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lunes, 24 de agosto de 2026

Actualidad-Bibliografía: Los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la Historia

     Mostramos en Historia de Burguillos los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la historia, aprovechando la actualidad de nuestra parroquia, para así tener un mejor conocimiento de todo lo que acontece, y para eso aprovechamos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y cuyo enlace es el siguiente: 


     En ese capítulo "Enterramientos", se hace un recorrido por todos es enclaves que aquí pasamos a enumerar y mostrar para un mejor conocimiento de todos:
    1º.- (hacia 1400-1783). Desde la fundación y creación de nuestro pueblo y con ello de la Iglesia parroquial, allá por el año 1400 aproximadamente, en la que ésta ocuparía la casi totalidad de la nave principal de la Iglesia, hasta el año 1783, en la que se le añade la nave lateral, la Nave de la Epístola, o como la conocemos en Burguillos, como la Nave de la Virgen, es el lugar donde tienen lugar los enterramientos de los burguilleros de ese periodo.



     2º.- (1783-1801). Una vez construida la Nave de la Virgen, ésta también pasa a ser el lugar de enterramiento de los burguilleros, por lo que hemos de suponer que por el escaso espacio temporal (18 años) no ha de estar muy colmatada.


     3º.- (1801-1847). Por una Real Cédula de Carlos III, de 1787, para crear cementerios fuera de las iglesias, que en Burguillos se empezó a utilizar como tal el espacio que se encuentra tras la iglesia (espacio ocupado actualmente por el depósito del agua, con lo que lamentablemente se ha perdido casi por completo cualquier posibilidad de estudio de dicho enclave), y comenzó a cumplirse con María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de 1801. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.


     4º.- (1847-1967). Al colmatarse el espacio anterior, se plantea uno nuevo en la zona que baja desde el "cementerio" anterior hasta enclave marcado por el inicio de la calle Cervantes, esquina a calle La Fuente, donde se construyó el cementerio parroquial, en el cual, el primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.


     5º.- (1967-...). Finalmente tenemos el enclave actual, Cementerio Municipal, que desde el 9 de noviembre de 2011, se rotulaba como "Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada", tras la aprobación en el pleno municipal del 24 de octubre de 2011. El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, al final del Paseo del Paseo del Resucitado (en el camino del Coto), y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.


   Sería de desear, que el cementerio actual fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.

lunes, 2 de noviembre de 2020

El Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada.

   Mostramos en Historia de Burguillos el Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada de nuestro pueblo, aprovechando que hoy, 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].



   Y que mejor día que hoy, para analizar el Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada.




   El Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, en el camino del Coto, y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña, como señala Francisco Rodríguez Hemández, en su libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla), una aproximación a su historia", en su capítulo "Enterramientos" (páginas 37 a 40), en el que se detalla las distintas ubicaciones de los cementerios de nuestro pueblo, y que ya publicamos en su día en otra entrada, cuyo enlace es el siguiente: http://historiadeburguillos.blogspot.com/2017/10/bibliografia-capitulo-viii.html.





   Es un edificio sumamente sencillo, sin apenas concesión alguna a la ornamentación de ningún tipo, con unas dependencias para los servicios auxiliares del propio edificio y nichos en todo su perímetro. A principios de los años '90 del pasado siglo XX se hace una remodelación y ampliación del edificio de manos del arquitecto municipal Gregorio Velázquez, en el mandato de dº José Cuesta Godoy. De esta época datan los retablos cerámicos dedicados a Nuestra Señora del Rosario y a San Cristóbal que se encuentran coronando el pasillo central de la ampliación del Cementerio Municipal, flanqueando a una austera Cruz de forja, fechados y firmados "P. Pin 94" por lo que hay que datarlo evidentemente en 1994, y en cuanto a su autor he de decir que desconozco a este artesano de quien nadie me ha podido facilitar dato alguno de quien pudiera ser este José Pin. o bien, que utilizara un juego de palabras para usar su nombre a modo de diminutivo (Pepín).
   Sin entrar en describirlos, si tengo que señalar que como se ve a simple vista, la calidad de ambas piezas es muy pobre tanto en su diseño como en su cocción y en el resultado final, no siendo merecedoras ni de la ubicación que tiene en el lugar en el que tarde o temprano reposan todos los burguilleros, ni de que sean los únicos retablos cerámicos costeados por el erario público, ni por supuesto, de las imágenes a que se dedican, que sin duda merecen una representación muchísimo más digna y artística. Desde estas líneas animo a nuestras autoridades municipales a colocar unos nuevos azulejos de más categoría, que realcen el conjunto del Cementerio Municial, para que estas piezas dejen de ser la "cenicienta" al menos en los azulejos que representan a Ntra. Sra. del Rosario.



   Una fecha histórica para el devenir del Cementerio burguillero, fue la "visita" que realizó la Santísima Virgen del Rosario el 2 de noviembre de 2008, en uno de los actos más emotivos del calendario de actividades con motivo de la coronación canónica de la Virgen del Rosario. 
  La siguiente fecha histórica tuvo lugar el 10 de noviembre de 2010 cuando se descubrió un retablo cerámico que recordaba la visita de la Virgen en 2008.
   Y finalmente, el 9 de noviembre de 2011, se rotulaba el Cementerio burguillos como "Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada", tras la aprobación en el pleno municipal del 24 de octubre de 2011.
   Y finalmente hay que destacar que tras la aprobación, el pasado 27 de enero de 2020, de las nuevas Reglas de la Hermandad de la Virgen del Rosario, la Santísima Virgen del Rosario acudirá cada 2 de noviembre (siempre que este día coincida con el domingo), al Cementerio Municipal.

lunes, 9 de octubre de 2017

Bibliografía: Capítulo VIII "Enterramientos" del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 37 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Enterramientos
    En la antigüedad, los enterramiento no estaban sujetos a ninguna disposición de ley, y cada familia efectuaba la inhumación de sus muertos, en lugares libremente elegidos por ellos mismos.
   Con el tiempo, los nobles y los eclesiásticos, se enterraban en monasterios, abadías, parroquias, capillas y conventos. Este hábito acabó extendiéndose hasta alcanzar también al pueblo llano, que encontró acomodo en el interior de los templos, al quedar los enterramientos, bajo la jurisdicción exclusiva de la iglesia.
   Para ello, se habilitaron dentro de los mismo, bóvedas subterráneas construidas en el subsuelo; también existieron cámaras laterales, adosadas a sus muros, que se utilizaron para estos fines.
   Esta práctica se extendió a lo largo de varios siglos, y era tal, la abundancia de restos dentro de los templos, que no resultaba raro, tener a la vista huesos humanos.
Pág. 38 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Como demostración de esta verdad, vean lo que se dice en el punto 24, del acta que se redactó, con motivo de la visita pastoral, que realizó a la Villa de Burguillos (Sevilla), el arzobispo hispalense don Jaime de Palafox y Cardona, el día 26 de marzo de 1693, y de la que me ocupo con más extensión en otro capítulo.
   Item. Que se entierre una calavera natural q. ay dentro del Bautisterio y las demás q. hubiere por la iglesia.
   Pero por razones de higiene y salubridad, con los nuevos aires del liberalismo, se aceleró un cambio radical en las costumbres, que trajo como consecuencia, la Real Cédula, que Carlos III dictó el 3 de abril de 1787, "en que por punto general, se manda restablecer el uso de cementerios ventilados, para sepultar cadáveres de fieles, con lo cual, quedaba decretado el cierre de antiguos cementerios y sacramentales, y prohibir la inhumación en ellas". Y así se estableció, de forma inapelable, la construcción de cementerios, fuera de las iglesias.
   En uno de los apartados, de la citada Real Cédula, se insiste:
   Se construirán fuera de las poblaciones, y en sitios ventilados. Y en otro que la construcción de los cementerios, correrá a cargo de los caudales de la iglesia, si los hubiere.
Pág. 39 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   No se piense, ni mucho menos, que esta disposición real, fue inmediatamente obedecida y puesta en práctica la ejecución de su mandato en todos sus puntos; antes al contrario, se produjeron fuertes enfrentamientos entre ambas potestades (la civil y la eclesiástica), que se mantuvieron a lo largo de muchos años, por una cuestión de competencia y control de los nuevos cementerios, que no dejaron de generar continuos roces.
   Además, la pretensión real de hacer recaer los gastos en la iglesia católica, basada la intención en los saneados ingresos, que para la institución generaban los servicios, hizo aún más difícil establecer acuerdos.
   En Burguillos, durante siglos, se mantuvieron las inhumaciones en el interior de la iglesia, hasta el mes de marzo de 1801, en que fue habilitado como camposanto, el espacio exterior existente, en la parte inmediatamente posterior de la misma; dando con ello, aunque de una manera tardía, cumplimiento a lo ordenado en la disposición real.
   La primera persona en ser inhumada, fue María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de dicho año. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.
   Uno nuevo se construyó cerca del anterior; al final y a la derecha del callejón que llaman de Ignacia; y que actualmente ocupan casas de una urbanización.
   El primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.
Pág. 40 de "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, en el camino del Coto, y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.
   Sería de desear, que el cementerio acutal fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.