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Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

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lunes, 7 de septiembre de 2026

Actualidad: ¿Una posible Cripta de la Hermandad de la Virgen del Rosario bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, en la Iglesia de nuestro pueblo?

     Lanzamos desde Historia de Burguillos, la hipótesis del descubrimiento de una posible Cripta de la Hermandad de la Virgen del Rosario bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, en el muro del Evangelio de la Iglesia de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo, a raíz de las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, y en concreto en esa posible cripta que mencionó el párroco que según manifestó el pasado 12 de julio, existe bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental, por lo que según los artículos aquí mostrados, es más que probable que en dicha cripta, si es que existe, sean una amplia mayoría los restos de hermanos y devotos de la Hermandad de la Virgen del Rosario, los que allí se encuentran, según ha quedado más que evidente con los artículos aquí reseñados, y que por otra parte no son producto de una investigación actual, sino que han sido publicado en distintos medios, desde hace ya bastante tiempo, por lo que son de público conocimiento, y que vuelvo a reseñar, en orden cronológico de su publicación:











     Esperemos que los datos que nos revelen los trabajos arqueológicos, den luz a esta hipótesis, y que en todo caso, nos aporten nuevos datos para seguir conociendo nuestra parroquia y la Hermandad de la Virgen del Rosario.




lunes, 31 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "El Enterramiento de los Hermanos en la Hermandad de la Virgen del Rosario, a lo largo de los años", de Joaquín Velázquez Gallego en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 29, de 2025, pág. 51 y 53

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Joaquín Velázquez Gallego en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2025 que hace el nº 29, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "El Enterramiento de los Hermanos en la Hermandad de la Virgen del Rosario, a lo largo de los años" (páginas 51 y 53), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:



     En este año 2025 la Santísima Virgen del Rosario volverá a visitar el Cementerio Municipal, esta vez ya bajo el nombre de “Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada” (rotulación que tuvo lugar el 9 de noviembre de 2011), tal y como ocurrió el 2 de noviembre de 2008 en uno de los actos preparatorios para la Coronación Canónica del 16 de mayo de 2009, y tras la aprobación de las reglas vigentes, en las que cuando el 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, coincida en domingo, por lo que en menos de un mes volveremos a vivir otro día histórico en nuestra corporación.
     Que la Santísima Virgen visite el Cementerio de Burguillos no fue ni un capricho ni un “jugar a los pasitos” de la Junta que dirigía los designios de la Hermandad en las fechas históricas de la Coronación Canónica de nuestra amantísima titular. Aquella decisión, refrendada primero por la aclamación de los hermanos en el Cabildo General Extraordinario correspondiente, y posteriormente sancionado por la autoridad eclesiástica, tenía y tiene una base histórica irrefutable.
     Hoy podemos decir con orgullo que nuestra corporación se remonta, a la espera de que se descubra nueva documentación, al año 1547, y ya en el siglo XVII se encontraba plenamente consolidada la devoción que despertaba entre los burguilleros de entonces como se comprueba en las mandas pías y legados contenidas en los testamentos, como eran los encargos de misas ante el Retablo de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad, como ya demostrara Salvador Hernández en el capítulo dedicado a la historia de nuestra corporación en los siglos XVI, XVII y XVIII del Boletín Extraordinario “Patrona de Burguillos” con motivo de la Coronación Canónica, del año 2009.
     Es fundamental recordar en este punto, que la Hermandad de la Virgen, que en esas fechas tenía su retablo en el muro del evangelio de la Iglesia (donde actualmente se encuentra el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio), trasladándose a su ubicación actual en la cabecera de la nave de la epístola, en la Capilla Sacramental, en 1783, muy cerquita (de hecho pared con pared) del Cementerio parroquial que se habilitó en 1801, a la espalda de la iglesia, en la ubicación actual del depósito de aguas municipal, y que posteriormente ya en 1847 se ubicó uno de nueva construcción unos metros más alejado en la actual calle La Fuente, esquina a calle Cervantes. 
     Un interesante testimonio documental que resulta muy ilustrativo sobre el funcionamiento interno de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario en el plano económico, y sobre todo en el tema que nos ocupa en este artículo, lo constituye el testamento de Juan Martín Moya, Mayordomo de la Hermandad, otorgado en Burguillos el 28 de junio de 1702 (ARHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, A.H.P.S., sección Protocolos Notariales, legajo 3255 PB 1696-1716), en el que se estipulaba que se “vea el libro de entierros y por él se reconozca la persona que es hermano de esta cofradía”. La razón de esta precaución estribaba en que en aquellos siglos las hermandades costeaban el entierro de sus miembros, anotando los gastos del sepelio, misas, cera, etc., no sólo en el libro de cuentas de la hermandad, sino en el de entierros de la Parroquia, consignándose en las partidas de defunción quién corrió con los gastos de los sufragios por el difunto y la condición de éste como miembro de la hermandad. De ahí esta prevención para evitar fraudes y por ende gastos innecesarios, aunque como apunta Juan Martín, podía costearse el entierro a pobres de solemnidad, pero en contrapartida tendría que hacerse cargo el propio mayordomo del gasto de los funerales de aquellas personas “que no fueren hermanos y se hubieran enterrado con el paño de dicha cofradía”, dato que revela la devoción despertada por Nuestra Señora del Rosario y manifestada en la práctica de cubrir el féretro con el paño fúnebre de la Hermandad, tal como se sigue haciendo desde hace ya bastantes años. Precisamente un vecino del pueblo, Agustín Recio, debía a la hermandad 22 reales “del paño y cera”, seguramente utilizado para el entierro de algún familiar suyo. 
     El aldabonazo final a esta relación es un documento del que ya dimos cumplida referencia en el boletín “Patrona de Burguillos”, del año 1999, en su página 27, bajo el titular “Un documento histórico: Las Reglas de nuestra Hermandad de 1802”, en el que se trataba de los “Nuevos establecimientos  que se han de cumplir por esta Hermandad”, y cuyos puntos relacionados con el enterramiento de los Hermanos se incluyeron los siguientes puntos:
     “…atendiéndose por Nuestro Reverendo Señor Presidente, Oficiales y demás hermanos de esta Hermandad a que acaso podrá haber sido motivo para no incorporarse en ella muchos fieles el no pagar de algún sufragio, que no en la vida ni en la muerte; se acordó de conformidad que para el sufragio del alma de cada uno de los hermanos que fallezcan (y constara de la lista, que al final de este libro se ha de poner de los que se han recibido y se reciben por hermanos), se mande decir por esta Hermandad una misa cantada, su limosna de diez reales y que se de media libra de cera para alumbrar el cuerpo del difunto cuyo gasto ha de ser de cargo de la misma.
     Que todos los hermanos han de ser obligados a concurrir al entierro del que fallezca, y faltando ha de pagar por cada vez una cuenta de cera o su valor, al menos, que no sea por ausencia, enfermedad y otra legítima causa, que deberá ser testigo nuestro hermano fiscal que es o fuese.
     Que por el hermano Mayordomo, Alcalde, Diputado o Escribano, sucesivamente se de orden al muñidor en tiempo y hora competentes para que se avise a dicho fin.
     Con la documentación reseñada en este artículo está más que justificada tanto la inclusión en las reglas vigentes, la visita de la Santísima Virgen al Cementerio cada 2 de noviembre (siempre que éste coincida con el domingo), como el acompañamiento a los hermanos difuntos con el paño mortuorio y la misa dedicada a todos los Fieles Difuntos de la Corporación.
Joaquín Velázquez Gallego

lunes, 24 de agosto de 2026

Actualidad-Bibliografía: Los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la Historia

     Mostramos en Historia de Burguillos los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la historia, aprovechando la actualidad de nuestra parroquia, para así tener un mejor conocimiento de todo lo que acontece, y para eso aprovechamos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y cuyo enlace es el siguiente: 


     En ese capítulo "Enterramientos", se hace un recorrido por todos es enclaves que aquí pasamos a enumerar y mostrar para un mejor conocimiento de todos:
    1º.- (hacia 1400-1783). Desde la fundación y creación de nuestro pueblo y con ello de la Iglesia parroquial, allá por el año 1400 aproximadamente, en la que ésta ocuparía la casi totalidad de la nave principal de la Iglesia, hasta el año 1783, en la que se le añade la nave lateral, la Nave de la Epístola, o como la conocemos en Burguillos, como la Nave de la Virgen, es el lugar donde tienen lugar los enterramientos de los burguilleros de ese periodo.



     2º.- (1783-1801). Una vez construida la Nave de la Virgen, ésta también pasa a ser el lugar de enterramiento de los burguilleros, por lo que hemos de suponer que por el escaso espacio temporal (18 años) no ha de estar muy colmatada.


     3º.- (1801-1847). Por una Real Cédula de Carlos III, de 1787, para crear cementerios fuera de las iglesias, que en Burguillos se empezó a utilizar como tal el espacio que se encuentra tras la iglesia (espacio ocupado actualmente por el depósito del agua, con lo que lamentablemente se ha perdido casi por completo cualquier posibilidad de estudio de dicho enclave), y comenzó a cumplirse con María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de 1801. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.


     4º.- (1847-1967). Al colmatarse el espacio anterior, se plantea uno nuevo en la zona que baja desde el "cementerio" anterior hasta enclave marcado por el inicio de la calle Cervantes, esquina a calle La Fuente, donde se construyó el cementerio parroquial, en el cual, el primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.


     5º.- (1967-...). Finalmente tenemos el enclave actual, Cementerio Municipal, que desde el 9 de noviembre de 2011, se rotulaba como "Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada", tras la aprobación en el pleno municipal del 24 de octubre de 2011. El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, al final del Paseo del Paseo del Resucitado (en el camino del Coto), y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.


   Sería de desear, que el cementerio actual fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.

lunes, 3 de agosto de 2026

Actualidad: Lamentablemente, teníamos razón

      Lamentablemente, teníamos razón en lo que comentábamos en la entrada del pasado lunes 13 de julio de 2026, cuando haciéndonos eco del inicio de las obras para colocar una nueva solería para la Iglesia de nuestro pueblo, han aparecido restos humanos bajo el actual suelo, lo cual era más que previsible (tal y como mencionábamos en esa misma entrada con documentación precisa aportada del único libro editado sobre la historia de nuestro pueblo "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de 1999, o las aportaciones en sucesivas entradas de artículos publicados en el Boletín "Patrona de Burguillos" de los años 2004 y 2008, o los comentarios de todos aquellos que estuvieron presentes en las obras de inicios de los años '70, o el propio comentario del párroco tras la celebración de la eucaristía del domingo anterior, 12 de julio, sobre el hecho de que si aparecían restos humanos serían trasladados a la posible cripta que al parecer se encuentra bajo el altar del Retablo de las Ánimas Benditas), y que se han confirmado según el comunicado de la parroquia del pasado viernes 31 de julio, y no, como algunos piensan, no me alegro de ello.

     De todo lo acontecido se deduce la errónea elección de la fecha de ejecución de las obras, algo que ya parece irreversible. De todo ello solo cabe esperar que el equipo de arqueólogos realicen su trabajo y arrojen luz sobre aspectos históricos-artísticos de nuestro edificio más emblemático.
     No puedo dejar de lado la necesidad imperante de crear una Asociación como hay en otras localidades que vele por la defensa del Patrimonio Histórico Artístico de nuestro pueblo. En Burguillos estoy seguro hay muchas personas que se unirían a ella, pues se que somos varios los licenciados en Geografía e Historia, Prehistoria y Arqueología, Historia, Historia del Arte, y también estudiantes en esas materias, e incluso graduados en los nuevos planes de estudio de esas materias, y por supuesto aficionados en estos asuntos o que sólo quieren defender lo nuestro. Yo soy el primero en entonar el "mea culpa" por no haberlo intentando antes, pues seguro se habrían evitado algunas de las supuestas "restauraciones" practicadas contra nuestro patrimonio, que hubiesen evitado el lamentable resultado final. No dudo en la buena voluntad de algunos, pero es absolutamente necesario, rodearse y consultar a los entendidos en la materia. 



     Deberíamos tomar ejemplo de pueblos tan cercanos como por ejemplo Esquivel (pedanía de Alcalá del Río) que ha tomado conciencia de ser una población referente en su modelo urbanístico, pese a lo reciente de su creación (Asociación Cultural y Patrimonio de Esquivel), o ADEPA en Sevilla, o esas Hermandades que se apoyan en asesores artísticos para no seguir criterios personalistas, teniendo conocimiento histórico-artístico de la idiosincracia de una corporación para acometer nuevas adquisiciones o restauraciones del legado que atesoran.
     Y finalmente, no me queda más remedio que anunciar que pese a la petición de que se retiraran las mentiras e insultos hacia mi persona, éstos no han cesado... y ya está bien. Repetir una y otra vez la misma mentira, no la convierte en verdad: JAMÁS HE DENUNCIADO A NINGÚN CURA (Fue justamente lo contrario), NI JAMÁS HE PERDIDO JUICIO ALGUNO (porque fundamentalmente no se celebró juicio alguno), NI SE ME HAN PERDONADO 20.000 € (si no hay juicio, no hay pena),... No se puede decir alegremente falsedades y mentiras, pretendiendo que todo salga gratis. Si no elimina esos comentarios, nos vemos en los tribunales.



     Y también, responder a ese "señor" que se esconde bajo un perfil falso, pero que parece ser tiene gran conocimiento de la actualidad, historia y economía de la parroquia:
     Le comento que siempre he colaborado con la parroquia, siempre, y ahora no iba a ser menos, colaborando en alguna de esas huchas que se han repartido, y tirando de historia, por ejemplo, junto con cuatro hermanos del Grupo Joven, allá por el año 1996 nos fuimos a un programa de televisión consiguiendo 665.000 pts de entonces, donándolo íntegramente para restaurar el Retablo de la Capilla Sacramental; Cáritas parroquial ha hecho uso gratuito de un local (del cual soy copropietario); he sido catequista; y finalmente realicé el último Inventario Histórico-Artístico realizado en la parroquia de forma profesional, por supuesto de manera altruista (y del que me han pedido copia en alguna que otra ocasión en los cambios de párrocos),.... ahí tiene parte de mi colaboración con la Iglesia de mi pueblo...
     En definitiva, esperemos que los profesionales hagan su trabajo, y más pronto que tarde podamos conocer ese informe que debe ser público para que todos conozcamos más y mejor nuestra parroquia.


lunes, 27 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 14, de 2008, pág. 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2008 que hace el nº 14, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios" (página 77), y que paso a transcribir íntegramente:


     En otra ocasión y desde esta misma publicación dimos a conocer el interés de la documentación de los protocolos notariales para el estudio de los orígenes y la evolución del culto a Nuestra Señora del Rosario en nuestra localidad (1). Allí subrayamos el interés de los testamentos como fuente para el estudio de la religiosidad local de la Edad Moderna, al reflejarse en las cláusulas de estas escrituras de última voluntad las mandas pías y legados a la Patrona de Burguillos, que los fieles hacían movidos por la intensa devoción que nuestra localidad siente por su Virgen desde hace siglos.
     Ahora nos vamos a centrar en la franja cronológica de la primera mitad del siglo XVIII, analizando por tanto las escrituras notariales otorgadas en Burguillos entre 1700 y 1750 (2), décadas que vienen marcadas por el auge de la religiosidad del Barroco pleno y época en que la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario se halla plenamente consolidada en su vida corporativa, como lo demuestra la documentación conservada.
     Las escrituras analizadas revelan, al igual que en el siglo XVII, que nuestros antepasados que vivieron en el Setecientos, no olvidaban a nuestra Patrona a la hora de la muerte, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo o la limosna en especie.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, es la más abundante. La modestia económica de Burguillos en esta centuria hace que los testadores estipulen, por lo general, la celebración de una misa por su alma en el altar de nuestra Patrona. Este el caso de Juan Martín Valero (22 de junio de 1701), Juan Martín Maya (28 de junio de 1702), Ana de la Cruz (21 de abril de 1704), Francisca Romero (4 de junio de 1704), Gaspar de los Reyes (quien el 26 de noviembre de 1704 estipula la celebración de una misa cantada a honor de la Inmaculada Concepción, a celebrar en el altar del Rosario), Juana Ruiz (12 de diciembre de 1704), Isabel Mateos (7 de mayo de 1707), María Jiménez (29 de septiembre de 1718), María González Robledo (14 de noviembre de 1724), María de Jesús (27 de abril de 1731), Gregorio Martín (23 de marzo de 1733), Carlos García (sin fecha, pero en el mismo año 1733) y José Moreno (1 de abril de 1748). El doble de misas piden en su testamento Dominga de Valdemoro (26 de agosto de 1711), "por promesas que tengo a Nuestra Señora del Rosario", Lucas Falcón Díaz (2 de agosto de 1719), Juan Martín Frías (17 de diciembre de 1719) y Gregorio Martín (20 de julio de 1748). Y tres misas fija Doña Juana Gómez en su testamento del 12 de marzo de 1715.
     Algunos vecinos mucho más acaudalados pueden mostrarse especialmente pródigos en la demanda de misas ante el altar de Nuestra Señora del Rosario. Seis misas solicitan Juan Guillén (testamento de 10 de enero de 1705, renovado por otro de 21 de diciembre de 1707), Doña Juana Jiménez de Orillana (25 de enero de 1717) y Francisco Mateos (11 de enero de 1740), por ''promesa que tenía hecha". Nueve misas son las que fijan Juan Martín Maya el Menor (6 de junio de 1709) y Bartolomé Camacho (17 de marzo de 1713), quien señala una limosna de 12 reales por cada misa. Y en un alarde de generosidad, Diego Falcón (5 de marzo de 1727) e Ignacia de Cevallos (31 de mayo de 1745) costean la celebración de 15 misas. Por su parte, Lorenza de Ortiz ordena, en su testamento de 16 de diciembre de 1726, que se digan por su alma 25 misas rezadas, a repartir entre los altares de Nuestra Señora del Rosario, Santo Cristo de la Vera Cruz y Santa Ana, dando por cada misa una limosna de 2 reales y cuartillo. El mismo número de sufragios pide Francisca Rodríguez Ceballos el 17 de julio de 1729, a repartir entre los altares del Rosario, Vera Cruz y San Cristóbal, en la Parroquia de Burguillos; Nuestra Señora de la Soledad, en Cantillana; San Antonio, en el convento de San Francisco del Monte de Villaverde; Nuestra Señora de Aguas Santas, en la misma población vecina; y Nuestra Señora del Valle, en el convento de Sancti Spíritus, en nuestro término municipal.
     La segunda fórnula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de María Flores (27 de junio de 1710) y Francisca Romero (16 de junio de 1738), quienes expresan su deseo de ser enterradas en el altar más cercano a la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario.
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas en especie, es menos abundante que las mandas para misas y enterramientos, aunque adopta expresiones curiosas por la naturaleza de la donación. Así en un medio agrícola y ganadero corno Burguillos no tiene de extrañar donaciones corno la de Bartolomé Camacho, quien a falta del becerrillo de un año que quería haber regalado, estipula en su testamento de 17 de marzo de 1713 que se le dé a la Virgen del Rosario una limosna de seis ducados, además del importe de la celebración de una "fiesta" o misa solemne con sermón. Y el 5 de marzo de 1727 Diego Falcón declaraba que "tengo [y] mando a Nuestra Señora del Rosario de esta iglesia un machito de cuatro que tengo, para padres el mejor, que es berrendo". Algunas donaciones se dirigen al ornato de la imagen, como es el caso del velo regalado, en nombre de su mujer, por Francisco Sánchez en su testamento de 2 de agosto de 1700. Y para la adquisición de otro velo destina 55 reales de vellón Doña Juana Jiménez de Orillana en su testamento de 25 de enero de 1717.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el arranque del siglo XVIII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario mantiene la curva ascendente iniciada en la centuria anterior, legándonos todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Ro­sario, Patrona de Burguillos nº 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3255 PB (1691-1716), 3256 PB (1717-1720) y 3257 PB (1721-1751).

lunes, 20 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Las mandas pías testamentarias", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 10, de 2004, pág. 77, 79 y 81

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2004, que hace el nº 10, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Las mandas pías testamentarias" (páginas 77, 79 y 81), y que paso a transcribir íntegramente:




     Como fuente histórica de reconocida importancia, la documentación de los protocolos notariales brinda al investigador una riquísima información que abarca una amplia gama de aspectos de la historia local, que van desde las actividades económicas a la organización social y administrativa, sin olvidar por supuesto la vida religiosa, reflejada en las menciones tanto a su infraestructura material para el culto - templos, capillas, ermitas, etc. - como en los aspectos institucionales, en los que las cofradías, como corporaciones religiosas, cobran destacado protagonismo.
     Al ser la escrituras notarial un instrumento de la fe pública, la gama de actos jurídicos recogidos, en esta documentación es amplísima: compraventas, poderes judiciales, arrendamientos, traspasos, inventarios de bienes, testamentos, etc., en los que asoman todos los estamentos encargando un determinado número de misas -que variará según sus posibilidades económicas- con las que alcanzar la salvación eterna, cuya seguridad suele afianzarse estipulando la entrega de una serie de limosnas y mandas para los templos, imágenes y cofradías de su devoción. Al mismo tiempo el testador dispone los preparativos de su entierro, señalando el templo en el que desea ser enterrado, el hábito religioso con el que desea ser amortajado -preferentemente el franciscano, dada la popularidad de la Orden de San Francisco-, y el acompañamiento de su cadáver por un cortejo fúnebre en el que junto a la clerecía local podían figurar miembros de la cofradía a la que había pertenecido portando el estandarte de la corporación.
     La sola mención en estas cláusulas testamentarias de nuestros templos, imágenes y cofradías adquiere un interesante valor no sólo como documento histórico al arrojarnos fechas y datos sobre tal o cual advocación, sino también como un índice con el que poder seguir la evolución de la religiosidad popular a través del tiempo, con sus altibajos y vicisitudes: los primeros pasos de nuestras cofradías, su consolidación en la vida local, la construcción de nuestros templos, donativos a nuestras imágenes, etc., arrojándonos de este modo luz sobre la historia de nuestro patrimonio, tanto el existente como el desaparecido, del que en este último caso las citas en la documentación son su único recuerdo.
     En el caso de Burguillos, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se encuentra plenamente consolidada en el siglo XVII, como lo demuestra las frecuentes mandas pías y legados contenidas en los testamentos de los vecinos de nuestro pueblo (1).
     Aunque la documentación adolece de algunas lagunas para algunos años de dicha centuria como las décadas comprendidas entre 1660 y 1680, las escrituras que se han conservado demuestran que nuestros antepasados a la hora de la muerte no olvidaban a nuestra Patrona, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, muestra especial interés al documentar la presencia en el templo de la imagen de la Patrona de Burguillos. Así, Gregorio Domínguez, estipula en su testamento del 3 de febrero de 1646 "un novenario de misas rezadas en el altar de Nuestra Señora del Rosario con su doble responso como es costumbre". Y el 12 de septiembre del mismo año Inés Rodríguez ordena en su declaración de última voluntad la celebración de dos misas rezadas "en el altar de la Virgen del Rosario de la dicha iglesia por mi ánima". Cuatro misas manda Alonso Martínez el 3 de agosto de 1649. Una misa solicitan Juana Pérez el 14 de octubre de 1652 y Francisco Martín Oliveros el 27 de enero de 1654. Más generosa, Laureana de la Cruz fija el 8 de octubre de 1654 la celebración de diez misas rezadas. Al año siguiente de 1655, Esteban Hernández pide cuatro misas en su testamento del 26 de abril. Y al final del siglo, el 9 de abril de 1699, Cristóbal de Aguilar demanda tres misas.
     La segunda fórmula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de Francisco Hernández Santa María, quien el 10 de marzo de 1652 expresa que "mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Cristóbal de esta villa en una sepultura que tengo por bajo del escaño que está junto al altar de la Virgen del Rosario". 
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas para la Hermandad, es igualmente frecuente y cuenta con el interés de que en ocasiones el donante revela su condición de hermano de la cofradía, con lo que podemos aproximarnos al conocimiento de la misma en esta época no sólo a través de la nómina de los hermanos que la componían -como es el caso de Alonso Martínez, que así lo declaraba el 3 de enero de 1655- sino también contemplando los medios económicos para su mantenimiento. Esto último se advierte especialmente cuando el testador lega bienes, tanto en metálico como en especie, o bien se halla implicado en relaciones de arrendamiento o compraventa de productos agrícolas propiedad de la Hermandad, lo que no tiene nada de extraño en un medio rural como el nuestro, donde tanto la Iglesia como las instituciones a ella vinculadas se mantenían de un patrimonio tanto urbano -especialmente casas sobre las que gravaban rentas y tributos- como rústico, de cuya producción se mantenían. Para nuestro caso, tenemos noticia de como Antonio Martín Mancha, en su testamento fechado el 27 de diciembre de 1655, declaraba que tenía en su poder "nueve fanegas de trigo de la cofradía de la Madre de Dios del Rosario, porque. aunque se cogiere once fanegas, las dos de ella se sembraron, y de las nueve dichas se pagó una de renta a Alonso Gutiérrez, con que tengo en mi poder ocho fanegas de trigo". En otra de las cláusulas añade que otro vecino de Burguillos, Damián Ramírez, "mandó a la dicha cofradía de la Virgen del Rosario mucha fanega de trigo, el cual no ha dado", por lo que pedía que se le cobrare dicha deuda. Seguidamente continúa declarando que las dos fanegas que él habían sembrado estaban junto a otras cuarenta de su propiedad, estipulando que cuando se recogiese la cosecha se le diese "a la dicha cofradía libres lo que tocare, sin costarle cosa alguna, porque así es mi voluntad". En cuanto al trigo propiedad de la Hermandad, declara que lo vendió al precio de catorce reales la fanega, "porque es menester para comprar cera para la dicha cofradía". Finalmente, manda siete reales y medio a la Hermandad en concepto de limosna para una misa a la hora de su muerte.
     Otros fieles aportan limosnas en metálico, como Esteban Hernández el 26 de abril de 1655, que legaba seis reales "a las cofradías de esta dicha villa que se sirvan en la iglesia parroquial de ella, que son cuatro", a saber, la Hermandad Sacramental, la de Ánimas, Nuestra Señora del Rosario y Vera-Cruz. Ya en la recta final del siglo, el 27 de noviembre de 1696 Francisca Domínguez de Fuentes envía cuatro reales a la Hermandad del Rosario, cantidad que desciende a uno en el caso de Francisco de Ortega el 8 de marzo de 1697 y a dos en el de Cristóbal de Aguilar el 9 de abril de 1699.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el siglo XVII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario cuentan ya con sólidas raíces, primer episodio de una largo caminar que nos depara -como en su día veremos- muchas noticias interesantes y que nos ha legado todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Los Castellanos y la muerte: religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo Régimen. Valladolid, 1996.
GÓMEZ NAVARRO, S.: El sentido de la muerte y la religiosidad en el siglo XIX a través de la documentación de protocolos, en Ifigea I (1984).
RIVAS ÁLVAREZ, J.A.: Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1986.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3250 PB y 3255 PB.

lunes, 13 de julio de 2026

Actualidad: Las obras en la Iglesia, oportunidad única para seguir conociendo la Historia de la Iglesia de Burguillos

     La actualidad manda y desde "Historia de Burguillos" nos tenemos que hacer eco de lo que consideramos una oportunidad única para seguir conociendo la Historia de la Iglesia de Burguillos.



     Desde hoy, 13 de julio, se inician los trabajos para dotar de una nueva solería a la Iglesia de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo y al levantar el suelo existente, van a aparecer los restos de cientos de burguilleros que se han enterrado en el interior de la parroquia, como fue norma hasta 1801, y de cuya historia se da buena cuenta en la entrada de este mismo blog:


     Como en cualquier proceso en el que aparecen estos u otros tipos de restos tanto humanos como arqueológicos es preceptivo, por ley, el estudio pertinente de tipo arqueológico con profesionales del ramo, lo que sin duda redundará en un mayor y mejor conocimiento de la Historia de nuestra iglesia, y por tanto de nuestro pueblo.
     Las preguntas al hilo de todo esto son las siguientes: ¿Se hará ese estudio con luz y taquígrafos, es decir, con total transparencia, o se tapará todo? ¿Se han previsto las posibles incidencias que puedan surgir en forma de que se encuentren restos óseos o arqueológicos? Teniendo en cuenta que las obras se hacen en pleno verano y con la previsión de su finalización en el horizonte de las Fiestas Patronales de la Virgen del Rosario, ¿se han calculado correctamente todos estos plazos?
     En un par de meses saldremos de dudas...

lunes, 9 de octubre de 2017

Bibliografía: Capítulo VIII "Enterramientos" del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 37 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Enterramientos
    En la antigüedad, los enterramiento no estaban sujetos a ninguna disposición de ley, y cada familia efectuaba la inhumación de sus muertos, en lugares libremente elegidos por ellos mismos.
   Con el tiempo, los nobles y los eclesiásticos, se enterraban en monasterios, abadías, parroquias, capillas y conventos. Este hábito acabó extendiéndose hasta alcanzar también al pueblo llano, que encontró acomodo en el interior de los templos, al quedar los enterramientos, bajo la jurisdicción exclusiva de la iglesia.
   Para ello, se habilitaron dentro de los mismo, bóvedas subterráneas construidas en el subsuelo; también existieron cámaras laterales, adosadas a sus muros, que se utilizaron para estos fines.
   Esta práctica se extendió a lo largo de varios siglos, y era tal, la abundancia de restos dentro de los templos, que no resultaba raro, tener a la vista huesos humanos.
Pág. 38 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Como demostración de esta verdad, vean lo que se dice en el punto 24, del acta que se redactó, con motivo de la visita pastoral, que realizó a la Villa de Burguillos (Sevilla), el arzobispo hispalense don Jaime de Palafox y Cardona, el día 26 de marzo de 1693, y de la que me ocupo con más extensión en otro capítulo.
   Item. Que se entierre una calavera natural q. ay dentro del Bautisterio y las demás q. hubiere por la iglesia.
   Pero por razones de higiene y salubridad, con los nuevos aires del liberalismo, se aceleró un cambio radical en las costumbres, que trajo como consecuencia, la Real Cédula, que Carlos III dictó el 3 de abril de 1787, "en que por punto general, se manda restablecer el uso de cementerios ventilados, para sepultar cadáveres de fieles, con lo cual, quedaba decretado el cierre de antiguos cementerios y sacramentales, y prohibir la inhumación en ellas". Y así se estableció, de forma inapelable, la construcción de cementerios, fuera de las iglesias.
   En uno de los apartados, de la citada Real Cédula, se insiste:
   Se construirán fuera de las poblaciones, y en sitios ventilados. Y en otro que la construcción de los cementerios, correrá a cargo de los caudales de la iglesia, si los hubiere.
Pág. 39 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   No se piense, ni mucho menos, que esta disposición real, fue inmediatamente obedecida y puesta en práctica la ejecución de su mandato en todos sus puntos; antes al contrario, se produjeron fuertes enfrentamientos entre ambas potestades (la civil y la eclesiástica), que se mantuvieron a lo largo de muchos años, por una cuestión de competencia y control de los nuevos cementerios, que no dejaron de generar continuos roces.
   Además, la pretensión real de hacer recaer los gastos en la iglesia católica, basada la intención en los saneados ingresos, que para la institución generaban los servicios, hizo aún más difícil establecer acuerdos.
   En Burguillos, durante siglos, se mantuvieron las inhumaciones en el interior de la iglesia, hasta el mes de marzo de 1801, en que fue habilitado como camposanto, el espacio exterior existente, en la parte inmediatamente posterior de la misma; dando con ello, aunque de una manera tardía, cumplimiento a lo ordenado en la disposición real.
   La primera persona en ser inhumada, fue María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de dicho año. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.
   Uno nuevo se construyó cerca del anterior; al final y a la derecha del callejón que llaman de Ignacia; y que actualmente ocupan casas de una urbanización.
   El primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.
Pág. 40 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, en el camino del Coto, y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.
   Sería de desear, que el cementerio acutal fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.