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lunes, 17 de febrero de 2020

Bibliografía: Capítulo XXXIX "Cuatro documentos del siglo XVIII" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXXIX del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Cuatro documentos del siglo XVIII, ocupando las páginas 173 a 180 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 173 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Cuatro documentos del siglo XVIII
   Voy a dar a conocer seguidamente el contenido de cuatro escrituras, que como las demás de este libro, ven ahora la luz por primera vez y de las cuales, incluyo fotocopia de la primera hoja para curiosidad de los lectores, con un breve comentario mío que aclare en lo posible su significación.
   Su importancia radica principalmente, en la relevancia de las personas que las protagonizan, y también en la estrecha vinculación -una vez más- con la Villa de Burguillos, lo que aumenta su interés.
   Son de épocas distintas, aunque dentro del siglo XVIII, y nos servirán para establecer sólidos perfiles de personalidades que llenaron de contenido, el tiempo en que les tocó vivir.
   Hoy olvidadas, o desconocidas para las generaciones actuales, estas escrituras permanecen sepultadas en las profundidades del tiempo, hasta que una mano curiosa remueve los legajos, polvorientos y apolillados en que yacen, y salen del escondrijo para quedar expuestos a la curiosidad de los demás. Estos documentos los he encontrado en el archivo histórico de protocolos notariales de Sevilla; y paso sin más dilación a ocuparme de ellos.

   Documento nº 1
   Fecha: Burguillos 2 de marzo de 1724.
   Notario: Diego Daza de la Barrera y Peña.

   Se trata de un contrato de arrendamiento entre el señor de la Villa y un vecino de la misma, con el empleo de unos extraños elementos de pago, como pavos y gallinas etc. muy frecuentes entonces y hoy en desuso, como en otra ocasión se ha hecho saber.
   También hemos comentado que a este tipo de documento, le daban antes una extensión desmesurada, por lo machaconamente con que se insistía en los mismos conceptos, alargados aún más por la prolija perífrasis escribanil, así como a la relación de leyes a las que se renunciaba. Yo voy a considerar solo la primera hoja, pues hallo en ella lo esencial y la intención del documento, cuya transcripción -como casi siempre- la ofrezco descifrando abreviaturas y modernizando la ortografía; dice así:
          Valga para el Reinado de Su Majestad, Sr. Don Luis Primero.
          Sépase por esta carta, cómo yo, don José Bernardo de Quirós y Torises, Señor de esta Villa de Burguillos, y vecino de la ciudad de Sevilla, en la Parroquia del Señor San Bartolomé, y estante al presente en esta mi Villa, otorgo que arriendo, y doy en renta a vos Francisco Domínguez Salteras, vecino  de  dicha  mi Villa, una huerta con sus casas, que se llama la Celda de Casa Sagrada, propia 
Pág. 174 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
mía, que yo tengo en término de esta Villa, cercana al Convento de Sancti Spíritus del Monte, con agua de pié, y arboleda frutal, por tiempo y espacio de dos años, que comenzarán a correr y contarse desde el día primero de enero de este presente año de la fecha, y ha de acabar a fin de diciembre del que vendrá, de mil setecientos veinticinco, y en precio y cantidad de seis pavos grandes y doce gallinas que no digan pí ni clo, en cada uno de los dichos dos años, pagados por las vísperas de Pascua de Navidad, y asimismo, me habéis de dar además de lo dicho, cien granadas de cabeza de las mejores que haya en dicha huerta, y asimismo, todas las peras pardas y limones que tenga dicha huerta, y esto se entiende cada uno de los dichos dos años, y con cargo y obligación que ha de cavar y laborear todos los dichos árboles, y limpiar de todo lo que necesitaren, y no ha de poder cortar ninguno de ellos, aunque se haya secado, sin primero darme cuenta, para que yo sobre ello determine lo que fuere mi voluntad, y con condición, que ha de reparar los vallados y cerca de dicha huerta, no dejándolos descaecer. Y por lo que toca a las dichas casas, yo las he de reparar de todos los reparos mayores y menores de que necesitaren y en esta conformidad, le doy corrido la huerta, con sus casas y todo lo demás que le pertenece [...].
   No sabemos sin con estas extrañas condiciones, obtuvo el arrendatario algún beneficio por su trabajo.

   Documento nº 2
   Fecha: Burguillos 22 de diciembre de 1758.
   Notario: Alonso de León.

    Veremos en esta escritura, el nombre de las personas que ejercían los cargos municipales en dicha fecha. Recordemos que la facultad de estos nombramientos, era privativa del señor de la Villa.
   Consta también la extensión de poderes y la calidad de los representados; o sea: El Colegio de San Hermenegildo de la ciudad de Sevilla, de la Compañía de Jesús, y don Francisco de Esquivel Medina y Barba. He aquí la transcripción:
          Sepan cuantos esta carta vieren, como Nos, el Concejo Justicia y Regimiento de esta Villa de Burguillos, es a saber: nos, el licenciado don Rafael de Borges y Toledo, abogado de los Reales Consejos, alcalde mayor de dicha Villa, Martín Barrera, teniente de alcalde mayor, Juan Rodríguez Pelayo, alguacil mayor, Bartolomé Sanz, Francisco de los Santos, Manuel Galván, regidores, y Juan Muñoz, mayordomo de propios, por nos y en nombre de los demás capitulares, que en adelante fueren, por quién prestamos voz y caución de facto en forma, para que habrán por firme lo que en esta carta contenido, bajo de obligación expresa de los propios y rentas de este dicho Concejo; y yo Francisco Delgado, en nombre y como apoderado del Colegio de San Hermenegildo de la ciudad de Sevilla, y de don Francisco de Esquivel Medina y Barba, como poseedores ambos: dicho Colegio del cortijo que llaman de San Agustín, sito en término de esta Villa, y dicho don Francisco de Esquivel, del mayorazgo que fundó Jorge de Medina, el viejo, veinticuatro que fue de dicha ciudad, y en nombre  de  los demás  poseedores  que  serán o fueren  del  dicho  mayorazgo a que  pertenecen  los 
Pág. 175 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 176 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
cortijos que hoy llaman de Esquivel, como consta de los poderes, que obtengo, cuyo tenor es como sigue:
          Al margen: Poder.- Doy fe que ante mi y testigos, en nueve de julio del año pasado de mil setecientos cincuenta y tres, don Francisco de Esquivel Medina y Barba, vecino de esta ciudad de Sevilla, otorgó el poder cumplido, bastante en derecho, a don Juan de Toledo, su mayordomo, y a Francisco Delgado, su apoderado, vecino de la Villa de Burguillos, y a cada uno insolidum general para la administración de sus bienes, rentas, percepción y cobranzas de ella, y otros efectos y con la misma generalidad para en todos los pleitos causas y negocios que tenía y tuviese, civiles y criminales, con cualesquier personas, sobre cualquiera razón y para seguirlos, fenecer y acabar, para todas instancias y sentencias, hasta la definitiva y ejecución de ella, parecer en juicio, y hacer los autos necesarios con general administración, facultad de enjuiciar, jurar, apelar, suplicar, y sostener con relevación y obligación, en forma [...].
   Creo que con esto, añadimos un nuevo trazo al perfil histórico de unas instituciones y de unas personalidades que representaban el sector dominante de una sociedad fuertemente clasista.
          
   Documento nº 3
   Fecha: Sevilla 18 de julio de 1775.
   Notario: Blas de la Vega y Contreras.

   Presentamos aquí, al que era en esta fecha, titular del señorío de Burguillos, dando poder para la administración de rentas.
   Su condición de teniente general, le obligaba a frecuentes ausencias, teniendo que delegar en sus administradores, el cuidado de sus competencias. Dice así el documento de referencia:
          Doy fe, yo, el infrascrito, escribano público del número de esta ciudad, y mayor de Guerra en ella, que ante mi y testigos, en veinte días del mes de abril del año pasado de mil setecientos setenta y cuatro, el Excelentísimo Señor don Melchor Bernardo de Quirós, Caballero de la Orden de Calatrava, Comendador de Ballesteros de la misma Orden, Teniente General de los Reales Ejércitos, y Señor de la Villa de Burguillos, residente entonces en esta ciudad, digo: Que por cuanto le correspondía y era heredero del Mayorazgo de dicha Villa de Burguillos, otorgó poder cumplido en derecho bastante a don José Francisco Suero, vecino y del comercio de esta ciudad, para que pudiese administrar y administrara, todas las rentas pertenecientes al expresado Mayorazgo, así en esta ciudad, como en la referida Villa de Burguillos, percibiendo [...].
   Lo esencial está recogido en lo transcrito, en que queda reflejada la importancia del personaje, y su vínculo con la Villa de cuyo señorío es titular, sin que se precise añadir nada más.
Pág. 177 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 178 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Documento nº 4
   Fecha: Madrid 2 de septiembre de 1783.
   Notario: Ramón Antonio Aguado.
  
   Escritura que otorga el señor de Burguillos, dando poder para que le representen como albacea testamentario, de su fallecida hermana; dice así:
          Yo, donde Joaquín Bernardo de Quirós, Canónigo de la Santa Iglesia Patriarcal de la ciudad de Sevilla, Señor de las Villas de Burguillos, Villabrágima y Valverde de Campo, Vizconde de Miralcázar, Marqués de Monreal, residente al presente en esta Corte, digo: Que en el testamento bajo de que ha fallecido, la Señora doña María Bernardo de Quirós, mi hermana, me ha nombrado por su albacea testamentario, y a mi sobrino don Juan Félix Clarebout, Insolidum, sobre que con acuerdo de este, tengo dadas varas disposiciones, y como para salvaguardas con la puntualidad y solidez que apetezco y ordenó dicha testadora [...].
   El poder se otorga a favor de don Antonio Agustín Méndez, vecino y del comercio de la ciudad de Sevilla.
   Hay que destacar -y con esto termino- la acumulación de títulos nobiliarios y dignidades que van recayendo, en los sucesivos miembros de la familia Bernardo de Quirós, y cómo al señorío de Burguillos, se han sumado dos más de la provincia de Valladolid.
Pág. 179 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 180 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".

lunes, 24 de diciembre de 2018

Bibliografía: Capítulo XXIV "La nave de la Epístola" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXIV del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre La nave de la Epístola, ocupando las páginas 109 a 115 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 109 de "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia"
La nave de la Epístola
          Cuenta final dada por don Francisco Javier Curado Caro. Presbíterio, Director de la obra de la Iglesia de la Villa de Burguillos, de los gastos hechos en ella.
          En la Villa de Utrera, a 24 de enero de 1780, don Francisco Javier Curado Caro, cura de las Iglesias Parroquiales de esta Villa, con asignación a la del Sor. Santiago, más antigua de ella, pareció ante mi el presente Notario Apostólico, y dijo que habiéndose puesto a su cuidado, la obra para la reedificación de la Iglesia Parroquial de la Villa de Burguillos, como Director de ella, nombrado por Su Señoría, el señor don Miguel Antonio Carrillo, Deán de la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia de la ciudad de Sevilla, y Provisor y Vicario General en ella y su Arzobispado, sede vacante, en fuerza de este encargo, ha hecho la expresada obra, que se halla perfectamente acabada, por lo que pretende dar, razón y cuenta de los gastos hechos en ella, como también de las partidas de maravedís, que a este efecto se le han entregado, a cuyo propósito se hacen los supuestos siguientes:
          Primeramente se supone, que en el día 15 de junio del año pasado de 1776, el expresado señor don Miguel Antonio Carrillo, libró su comisión por ante don Diego de Castro, su Contador Mayor, y por ella concedió su licencia al mentado don Francisco Javier Curado Caro, para que con maestro de su satisfacción, hiciese la obra que dicha Iglesia necesitaba, con arreglo en un todo, a la visita del maestro mayor de obras de las fábricas de las Iglesias de este [...].
  
   Así empieza el extenso informe, dado ante notario, por el que fue cura párroco de Burguillos, a la terminación de la obra que se le encomendó, y que llevó a cabo con éxito, demostrando con ello poseer unas excelentes dotes de organización, y una capacidad de trabajo realmente admirable.
   Se dice de la diócesis que era sede vacante, por muerte el 22 de marzo de 1775, del cardenal arzobispo don Francisco de Solís Folch de Cardona, y antes de tomar posesión en 1776, el nuevo prelado don Francisco Javier Delgado y Venegas, procedente de la sede de Sigüenza.
   En la imposibilidad de recoger todo el contenido del citado informe, primero por su extensión, que es mucha, y segunda porque la mayoría de sus hojas son ilegibles, como se observa en la fotocopia de la primera, que es una de las más claras. A pesar de este inconveniente, he podido extraer, la suficiente información, que me ha permitido exponer una completa visión de conjunto. El informe -como se ve- fue redactado en Utrera, donde se hallaba nuestro personaje ejerciendo ya, -en enero de 1780- como "cura de las iglesias parroquiales de esta Villa, con asignación en la del Señor Santiago,
Pág. 110 de "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia"
más antigua de ella". Era sin duda un ascenso, como premio a su buena labor. Pero vamos a remontarnos a los antecedentes de nuestra historia.
   Desde hacía algún tiempo, venía gestándose en la mente de todos -eclesiásticos y pueblo- la idea de dotar a la iglesia del Sr. San Cristóbal, de mayores dimensiones, pues solo contaba con la nave central, y esta, a veces, no bastaba para contener la afluencia de fieles, que asistían en gran número a los oficios religiosos; eran unos tiempos en que estas prácticas estaban más arraigadas y extendidas.
   Acorde con esta inquietud, las autoridades de la diócesis, hicieron una primera toma de contacto, y para ello, fue enviado a Burguillos, el maestro mayor de obras de fábricas del arzobispado, Ambrosio de Figueroa, con el encargo de que hiciera sobre el terreno, un estudio minucioso referido a "el reconocimiento, aprecio y ejecución de la obra". Después de lo cual y con fecha 26 de septiembre de 1774, redactó un detallado informe, proponiendo la ampliación del templo, con la construcción de una nave lateral en el lado de la epístola. todo ello motivó la apertura de un expediente, que recoge la participación de una diversidad de intervenciones, a medida que tomaba cuerpo el proyecto que se pretendía realizar.
   Pero no todo era la construcción de una nave lateral, pues en el informe del maestro Figueroa, se recogen otros problemas de importancia, cuya solución elevarían los recursos económicos que habría que emplear, ya que aconsejaba "el derribo de la Capilla Mayor, por quanto se hallaba muy detteriorada y ruynosa".
   A la vista del cariz que tomaba la cosa, como consecuencia de las complicaciones que iban surgiendo, se consideró prudente, requerir otros criterios profesionales, y para ello, fue enviado el maestro José Álvarez, quién dijo en su informe, con respecto a la citada capilla mayor, que "solo un reparo menor, era lo que se podría ejecutar". Con estos datos a la vista y con la ayuda de la asesoría técnica adecuada, se reunieron el procurador mayor de iglesias, el ilustrísimo señor deán y cabildo, acordando solicitar al maestro mayor de obras, la presentación de planos y condiciones. También se tomó el acuerdo de nombrar al cura párroco don Francisco Javier Curado Caro, director de la obra y coordinador general, con capacidad para proceder a la elección de maestro, contratación de personal, compra de materiales, etc.
   Con fecha 15 de junio de 1776, el deán libró comisión ante don Diego de Castro, su contador mayor, y por ella se concedió licencia y nombramientos. Para atender los primeros gastos, se autorizan las primeras entregas de dinero, consistentes en una partida de 6.000 reales de vellón, el 8 de julio de 1776, y otra de 3.000 el 22 de agosto de dicho año. En fechas posteriores se libraron muchas partidas, que superaron con creces el importe presupuestado, debido a gastos extras ocasionados por problemas que iban surgiendo. Las obras ya habían comenzado y se desarrollaban a buen  ritmo,  bajo  la  dirección  técnica  del  maestro  Pedro  de  Solís;  no  obstante,  el  arzobispado 

Pág. 111 de "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia"
deseando disponer de una información permanente, envió al maestro José Altares, para que hiciera una inspección, y presentara un informe de la misma, el cual recoge el cura párroco en su informe; es como sigue:
          
          José Altares, maestro mayor de obras de las fábricas de este Arzobispado, hizo una declaración en el día 24 de agosto de 1776, por la que manifestó, que en cumplimiento del mandado por SS, los señores de la Diputación de Iglesias, del Ilmo. Sr. Deán y Cabildo, había pasado a la Villa de Burguillos, a efecto de ver y reconocer el estado de la obra que se estaba ejecutando en su única Iglesia Parroquial, y había hallado que la pared guardera del lado de la epístola, la había desnudado de todo su enlucido, mandado así ejecutar antedentemente, y se halló ser toda su fábrica solo de tierra, sin verdugado ni nada, y que por ser de cuatro pies su grueso, se había mantenido hasta entonces, pues ni cimientos tenía.
Pág. 112 de "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia"
          También había reconocido la armadura que cubría el cuerpo de la iglesia, que era de una nave; sus tirantes y estribos y muchas alfardas, estaban también deterioradas y con precisión de una gran reparación, a más de la que tenía otra anteriormente. Expresó asimismo, el orden y método de reparos, y tasó su importe en la cantidad de 33.250 reales de vellón, que juntos con los 11.750, que había regulado en su anterior visita, componían por mayor 45.000 reales, que se mandó gastar [...].

   Sigue en su relato don Francisco Javier:

          Supongo que por el Sr. Licenciado don Ignacio Zalduendo y Suquín, Provisor y Vicario General de este Arzobispado, se libró un despacho al mencionado don Francisco Javier Curado Caro, a los 7 de febrero del año pasado de 1777, por ante don Diego José de Arze, y por él se hizo presente, cómo en 28 de enero del mismo año, se había presentado petición por el Procurador Mayor de los SS. Deán y Cabildo de dicha Santa Iglesia, por la que había dicho en uso del traslado de la solicitud de la ampliación de dicha iglesia, que respecto a haberse hecho constar el aumento del vecindario y demás que resultaba, de los instrumentos que había presentado, consentía, en nombre de dichos señores, en la referida extensión, con arreglo su ejecución, a la visita del maestro mayor, que declaró en 10 de octubre del pasado 1776, e la que expresó, el dicho José Altares, que en cumplimiento de lo mandado por Sus Señorías los Sres. de la Diputación y Hacienda, del Ilmo. Sr. Deán y Cabildo, ha pasado a dicha Villa de Burguillos, a efecto y reconocer el mejor modo de dar a la iglesia, más extensión, atendiendo a la precisión por lo estrecha que era, a cuyo propósito manifestó el modo y circunstancias con que se habría que practicar, como también reguló el costo que había de tener, que ascendió a 30.608 reales, que juntos con los 45.000, regulados en las anteriores visitas, componían todo 75.608 reales de la misma moneda, en cuya visita se concedió licencia, por Su Señoría, dicho Sr. Provisor, par la extensión de dicha Iglesia, haciéndola con arreglo en un todo a la expresada visita.

   Pero no se acabaron las visitas de control e inspección de la obra, pues el cura don Francisco Javier, tan puntual en todo, nos informa en su declaración ante el notario apostólico, que el maestro mayor Ambrosio de Morales:

          También había reconocido los cimientos de la Capilla Mayor, y había visto lo que no había visto en su vida, y era estar fundamentada sobre la tierra sin cimientos algunos, y la causa por qué se había mantenido, por lo que necesitaba derribarla de inmediato y sacarla de cimientos, de la misma profundidad, punto y nivel, que tenían los nuevos que habían hecho de las dos naves, que contaban con su testero, y dio el modelo y la posición que se había de dar a dicha Capilla Mayor y las demás piezas proyectadas, cuyo coste reguló, en 44.000 reales de vellón, visto sobre el aprovechamiento que habría en los materiales y vestigios del derribo.

   En consecuencia, y a la vista de los informes expresados, el licenciado don Ignacio Zalduendo y Suquín, provisor y vicario general del arzobispado, libró despacho con fecha 20 de marzo de 1777, ante don Diego José de Arze, dando licencia al cura don Francisco Javier, para que se ejecutaran las obras  necesarias. A todo esto, el cura párroco no paraba en la compra de materiales, desplazándose a 
Pág. 113 de "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia"
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donde hiciera falta, con tal de hacer sus compras al mejor precio, algunas de las cuales voy a anotarlas como curiosidad:
   - Al mercader de mercería Antonio de Flores Franco, con tienda en la calle Chicarreros de Sevilla, compró muchas varas de cañamazo, a 2 1/2 reales la vara, para hacer costales y conducir yeso de Sevilla a Burguillos.
   - En 29 de julio de 1776, compró a Diego Gregorio Vázquez, en su almacén de la Resolana de Sevilla, varios millares de ladrillos toscos de labor, marcos de altares, pilares de las gradas del Altar Mayor, etc.
   - En Triana compró a Juan Antonio de Sosa, 4.000 ladrillos raspados en 820 reales.
   - El 3 de agosto de 1777, compró a Diego de Cotilla y Julián Suárez, 18.000 ladrillos y otros materiales en 2.160 reales.
   - En la Villa de Cantillana, compró a Juan Díaz 30.000 ladrillos en 1.650 reales.
   - A Plácido Novoa, 3 millares de canal y redoblón, 60 maestras y 6 salones de barro (piezas de techumbre).
   - A Benito Correa, canal, a Alonso Puente, clavos, a Juan José Benítez, esportones terreros y a Andrés Valero, pieza de latón.
   - Al maestro herrero Lorenzo Gutiérrez, cuatro cinchas de hierro que se pusieron en dos columnas de las esquinas de la pared nueva. Asimismo, varios trabajos de herrería y una cerradura y una llave para una puerta.
   - Creo que basta con lo expuesto, aunque hay muchas más compras e intervenciones que demuestran sobradamente, la actividad y la eficacia desarrollada por este sacerdote.
   - Don Francisco Javier, rindió cuenta definitiva el 28 de marzo de 1780, dando como resultado un cargo de 152.759 reales de vellón, y data de 159.402 r/v. y 14 1/2 mrs., con un alcance a favor del director de 6.643 y 14 1/2 mrs.
   - Todo lo referido fue declarado por don Francisco Javier, ante el notario apostólico don Miguel Francisco González de Mora.
   
   He modernizado la ortografía, para facilitar su lectura.
   Incluyo dos fotocopias:
   1ª Portada del informe que dice así:
       Jesús María y José.- Cuenta dada por don Francisco Javier Curado Caro, Presbítero, de la obra hecha en la iglesia de la Villa de Burguillos, que firma el citado notario.
   2ª Primera hoja del informe.
Pág. 115 de "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia"