte, Lorenza de Ortiz ordena, en su testamento de 16 de diciembre de 1726, que se digan por su alma 25 misas rezadas, a repartir entre los altares de Nuestra Señora del Rosario, Santo Cristo de la Vera Cruz y Santa Ana, dando por cada misa una limosna de 2 reales y cuartillo. El mismo número de sufragios pide Francisca Rodríguez Ceballos el 17 de julio de 1729, a repartir entre los altares del Rosario, Vera Cruz y San Cristóbal, en la Parroquia de Burguillos; Nuestra Señora de la Soledad, en Cantillana; San Antonio, en el convento de San Francisco del Monte de Villaverde; Nuestra Señora de Aguas Santas, en la misma población vecina; y Nuestra Señora del Valle, en el convento de Sancti Spíritus, en nuestro término municipal.
     La segunda fórnula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de María Flores (27 de junio de 1710) y Francisca Romero (16 de junio de 1738), quienes expresan su deseo de ser enterradas en el altar más cercano a la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario.
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas en especie, es menos abundante que las mandas para misas y enterramientos, aunque adopta expresiones curiosas por la naturaleza de la donación. Así en un medio agrícola y ganadero corno Burguillos no tiene de extrañar donaciones corno la de Bartolomé Camacho, quien a falta del becerrillo de un año que quería haber regalado, estipula en su testamento de 17 de marzo de 1713 que se le dé a la Virgen del Rosario una limosna de seis ducados, además del importe de la celebración de una "fiesta" o misa solemne con sermón. Y el 5 de marzo de 1727 Diego Falcón declaraba que "tengo [y] mando a Nuestra Señora del Rosario de esta iglesia un machito de cuatro que tengo, para padres el mejor, que es berrendo". Algunas donaciones se dirigen al ornato de la imagen, como es el caso del velo regalado, en nombre de su mujer, por Francisco Sánchez en su testamento de 2 de agosto de 1700. Y para la adquisición de otro velo destina 55 reales de vellón Doña Juana Jiménez de Orillana en su testamento de 25 de enero de 1717.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el arranque del siglo XVIII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario mantiene la curva ascendente iniciada en la centuria anterior, legándonos todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Ro­sario, Patrona de Burguillos nº 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3255 PB (1691-1716), 3256 PB (1717-1720) y 3257 PB (1721-1751).

lunes, 20 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Las mandas pías testamentarias", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 10, de 2004, pág. 77, 79 y 81

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2004, que hace el nº 10, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Las mandas pías testamentarias" (páginas 77, 79 y 81), y que paso a transcribir íntegramente:




     Como fuente histórica de reconocida importancia, la documentación de los protocolos notariales brinda al investigador una riquísima información que abarca una amplia gama de aspectos de la historia local, que van desde las actividades económicas a la organización social y administrativa, sin olvidar por supuesto la vida religiosa, reflejada en las menciones tanto a su infraestructura material para el culto - templos, capillas, ermitas, etc. - como en los aspectos institucionales, en los que las cofradías, como corporaciones religiosas, cobran destacado protagonismo.
     Al ser la escrituras notarial un instrumento de la fe pública, la gama de actos jurídicos recogidos, en esta documentación es amplísima: compraventas, poderes judiciales, arrendamientos, traspasos, inventarios de bienes, testamentos, etc., en los que asoman todos los estamentos encargando un determinado número de misas -que variará según sus posibilidades económicas- con las que alcanzar la salvación eterna, cuya seguridad suele afianzarse estipulando la entrega de una serie de limosnas y mandas para los templos, imágenes y cofradías de su devoción. Al mismo tiempo el testador dispone los preparativos de su entierro, señalando el templo en el que desea ser enterrado, el hábito religioso con el que desea ser amortajado -preferentemente el franciscano, dada la popularidad de la Orden de San Francisco-, y el acompañamiento de su cadáver por un cortejo fúnebre en el que junto a la clerecía local podían figurar miembros de la cofradía a la que había pertenecido portando el estandarte de la corporación.
     La sola mención en estas cláusulas testamentarias de nuestros templos, imágenes y cofradías adquiere un interesante valor no sólo como documento histórico al arrojarnos fechas y datos sobre tal o cual advocación, sino también como un índice con el que poder seguir la evolución de la religiosidad popular a través del tiempo, con sus altibajos y vicisitudes: los primeros pasos de nuestras cofradías, su consolidación en la vida local, la construcción de nuestros templos, donativos a nuestras imágenes, etc., arrojándonos de este modo luz sobre la historia de nuestro patrimonio, tanto el existente como el desaparecido, del que en este último caso las citas en la documentación son su único recuerdo.
     En el caso de Burguillos, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se encuentra plenamente consolidada en el siglo XVII, como lo demuestra las frecuentes mandas pías y legados contenidas en los testamentos de los vecinos de nuestro pueblo (1).
     Aunque la documentación adolece de algunas lagunas para algunos años de dicha centuria como las décadas comprendidas entre 1660 y 1680, las escrituras que se han conservado demuestran que nuestros antepasados a la hora de la muerte no olvidaban a nuestra Patrona, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, muestra especial interés al documentar la presencia en el templo de la imagen de la Patrona de Burguillos. Así, Gregorio Domínguez, estipula en su testamento del 3 de febrero de 1646 "un novenario de misas rezadas en el altar de Nuestra Señora del Rosario con su doble responso como es costumbre". Y el 12 de septiembre del mismo año Inés Rodríguez ordena en su declaración de última voluntad la celebración de dos misas rezadas "en el altar de la Virgen del Rosario de la dicha iglesia por mi ánima". Cuatro misas manda Alonso Martínez el 3 de agosto de 1649. Una misa solicitan Juana Pérez el 14 de octubre de 1652 y Francisco Martín Oliveros el 27 de enero de 1654. Más generosa, Laureana de la Cruz fija el 8 de octubre de 1654 la celebración de diez misas rezadas. Al año siguiente de 1655, Esteban Hernández pide cuatro misas en su testamento del 26 de abril. Y al final del siglo, el 9 de abril de 1699, Cristóbal de Aguilar demanda tres misas.
     La segunda fórmula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de Francisco Hernández Santa María, quien el 10 de marzo de 1652 expresa que "mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Cristóbal de esta villa en una sepultura que tengo por bajo del escaño que está junto al altar de la Virgen del Rosario". 
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas para la Hermandad, es igualmente frecuente y cuenta con el interés de que en ocasiones el donante revela su condición de hermano de la cofradía, con lo que podemos aproximarnos al conocimiento de la misma en esta época no sólo a través de la nómina de los hermanos que la componían -como es el caso de Alonso Martínez, que así lo declaraba el 3 de enero de 1655- sino también contemplando los medios económicos para su mantenimiento. Esto último se advierte especialmente cuando el testador lega bienes, tanto en metálico como en especie, o bien se halla implicado en relaciones de arrendamiento o compraventa de productos agrícolas propiedad de la Hermandad, lo que no tiene nada de extraño en un medio rural como el nuestro, donde tanto la Iglesia como las instituciones a ella vinculadas se mantenían de un patrimonio tanto urbano -especialmente casas sobre las que gravaban rentas y tributos- como rústico, de cuya producción se mantenían. Para nuestro caso, tenemos noticia de como Antonio Martín Mancha, en su testamento fechado el 27 de diciembre de 1655, declaraba que tenía en su poder "nueve fanegas de trigo de la cofradía de la Madre de Dios del Rosario, porque. aunque se cogiere once fanegas, las dos de ella se sembraron, y de las nueve dichas se pagó una de renta a Alonso Gutiérrez, con que tengo en mi poder ocho fanegas de trigo". En otra de las cláusulas añade que otro vecino de Burguillos, Damián Ramírez, "mandó a la dicha cofradía de la Virgen del Rosario mucha fanega de trigo, el cual no ha dado", por lo que pedía que se le cobrare dicha deuda. Seguidamente continúa declarando que las dos fanegas que él habían sembrado estaban junto a otras cuarenta de su propiedad, estipulando que cuando se recogiese la cosecha se le diese "a la dicha cofradía libres lo que tocare, sin costarle cosa alguna, porque así es mi voluntad". En cuanto al trigo propiedad de la Hermandad, declara que lo vendió al precio de catorce reales la fanega, "porque es menester para comprar cera para la dicha cofradía". Finalmente, manda siete reales y medio a la Hermandad en concepto de limosna para una misa a la hora de su muerte.
     Otros fieles aportan limosnas en metálico, como Esteban Hernández el 26 de abril de 1655, que legaba seis reales "a las cofradías de esta dicha villa que se sirvan en la iglesia parroquial de ella, que son cuatro", a saber, la Hermandad Sacramental, la de Ánimas, Nuestra Señora del Rosario y Vera-Cruz. Ya en la recta final del siglo, el 27 de noviembre de 1696 Francisca Domínguez de Fuentes envía cuatro reales a la Hermandad del Rosario, cantidad que desciende a uno en el caso de Francisco de Ortega el 8 de marzo de 1697 y a dos en el de Cristóbal de Aguilar el 9 de abril de 1699.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el siglo XVII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario cuentan ya con sólidas raíces, primer episodio de una largo caminar que nos depara -como en su día veremos- muchas noticias interesantes y que nos ha legado todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Los Castellanos y la muerte: religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo Régimen. Valladolid, 1996.
GÓMEZ NAVARRO, S.: El sentido de la muerte y la religiosidad en el siglo XIX a través de la documentación de protocolos, en Ifigea I (1984).
RIVAS ÁLVAREZ, J.A.: Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1986.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3250 PB y 3255 PB.

lunes, 20 de abril de 2026

Hemeroteca: La noticia del accidente automovilístico del Dr. Salas, sevillano, en Burguillos, el 6 de enero de 1912, según las noticias aparecidas en la prensa al día siguiente

     Mostramos en Historia de Burguillos las noticias aparecidas en varios periódicos, en concreto "El Imparcial", "La Correspondencia de España", y "La Época", editados en Madrid, sobre el accidente automovilístico sufrido por el Dr. Salas, sevillano, en nuestro pueblo, el 6 de enero de 1912, y publicado al día siguiente
      Comenzamos con "El Imparcial", considerado como el periódico más influyente en España en el último tercio del siglo XIX y primeros años del XX, es fundado por Eduardo Gasset y Artime (1832-1884), apareciendo su primer número el 16 de marzo de 1867, como diario vespertino (hasta abril de 1868 no será matutino) de carácter informativo alejado del doctrinarismo propio de los periódicos de partido y fuertemente ideologizados, que llegará a ser considerado como el principal periódico de los que iniciaron la gran transformación de la moderna prensa española.
     Desde una zona templada, nace afín a la Unión Liberal y como opositor al gobierno del general Ramón María Narváez, sufriendo suspensiones en su primer año de vida, como la que va del 11 al 22 de mayo. Desde sus columnas se gestará la coalición de liberales, progresistas, demócratas y antidinásticos que propiciarán la Septembrina, convirtiéndose en el órgano más influyente del Sexenio Democrático, como refleja el aumento de su tirada, desde el medio millar de ejemplares diarios iniciales a los 18.000, alcanzando al final de este periodo los 40.000, una de las cifras de circulación más altas en la prensa española de la época, convirtiéndose en el diario favorito de los lectores, a la vez que el más barato.
     Con el diario de Gasset, se va a acentuar el periodismo español de una forma considerable, en palabras de Asenjo y, según Seoane, se consolidará el periodismo noticioso y empresarial de calidad, mezcla de un cuidado aspecto informativo moderno y ambicioso, a medio camino entre la asepsia y los extremismos, y de una opinión democrática. Convertida su imprenta en centro de propaganda de la Septembrina, será el más firme apoyo de Amadeo I y reconocerá a la I República, al tiempo que inicia el desbancamiento de su rival, el ecléctico diario La correspondencia de España, que desde 1859 venía siendo el hegemónico.
     Clásico diario de cuatro páginas a varias columnas y tipografía menuda y sin alardes, en la primera incluía dos o tres artículos de fondo, así como la crónica diaria. Contaba también con una sección de Miscelánea política o Revista de prensa. Daba amplio espacio a los despachos telegráficos internacionales que servía la agencia Havas, a través de Fabra. Contaba con las secciones oficial, y de noticias del interior, exterior y ultramar, mercantil e industrial, bibliografía, espectáculos, amena y de variedades. Asimismo, publicaba el ya consolidado folletín en el tercio inferior de las primeras páginas, y dejaba la cuarta plana para los anuncios publicitarios, que al principio habían ocupado poco espacio.
     Entre sus redactores se encontraron Mariano Araús (mano derecha de Eduardo Gasset), Ángel Castro y Blanc, Isidoro Fernández Flórez (Fernanflor), Manuel Fernández Martín, Rafael García Santisteban y José Echegaray, entre otros.
     Al final del periodo democrático, el 27 de abril de 1874, comenzará a publicar Los lunes de El Imparcial, que alcanzará la cima de la fama de los suplementos semanales literarios de todos los tiempos, con artículos de divulgación científica, crítica literaria, teatral y de arte y de creación, en el que se darán cita las mejores plumas del país, al frente del cual se pondrá Fernández Flórez.
     Hostil al principio a la Restauración, termina integrándose en un "realismo político", manteniendo su independencia desde una posición liberal amplia, según palabras de Seoane, y situándose frente al otro gran diario, el dinástico y canovista La época. Sin embargo, su integración plena en el sistema forzará a sus dos principales periodistas, Araús y Fernández Flórez, liderar una primera escisión que originará la fundación, en 1879, de El liberal, que competirá desde una posición ideológica republicana y más a la izquierda.
     Como gran órgano de opinión y una de las más importantes empresas periodísticas de la Restauración, El imparcial seguirá siendo uno de los diarios de mayor prestigio y circulación, dando la nota más intelectual de la prensa nacional. Su gran editorialista político por antonomasia será Manuel Troyano. Incorpora nuevos redactores, como Andrés Mellado, Mariano de Cavia o Eugenio Rodríguez de Escalera (Montecristo), uno de los principales cronistas sociales de la época, y José Ortega y Munilla, futuro yerno del fundador, tomará la dirección de Los lunes ... La calidad de sus artículos políticos, económicos y literarios afianzará su influencia, de tal modo que se dirá que un artículo del diario puede llegar a derribar un gobierno, mientras que publicar en su suplemento literario se convierte en la mayor pretensión de los escritores españoles. En las páginas de Los lunes... se darán cita, entre otros, los principales escritores de la Restauración y los que más tarde integrarán la nómina de lo que se denominará generación del 98. Nos referimos a Juan Valera, Federico Balart, Manuel del Palacio, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán, Jacinto Octavio Picón, Leopoldo Alas Clarín, Ramón María del Valle Inclán, Miguel de Unamuno, Jacinto Benavente, Pío Baroja, Ramón Pérez de Ayala, Ramiro de Maeztu, Azorín, ...
     Con la muerte del fundador, su hijo Rafael Gasset Chinchilla (1866-1927) había tomado la dirección de diario en 1884, quien en 1897 se incorporará al grupo regeneracionista de Camilo García Polavieja (que a su vez se suma al conservador Francisco Silvela) y seguidamente al de Raimundo Fernández Villaverde, a la vez que hará desde el diario una oposición al partido liberal de Práxedes Mateo Sagasta. Y cuando sea nombrado ministro en 1900, le sustituirá al frente del periódico su cuñado José Ortega Munilla (1856-1922), reconvirtiéndose el diario en defensor del nuevo jefe del Partido Liberal, Segismundo Moret, y tras un breve periodo de oposición pasará a defender al liberal progresista José Canalejas. Estos vaivenes harán perder el prestigio de independencia del diario, aunque mantiene el de su suplemento semanal y, de los 140.000 ejemplares diarios en torno a 1900, momento que alcanza el cénit de su popularidad y circulación, pasa a los 80.000 en 1906.
     En mayo de este año será incorporado, junto a El liberal, el Heraldo de Madrid y otros periódicos de provincias, a la Sociedad Editorial de España, ocupando El imparcial el ala derecha del trust empresarial de la prensa liberal española. Luis Bermúdez de Castro será su nuevo director durante 1906-1907 y Luis López Ballesteros, desde 1908 a 1913.
     Durante la primera guerra mundial comenzará siendo neutral, mostrando Benavente su germanofilia y Ciges Aparicio, como corresponsal en París, su aliadofilia, pasándose al final al lado alemán mediante la correspondiente subvención.
     En 1916 se separa de la Sociedad Editorial de España al mismo tiempo que se precipita su decadencia, pasando un año después a La Papelera Española, de Nicolás María de Urgoiti, siendo nombrado director Félix Lorenzo. La actitud del diario ante el fenómeno de las Juntas de Defensa y el artículo publicado por José Ortega y Gasset (nieto del fundador) en juno de 1917, en el que difunde severos juicios contra la dinastía y reclama cortes constituyentes, propiciarán a final de este año la fundación de El Sol, al que marchan sus más prestigiosos redactores y colaboradores, entre ellos Mariano de Cavia y Félix Lorenzo, que tomará la dirección del nuevo diario de Urgoiti.
     Durante la dictadura primorriverista el diario ya se encuentra en la más absoluta postración y agonía, el número de suscriptores son 9.000 y apenas 1.500 ejemplares tienen venta callejera. En abril de 1927, de nuevo Rafael Gasset y su familia se deshacen del diario, y un año después será constituida Editorial Española, S.A., para la edición del periódico, siendo su propietario el Banco de la Construcción, desapareciendo en 1933, tras su dilatada, próspera e influyente existencia.

     Pues bien, en su edición del 7 de enero de 1912, aparece en una de sus páginas (a cinco columnas) en la parte superior de la primera columna, bajo el título ANDALUCÍA, interesándonos la segunda noticia, bajo los titulares Accidente automovilístico.- Un suicidio.-, la cual transcribimos literalmente:


Sevilla 6 (11,5 noche)
     El conocido oculista sevillano D. Juan Sala, que desde Zafra se dirigía en automóvil á Burguillos para practicar una operación, ha sido víctima de un grave accidente.
     Al hacer un rápido viraje el vehículo volcó y sus ocupantes fueron despedidos á gran distancia. El Sr. Sala resultó fuertemente contusionado é ilesos dos amigos que le acompañaban.

     La misma noticia, aparece en el periódico "La Correspondencia de España", en su edición del 7 de enero de 1912.
     "La Correspondencia de España", es el primer periódico que inicia el periodismo de empresa en España y como diario vespertino de carácter nacional estrictamente informativo e independiente de los partidos políticos, alejado, por tanto, del doctrinarismo, y ser a la vez el primero en también alcanzar las mayores tiradas nunca conocidas antes en la prensa española. Es heredera de Carta autógrafa que, desde octubre de 1848, empezó a redactar el sevillano Manuel María de Santa Ana (1820-1894) en hojas manuscritas y después litografiadas, como un servicio confidencial de noticias que recababa directamente en los centros e instituciones oficiales y otras entidades para distribuirlas fundamentalmente a los propios periódicos y otros abonados. En 1851 había cambiado su título a La correspondencia autógrafa para ser ya impresa y diaria para, en octubre de 1859, adoptar su título definitivo, cuando Santa Ana lo tenía arrendado al futuro propietario de La época (1849-1936), Ignacio José Escobar (1823-1897), quien la había puesto al servicio de la Unión Liberal del general Leopoldo O’Donnell (1809-1867), regresando a manos de su fundador en abril del año siguiente. La colección de la Biblioteca Nacional de España comienza el dos enero de 1860, con las indicaciones Segunda época, año XII, número 487, pues continúa la secuencia de La correspondencia autógrafa.
     Aunque con la implantación del telégrafo y el ferrocarril el primer periódico informativo e independiente venía siendo Las novedades (1850-1872), el diario de Santa Ana, con un precio barato y un revolucionario sistema de venta callejera, en poco tiempo empieza a multiplicar su tirada, alcanzando en sólo un año veinte mil ejemplares diarios, un éxito fulminante y sin precedentes, superando en ventas, en 1864, a Las novedades y convirtiéndose en el diario más vendido de España con mucha diferencia sobre los demás. A ello contribuyó el interés por las guerras de África, de Italia o Crimea. Junto a los también madrileños y futuros directos competidores El imparcial (1867-1933) y El liberal (1879-1939), La correspondencia formará el trío de los grandes diarios informativos e independientes desde la segunda mitad del siglo diecinueve, desapareciendo en 1925.
     Desde su posición liberal moderada, sólo en otra ocasión tomará partido, cuando lo hace entre 1869-1870 a favor de la candidatura a la Corona española del duque de Montpensier, Antonio de Orleans (1824-1990), por amistad personal de su fundador, periodo en el que supera los 50.000 ejemplares, aumentando la distancia con sus competidores. En 1876, El imparcial -el diario que consolidará el periodismo informativo en España y que le superará en tirada en 1882- le motejará de ser “ministerial de todos los ministerios”, al que la aludida responderá de ser “amiga de todos” y de practicar una “bondadosa imparcialidad”, remoquetes que se repetirán cada vez que la polémica arrecie entre los grandes diarios de la Restauración. Según Seoane (1983), el prototipo de periódico informativo y preferido del público será aséptico y si no, neutral, al menos independiente en política.
     Con el subtítulo “diario universal de noticias”, adopta una confección original en un formato de cuatro páginas a varias columnas con noticias en bruto, clasificándolas según su orden de recepción, donde su primera página corresponderá a la “primera edición” y así sucesivamente, para más tarde clasificarlas en ediciones de tarde, de noche y de mañana. Además de su predominio absoluto de la información (no siempre aséptica), incluye también comentarios y gacetillas ligeras y breves secciones de culto y espectáculos, así como los clásicos folletines, que ocuparán los faldones de sus dos primeras páginas o de las últimas. En la cuarta plana insertará los anuncios comerciales, que llegarán a invadir también la tercera, y será también el introductor de las esquelas. También irá incluyendo textos de modas, ecos de sociedad, noticias de sucesos, deportes, etc.
     Entre 1874-1876 publica también una edición de la mañana bajo la cabecera La correspondencia de la mañana, que posteriormente se titula Diario de las familias de avisos y noticias de Madrid político, mercantil y literario. En algunas ocasiones llega a tirar hasta siete ediciones diarias, incluidas las de provincias, y publica también ediciones especiales, como la de Filipinas, y números extraordinarios bellamente ilustrados y con textos de autores consagrados. Incluirá ocasionalmente en su cuarta plana: Diario oficial de avisos de Madrid, así como El montepío universal y La crónica de la moda y de la música. En 1890 aparece incluso una edición de verano titulada La correspondencia de San Sebastián.
     Entre sus redactores estuvieron, entre otros, Francisco de P. Altolaguirre, Rafael María Baralt, José Bravo Destuet, José María del Campo, Joaquín Gálvez, Antonio Trueba, Blas Aguilar Alvarado, Eusebio Blasco, Felipe Ducazcal, Hilarión de Zuloaga (que aparece también como editor), Leandro Pérez Cossío, Fernando Cos-Gayón, José María Llamas de Aguilaniedo o Francisco Barber. Su fundador, que había recibido el título de marqués de Santa Ana en 1889, dejará la propiedad a su hijo Luis, que tras morir éste prematuramente en un accidente en los talleres del periódico, pasará a su hermano Eduardo. Suceden en su dirección Andrés Mellado Fernández (1891-1897) y Fernando Soldevilla Ruiz (1897-1903). En julio de este año el aragonés Leopoldo Romero (que utiliza el seudónimo de Juan de Aragón) será nombrado redactor-jefe y, en 1906, director, coincidiendo con el paso de la propiedad al yerno del fundador. Con este cambio, son incorporados a la redacción jóvenes valores del periodismo, como Manuel Delgado Bareto (redactor-jefe), Félix Lorenzo, Enrique Fajardo (Fabián Vidal), Rafael Cansinos-Asséns. Entre 1905-1909, Ramiro de Maeztu será su corresponsal en Londres. Cristóbal de Castro, corresponsal en Rusia durante la guerra con Japón. Ricardo Catarinéu (Caramanchel), crítico teatral, que además escribe una serie de crónicas viajeras apócrifas. Fernando Martín Redondo, su editorialista durante más de cuarenta años. Federico Mínguez (El Tío Capa), revistero taurino durante catorce años. Gutiérrez Pons, director artístico, y Corpus Barga será corresponsal en París durante la primera guerra mundial.
     “La corres” –como era voceada por los vendedores callejeros, como también se la motejó de “gorro de dormir”, pues se entendía que había que irse a la cama con este periódico ya leído tanto por liberales como por conservadores desde su inequívoca neutralidad monárquica- traspasa el nuevo siglo manteniendo la vieja competencia con El imparcial (1867-1933) y El Liberal (1879-1939), a la que se le había unido El Heraldo de Madrid (1890-1939), que integrarán el trust de la Sociedad Editorial Española, contra la que liderará la competencia, y vérselas también con la del nuevo diario monárquico conservador Abc (1903-). Aumentará cada número hasta las ocho páginas y sacará de nuevo ediciones matutinas.
     No será partidaria de la guerra de Marruecos (1909) y cuando estalle la primera guerra mundial  se mostrará aliadófila, siendo subvencionada por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, a la vez que su director también cobrará como corresponsal en Madrid del Daily Telegraph la suma de 40.000 pesetas anuales, cantidad tan desorbitada que equivalía a un 33 por ciento más que el sueldo de un consejero de la Corona española. Si los datos de 1906 le otorgan 50.000 ejemplares diarios, la estadística de 1913 asciende a 130.000, una tirada “extraordinariamente exagerada”, tal como señalan Seoane y Sáiz (1996), en una época en la que ya había entrado en un proceso de decadencia evidente.
     A la dura competencia del El Heraldo de Madrid (1890-1939) se le sumará la del también vespertino madrileño La voz (1920-1939), precipitándola hacia su declive final, que entrará en barrena cuando, tras fallecer su padre, Florentina Santa Ana, nieta del fundador, no se avenga a las propuestas de adquisición de la propiedad por parte del director –Leopoldo Romero-, que en 1917 había obtenido acta como diputado liberal y abandonará el periódico, junto a sus mejores periodistas y su administrador, Serafín Adame Martínez, para fundar el nuevo vespertino madrileño y también básicamente informativo: Informaciones, que aparecerá el 24 de enero de 1922. A partir de aquí se sucederán sus directores: Graciano Atienza, Víctor de la Serna, José Betancort Cabrera o Francisco Lucientes, hasta la edición de su último número, el 27 de junio de 1925, no sin antes haber modificado su cabecera a La correspondencia de España y del extranjero.
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     Incluye como suplementos La Correspondencia de la mañana (1874-1876) y el Diario de las familias de avisos y noticias de Madrid (1876). 

     En su edición del 7 de enero de 1912, aparece la misma noticia en la página 7 (a cinco columnas) en la parte inferior de la tercera columna, bajo el título ULTIMA HORA, interesándonos la primera noticia, bajo el titular Vuelco de un automóvil.-, la cual transcribimos literalmente:


SEVILLA. (Sábado, noche.) Del próximo pueblo de Burguillos se ha recibido la noticia de que, al virar en una curva del camino, volcó el automóvil del conocido doctor sevillano Sr. Sales.
     En el vuelco fueron despedidos el señor Sales, dos amigos y el chauffeur, qué guiaba el automóvil.
     Todos  resultaron ilesos, siendo, por fortuna, falsa la noticia de que el Sr. Sales había sufrido una grave contusión con conmoción cerebral.

     Y por último finalizamos con "La Época"; Diario vespertino fundado por Diego Coello y Quesada (182-1897) el uno de abril de 1849, a principios del siglo veinte será ya el decano de la prensa diaria política madrileña, extinguiéndose su vida a escasos días del golpe de Estado de julio de 1936. Será el diario por antonomasia de la monarquía, que se convertirá en prototipo de periódico aristocrático y conservador. Nace, desde una posición moderada, como reacción al semiabsolutismo del ministerio de Juan Bravo Murillo. Evoluciona a una oposición centrista y saluda alborozado el triunfo de 1854 del general Francisco Serrano, pero se mostrará contrario al bienio esparterista. Desde 1856 será el órgano de Unión Liberal, pero se separará de la misma a causa de los acontecimientos de la noche de San Gil, en abril de 1865, para apoyar a los gobiernos del general Ramón María Narváez y de Luis González Bravo, aunque después combatirá a este. Caracterizado por su fidelidad al trono isabelino, aceptará la Gloriosa en 1868 y tras algunas dudas y el fracaso de la candidatura de la nueva monarquía de Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, Antonio Cánovas del Castillo lo ganará para la causa alfonsina, convirtiéndose en el estandarte periodístico de la Restauración durante el Sexenio Democrático.
     Ramón de Navarrete había sido el director de su primer número, pero a partir de entonces y hasta 1866 lo dirigirá el propio Coello. Fue entonces cuando su propiedad quedó al completo en manos de su inseparable amigo, Ignacio José Escobar y López Hermosa (1823-1887), que lo dirigirá hasta 1887, quedando definitivamente esta cabecera en manos de su familia. Navarrete, que utiliza los seudónimos Pedro Fernández y Asmodeo, fue quien incorporó en la prensa española a través de La época la “crónica de sociedad” como visitante de los más encopetados salones de la corte. Entre sus numerosos redactores y colaboradores estuvieron Fernando Cos-Gayón, Agustín Aguirre, Pedro Antonio de Alarcón, Ventura de la Vega, Francisco Martínez de la Rosa, Eusebio Blasco, José Bisso, Julio Nombela, Jacobo Rebollo, Manuel María de Santa Ana, Ildefonso Antonio Bermejo, Juan Pérez de Guzmán o Joaquín Madonado Macanaz, quien se encargará de la sección de política interior durante más de treinta años.
     Será un diario de cuatro páginas de gran formato, a tres, cuatro y hasta seis columnas, estabilizándose en las cinco columnas durante la mayor parte de su existencia, y compuesto con tipos diminutos, al estilo de los ya consagrados diarios políticos de noticias, estructuradas en secciones. Ofrecerá las nacionales y extranjeras, las parlamentarias, las oficiales y las del gobierno, revistas de prensa, un boletín comercial y agrícola, con las cotizaciones de bolsa y precios de los productos, editorial y artículos de fondo, notas de espectáculos, especialmente los teatrales, así como anuncios comerciales al final, que a veces ocuparán la última plana. También ofrecerá el ya clásico y cotidiano folletín.
     Su propietario y director conspirará, junto al propio Cánovas, en el golpe militar que el general Arsenio Martínez Campos da en Sagunto el 29 de diciembre de 1874, que abre la Restauración dinástica y, en 1879, el monarca agradecerá los méritos de Escobar distinguiéndole como marqués de Valdeiglesias. La época alcanzará su mayor esplendor y prestigio, precisamente, entre 1875 y 1885, al convertirse en el más cualificado órgano del turnante Partido Conservador y como portavoz de su jefe, Cánovas del Castillo. Aunque las tiradas de este diario nunca serán elevadas y los ejemplares difundidos por suscripción al doble de precio, llegarán a los innumerables casinos y sociedades en manos de los dirigentes locales del partido, destacando en sus páginas las noticias y las crónicas sociales de las clases altas, de sus fiestas y sus veraneos en Biarritz, Santander o San Sebastián, recibiendo el periódico el apelativo de “la vieja señora”.
     Tras el magnicidio de Cánovas, en 1897, y ya en manos del segundo marqués, Alfredo Escobar Ramírez, el diario continuará siempre al lado del jefe del sector mayoritario del Partido Conservador, apoyando a Francisco Silvela y, posteriormente, a Antonio Maura, y tras su crisis de 1913 y un breve titubeo, y durante la primera guerra mundial y siempre con la pretensión de mantener unido al partido, apoyará a Eduardo Dato. Tras el magnicidio de este, en 1921, será el portavoz de José Sánchez Guerra, el hombre de confianza de Maura. Como defensor de una monarquía constitucional y parlamentaria y desde su posición liberal-conservadora, será diario opositor a la dictadura primoriverista, llegando a ser multado y suspendido en abril de 1926.
     Seguirá ofreciendo noticias del partido, crónicas parlamentarias, revistas de prensa extranjera, en concreto de los periódicos franceses, y sus principales editoriales y artículos de fondo serán obra de uno de sus más destacados redactores, Salvador Canals. El segundo marqués, con el seudónimo Mascarilla, se dedicará a las crónicas de sociedad de un diario que sigue destinado a una minoría selecta de aristócratas, financieros, gentes de mundo, políticos y damas de la alta o “buena” sociedad. La crítica literaria y teatral será obra de Andrenio (Eduardo Gómez Baquero) hasta 1921. Durante la primera guerra mundial, Mariano Marfil, que actuará seguidamente, y hasta 1933, como jefe de su redacción y director en efectivo, será el autor de unas impresiones de campaña en un conflicto bélico en el que La época será uno de los periódicos españoles que recibirán subvenciones de las potencias aliadas (Francia e Inglaterra).
     Sucesivamente, sus jefes de redacción habían sido Manuel Tello (1866-1884), el ya citado Andrenio (1884-1893), Jerónimo Bécker (1893-1923) y Francisco Pérez Mateos, conocido como León Roch (1923-1927), y a su redacción pertenecerán una larga nómina de periodistas, como Francisco Fernández Villegas (Zeda), Luis Alfonso Casanova, Rodrigo Soriano, Melchor Fernández Almagro, como crítico teatral; así como Francisco de Ayala, que inicia en sus páginas su carrera periodística y literaria, lo mismo que César González Ruano, y publicará colaboraciones de Emilia Pardo Bazán, entre otras figuras literarias y periodísticas.
     Tras ser proclamada la II República, el diario sigue manteniendo el buen tono entre la “vieja sociedad”, con su severo diseño de páginas inmensas alejadas de estridencias y sensacionalismo, y romo en los alardes fotográficos que había adoptado su más directo competidor desde 1903, el diario ABC de los Luca de Tena.
     A pesar de su monarquismo llegará a librarse de la gran suspensión de periódicos antirrepublicanos con motivo de la sanjurjada de agosto de 1932. Marfil lo llevó a posiciones cercanas de Acción Española y, renegando de su pasado moderantismo y defensa del conservadurismo liberal, a partir de noviembre de 1933 el tercer marqués de Valdeiglesias y marqués de las Marismas del Guadalquivir, José Ignacio Escobar Kirkpatrick, toma las riendas del periódico familiar, asistido por Eugenio Vegas Letapie, hasta 1935, y a continuación por Jorge Vigón. A su redacción siguen perteneciendo entonces, entre otros, Gabriel Briones, Luis Ardila, Xavier de Echarri o Luis Araujo Costa, quien en 1946 publicará la biografía de La época.
     El vetusto diario se reconvierte al viejo tradicionalismo de la monarquía católica, siguiendo las ideas difundidas por el francés Charles Maurras, y como órgano de Renovación Española de José Calvo Sotelo, encuadrada en el Bloque Nacional, acusará como farsa el sufragio universal y de inútil y dañino el parlamentarismo, defenderá el autoritarismo y justificará la insurrección militar. Con motivo del asesinato de Calvo Sotelo, La época publica su último número el 11 de julio de 1936, dos días después quedará suspendida, y tras estallar la guerra civil será incautada. En sus talleres se imprimirá El sindicalista, el periódico del partido socialista de Ángel Pestaña.
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   En algunas épocas se publicó una edición matutina y una edición vespertina, con diferente numeración, por lo que se pueden encontrar algunos saltos en la colección de Hemeroteca Digital. En estos casos se han incluido ambos ejemplares en el mismo archivo.

   Pues bien, en su edición del 7 de enero de 1912, aparece en una de sus páginas (a cinco columnas) ocupando la parte superior de la segunda, tercera, cuarta y quinta columnas, bajo el título LAS PROVINCIAS, interesándonos la tercera columna, bajo el subtítulo "Accidente automovilista en Sevilla", transcribiéndolos literalmente:


     SEVILLA 6. Del pueblo de Burguillos comunican que, al virar en una curva, el automóvil del doctor Salas volcó violentamente, siendo despedidos el doctor Salas, dos amigos suyos y el chauffeur.
     Todos resultaros ilesos.

     Una noticia más para seguir confeccionando la historia de nuestro pueblo.

lunes, 16 de marzo de 2026

Hemeroteca - Documentación: El artículo "La Corona de 1914", de Miguel Velázquez Prieto en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 8, de 2002, pág. 16 y 17

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Miguel Velázquez Prieto en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2002, que hace el nº 8, desde que surgió en el año 1995, aprovechando que hoy, 16 de marzo, es el aniversario del documento que se reseña en el artículo (16 de marzo de 1914), dentro de la sección "Historia", se titula "La Corona de 1914" (páginas 16 y 17), y que paso a transcribir íntegramente:



     Fundamental para la reconstrucción y estudio de la historia resultan los documentos del pasado que, gracias al afán conservacionista de algunos hermanos, han llegado hasta nosotros. De la observación detallada y metódica de estos testimonios escritos se extraen las jugosas conclusiones que nos permiten discernir quienes somos y de donde venimos. Además, la disciplina histórica también nos permite aprender de nuestros mayores para imitarlos en lo bueno e intentar no caer en los mismos errores de los que nos precedieron. Por todas estas razones hemos decidido incluir en la presente edición de nuestro Boletín un cartel del año 1914, publicado hace casi nueve décadas.
     Estamos ante un impreso curiosísimo y de alto impacto sentimental, porque en él aparecen los nombres y apellidos de la ma­yoría de nuestros antepasados. Para empezar el original de la comunicación pertenece a D. Miguel Velázquez Olmedo, lo que tiene expli­cación sencilla, pues la persona que se identifica como depositaria (encargada de la custodia del dinero recaudado) es su difunta tía carnal Dª Felisa Pérez Ruiz. Diremos ya que se trata de una campaña de captación de efectivo, iniciada el 16 de marzo de 1914 entre los devotos de la Virgen, para adquirir una Corona y una Media Luna. Con el favorable resultado conseguido se imprime esta especie de Bando en la Imprenta Sevillana, sita en la Calle San Eloy Número 45 de la capital, que se inicia con un sentido texto que no nos resistimos a transcribir íntegramente:
     "Suscripción voluntaria á metálico que los devotos de Nuestra Señora del Rosario patrona de esta Villa, y que se expresan á continuación, abren en el día arriba expresado al objeto de reunir suma bastante á costear una CORONA Y MEDIA LUNA con destino á dicha Nuestra Señora siendo depositaria D.ª Felisa Pérez Ruiz."
     Tras este sublime encabezamiento apa­rece la relación de los 126 donantes, la mayor parte de ellos identificados con nombre y un apellido, aunque también hay casos en los que figuran ambos apellidos. Y también se utilizó para nombrar a algunos la andaluza fórmula del apodo. Así se puede leer "El Mestizo" y "Dolores la Ditera". A la vista salta que el número de gene­rosos voluntarios es muy elevado, sobre todo si tenemos en cuenta que Burguillos contaba entonces con unas 200 casas, según los padrones Parroquiales de la época. Prácticamente, creemos que en todas los hogares del pueblo hubo algún devoto que realizó su oportuno donativo. Siguiendo con la enumeración del impreso, y según el testimonio de mi padre, parece que tan sólo subsiste una persona: D. José Luís Medina Pérez, que apenas había cumplido un año y, lógicamente, fue apuntado al igual que el resto de sus hermanos por sus padres. Para finalizar con este apartado destacar que hay un importe bastante superior a los demás: es el efectuado por Dª Ana María Torres de Vázquez, esposa del propietario del Cortijo de Mudapelos.
     Pero, otros detalles enjundiosos se extraen del documento. En su final se menciona la realización de tres rifas: de un estuche, de un delantal y de una blusa. Como se ve objetos que reflejan el nivel de vida de aquella época, infinitamente más bajo que el actual. Sin embargo, este dato contrasta con el montante total recau­dado que asciende a la cifra de doscientas doce pesetas con veinte céntimos, cantidad muy im­portante para la fecha si consideramos que con la misma se podría comprar entonces una casa. Por ello, parece claro que la Corona y la Media Luna que se adquieren deben ser de plata y hechas ex profeso para nuestra Virgen. Sobre la primera de las joyas no tengo dudas de que se trata de la que todavía luce la Señora en el camarín a lo largo del año, pues siempre nos ha sorprendido su belleza y elegancia de líneas. Por lo que respecta, a la Media Luna poco podemos decir, excepto que está perdida. Si existen datos escritos que avalan que en la Procesión de octubre se utilizaba ese atributo dispuesto a las plantas de la Virgen, en recuerdo del texto bíblico de la Apocalipsis 12;1: "Y apareció una gran señal en el cielo: una mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza".
     Como conclusión final de todo lo expuesto diremos que nada hay nuevo bajo el sol. Hoy como ayer devotos enamorados de la Madre de Dios que se afanan y trabajan por conseguir ofrendar a la Señora algún regalo, por humilde que este sea. Y como siempre dos protagonis­tas que no varían, indisolublemente unidos a lo largo de la historia: la Stma. Virgen del Rosario y el pueblo de Burguillos.
MIGUEL VELÁZQUEZ PRIETO

lunes, 26 de enero de 2026

Hemeroteca: La noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, el 19 de agosto de 1911, según las noticias aparecidas en la prensa

     Mostramos en Historia de Burguillos las noticias aparecidas en varios periódicos, en concreto "La Mañana", "La Vanguardia", "El Correo Español", "El Siglo Futuro", y "El Día de Madrid", editados en Madrid y Barcelona sobre la detención del Alcalde de Burguillos el 19 de agosto de 1911 tras una operación de la Guardia Civil

     La Mañana. La aparición de este diario, el cinco de diciembre de 1909, fue “consecuencia inmediata” de la constitución del gobierno liberal, el 21 de octubre de ese mismo año, de Segismundo Moret (1833-1913), que había dado fin al denominado “gobierno largo” (1907-1909) del conservador Antonio Maura (1853-1925), y abría un acercamiento del liberalismo al republicanismo, al anticlericalismo y al socialismo. En su fundación participan el abogado, periodista y político Luis Silvela Casado (1865-1928) -afín al sector liderado por el jurisconsulto y también político liberal Manuel García Prieto (1859-1938)- y el escritor y periodista Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936), quien asume la dirección. Será una publicación situada en una línea ideológica o bloque de izquierdas propuesta por José Ortega y Gasset (1883-1955) un año antes, por lo que adopta al principio el subtítulo de “periódico liberal-socialista”. Entre sus primeros redactores se encuentran el periodista y político Mariano García Cortes (1878-1948), que escribirá artículos sobre obrerismo y política, o Luis Araquistáin (1886-1959), que lo hará sobre asuntos internacionales, contando así mismo con la colaboración, entre otros, de Pablo Iglesias (1850-1925), que ya en su primer número da a la estampa el artículo titulado ¿Vendrá la República?, dedicando otros a anatemizar al conservador Maura. Tanto Araquistáin como Iglesias abandonarán su participación en el diario a los pocos meses.
     Comenzó siendo un diario clásico de la época, con entregas de cuatro páginas, compuestas a seis columnas, en las que insertará, principalmente en la primera plana, un chiste gráfico y que pronto también ilustrará con fotograbados de retratos y de actualidad. Su estructura de contenidos es también clásica, empezando con el editorial y otros artículos tanto políticos como de diversa índole; teniendo secciones como Vida teatral, que firma Gregorio Martínez Sierra (1881-1947) y después lo hará el periodista Joaquín Aznar Delgado (1884-1936); Tribunales o Vida judicial, bajo el seudónimo Radamanto; Crónica deportiva, firmada por Welky; Información telegráfica, con noticias de provincias y del extranjero; Información financiera, Bolsa de Madrid y de otras plazas y fondos públicos; Gacetillas madrileñas, que ampliará a todo el municipio; Vida social, Espectáculos o sucesos. O las secciones Diario político, Raro y curioso, Ecos militares, De Palacio y otra denominada Nuestros poetas, para dar cabida a composiciones poéticas de autores españoles, así como un folletín, empezando con el de La isla de los pingüinos, de Anatole France, en versión castellana de Luis Ruiz Contreras (1863-1953). La cuarta la plana la dedicará completa a anuncios comerciales.
     Además de ser un diario de información general, lo será político y hasta doctrinal, en el que se daban cita un grupo de intelectuales de la izquierda liberal, democrática y regeneracionista. Su administrador y gerente comenzó siendo el militar y periodista Diego Fernández Arias (1855-1928), y entre sus colaboradores se encontrarán los también periodistas y políticos Luis Morote y Greus (1864-1913), Luis de Armiñán Pérez (1871-1949) y Luis Bello Trompeta (1872-1935), que firmará la sección Del momento; Eduardo Haro Delage (1887-1960), José Téllez o Silvio Pita. Algunos de los periodistas del diario será firmes partidarios del liberal José Canalejas (1854-1912), quien el rey Alfonso XIII elevará a la jefatura del Gobierno tras obligar a dimitir a Moret el nueve de febrero de 1910, hecho que provocará, en primer lugar, la modificación de la propiedad del periódico, que pasa a ser completamente de Luis Silvela, asumiendo la gerencia Emilio Borrajo (véase su número 111, de 27 de marzo de 1910); la del subtítulo del periódico, pasando a ser “diario independiente”(a partir de su número 115, de 31 de marzo); y tras la celebración de las elecciones del nueve de mayo, de una ruptura entre Luis Silvela y Manuel Bueno, dejando éste de ser director del diario, y llegando al duelo personal entre ellos, el 26 de noviembre, en el que acabaron los dos heridos. (Bueno también había provocado, en 1899, durante una disputa con Ramón María del Valle Inclán, la amputación del brazo izquierdo de éste). La dirección del periódico pudo pasar al citado Luis Morote, hasta primeros de 1912, aunque no aparece indicado como tal en la cabecera del diario. En esas elecciones, que habían dado el triunfo al Partido Liberal de Canalejas, Luis Silvela había vuelto a ser elegido diputado liberal y Manuel Bueno obtendría también acta parlamentaria, pero por el partido conservador liderado por Eduardo Dato (1856-1921); por su parte, Pablo Iglesias obtendría el primer escaño para el Partido Socialista o Benito Pérez Galdós lideraría la Conjunción Republicano-Socialista, mientras que Manuel García Prieto asumió la cartera de Estado del Gobierno de Canalejas, que con el magnicidio de éste, el 12 de noviembre de 1912, se dará término al denominado segundo intento de regeneración política “desde arriba” del reinado de Alfonso XIII.
     El diario va ir teniendo transformaciones formales a lo largo de su vida. Desde el quince de mayo de 1911 había aumentado a seis páginas, compuestas a cinco columnas. Desde el uno de febrero de 1915, las páginas de sus entregas aumentarán a ocho, regresando a la seis el cuatro de agosto de ese mismo año, y reduciéndolas de nuevo a cuatro, cuatro días después. Pero a partir del uno de enero de 1917, modificará drásticamente su formato, al reducirlo, y aumentando sus páginas a veinte, compuestas a tres columnas, que reducirá a dieciséis desde el 16 de abril de 1917. El clásico diario modificó su diseño y se convirtió desde ese año en un magazine ilustrado –al estilo de los también diarios madrileño ABC (1903) y La Nación (1916)–, introduciendo una cubierta con una gran ilustración, empezando con la del retrato de la Reina Victoria Eugenia y la del rey Alfonso XIII, y usando a veces en ella como en la contracubierta una segunda tinta de color. Así mismo, insertará una gran profusión de fotograbados de actualidad, que ya habían ido creciendo en su formato de periódico; y no faltándole las noticias, sus contenidos serán más variados, destacando los reportajes y las crónicas, los asuntos literarios o los trabajos denominados sociales. Entre las firmas de sus textos aparecerán también las de Javier Valcarce, Andrés Pando, J. Cantó García, Javier Bueno, Antonio Gullón, Casimiro Reyes, José Jerique, así como seudónimos (Diógenes o Sternio, entre otros). Durante la guerra mundial será francófilo.
     La colección de este título de la Biblioteca Nacional pasa del número 3.623, de 28 de noviembre de 1919, al número 3.625, de 21 de diciembre de ese mismo año. Durante ese intervalo sufrió la huelga de periodistas, que se habían sindicado con los tipógrafos. Cuando reapareció indicará en su cabecera “segunda época”. Silvela había “donado” la propiedad del diario -cuyo gerente había sido hasta entonces Luis Miller- a los periodistas “profesionales” y “leales amigos” Joaquín Aznar, Juan José Alonso, Pascual Arias y Manuel Sanz, apareciendo ahora como director Aznar y como subdirector, Alonso, quienes, desde una ideología liberal, democrática y dinástica, seguirán la defensa del político García Prieto, para quien Alfonso XIII había creado, en 1911, el marquesado de Alhucemas. El periódico apenas durará dos meses más, pues desaparece definitivamente tras publicar su número 3.669, del seis de febrero de 1920.
     Pues bien, en su edición del 20 de agosto de 1911, aparece en su página 2 la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular Noticias de Provincias, en la cuarta columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


NOTICIAS DE PROVINCIAS
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Jugadores sorprendidos.- El primer "punto", el alcalde.
SEVILLA, 19. La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     La misma noticia aparece en el periódico La Vanguardia -conocido entre 1938 u 1978 como La Vanguardia Española-, que es un diario matinal de información general editado en Barcelona para toda España, que se publica en castellano y, desde el 3 de mayo de 2011, también en catalán. Pertenece al Grupo Godó e ideológicamente está considerado actualmente un periódico catalanista.
   Su primer número apareció el 1 de febrero de 1881 como órgano del Partido Liberal para la provincia de Barcelona. El 1 de enero de 1888, coincidiendo con el inicio de la Exposición Universal, La Vanguardia presentó un nuevo formato como diario de información independiente, con ediciones de mañana y tarde, y ya desvinculado del Partido Liberal, aunque siempre próximo ideológicamente al mismo.
     Pues bien, en su edición del domingo 20 de agosto de 1911, aparece en su página 8 la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la tercera columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


De Provincias
Sevilla, día 19, 12 noche
En Burguillos los guardias civiles sorprendieron una partida de juego, deteniendo a diez jugadores. Entre estos estaba el alcalde del pueblo.

     La misma noticia también aparece en el periódico El Correo Español, diario tradicionalista, que comenzó el 26 sept. 1888; cesó en los primeros meses de 1922.
     Pues bien, en su edición del lunes 21 de agosto de 1911, aparece en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular Información telegráfica, en la cuarta columna, en su zona media inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


Información telegráfica
TELEGRAMAS NACIONALES
En previsión de desórdenes.- Partida de juego.
SEVILLA, 19.
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Igualmente aparece en el periódico El Siglo Futuro. Fundado por Cándido Nocedal (1821-1885), aparece el 19 de marzo de 1875 con el subtítulo “diario católico”, cuando la tercera guerra carlista (1872-1876) está en un momento enconado, pero no defenderá claramente esta causa hasta 1879, manteniendo una exacerbada polémica en el seno del carlismo con La Fe (1876-1891), de Antonio Juan de Vildósola (1829-1893) y Vicente de la Hoz y Liniers (1841-1886), y el “colaboracionista” El Fénix (1879-1884), de Alejandro Pidal y Mon (1846-1913), que acabará años después en el cisma entre sus filas. Nocedal fue en este tiempo jefe de prensa y representante en Madrid del pretendiente Carlos María de Borbón (1848-1909) –Carlos VII–, pero el órgano oficial del carlismo lo ostentaba el diario El Correo catalán, que a partir de 1876 había fundado Luis María Llauder (1837-1902).
     El Siglo futuro no aparecerá los días festivos, tendrá una larga vida que alcanza los 61 años, será de gran formato, que variará en el tiempo, así como las imprentas en la que será estampado, y pasará de ser compuesto de cuatro a cinco columnas. Con editoriales y artículos doctrinales, políticos y religiosos y noticias nacionales y extranjeras, muchas de ellas recogidas de otros periódicos, como especie de revista de prensa, y otras procedentes de telegramas de la agencia Fabra. Contaba también con una sección oficial, otra religiosa, gacetillas y mientras duró la guerra carlista una propia sobre noticias de la misma. Al principio publicará un folletín de carácter religioso y moralista. Visualmente se caracterizará por circunscribir su primera plana con una gran orla negra, y el espacio para los anuncios comerciales, que habían sido escasos al principio, irá aumentando con los años, incluyendo las esquelas.
     Entre sus primeros y principales redactores y colaboradores estuvieron Leandro Ángel Herrero, Gabino Tejado, Francisco Navarro Villoslada, Manuel Tamayo y Baus, Francisco Mateos Gago, Juan Manuel Ortí y Lara, Zacarías Metola y José Fernández Montaña.
     Nocedal entablará una batalla doctrinal no sólo con los periódicos ya citados de su mismo carácter ideológico sino con los propios obispos españoles a los que tachará de veleidades liberales, y mientras que Pidal y Mon y su nuevo partido Unión Católica (1879) terminará engrosando las filas del canovista Partido Conservador, ocupando su ala más a la derecha, La Fe será desautorizada en 1881 por el pretendiente don Carlos. 
     A la muerte de Nocedal y después de un breve “directorio” carlista integrado por varios generales, Francisco Navarro Villoslada será nombrado jefe de Comunión Tradicionalista y su jefe de prensa, a la vez que el hijo de don Cándido –Ramón Nocedal Romea (1842-1907)– tomará las riendas del diario y lejos de ir hacia un encuentro con sus correligionarios, radicalizará su ideología antiliberal llegando al enfrentamiento directo y personal con Carlos VII, y junto a otros 23 periódicos de la misma naturaleza publicará el Manifiesto de la Prensa Tradicionalista, siendo acusado por el mismo pretendiente de “rebelde y excitador de la rebeldía” a su causa, decretando su expulsión del Partido Tradicionalista. Fruto de esta escisión, en 1889, nace el Partido Integrista, del que El Siglo futuro será su órgano central de prensa.
     El diario integrista ocupará pues, a través de su furibundo antiliberalismo neocatólico, la extrema derecha política española y seguirá atacando a sus irreconciliables periódicos enemigos dentro de las propias filas ultramontanas y a los mismos prelados españoles de la Restauración, a través de su máxima de que el liberalismo era “pecado”.
     Tras el fallecimiento de Ramón Nocedal, en 1907, y el del pretendiente Carlos VII, en 1909, asume la jefatura del Partido Integrista Juan de Olozábal Ramery (1863-1937), a quien se le transfiere la propiedad de El Siglo futuro, que había iniciado una segunda época y numeración dos años antes y que seguidamente estampará junto a su cabecera un estampa del Sagrado Corazón de Jesús. Será nombrado director del diario Manuel Senante Martínez (1873-1959), y entre sus principales redactores y colaboradores de entre siglos destacaron Cristóbal Botella, Manuel Sánchez Asensio, Manuel Sánchez Cuesta (con el seudónimo Mirabal), Antonio María Sanz Cerrada (Fray Junípero), Juan Marín del Campo (Chafarote) y como editorialista, Emilio Ruiz Muñoz. Jenaro Fernández Yáñez será su redactor-jefe, siendo sustituido después por Jaime Maestro.
     Si durante la primera guerra mundial se había declarado germanófilo, la proclamación de la II República Española, en abril de 1931, será obviada en su primera plana. Desde su militancia ultracatólica, su credo siguió siendo de un furibundo fundamentalismo antiliberal, el más reaccionario, fanático e intransigente del neocatolicismo, siendo tildado de “cavernícola”. Con una tirada escasa, en torno a los 5.000 ejemplares, y una circulación por suscripción, según Seoane, fue el clásico diario de los curas rurales mesetarios.
     Coincidiendo con la muerte del heredero Jaime de Borbón (1870-1931) y la asunción de la jefatura de la causa legitimista por parte de su tío Alfonso Carlos (1849-1936), de carácter más integrista, a finales de 1931 se producirá la reconciliación entre Comunión Tradicionalista Carlista y el Partido Integrista, pasando El Siglo futuro a ser órgano oficial del movimiento tras la reunificación, momento en el que su director –Juan de Olózabal– forma también parte activa en la fundación de Acción Nacional.
     En mayo de 1933, Olózabal entrega gratuitamente la propiedad del periódico a Sociedad Editorial Tradicionalista, de la que es presidente el conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo (1882-1952). El cuatro de noviembre de ese año cambia su subtítulo “diario católico tradicionalista” por el lema: “Dios, patria, rey”, coincidiendo con un número dedicado al “centenario” carlista, y formalizando una alianza política con Renovación Española (TYRE). Un año después el integrista Manuel Fal Conde (1894-1975), quien ya había participado en la sanjurjada de 1932 y después participará en los preparativos del golpe de julio de 1936, toma la jefatura del movimiento carlista y sellará una alianza con Falange y las JAP, estableciendo relaciones con el fascismo italiano.
     El diario había pasado a ser compuesto a siete columnas y había aumentado hasta las seis páginas. Durante varios años había llegado a editar un almanaque y a sacar diferentes ediciones. Había introducido en sus paginas la información sobre las cotizaciones de la bolsa y los deportes, la crítica teatral y la literaria, y ya en la década de 1920 había empezado a incluir la fotografía y las viñetas de actualidad, aunque al principio modestamente, y coincidiendo con un número especial, el 22 de abril 1935 comenzará a insertarlas profusamente, empezando con una de gran formato en su primera página, al tiempo que cambia radicalmente su diseño, haciéndolo más gráfico y atractivo, y aumentando sus páginas hasta las 32.
     Ya a partir de los años veinte se había hecho evidente también su obsesión apocalíptica de que los males de España eran fruto de la alianza entre la masonería, el judaísmo y el comunismo internacionales, así que aplaudirá la política antisemítica del nazismo, aunque no estuviera de acuerdo con la teoría de la superioridad de la raza aria en Europa. Editó su último número el 18 de julio de 1936, y con la sublevación militar sus talleres fueron confiscados por la CNT, de los que saldrá el periódico Castilla libre.
     Pues bien, en su edición del lunes 21 de agosto de 1911, aparece en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la segunda columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


DE PROVINCIAS
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(POR TELÉGRAFO)
SEVILLA, 19. 
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Y finalmente, en el periódico El Día de Madrid, aparece la misma noticia, en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la tercera columna, en su zona superior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


DE PROVINCIAS
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La huelga de conserveros.- Servicio de la benemérita.
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Una noticia sorprendente, y muy llamativa, como demuestra el hecho de que varios periódicos madrileños y barceloneses se hiciesen eco de la misma, y que se debe corresponder con Dº Antonio Díaz Delgado, como se deduce del "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, ó Directorio de más de un millón de señas de España, sus Colonias, Cuba, Puerto-Rico y Filipinas, Estados Hispano-Americanos y Portugal", editado en 1911 por Carlos Bailly-Bailliere, y que publicamos el pasado 3 de noviembre de 2005.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Hemeroteca: La Vacante del médico titular en Burguillos, en la revista "España Médica", de 1911

     Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia aparecida en la Revista "España Médica", en la que se da cuenta de la vacante del médico titular de nuestro pueblo, en 1911, y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de España
     Fundada y dirigida por el ilustre pediatra y escritor de obras de su especialidad José Ignacio de Eleizegui López (1879-1956), que fue también redactor médico de Heraldo de Madrid (1890-1939) y ha sido considerado como el renovador del periodismo médico moderno español. Comienza a publicarla en uno de febrero de 1911, primero con periodicidad decenal (los días 1, 10 y 20 de cada mes), después quincenal y a partir de 1931 con frecuencia mensual. Su paginación y formato varía, desde las 16 hasta las 40 páginas, según aumenta su frecuencia de aparición, así como su composición, de las tres a las dos columnas.
     Será un periódico de información científica-profesional e ilustrado, al incorporar un buen número de fotograbados en sus entregas. Comienza cada número con la sección Disposiciones oficiales, y le siguen otras como la titulada Los médicos en la intimidad, en la que ofrece perfiles biográficos y fotografías en sus gabinetes de los facultativos que alcanzan notoriedad entre la clase médica y en la sociedad. Publica asimismo artículos de índole científica, clínica o terapéutica, información sobre las actividades de academias y sociedades; secciones de revista de revistas y de bibliografía; correspondencia y consultorio, además de páginas de carácter literario, como es la sección Cuentos médicos. Incluso, entre sus ilustraciones, inserta caricaturas. También publica reclamos publicitarios.
     Además de incorporar en sus páginas los géneros del reportaje y la entrevista, da cuenta de acontecimientos de cariz médico-social y asociativo, haciéndose eco de las visitas de destacados médicos extranjeros a España, o de la elección de médicos como cargos políticos, o su intervención en epidemias o conflictos bélicos, así como la incorporación y el protagonismo de la mujer en la práctica médica. También inserta relaciones de vacantes en las instituciones sanitarias españolas.
     La fórmula publicística de Eleizegui –que utilizará el seudónimo Doctor Cauterio para la sección Botones de fuego- dio agilidad y amenidad a una publicación a la que sumó el rigor científico, profesional e informativo en todas las especialidades médicas, incluidas las doctrinas más avanzadas sobre psiquiatría o sexología, o aspectos de higiene pública, de educación sanitaria infantil o de enfermedades infecciosas, etc. En su empresa periodística le acompañó al principio como gerente Carlos Carazo, y más tarde, como secretario, José de Eleizegui Sieyro. También edita una Biblioteca o colección de monografías de divulgación médica.
     El último número de la colección de esta publicación en la Biblioteca Nacional de España es el 669, correspondiente a junio de 1936.
     Pues bien, en su página 16, encontramos a tres columnas la referencia dedicada a nuestro pueblo, dentro del capítulo dedicado a las Vacantes de Titulares de toda España, apareciendo la que nos interesa en la parte media de la tercera columna, que pasamos a transcribir literalmente:



    VACANTES DE TITULARES
SEVILLA
Burguillos. Con 920 pesetas.- Solicitudes al 21 de agosto.
     
El interés de la noticia radica en saber que en ese año de 1911 hubo un periodo sin médico, y el sueldo anual de éste. Una noticia más para saber datos de la historia de nuestro pueblo.