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lunes, 27 de abril de 2026

Callejero de Burguillos: La Calle Holanda

     Mostramos en Historia de Burguillos, una pequeña reseña e imágenes de la calle Holanda, en Burguillos, aprovechando que hoy, 27 de abril, es el Día del Rey, la Fiesta Nacional de Holanda (Países Bajos), en conmemoración de la fecha de nacimiento del rey Guillermo.


     La calle (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos) está dedicada al Reino de los Países Bajos (Holanda), país centro-europeo perteneciente a la Unión Europea y cuya capital es la ciudad de Amsterdam, no obstante, la sede del gobierno, del parlamento, de la monarquía y de los órganos judiciales se encuentra en La Haya.     
     La gran mayoría de la superficie de los Países Bajos —como país constitutivo del Reino— está localizado en Europa, con la excepción del Caribe Neerlandés: tres municipios especiales (Bonaire, Saba y San Eustaquio) se sitúan en el Caribe. Aruba, Curazao y San Martín también se encuentran en el Caribe.
     La historia de los Países Bajos comienza como la de un pueblo marinero que prosperó en una llanura en el mar del Norte, en el noroeste de Europa. Cuando llegaron los romanos, y con ellos la historia escrita en el 59 a. C., la región estaba escasamente poblada por diversos grupos tribales en la periferia del imperio. Más de cuatro siglos de dominación romana dejaron efectos demográficos muy profundos, resultando finalmente en la creación de tres pueblos germánicos mayoritarios en el área: los frisones, los sajones neerlandeses, y los francos. Algunos misioneros hiberno-escoceses y anglosajones intentaron propagar el cristianismo en los Países Bajos en el siglo VIII. Los descendientes de los francos salios llegaron a dominar la zona con el paso del tiempo y, de este modo surgió el neerlandés.
     El dominio carolingio, el abandono del Sacro Imperio Romano y la depredación vikinga siguieron; por lo que los nobles locales dejaron a los ducados y condados altamente independientes. Durante varios siglos, las áreas de Brabante, Holanda, Zelanda, Friesland y Gelre lucharon intermitentemente entre ellas, pero al mismo tiempo, el comercio continuó y creció; las tierras fueron reclamadas y las ciudades prosperaron. Forzados por la naturaleza para trabajar juntos, con el paso de los siglos construyeron y mantuvieron una red de pólders y diques que mantuvieron lejos las inundaciones y el mar en el proceso de transformación de su paisaje.
     En 1433, el Duque de Borgoña había asumido el control sobre la mayoría de los territorios neerlandeses en lo que se conoce como Países Bajos Borgoñones. Bajo su reinado, comenzó la unificación de los Países Bajos y se experimentó un auge cultural sin precedentes. Sin embargo, bajo el control de Carlos V y Felipe II, el territorio se convirtió en una parte del Imperio de España. La reforma protestante hizo del calvinismo la religión dominante en el norte. El contraataque español fue dirigido por el Duque de Alba y por Alejandro Farnesio. En 1566, Guillermo de Orange, un calvinista, inició la guerra de los Ochenta Años para luchar contra la monarquía católica española. La revuelta neerlandesa fue un enfrentamiento épico contra los españoles; finalmente la venció el norte con la Paz de Westfalia en 1648, pero España mantuvo el control en el sur.
     Así nació la República Neerlandesa, una nación de hablantes neerlandeses con una mayoría protestante, muchos católicos, y miles de judíos y una por aquel tiempo extraña política de tolerancia. Los Países Bajos se beneficiaron del declive de Amberes y la llegada masiva de los refugiados protestantes.
     Durante la Revuelta el comercio floreció y las Provincias Unidas prosperaron. Ámsterdam se convirtió en el mayor centro de comercio del norte de Europa. En el Siglo de oro neerlandés, que tuvo su cenit alrededor de 1667, hubo un notable florecimiento en el comercio, la industria (especialmente la marinera) y las artes (especialmente la pintura y las ciencias). Usando su poder naval y su extensa flota comercial, la provincia de Holanda creó un Imperio neerlandés universal, una potencia marítima con un alcance comercial, imperial y colonial que se extendió hasta Asia, África, y América. El comercio de esclavos era especialmente rentable.
     A mediados del siglo XIX comenzó su declive debido a varios factores económicos. La población era pequeña –menos de dos millones de habitantes–. El sistema político del país era dominado por regentes ricos y (algunas veces) por estatúderes extraídos de la Casa de Orange. Finalmente, Ámsterdam perdió su liderazgo como ciudad más importante del norte de Europa frente a Londres. En 1784 una guerra contra Gran Bretaña terminó desastrosamente para la nación. Hubo un creciente descontento y un conflicto entre los orangistas y los patriotas inspirado en la Revolución francesa, y luego un conflicto contra la propia Francia. Una República de Batavia profrancesa se estableció, y con la consolidación del poder francés bajo el mandato de Napoleón, los Países Bajos se convirtieron gradualmente en un estado satélite de Francia, que culminó en el Reino de Holanda, para pasar a ser simplemente una provincia imperial.
     Tras la batalla de Leipzig y el posterior colapso del Imperio francés en 1813, los Países Bajos fueron restaurados como un "principado soberano", proporcionando la Casa de Orange un monarca. La Conferencia de Viena en 1815 confirmó esta autoridad mediante la creación del Reino Unido de los Países Bajos. El rey Guillermo I también obtuvo dominio sobre Bélgica. Pero el abismo cultural entre el norte y el sur del país era demasiado grande. Bélgica se rebeló en 1830, y las potencias europeas reconocieron su independencia. Después de un período conservador al principio, surgieron fuertes sentimientos liberales, convirtiendo al país en una democracia parlamentaria mediante la Constitución neerlandesa de 1848, con un monarca constitucional. La industrialización y la urbanización hicieron de los Países Bajos una nación próspera, con un gran imperio.
     Los Países Bajos fueron neutrales durante la Primera Guerra Mundial, y los años 1920 y los 1930 fueron años tranquilos. El 10 de mayo de 1940 la Alemania nazi invadió el país, y tras destruir Róterdam, la ocuparon. Alrededor de 100 000 judíos neerlandeses fueron asesinados en el Holocausto y otros grupos étnicos sufrieron también grandes pérdidas demográficas. El 5 de mayo de 1945, la guerra terminó tras la liberación, en su mayor parte, por las fuerzas canadienses. Los años de la posguerra fueron época de penurias debido a los desastres naturales y la emigración masiva, que fue seguida por una reconstrucción con programas de obras públicas a gran escala (especialmente el Plan Delta), la recuperación económica, la integración europea, y la introducción gradual de un estado de bienestar. También hubo un conflicto con Indonesia, que terminó con la retirada neerlandesa por completo de sus antiguas colonias en 1961. Además Surinam declaró su independencia en 1975. Mucha gente de Indonesia y Surinam, y más adelante de otras naciones, se trasladó a los Países Bajos, lo que dio lugar a la transformación del país en una sociedad multicultural.
     La segunda mitad del siglo XX fue marcada por una paz y prosperidad relativas. En el siglo XXI, los Países Bajos se han convertido en un país moderno y dinámico con una economía exitosa (la 16.º más grande en 2010) y orientada hacia el mercado internacional, y con una alta calidad de vida.


     La calle Holanda está situada en el polígono industrial "Cuarto de la Huerta". Va de la calle Francia, a la calle Suecia, siendo el inicio de la calle Austria, y Suecia, teniendo una longitud de 200 metros aproximadamente. Lamentablemente es una de las calles que apenas pasó del papel a la realidad, porque sólo hay indicios de lo que será su trazado, ya que se encuentra al inicio de su ejecución.
   La calle Holanda es, históricamente, una vía moderna, puesto que fue creada con el boom inmobiliario que se produjo en nuestro pueblo a comienzos del siglo XXI y junto al hecho de ser íntegramente industrial, hace que tenga tan sencillo comentario.
     Lamentablemente en la fecha de publicarse esta entrada, esta calle no está rotulada, de ahí que desde estas líneas pido que se subsane cuanto antes.

lunes, 14 de julio de 2025

Callejero de Burguillos: La calle Francia

     Mostramos en Historia de Burguillos, una pequeña reseña e imágenes de la calle Francia, en Burguillos, aprovechando que hoy, 14 de julio es la Fiesta Nacional de Francia.



     La calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. En  cambio, en  los  sectores  de periferia donde predomina la edificación  abierta,  constituida  por  bloques  exentos,  la  calle,  como  ámbito  lineal de relación, se pierde, y  el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos. En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo al Ayuntamiento, que se consideraba, incorrectamente el centro geográfico de Burguillos, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. 
     Está dedicada a la República de Francia, país de Europa occidental perteneciente a la Unión Europea y cuya capital es la ciudad de París.
     Francia está dividida en 18 regiones administrativas, 13 de las cuales están en la Francia metropolitana y 5 en la Francia de ultramar, abarcando una superficie combinada de 643 801 km2 y más de 68 millones de personas.



     Habitado desde el Paleolítico, el territorio de la Francia metropolitana fue colonizado por tribus celtas conocidas como galos durante la Edad de Hierro. Roma se anexionó la zona en el año 51 a. C., lo que dio lugar a una cultura galorromana diferenciada que sentó las bases de la lengua francesa. Los francos germánicos formaron el Reino de Francia, que se convirtió en el corazón del Imperio carolingio. El Tratado de Verdún de 843 dividió el imperio, y Francia Occidental se convirtió en el Reino de Francia en 987. En la Alta Edad Media, Francia era un reino feudal poderoso pero muy descentralizado. Felipe II reforzó con éxito el poder real y derrotó a sus rivales para duplicar el tamaño de las tierras de la corona; al final de su reinado, Francia se había convertido en el Estado más poderoso de Europa. Desde mediados del siglo XIV hasta mediados del siglo XV, Francia se vio inmersa en una serie de conflictos dinásticos con Inglaterra, conocidos colectivamente como la guerra de los Cien Años, y como resultado surgió una identidad francesa distinta. El Renacimiento francés fue testigo del florecimiento del arte y la cultura, del conflicto con la Casa de Habsburgo y del establecimiento de un imperio colonial global, que en el siglo XX se convertiría en el segundo más grande del mundo.​ La segunda mitad del siglo XVI estuvo dominada por guerras civiles religiosas entre católicos y hugonotes que debilitaron gravemente al país. Francia volvió a ser la potencia dominante de Europa en el siglo XVII, bajo el mando de Luis XIV, tras la guerra de los Treinta Años.​ Las políticas económicas inadecuadas, los impuestos no equitativos y las frecuentes guerras (especialmente la derrota en la guerra de los Siete Años y la costosa participación en la guerra de la Independencia de Estados Unidos), dejaron al reino en una situación económica precaria a finales del siglo XVIII. Esto precipitó la Revolución francesa de 1789, que derrocó el Antiguo Régimen y produjo la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que expresa los ideales de la nación hasta el día de hoy.
     Francia alcanzó su apogeo político y militar a principios del siglo XIX con Napoleón Bonaparte, subyugando gran parte de la Europa continental y estableciendo el Primer Imperio francés. La Revolución francesa y las guerras napoleónicas marcaron el curso de la historia europea y mundial. El colapso del imperio inició un periodo de relativa decadencia, en el que Francia soportó una tumultuosa sucesión de gobiernos hasta la fundación de la Tercera República francesa durante la guerra franco-prusiana de 1870. En las décadas siguientes se produjo un periodo de optimismo, florecimiento cultural y científico, así como de prosperidad económica, conocido como la Belle Époque. Francia fue uno de los principales participantes en la Primera Guerra Mundial, de la que salió victoriosa con un gran coste humano y económico. Estuvo entre las potencias aliadas de la Segunda Guerra Mundial, pero pronto fue ocupada por el Eje en 1940. Tras la liberación en 1944, se instauró la efímera Cuarta República, que posteriormente se disolvió en el transcurso de la guerra de Argelia. La actual Quinta República fue creada en 1958 por Charles de Gaulle. Argelia y la mayoría de las colonias francesas se independizaron en la década de 1960, y la mayoría de ellas mantienen estrechos vínculos económicos y militares con Francia.
     Francia conserva su condición secular de centro mundial de arte, ciencia y filosofía. Alberga el quinto mayor número de sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, así como su sede, y es el principal destino turístico del mundo, recibiendo 100 millones de visitantes extranjeros en 2024.​ Francia es un país desarrollado con la séptima economía del mundo por PIB nominal y la novena por PPA; en términos de riqueza agregada de los hogares, ocupa el cuarto lugar en el mundo.​ Francia obtiene buenos resultados en las clasificaciones internacionales de educación, sanidad, esperanza de vida y desarrollo humano.​ Sigue siendo una gran potencia en los asuntos mundiales,​ ya que es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y es un Estado oficial poseedor de armas nucleares. Francia es uno de los miembros fundadores y principales de la Unión Europea y la eurozona, así como un miembro clave del G7, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Francofonía (OIF).


     La calle Francia está situada en el polígono industrial "Cuarto de la Huerta". Va de una calle sin denominar a la calle Polonia, teniendo una longitud de 250 metros aproximadamente, siendo bidireccional desde el punto de vista del tráfico rodado, contando con plazas de aparcamiento en cordón, asfaltada y alumbrada por farolas funcionales en la parte central de la misma. Lamentablemente pocas empresas están establecidas en dicha calle ya que el resto es un inmenso solar completamente abandonado, formando parte de un polígono industrial, que se encuentra a medio ejecutar.
     La calle Francia es, históricamente, una vía moderna, puesto que fue creada con el boom inmobiliario que se produjo en nuestro pueblo a comienzos del siglo XXI y junto al hecho de ser íntegramente industrial, hace que tenga tan sencillo comentario.