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Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

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lunes, 25 de mayo de 2026

Hemeroteca: Detenciones de varios burguilleros, según las noticias aparecidas en el periódico "El Día de Madrid", del 26 de febrero de 1912

     Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia recogida en "El Día de Madrid", editado en la capital del reino, sobre las detenciones de varios burguilleros, y publicado el 26 de febrero de 1912, y que se conserva en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.
   "El Día de Madrid", es continuación de El día que fundara Camilo Hurtado de Amézaga (1827-1888), tercer marqués de Riscal, en 1880, que a partir del 6 de abril de 1908 adopta este título, siguiendo la secuencia numérica de su predecesor, bajo la dirección y gerencia de Francisco del Pino, que había sido uno de sus redactores a finales del siglo XIX. Después le acompañará Félix Bernardo de Quirós, como administrador del rotativo, de carácter monárquico y católico y que integrará el grupo de prensa española de tendencia germanófila durante la primera guerra mundial.
     Diario típicamente noticiero, que continúa publicando la sección habitual ‘Nota del día’, especie de columna de opinión sobre la actualidad, que escribirá Abel Imart, uno de los escasos periodistas de su redacción, junto a A. Balbín, y que posteriormente se denominará ‘De ayer a hoy: notas políticas’. En esta segunda etapa, el diario reducirá sus fondos doctrinales, y sus textos, exentos la mayor parte de de firma, acaso de iniciales o algún seudónimo, serán en su mayor parte breves sobre actualidad política, económica, comercial, industrial y financiera, publicando las cotizaciones de la bolsa de Madrid, junto a noticias del extranjero y de provincias, así como de espectáculos (teatro y cine), deportes, sucesos, tribunales, parlamentarias y gubernamentales, religiosas, del movimiento obrero y generales, una revista literaria, el clásico folletín y un buen número de anuncios comerciales, que hacían de este diario una empresa rentable. También publica algunos textos de creación literaria, preferentemente cuentos, apareciendo Emilia Pardo Bazán como una de sus firmas.
     Subtitulado como “diario político neutral”, estampa bajo su cabecera la leyenda “seguros, comercio, industria, agricultura, banca e intereses nacionales”, que refleja sus contenidos y su no adscripción política partidaria. Se imprime en números de cuatro páginas y a cinco columnas, y en 1916 será continuado, de nuevo, por la cabecera El día, iniciando su tercera y última y distinta etapa.
   Pues bien, en una de sus páginas de la edición del 26 de febrero de 1912, en la tercera columna, en su parte inferior, en la que se publican varias noticias, aunque la que nos interesa fundamentalmente a los burguilleros, es las relacionadas con la provincia sevillana, sobre las detenciones de varios burguilleros, y que pasamos a transcribir íntegramente:


Noticias generales
Sevilla:
    Una pareja de la Benemérita del puesto de Mairena del Aljarafe, ha detenido á siete individuos, vecinos de Burguillos, por haberlos sorprendido colocando estacas en la carretera de Sevilla á Villamartín con intención de impedir el tránsito de vehículos.
     - En Burguillos ha sido detenido por la Benemérita, Francisco Prieto, presunto autor de las heridas que sufre su convecino Julián Romero.  

   Unas noticias nada agradables para la historia de nuestro pueblo, que lamentablemente fueron de alcance a nivel nacional.

lunes, 20 de abril de 2026

Hemeroteca: La noticia del accidente automovilístico del Dr. Salas, sevillano, en Burguillos, el 6 de enero de 1912, según las noticias aparecidas en la prensa al día siguiente

     Mostramos en Historia de Burguillos las noticias aparecidas en varios periódicos, en concreto "El Imparcial", "La Correspondencia de España", y "La Época", editados en Madrid, sobre el accidente automovilístico sufrido por el Dr. Salas, sevillano, en nuestro pueblo, el 6 de enero de 1912, y publicado al día siguiente
      Comenzamos con "El Imparcial", considerado como el periódico más influyente en España en el último tercio del siglo XIX y primeros años del XX, es fundado por Eduardo Gasset y Artime (1832-1884), apareciendo su primer número el 16 de marzo de 1867, como diario vespertino (hasta abril de 1868 no será matutino) de carácter informativo alejado del doctrinarismo propio de los periódicos de partido y fuertemente ideologizados, que llegará a ser considerado como el principal periódico de los que iniciaron la gran transformación de la moderna prensa española.
     Desde una zona templada, nace afín a la Unión Liberal y como opositor al gobierno del general Ramón María Narváez, sufriendo suspensiones en su primer año de vida, como la que va del 11 al 22 de mayo. Desde sus columnas se gestará la coalición de liberales, progresistas, demócratas y antidinásticos que propiciarán la Septembrina, convirtiéndose en el órgano más influyente del Sexenio Democrático, como refleja el aumento de su tirada, desde el medio millar de ejemplares diarios iniciales a los 18.000, alcanzando al final de este periodo los 40.000, una de las cifras de circulación más altas en la prensa española de la época, convirtiéndose en el diario favorito de los lectores, a la vez que el más barato.
     Con el diario de Gasset, se va a acentuar el periodismo español de una forma considerable, en palabras de Asenjo y, según Seoane, se consolidará el periodismo noticioso y empresarial de calidad, mezcla de un cuidado aspecto informativo moderno y ambicioso, a medio camino entre la asepsia y los extremismos, y de una opinión democrática. Convertida su imprenta en centro de propaganda de la Septembrina, será el más firme apoyo de Amadeo I y reconocerá a la I República, al tiempo que inicia el desbancamiento de su rival, el ecléctico diario La correspondencia de España, que desde 1859 venía siendo el hegemónico.
     Clásico diario de cuatro páginas a varias columnas y tipografía menuda y sin alardes, en la primera incluía dos o tres artículos de fondo, así como la crónica diaria. Contaba también con una sección de Miscelánea política o Revista de prensa. Daba amplio espacio a los despachos telegráficos internacionales que servía la agencia Havas, a través de Fabra. Contaba con las secciones oficial, y de noticias del interior, exterior y ultramar, mercantil e industrial, bibliografía, espectáculos, amena y de variedades. Asimismo, publicaba el ya consolidado folletín en el tercio inferior de las primeras páginas, y dejaba la cuarta plana para los anuncios publicitarios, que al principio habían ocupado poco espacio.
     Entre sus redactores se encontraron Mariano Araús (mano derecha de Eduardo Gasset), Ángel Castro y Blanc, Isidoro Fernández Flórez (Fernanflor), Manuel Fernández Martín, Rafael García Santisteban y José Echegaray, entre otros.
     Al final del periodo democrático, el 27 de abril de 1874, comenzará a publicar Los lunes de El Imparcial, que alcanzará la cima de la fama de los suplementos semanales literarios de todos los tiempos, con artículos de divulgación científica, crítica literaria, teatral y de arte y de creación, en el que se darán cita las mejores plumas del país, al frente del cual se pondrá Fernández Flórez.
     Hostil al principio a la Restauración, termina integrándose en un "realismo político", manteniendo su independencia desde una posición liberal amplia, según palabras de Seoane, y situándose frente al otro gran diario, el dinástico y canovista La época. Sin embargo, su integración plena en el sistema forzará a sus dos principales periodistas, Araús y Fernández Flórez, liderar una primera escisión que originará la fundación, en 1879, de El liberal, que competirá desde una posición ideológica republicana y más a la izquierda.
     Como gran órgano de opinión y una de las más importantes empresas periodísticas de la Restauración, El imparcial seguirá siendo uno de los diarios de mayor prestigio y circulación, dando la nota más intelectual de la prensa nacional. Su gran editorialista político por antonomasia será Manuel Troyano. Incorpora nuevos redactores, como Andrés Mellado, Mariano de Cavia o Eugenio Rodríguez de Escalera (Montecristo), uno de los principales cronistas sociales de la época, y José Ortega y Munilla, futuro yerno del fundador, tomará la dirección de Los lunes ... La calidad de sus artículos políticos, económicos y literarios afianzará su influencia, de tal modo que se dirá que un artículo del diario puede llegar a derribar un gobierno, mientras que publicar en su suplemento literario se convierte en la mayor pretensión de los escritores españoles. En las páginas de Los lunes... se darán cita, entre otros, los principales escritores de la Restauración y los que más tarde integrarán la nómina de lo que se denominará generación del 98. Nos referimos a Juan Valera, Federico Balart, Manuel del Palacio, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán, Jacinto Octavio Picón, Leopoldo Alas Clarín, Ramón María del Valle Inclán, Miguel de Unamuno, Jacinto Benavente, Pío Baroja, Ramón Pérez de Ayala, Ramiro de Maeztu, Azorín, ...
     Con la muerte del fundador, su hijo Rafael Gasset Chinchilla (1866-1927) había tomado la dirección de diario en 1884, quien en 1897 se incorporará al grupo regeneracionista de Camilo García Polavieja (que a su vez se suma al conservador Francisco Silvela) y seguidamente al de Raimundo Fernández Villaverde, a la vez que hará desde el diario una oposición al partido liberal de Práxedes Mateo Sagasta. Y cuando sea nombrado ministro en 1900, le sustituirá al frente del periódico su cuñado José Ortega Munilla (1856-1922), reconvirtiéndose el diario en defensor del nuevo jefe del Partido Liberal, Segismundo Moret, y tras un breve periodo de oposición pasará a defender al liberal progresista José Canalejas. Estos vaivenes harán perder el prestigio de independencia del diario, aunque mantiene el de su suplemento semanal y, de los 140.000 ejemplares diarios en torno a 1900, momento que alcanza el cénit de su popularidad y circulación, pasa a los 80.000 en 1906.
     En mayo de este año será incorporado, junto a El liberal, el Heraldo de Madrid y otros periódicos de provincias, a la Sociedad Editorial de España, ocupando El imparcial el ala derecha del trust empresarial de la prensa liberal española. Luis Bermúdez de Castro será su nuevo director durante 1906-1907 y Luis López Ballesteros, desde 1908 a 1913.
     Durante la primera guerra mundial comenzará siendo neutral, mostrando Benavente su germanofilia y Ciges Aparicio, como corresponsal en París, su aliadofilia, pasándose al final al lado alemán mediante la correspondiente subvención.
     En 1916 se separa de la Sociedad Editorial de España al mismo tiempo que se precipita su decadencia, pasando un año después a La Papelera Española, de Nicolás María de Urgoiti, siendo nombrado director Félix Lorenzo. La actitud del diario ante el fenómeno de las Juntas de Defensa y el artículo publicado por José Ortega y Gasset (nieto del fundador) en juno de 1917, en el que difunde severos juicios contra la dinastía y reclama cortes constituyentes, propiciarán a final de este año la fundación de El Sol, al que marchan sus más prestigiosos redactores y colaboradores, entre ellos Mariano de Cavia y Félix Lorenzo, que tomará la dirección del nuevo diario de Urgoiti.
     Durante la dictadura primorriverista el diario ya se encuentra en la más absoluta postración y agonía, el número de suscriptores son 9.000 y apenas 1.500 ejemplares tienen venta callejera. En abril de 1927, de nuevo Rafael Gasset y su familia se deshacen del diario, y un año después será constituida Editorial Española, S.A., para la edición del periódico, siendo su propietario el Banco de la Construcción, desapareciendo en 1933, tras su dilatada, próspera e influyente existencia.

     Pues bien, en su edición del 7 de enero de 1912, aparece en una de sus páginas (a cinco columnas) en la parte superior de la primera columna, bajo el título ANDALUCÍA, interesándonos la segunda noticia, bajo los titulares Accidente automovilístico.- Un suicidio.-, la cual transcribimos literalmente:


Sevilla 6 (11,5 noche)
     El conocido oculista sevillano D. Juan Sala, que desde Zafra se dirigía en automóvil á Burguillos para practicar una operación, ha sido víctima de un grave accidente.
     Al hacer un rápido viraje el vehículo volcó y sus ocupantes fueron despedidos á gran distancia. El Sr. Sala resultó fuertemente contusionado é ilesos dos amigos que le acompañaban.

     La misma noticia, aparece en el periódico "La Correspondencia de España", en su edición del 7 de enero de 1912.
     "La Correspondencia de España", es el primer periódico que inicia el periodismo de empresa en España y como diario vespertino de carácter nacional estrictamente informativo e independiente de los partidos políticos, alejado, por tanto, del doctrinarismo, y ser a la vez el primero en también alcanzar las mayores tiradas nunca conocidas antes en la prensa española. Es heredera de Carta autógrafa que, desde octubre de 1848, empezó a redactar el sevillano Manuel María de Santa Ana (1820-1894) en hojas manuscritas y después litografiadas, como un servicio confidencial de noticias que recababa directamente en los centros e instituciones oficiales y otras entidades para distribuirlas fundamentalmente a los propios periódicos y otros abonados. En 1851 había cambiado su título a La correspondencia autógrafa para ser ya impresa y diaria para, en octubre de 1859, adoptar su título definitivo, cuando Santa Ana lo tenía arrendado al futuro propietario de La época (1849-1936), Ignacio José Escobar (1823-1897), quien la había puesto al servicio de la Unión Liberal del general Leopoldo O’Donnell (1809-1867), regresando a manos de su fundador en abril del año siguiente. La colección de la Biblioteca Nacional de España comienza el dos enero de 1860, con las indicaciones Segunda época, año XII, número 487, pues continúa la secuencia de La correspondencia autógrafa.
     Aunque con la implantación del telégrafo y el ferrocarril el primer periódico informativo e independiente venía siendo Las novedades (1850-1872), el diario de Santa Ana, con un precio barato y un revolucionario sistema de venta callejera, en poco tiempo empieza a multiplicar su tirada, alcanzando en sólo un año veinte mil ejemplares diarios, un éxito fulminante y sin precedentes, superando en ventas, en 1864, a Las novedades y convirtiéndose en el diario más vendido de España con mucha diferencia sobre los demás. A ello contribuyó el interés por las guerras de África, de Italia o Crimea. Junto a los también madrileños y futuros directos competidores El imparcial (1867-1933) y El liberal (1879-1939), La correspondencia formará el trío de los grandes diarios informativos e independientes desde la segunda mitad del siglo diecinueve, desapareciendo en 1925.
     Desde su posición liberal moderada, sólo en otra ocasión tomará partido, cuando lo hace entre 1869-1870 a favor de la candidatura a la Corona española del duque de Montpensier, Antonio de Orleans (1824-1990), por amistad personal de su fundador, periodo en el que supera los 50.000 ejemplares, aumentando la distancia con sus competidores. En 1876, El imparcial -el diario que consolidará el periodismo informativo en España y que le superará en tirada en 1882- le motejará de ser “ministerial de todos los ministerios”, al que la aludida responderá de ser “amiga de todos” y de practicar una “bondadosa imparcialidad”, remoquetes que se repetirán cada vez que la polémica arrecie entre los grandes diarios de la Restauración. Según Seoane (1983), el prototipo de periódico informativo y preferido del público será aséptico y si no, neutral, al menos independiente en política.
     Con el subtítulo “diario universal de noticias”, adopta una confección original en un formato de cuatro páginas a varias columnas con noticias en bruto, clasificándolas según su orden de recepción, donde su primera página corresponderá a la “primera edición” y así sucesivamente, para más tarde clasificarlas en ediciones de tarde, de noche y de mañana. Además de su predominio absoluto de la información (no siempre aséptica), incluye también comentarios y gacetillas ligeras y breves secciones de culto y espectáculos, así como los clásicos folletines, que ocuparán los faldones de sus dos primeras páginas o de las últimas. En la cuarta plana insertará los anuncios comerciales, que llegarán a invadir también la tercera, y será también el introductor de las esquelas. También irá incluyendo textos de modas, ecos de sociedad, noticias de sucesos, deportes, etc.
     Entre 1874-1876 publica también una edición de la mañana bajo la cabecera La correspondencia de la mañana, que posteriormente se titula Diario de las familias de avisos y noticias de Madrid político, mercantil y literario. En algunas ocasiones llega a tirar hasta siete ediciones diarias, incluidas las de provincias, y publica también ediciones especiales, como la de Filipinas, y números extraordinarios bellamente ilustrados y con textos de autores consagrados. Incluirá ocasionalmente en su cuarta plana: Diario oficial de avisos de Madrid, así como El montepío universal y La crónica de la moda y de la música. En 1890 aparece incluso una edición de verano titulada La correspondencia de San Sebastián.
     Entre sus redactores estuvieron, entre otros, Francisco de P. Altolaguirre, Rafael María Baralt, José Bravo Destuet, José María del Campo, Joaquín Gálvez, Antonio Trueba, Blas Aguilar Alvarado, Eusebio Blasco, Felipe Ducazcal, Hilarión de Zuloaga (que aparece también como editor), Leandro Pérez Cossío, Fernando Cos-Gayón, José María Llamas de Aguilaniedo o Francisco Barber. Su fundador, que había recibido el título de marqués de Santa Ana en 1889, dejará la propiedad a su hijo Luis, que tras morir éste prematuramente en un accidente en los talleres del periódico, pasará a su hermano Eduardo. Suceden en su dirección Andrés Mellado Fernández (1891-1897) y Fernando Soldevilla Ruiz (1897-1903). En julio de este año el aragonés Leopoldo Romero (que utiliza el seudónimo de Juan de Aragón) será nombrado redactor-jefe y, en 1906, director, coincidiendo con el paso de la propiedad al yerno del fundador. Con este cambio, son incorporados a la redacción jóvenes valores del periodismo, como Manuel Delgado Bareto (redactor-jefe), Félix Lorenzo, Enrique Fajardo (Fabián Vidal), Rafael Cansinos-Asséns. Entre 1905-1909, Ramiro de Maeztu será su corresponsal en Londres. Cristóbal de Castro, corresponsal en Rusia durante la guerra con Japón. Ricardo Catarinéu (Caramanchel), crítico teatral, que además escribe una serie de crónicas viajeras apócrifas. Fernando Martín Redondo, su editorialista durante más de cuarenta años. Federico Mínguez (El Tío Capa), revistero taurino durante catorce años. Gutiérrez Pons, director artístico, y Corpus Barga será corresponsal en París durante la primera guerra mundial.
     “La corres” –como era voceada por los vendedores callejeros, como también se la motejó de “gorro de dormir”, pues se entendía que había que irse a la cama con este periódico ya leído tanto por liberales como por conservadores desde su inequívoca neutralidad monárquica- traspasa el nuevo siglo manteniendo la vieja competencia con El imparcial (1867-1933) y El Liberal (1879-1939), a la que se le había unido El Heraldo de Madrid (1890-1939), que integrarán el trust de la Sociedad Editorial Española, contra la que liderará la competencia, y vérselas también con la del nuevo diario monárquico conservador Abc (1903-). Aumentará cada número hasta las ocho páginas y sacará de nuevo ediciones matutinas.
     No será partidaria de la guerra de Marruecos (1909) y cuando estalle la primera guerra mundial  se mostrará aliadófila, siendo subvencionada por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, a la vez que su director también cobrará como corresponsal en Madrid del Daily Telegraph la suma de 40.000 pesetas anuales, cantidad tan desorbitada que equivalía a un 33 por ciento más que el sueldo de un consejero de la Corona española. Si los datos de 1906 le otorgan 50.000 ejemplares diarios, la estadística de 1913 asciende a 130.000, una tirada “extraordinariamente exagerada”, tal como señalan Seoane y Sáiz (1996), en una época en la que ya había entrado en un proceso de decadencia evidente.
     A la dura competencia del El Heraldo de Madrid (1890-1939) se le sumará la del también vespertino madrileño La voz (1920-1939), precipitándola hacia su declive final, que entrará en barrena cuando, tras fallecer su padre, Florentina Santa Ana, nieta del fundador, no se avenga a las propuestas de adquisición de la propiedad por parte del director –Leopoldo Romero-, que en 1917 había obtenido acta como diputado liberal y abandonará el periódico, junto a sus mejores periodistas y su administrador, Serafín Adame Martínez, para fundar el nuevo vespertino madrileño y también básicamente informativo: Informaciones, que aparecerá el 24 de enero de 1922. A partir de aquí se sucederán sus directores: Graciano Atienza, Víctor de la Serna, José Betancort Cabrera o Francisco Lucientes, hasta la edición de su último número, el 27 de junio de 1925, no sin antes haber modificado su cabecera a La correspondencia de España y del extranjero.
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     Incluye como suplementos La Correspondencia de la mañana (1874-1876) y el Diario de las familias de avisos y noticias de Madrid (1876). 

     En su edición del 7 de enero de 1912, aparece la misma noticia en la página 7 (a cinco columnas) en la parte inferior de la tercera columna, bajo el título ULTIMA HORA, interesándonos la primera noticia, bajo el titular Vuelco de un automóvil.-, la cual transcribimos literalmente:


SEVILLA. (Sábado, noche.) Del próximo pueblo de Burguillos se ha recibido la noticia de que, al virar en una curva del camino, volcó el automóvil del conocido doctor sevillano Sr. Sales.
     En el vuelco fueron despedidos el señor Sales, dos amigos y el chauffeur, qué guiaba el automóvil.
     Todos  resultaron ilesos, siendo, por fortuna, falsa la noticia de que el Sr. Sales había sufrido una grave contusión con conmoción cerebral.

     Y por último finalizamos con "La Época"; Diario vespertino fundado por Diego Coello y Quesada (182-1897) el uno de abril de 1849, a principios del siglo veinte será ya el decano de la prensa diaria política madrileña, extinguiéndose su vida a escasos días del golpe de Estado de julio de 1936. Será el diario por antonomasia de la monarquía, que se convertirá en prototipo de periódico aristocrático y conservador. Nace, desde una posición moderada, como reacción al semiabsolutismo del ministerio de Juan Bravo Murillo. Evoluciona a una oposición centrista y saluda alborozado el triunfo de 1854 del general Francisco Serrano, pero se mostrará contrario al bienio esparterista. Desde 1856 será el órgano de Unión Liberal, pero se separará de la misma a causa de los acontecimientos de la noche de San Gil, en abril de 1865, para apoyar a los gobiernos del general Ramón María Narváez y de Luis González Bravo, aunque después combatirá a este. Caracterizado por su fidelidad al trono isabelino, aceptará la Gloriosa en 1868 y tras algunas dudas y el fracaso de la candidatura de la nueva monarquía de Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, Antonio Cánovas del Castillo lo ganará para la causa alfonsina, convirtiéndose en el estandarte periodístico de la Restauración durante el Sexenio Democrático.
     Ramón de Navarrete había sido el director de su primer número, pero a partir de entonces y hasta 1866 lo dirigirá el propio Coello. Fue entonces cuando su propiedad quedó al completo en manos de su inseparable amigo, Ignacio José Escobar y López Hermosa (1823-1887), que lo dirigirá hasta 1887, quedando definitivamente esta cabecera en manos de su familia. Navarrete, que utiliza los seudónimos Pedro Fernández y Asmodeo, fue quien incorporó en la prensa española a través de La época la “crónica de sociedad” como visitante de los más encopetados salones de la corte. Entre sus numerosos redactores y colaboradores estuvieron Fernando Cos-Gayón, Agustín Aguirre, Pedro Antonio de Alarcón, Ventura de la Vega, Francisco Martínez de la Rosa, Eusebio Blasco, José Bisso, Julio Nombela, Jacobo Rebollo, Manuel María de Santa Ana, Ildefonso Antonio Bermejo, Juan Pérez de Guzmán o Joaquín Madonado Macanaz, quien se encargará de la sección de política interior durante más de treinta años.
     Será un diario de cuatro páginas de gran formato, a tres, cuatro y hasta seis columnas, estabilizándose en las cinco columnas durante la mayor parte de su existencia, y compuesto con tipos diminutos, al estilo de los ya consagrados diarios políticos de noticias, estructuradas en secciones. Ofrecerá las nacionales y extranjeras, las parlamentarias, las oficiales y las del gobierno, revistas de prensa, un boletín comercial y agrícola, con las cotizaciones de bolsa y precios de los productos, editorial y artículos de fondo, notas de espectáculos, especialmente los teatrales, así como anuncios comerciales al final, que a veces ocuparán la última plana. También ofrecerá el ya clásico y cotidiano folletín.
     Su propietario y director conspirará, junto al propio Cánovas, en el golpe militar que el general Arsenio Martínez Campos da en Sagunto el 29 de diciembre de 1874, que abre la Restauración dinástica y, en 1879, el monarca agradecerá los méritos de Escobar distinguiéndole como marqués de Valdeiglesias. La época alcanzará su mayor esplendor y prestigio, precisamente, entre 1875 y 1885, al convertirse en el más cualificado órgano del turnante Partido Conservador y como portavoz de su jefe, Cánovas del Castillo. Aunque las tiradas de este diario nunca serán elevadas y los ejemplares difundidos por suscripción al doble de precio, llegarán a los innumerables casinos y sociedades en manos de los dirigentes locales del partido, destacando en sus páginas las noticias y las crónicas sociales de las clases altas, de sus fiestas y sus veraneos en Biarritz, Santander o San Sebastián, recibiendo el periódico el apelativo de “la vieja señora”.
     Tras el magnicidio de Cánovas, en 1897, y ya en manos del segundo marqués, Alfredo Escobar Ramírez, el diario continuará siempre al lado del jefe del sector mayoritario del Partido Conservador, apoyando a Francisco Silvela y, posteriormente, a Antonio Maura, y tras su crisis de 1913 y un breve titubeo, y durante la primera guerra mundial y siempre con la pretensión de mantener unido al partido, apoyará a Eduardo Dato. Tras el magnicidio de este, en 1921, será el portavoz de José Sánchez Guerra, el hombre de confianza de Maura. Como defensor de una monarquía constitucional y parlamentaria y desde su posición liberal-conservadora, será diario opositor a la dictadura primoriverista, llegando a ser multado y suspendido en abril de 1926.
     Seguirá ofreciendo noticias del partido, crónicas parlamentarias, revistas de prensa extranjera, en concreto de los periódicos franceses, y sus principales editoriales y artículos de fondo serán obra de uno de sus más destacados redactores, Salvador Canals. El segundo marqués, con el seudónimo Mascarilla, se dedicará a las crónicas de sociedad de un diario que sigue destinado a una minoría selecta de aristócratas, financieros, gentes de mundo, políticos y damas de la alta o “buena” sociedad. La crítica literaria y teatral será obra de Andrenio (Eduardo Gómez Baquero) hasta 1921. Durante la primera guerra mundial, Mariano Marfil, que actuará seguidamente, y hasta 1933, como jefe de su redacción y director en efectivo, será el autor de unas impresiones de campaña en un conflicto bélico en el que La época será uno de los periódicos españoles que recibirán subvenciones de las potencias aliadas (Francia e Inglaterra).
     Sucesivamente, sus jefes de redacción habían sido Manuel Tello (1866-1884), el ya citado Andrenio (1884-1893), Jerónimo Bécker (1893-1923) y Francisco Pérez Mateos, conocido como León Roch (1923-1927), y a su redacción pertenecerán una larga nómina de periodistas, como Francisco Fernández Villegas (Zeda), Luis Alfonso Casanova, Rodrigo Soriano, Melchor Fernández Almagro, como crítico teatral; así como Francisco de Ayala, que inicia en sus páginas su carrera periodística y literaria, lo mismo que César González Ruano, y publicará colaboraciones de Emilia Pardo Bazán, entre otras figuras literarias y periodísticas.
     Tras ser proclamada la II República, el diario sigue manteniendo el buen tono entre la “vieja sociedad”, con su severo diseño de páginas inmensas alejadas de estridencias y sensacionalismo, y romo en los alardes fotográficos que había adoptado su más directo competidor desde 1903, el diario ABC de los Luca de Tena.
     A pesar de su monarquismo llegará a librarse de la gran suspensión de periódicos antirrepublicanos con motivo de la sanjurjada de agosto de 1932. Marfil lo llevó a posiciones cercanas de Acción Española y, renegando de su pasado moderantismo y defensa del conservadurismo liberal, a partir de noviembre de 1933 el tercer marqués de Valdeiglesias y marqués de las Marismas del Guadalquivir, José Ignacio Escobar Kirkpatrick, toma las riendas del periódico familiar, asistido por Eugenio Vegas Letapie, hasta 1935, y a continuación por Jorge Vigón. A su redacción siguen perteneciendo entonces, entre otros, Gabriel Briones, Luis Ardila, Xavier de Echarri o Luis Araujo Costa, quien en 1946 publicará la biografía de La época.
     El vetusto diario se reconvierte al viejo tradicionalismo de la monarquía católica, siguiendo las ideas difundidas por el francés Charles Maurras, y como órgano de Renovación Española de José Calvo Sotelo, encuadrada en el Bloque Nacional, acusará como farsa el sufragio universal y de inútil y dañino el parlamentarismo, defenderá el autoritarismo y justificará la insurrección militar. Con motivo del asesinato de Calvo Sotelo, La época publica su último número el 11 de julio de 1936, dos días después quedará suspendida, y tras estallar la guerra civil será incautada. En sus talleres se imprimirá El sindicalista, el periódico del partido socialista de Ángel Pestaña.
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   En algunas épocas se publicó una edición matutina y una edición vespertina, con diferente numeración, por lo que se pueden encontrar algunos saltos en la colección de Hemeroteca Digital. En estos casos se han incluido ambos ejemplares en el mismo archivo.

   Pues bien, en su edición del 7 de enero de 1912, aparece en una de sus páginas (a cinco columnas) ocupando la parte superior de la segunda, tercera, cuarta y quinta columnas, bajo el título LAS PROVINCIAS, interesándonos la tercera columna, bajo el subtítulo "Accidente automovilista en Sevilla", transcribiéndolos literalmente:


     SEVILLA 6. Del pueblo de Burguillos comunican que, al virar en una curva, el automóvil del doctor Salas volcó violentamente, siendo despedidos el doctor Salas, dos amigos suyos y el chauffeur.
     Todos resultaros ilesos.

     Una noticia más para seguir confeccionando la historia de nuestro pueblo.

lunes, 8 de junio de 2020

Bibliografía: Burguillos en el "Portfolio fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla", editado por A. Martín en 1912.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" los datos que de nuestro pueblo se hace en el "Portfolio fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla", publicada en 1912 por la editorial A. Martín, de Barcelona, y reeditada en 2005 por la Diputación Provincial de Sevilla en edición facsímil.
Portada del "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
   Pues bien, en las páginas dedicadas al Partido (Judicial) de Sevilla, encontramos en la segunda página (final del primer párrafo) la primera referencia a nuestro pueblo, al relacionarse los municipios que pertenecen al Distrito de San Vicente, dentro del Partido de Sevilla. Finalmente en la última página se consignan en un gráfico datos sobre la distancia al mayor núcleo de población (si la hubiera), que en el caso de Burguillos, no lo hay, y el número de habitantes en 1910, y que pasamos a transcribir literalmente, no sin aportar el resto de páginas relativas al Partido de Sevilla, por el interés que comporta tan deliciosa descripción de nuestra capital y entorno más cercano, y por supuesto lamentar que no exista ninguna fotografía de Burguillos:
1ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
2ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
3ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
4ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
5ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
6ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
7ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
8ª de las páginas dedicadas al Partido Judicial de Sevilla en el "Portfolio Fotográfico de España. Andalucía. Provincia de Sevilla".
   "Distrido de San Vicente: parte de Sevilla y ayuntamientos de La Algaba, Almensilla, Brenes, Burguillos, El Garrobo, Gelve, Guillena y Santiponce."

   "Entidad de población: BURGUILLOS, villa. Habitantes: 832".

   De su reducido contenido poco se puede decir, salvo los habitantes que tenía nuestro pueblo en esa fecha y la pertenencia al distrito del partido judicial de Sevilla, datos escasísimos pero siempre interesantes para saber algo más sobre la Historia de nuestro pueblo.

lunes, 3 de julio de 2017

Bibliografía: Capítulo V "Calles, viviendas, etc." del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos  en   Historia  de  Burguillos el capítulo V del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una  aproximación  a  su  historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos  y  la  colaboración  de  la  Diputación  de  Sevilla  en  1999, y  que  trata  sobre  Calles, viviendas,  etc.,   ocupando    las    páginas    31   y   32   de   dicha   monografía   y   que  pasamos  a transcribir íntegramente:
Pág. 31 del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla): una aproximación a su historia".
Calles, viviendas, etc.
   En 1801, la numeración de las viviendas, era consecutiva, y se empezaba a contar por la derecha. En la calle Real, por ejemplo, entrando por el camino del Sancti Spiritus, las casas de la derecha empezaban por los números 1, 2, 3, etc., y así hasta llegar a la última casa, que era el número 30, y regresaba por la parte contraria, con los números 31, 32, 33 etc., hasta llegar al número 54, que era la última.
   A la entrada de esta calle, procedente de Alcalá, se le llamaba el camino de San Sebastián, en razón a la ermita que existió durante siglos, bajo esta advocación.
Pág. 32 del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla): una aproximación a su historia".
   En 1808, la casa número 21 de la calle Real, era Casa Consistorial y Cárcel, y en el siglo anterior, fueron propietarios y ocupantes de la misma, sucesivamente, mi sexto, quinto y cuarto abuelo maternos. Actualmente es el Hogar del Pensionista [Hoy sede de los Servicios Sociales del Ayuntamiento].
   La calle Borbollón, llamada después Portugal, entrando por la calle Real, tenía, a principio del siglo XIX, en su parte derecha, 10 casas, y en la contraria, 15 casas.
   La calle de la Fuente, entrando por la calle Real, tenía en la derecha, 5 casas, y en la parte izquierda, 6 casas.
   Desde 1886, la numeración de la calle Real, es otra. Entrando por el camino de San Sebastián, corresponden los pares a la derecha y los nones a la izquierda.
   En el padrón de 1808, se registra la siguiente relación: (lo anoto respetando la ortografía original)
          En Naranjuez viven      50 personas
               Olivarejo                  60
               Romero                    18
               Tres mojones             4
               Romeral viven           3
               Calzones                  16
               Casa                         21
               Muapelo                  74
   En 1886, figura en el número 2 del Barrio Nuevo, el cortijo Los Filipeños.
   En 1912, y entrando por el camino de San Sebastián, las tres primeras casas de la izquierda, de la calle Real, son las siguientes:
   Primera, con el nº 1: Cortijo de los Sres. Vázquez.
   Segunda, con el nº 2: Cuartel de la Guardia Civil.
   Tercera con el nº 3: Molino del Sr. Blanco.
   En las casas de enfrente, la segunda, con el número 4, era el cortijo del Rey, hoy inexistente.

lunes, 5 de junio de 2017

Bibliografía: Capítulo IV "Datos demográficos" del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos  en  Historia  de  Burguillos el capítulo IV del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una  aproximación  a  su  historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Datos demográficos,  ocupando   las   páginas   29  y  30  de  dicha  monografía  y  que  pasamos  a transcribir íntegramente:
Pág. 29 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Datos demográficos
   Los ciclos periódicos de este movimiento, dentro de los límites geográficos del pueblo, a través de los siglos, registra variantes significativas que vamos a examinar:
   - En 1587 Burguillos cuenta con 716 habitantes.
   - De 1744 solo tengo datos de la calle Real, que contaba con 54 casas y 246 habitantes.
   - En 1786 hay en todo el pueblo 384 habitantes.
   - En 1860 se registran 466 personas empadronadas.
   - En 1912 hay un total de 821 habitantes, a saber:
          c/ Real 325, de la Fuente 154, Borbollón 214 y Barrio Nuevo 128.
   Aunque no poseemos datos documentales, que expliquen las causas que justifiquen, la disminución de habitantes en el pueblo; que va, de 716 en 1587, a 384 en 1786, si podemos aventurar, qué importantes motivos, pudieron haber intervenido.
   De todos son conocidas, las apariciones más o menos frecuentes, de las temibles epidemias de peste, que llegaban a diezmar, a las poblaciones que las padecían.
   Como un botón de muestra, y solo para que se hagan una idea, de lo que representó en el pasado esta espantosa lacra, voy a hacer una breve exposición, de la que asoló a Sevilla, mediado el siglo XVII.
   Refiere Astrana Marín, en su Vida Ejemplar y Heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, Tomo IV, pág. 473, que en 1649, "se cebó con tanta furia, la peste en Sevilla, que al principio de mayo, la ciudad se había convertido en un hospital inmenso, y en solo dos meses, bajaron a la tumba unas 80.000 personas, y en todo el año la cifra de muertos, pudo haberse acercado a los 200.000".
   Aunque esto lo afirma el sabio Astrana, yo sinceramente encuentro la cifra algo exagerada. Aparte de que otros historiadores dan cifras distintas; por ejemplo: Domínguez Ortiz, que trata el tema, y creo que con mejores fundamentos, calcula que por esta causa, la población de Sevilla pudo haberse visto mermada en 60.000 personas, y estima que era la mitad de su censo.
   De todas formas, el estrago sí fue grande, pues se sabe con toda seguridad, que se extinguieron familias enteras. Casas y barrios, como los de San Gil, Santa Lucía, Santa Marina y San Vicente, se despoblaron  casi  completamente. Todo era  confusión y espanto. No quedaron suficiente sacerdotes,
Pág. 30 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
médicos ni sepultureros, para atender a tantos afectados. Una de las víctimas fue Martínez Montañés. Quede aquí; pues la descripción de este cuadro resulta aterrador.
   Se desconoce con exactitud, el área territorial que resultó afectada. Se sabe por documentos, que desde 1616, la peste picaba en los puertos andaluces.
   Yo supongo, que algunos lugares cercanos a Sevilla, resultarían alcanzados por esta calamidad, aunque de Burguillos, en concreto, no poseamos pruebas documentales en que apoyarse para afirmar que resultó afectado. Sin embargo, la disminución exagerada de los censos en siglos pasados, no se debía a otra causa.
   Otro de los azotes, que afectaban a las poblaciones era el cólera, de una de cuyas epidemias que se extendió en Burguillos, voy a documentarla con el siguiente escrito, que encontré en el archivo de protocolos de Sevilla:
   En 1860, Eugenio García Beltrán, expone que no ha podido cumplir, con sus obligaciones, como albacea testamentario de su mujer Sebastiana Hucha, en razón a que habiendo fallecido, en tiempo de la epidemia de cólera que asola al pueblo, y no habiendo escribano público, etc.
   Con esto creo que basta, para hacerse una idea de lo que representó en siglos pasados, estos dos grandes y graves problemas, y cómo influyeron en la alteración de las cotas demográgicas, justificando con ello, las cifras cambiantes que se exponen en el presente estudio.