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lunes, 7 de septiembre de 2026

Actualidad: ¿Una posible Cripta de la Hermandad de la Virgen del Rosario bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, en la Iglesia de nuestro pueblo?

     Lanzamos desde Historia de Burguillos, la hipótesis del descubrimiento de una posible Cripta de la Hermandad de la Virgen del Rosario bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, en el muro del Evangelio de la Iglesia de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo, a raíz de las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, y en concreto en esa posible cripta que mencionó el párroco que según manifestó el pasado 12 de julio, existe bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental, por lo que según los artículos aquí mostrados, es más que probable que en dicha cripta, si es que existe, sean una amplia mayoría los restos de hermanos y devotos de la Hermandad de la Virgen del Rosario, los que allí se encuentran, según ha quedado más que evidente con los artículos aquí reseñados, y que por otra parte no son producto de una investigación actual, sino que han sido publicado en distintos medios, desde hace ya bastante tiempo, por lo que son de público conocimiento, y que vuelvo a reseñar, en orden cronológico de su publicación:











     Esperemos que los datos que nos revelen los trabajos arqueológicos, den luz a esta hipótesis, y que en todo caso, nos aporten nuevos datos para seguir conociendo nuestra parroquia y la Hermandad de la Virgen del Rosario.




lunes, 31 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "El Enterramiento de los Hermanos en la Hermandad de la Virgen del Rosario, a lo largo de los años", de Joaquín Velázquez Gallego en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 29, de 2025, pág. 51 y 53

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Joaquín Velázquez Gallego en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2025 que hace el nº 29, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "El Enterramiento de los Hermanos en la Hermandad de la Virgen del Rosario, a lo largo de los años" (páginas 51 y 53), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:



     En este año 2025 la Santísima Virgen del Rosario volverá a visitar el Cementerio Municipal, esta vez ya bajo el nombre de “Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada” (rotulación que tuvo lugar el 9 de noviembre de 2011), tal y como ocurrió el 2 de noviembre de 2008 en uno de los actos preparatorios para la Coronación Canónica del 16 de mayo de 2009, y tras la aprobación de las reglas vigentes, en las que cuando el 2 de noviembre, Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, coincida en domingo, por lo que en menos de un mes volveremos a vivir otro día histórico en nuestra corporación.
     Que la Santísima Virgen visite el Cementerio de Burguillos no fue ni un capricho ni un “jugar a los pasitos” de la Junta que dirigía los designios de la Hermandad en las fechas históricas de la Coronación Canónica de nuestra amantísima titular. Aquella decisión, refrendada primero por la aclamación de los hermanos en el Cabildo General Extraordinario correspondiente, y posteriormente sancionado por la autoridad eclesiástica, tenía y tiene una base histórica irrefutable.
     Hoy podemos decir con orgullo que nuestra corporación se remonta, a la espera de que se descubra nueva documentación, al año 1547, y ya en el siglo XVII se encontraba plenamente consolidada la devoción que despertaba entre los burguilleros de entonces como se comprueba en las mandas pías y legados contenidas en los testamentos, como eran los encargos de misas ante el Retablo de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad, como ya demostrara Salvador Hernández en el capítulo dedicado a la historia de nuestra corporación en los siglos XVI, XVII y XVIII del Boletín Extraordinario “Patrona de Burguillos” con motivo de la Coronación Canónica, del año 2009.
     Es fundamental recordar en este punto, que la Hermandad de la Virgen, que en esas fechas tenía su retablo en el muro del evangelio de la Iglesia (donde actualmente se encuentra el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio), trasladándose a su ubicación actual en la cabecera de la nave de la epístola, en la Capilla Sacramental, en 1783, muy cerquita (de hecho pared con pared) del Cementerio parroquial que se habilitó en 1801, a la espalda de la iglesia, en la ubicación actual del depósito de aguas municipal, y que posteriormente ya en 1847 se ubicó uno de nueva construcción unos metros más alejado en la actual calle La Fuente, esquina a calle Cervantes. 
     Un interesante testimonio documental que resulta muy ilustrativo sobre el funcionamiento interno de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario en el plano económico, y sobre todo en el tema que nos ocupa en este artículo, lo constituye el testamento de Juan Martín Moya, Mayordomo de la Hermandad, otorgado en Burguillos el 28 de junio de 1702 (ARHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, A.H.P.S., sección Protocolos Notariales, legajo 3255 PB 1696-1716), en el que se estipulaba que se “vea el libro de entierros y por él se reconozca la persona que es hermano de esta cofradía”. La razón de esta precaución estribaba en que en aquellos siglos las hermandades costeaban el entierro de sus miembros, anotando los gastos del sepelio, misas, cera, etc., no sólo en el libro de cuentas de la hermandad, sino en el de entierros de la Parroquia, consignándose en las partidas de defunción quién corrió con los gastos de los sufragios por el difunto y la condición de éste como miembro de la hermandad. De ahí esta prevención para evitar fraudes y por ende gastos innecesarios, aunque como apunta Juan Martín, podía costearse el entierro a pobres de solemnidad, pero en contrapartida tendría que hacerse cargo el propio mayordomo del gasto de los funerales de aquellas personas “que no fueren hermanos y se hubieran enterrado con el paño de dicha cofradía”, dato que revela la devoción despertada por Nuestra Señora del Rosario y manifestada en la práctica de cubrir el féretro con el paño fúnebre de la Hermandad, tal como se sigue haciendo desde hace ya bastantes años. Precisamente un vecino del pueblo, Agustín Recio, debía a la hermandad 22 reales “del paño y cera”, seguramente utilizado para el entierro de algún familiar suyo. 
     El aldabonazo final a esta relación es un documento del que ya dimos cumplida referencia en el boletín “Patrona de Burguillos”, del año 1999, en su página 27, bajo el titular “Un documento histórico: Las Reglas de nuestra Hermandad de 1802”, en el que se trataba de los “Nuevos establecimientos  que se han de cumplir por esta Hermandad”, y cuyos puntos relacionados con el enterramiento de los Hermanos se incluyeron los siguientes puntos:
     “…atendiéndose por Nuestro Reverendo Señor Presidente, Oficiales y demás hermanos de esta Hermandad a que acaso podrá haber sido motivo para no incorporarse en ella muchos fieles el no pagar de algún sufragio, que no en la vida ni en la muerte; se acordó de conformidad que para el sufragio del alma de cada uno de los hermanos que fallezcan (y constara de la lista, que al final de este libro se ha de poner de los que se han recibido y se reciben por hermanos), se mande decir por esta Hermandad una misa cantada, su limosna de diez reales y que se de media libra de cera para alumbrar el cuerpo del difunto cuyo gasto ha de ser de cargo de la misma.
     Que todos los hermanos han de ser obligados a concurrir al entierro del que fallezca, y faltando ha de pagar por cada vez una cuenta de cera o su valor, al menos, que no sea por ausencia, enfermedad y otra legítima causa, que deberá ser testigo nuestro hermano fiscal que es o fuese.
     Que por el hermano Mayordomo, Alcalde, Diputado o Escribano, sucesivamente se de orden al muñidor en tiempo y hora competentes para que se avise a dicho fin.
     Con la documentación reseñada en este artículo está más que justificada tanto la inclusión en las reglas vigentes, la visita de la Santísima Virgen al Cementerio cada 2 de noviembre (siempre que éste coincida con el domingo), como el acompañamiento a los hermanos difuntos con el paño mortuorio y la misa dedicada a todos los Fieles Difuntos de la Corporación.
Joaquín Velázquez Gallego

lunes, 17 de agosto de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Un documento histórico: Las Reglas de Nuestra Hermandad de 1802", de Joaquín Velázquez Gallego en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 5, de 1999, pág. 27

      Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Joaquín Velázquez Gallego en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 1999 que hace el nº 5, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, y ante la aparición de restos óseos de Burguilleros, muchos de ellos hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario y devotos de la Virgen, enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Un documento histórico: Las Reglas de Nuestra Hermandad de 1802" (página 27), que seguro es de utilidad para conocer mucho mejor nuestra Parroquia, y que paso a transcribir íntegramente:


     De entre los escritos históricos que la Hdad. de Ntra. Sra. del Rosario custodia en su archivo, y que periódicamente saca a la luz en el artículo denominado "sabías que...", tratando de dar a conocer aspectos históricos de nuestra hermandad que tiene más de 300 años de vida, hemos encontrado el documento que se transcribe literalmente y que trata sobre los "Nuevos establecimientos que se han de cumplir por esta Hermandad", es decir, las reglas que se aprobaron en un cabildo para encauzar la vida de la Hermandad en los comienzos del siglo XIX, redactándose de la siguiente manera:
     " ...atendiéndose por Nuestro Reverendo Señor Presidente, Oficiales y demás hermanos de esta Hermandad a que acaso podrá haber sido motivo para no incorporarse en ella muchos fieles el no pagar de algún sufragio, ya que no en la vida ni en la muerte; se acordó de conformidad que para el sufragio del alma de cada uno de los hermanos que fallezcan (y constara de la lista, que al final de este libro se ha de poner de los que se han recibido y se reciban por hermanos), se mande decir por esta Hermandad una misa cantada, su limosna de diez reales y que se de media libra de cera para alumbrar al cuerpo del difunto cuyo gasto hade ser de cargo de la misma.
     Que todos los hermanos han de ser obligados a concurrir al entierro del que fallezca, y faltando ha de pagar por cada vez una cuenta de cera o su valor, al menos, que no sea por ausencia, enfermedad u otra legítima causa, que deberá ser testigo nuestro hermano fiscal que es o fuese.
     Que por el hermano Mayordomo, Alcalde, Diputado o Escribano, sucesivamente se de orden al muñidor en tiempo y hora competente para que avise a dicho fin.
     Así mismo serán obligados todos los hermanos que sean y fuesen a pedir una demanda cada mes por su antigüedad, y faltando, por cada día de fiesta que no lo cumpla, contribuirá con la limosna de un real en cuyo cumplimiento cuidará el Mayordomo y demás oficiales.
     Igualmente considerándose tener Nuestra Hermandad algún fondo proporcionado para cumplir la Función de Purificación, Asunción y el Santísimo Rosario, y atendido el mayor culto de Dios y de Nuestra Santísima Madre y Señora Titular, y excitar a los fieles a la mayor compasión y acompañarla en la tierna soledad que quedó por la muerte de su Santísimo hijo y Nuestro Redentor Jesucristo, se acordó de conformidad se haga por esta hermandad y costee perpetuamente en el Viernes Santo de cada año Procesión de Soledad, precedido a ella Sermón de este Misterio, contribuyéndose para él la limosna acostumbrada de cincuenta reales para los dichos párrocos, veintiséis -reales- de cera para los ministros de Iglesia, y la demás, que para los hermanos y dichos fieles pueda la Hermandad sufragar, volviéndola a recoger.
     En el cumplimiento de todo lo que nuevamente queda establecido, pondrá el debido cuidado y esmero el Mayordomo y demás oficiales, que son y fueren y el Señor Cura que es o sea como Presidente de esta Nuestra Hermandad que -- a los Señores Provisor y Visitadores u otros establecimientos para su mayor validación y cumplimiento inviolablemente; con lo que se concluyó este acuerdo y cabildo que firman el Señor Cura Presidente, y demás que saben hacerlo, por si y por los que no, de todo lo cual yo el Secretario certifico...
"
     Como se deduce del documento, los hechos más importantes en la vida de Nuestra Hermandad por entonces, era el enterrar y honrar a los hermanos fallecidos y celebrar tres misas principales a lo largo del año (La Purificación - Candelarias - el 2 de febrero, la Asunción el 15 de Agosto, y el Rosario el 7 de Octubre, que es la única que hoy mantiene nuestra corporación), pedir mensualmente por el pueblo y la gran novedad que constituye el procesionar el Viernes Santo como Virgen Dolorosa, tradición que mantuvo hasta el siglo XX de forma esporádica como se demostró con la fotografía que apareció en el Boletín nº 2 del año 1996, en la sección, denominada "Archivo Gráfico".
Joaquín Velázquez Gallego




lunes, 27 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 14, de 2008, pág. 77

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2008 que hace el nº 14, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "La devoción a Nuestra Señora del Rosario en la primera mitad del siglo XVIII (1700-1750), a través de los legados testamentarios" (página 77), y que paso a transcribir íntegramente:


     En otra ocasión y desde esta misma publicación dimos a conocer el interés de la documentación de los protocolos notariales para el estudio de los orígenes y la evolución del culto a Nuestra Señora del Rosario en nuestra localidad (1). Allí subrayamos el interés de los testamentos como fuente para el estudio de la religiosidad local de la Edad Moderna, al reflejarse en las cláusulas de estas escrituras de última voluntad las mandas pías y legados a la Patrona de Burguillos, que los fieles hacían movidos por la intensa devoción que nuestra localidad siente por su Virgen desde hace siglos.
     Ahora nos vamos a centrar en la franja cronológica de la primera mitad del siglo XVIII, analizando por tanto las escrituras notariales otorgadas en Burguillos entre 1700 y 1750 (2), décadas que vienen marcadas por el auge de la religiosidad del Barroco pleno y época en que la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario se halla plenamente consolidada en su vida corporativa, como lo demuestra la documentación conservada.
     Las escrituras analizadas revelan, al igual que en el siglo XVII, que nuestros antepasados que vivieron en el Setecientos, no olvidaban a nuestra Patrona a la hora de la muerte, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo o la limosna en especie.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, es la más abundante. La modestia económica de Burguillos en esta centuria hace que los testadores estipulen, por lo general, la celebración de una misa por su alma en el altar de nuestra Patrona. Este el caso de Juan Martín Valero (22 de junio de 1701), Juan Martín Maya (28 de junio de 1702), Ana de la Cruz (21 de abril de 1704), Francisca Romero (4 de junio de 1704), Gaspar de los Reyes (quien el 26 de noviembre de 1704 estipula la celebración de una misa cantada a honor de la Inmaculada Concepción, a celebrar en el altar del Rosario), Juana Ruiz (12 de diciembre de 1704), Isabel Mateos (7 de mayo de 1707), María Jiménez (29 de septiembre de 1718), María González Robledo (14 de noviembre de 1724), María de Jesús (27 de abril de 1731), Gregorio Martín (23 de marzo de 1733), Carlos García (sin fecha, pero en el mismo año 1733) y José Moreno (1 de abril de 1748). El doble de misas piden en su testamento Dominga de Valdemoro (26 de agosto de 1711), "por promesas que tengo a Nuestra Señora del Rosario", Lucas Falcón Díaz (2 de agosto de 1719), Juan Martín Frías (17 de diciembre de 1719) y Gregorio Martín (20 de julio de 1748). Y tres misas fija Doña Juana Gómez en su testamento del 12 de marzo de 1715.
     Algunos vecinos mucho más acaudalados pueden mostrarse especialmente pródigos en la demanda de misas ante el altar de Nuestra Señora del Rosario. Seis misas solicitan Juan Guillén (testamento de 10 de enero de 1705, renovado por otro de 21 de diciembre de 1707), Doña Juana Jiménez de Orillana (25 de enero de 1717) y Francisco Mateos (11 de enero de 1740), por ''promesa que tenía hecha". Nueve misas son las que fijan Juan Martín Maya el Menor (6 de junio de 1709) y Bartolomé Camacho (17 de marzo de 1713), quien señala una limosna de 12 reales por cada misa. Y en un alarde de generosidad, Diego Falcón (5 de marzo de 1727) e Ignacia de Cevallos (31 de mayo de 1745) costean la celebración de 15 misas. Por su parte, Lorenza de Ortiz ordena, en su testamento de 16 de diciembre de 1726, que se digan por su alma 25 misas rezadas, a repartir entre los altares de Nuestra Señora del Rosario, Santo Cristo de la Vera Cruz y Santa Ana, dando por cada misa una limosna de 2 reales y cuartillo. El mismo número de sufragios pide Francisca Rodríguez Ceballos el 17 de julio de 1729, a repartir entre los altares del Rosario, Vera Cruz y San Cristóbal, en la Parroquia de Burguillos; Nuestra Señora de la Soledad, en Cantillana; San Antonio, en el convento de San Francisco del Monte de Villaverde; Nuestra Señora de Aguas Santas, en la misma población vecina; y Nuestra Señora del Valle, en el convento de Sancti Spíritus, en nuestro término municipal.
     La segunda fórnula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de María Flores (27 de junio de 1710) y Francisca Romero (16 de junio de 1738), quienes expresan su deseo de ser enterradas en el altar más cercano a la bendita imagen de Nuestra Señora del Rosario.
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas en especie, es menos abundante que las mandas para misas y enterramientos, aunque adopta expresiones curiosas por la naturaleza de la donación. Así en un medio agrícola y ganadero corno Burguillos no tiene de extrañar donaciones corno la de Bartolomé Camacho, quien a falta del becerrillo de un año que quería haber regalado, estipula en su testamento de 17 de marzo de 1713 que se le dé a la Virgen del Rosario una limosna de seis ducados, además del importe de la celebración de una "fiesta" o misa solemne con sermón. Y el 5 de marzo de 1727 Diego Falcón declaraba que "tengo [y] mando a Nuestra Señora del Rosario de esta iglesia un machito de cuatro que tengo, para padres el mejor, que es berrendo". Algunas donaciones se dirigen al ornato de la imagen, como es el caso del velo regalado, en nombre de su mujer, por Francisco Sánchez en su testamento de 2 de agosto de 1700. Y para la adquisición de otro velo destina 55 reales de vellón Doña Juana Jiménez de Orillana en su testamento de 25 de enero de 1717.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el arranque del siglo XVIII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario mantiene la curva ascendente iniciada en la centuria anterior, legándonos todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Las mandas pías testamentarias", en Boletín de la Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Ro­sario, Patrona de Burguillos nº 10 (octubre de 2004), págs. 77 - 81.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3255 PB (1691-1716), 3256 PB (1717-1720) y 3257 PB (1721-1751).

lunes, 20 de julio de 2026

Actualidad - Hemeroteca - Documentación: El artículo "Las mandas pías testamentarias", de Salvador Hernández González en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 10, de 2004, pág. 77, 79 y 81

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Salvador Hernández González en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2004, que hace el nº 10, desde que surgió en el año 1995, (aprovechando que con las recién iniciadas obras de nueva pavimentación de la Iglesia de Burguillos, es más que probable surjan restos óseos de Burguilleros, hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rosario enterrados en la Iglesia, y en concreto en esa posible cripta que mencionaba el párroco y que al parecer, se halla bajo el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio, ubicación que ocupó la Hermandad de la Virgen desde sus orígenes, allá por 1547 -de momento- y hasta 1783 en que pasó a presidir la Capilla Sacramental) dentro de la sección "Historia", se titula "Las mandas pías testamentarias" (páginas 77, 79 y 81), y que paso a transcribir íntegramente:




     Como fuente histórica de reconocida importancia, la documentación de los protocolos notariales brinda al investigador una riquísima información que abarca una amplia gama de aspectos de la historia local, que van desde las actividades económicas a la organización social y administrativa, sin olvidar por supuesto la vida religiosa, reflejada en las menciones tanto a su infraestructura material para el culto - templos, capillas, ermitas, etc. - como en los aspectos institucionales, en los que las cofradías, como corporaciones religiosas, cobran destacado protagonismo.
     Al ser la escrituras notarial un instrumento de la fe pública, la gama de actos jurídicos recogidos, en esta documentación es amplísima: compraventas, poderes judiciales, arrendamientos, traspasos, inventarios de bienes, testamentos, etc., en los que asoman todos los estamentos encargando un determinado número de misas -que variará según sus posibilidades económicas- con las que alcanzar la salvación eterna, cuya seguridad suele afianzarse estipulando la entrega de una serie de limosnas y mandas para los templos, imágenes y cofradías de su devoción. Al mismo tiempo el testador dispone los preparativos de su entierro, señalando el templo en el que desea ser enterrado, el hábito religioso con el que desea ser amortajado -preferentemente el franciscano, dada la popularidad de la Orden de San Francisco-, y el acompañamiento de su cadáver por un cortejo fúnebre en el que junto a la clerecía local podían figurar miembros de la cofradía a la que había pertenecido portando el estandarte de la corporación.
     La sola mención en estas cláusulas testamentarias de nuestros templos, imágenes y cofradías adquiere un interesante valor no sólo como documento histórico al arrojarnos fechas y datos sobre tal o cual advocación, sino también como un índice con el que poder seguir la evolución de la religiosidad popular a través del tiempo, con sus altibajos y vicisitudes: los primeros pasos de nuestras cofradías, su consolidación en la vida local, la construcción de nuestros templos, donativos a nuestras imágenes, etc., arrojándonos de este modo luz sobre la historia de nuestro patrimonio, tanto el existente como el desaparecido, del que en este último caso las citas en la documentación son su único recuerdo.
     En el caso de Burguillos, la devoción a Nuestra Señora del Rosario se encuentra plenamente consolidada en el siglo XVII, como lo demuestra las frecuentes mandas pías y legados contenidas en los testamentos de los vecinos de nuestro pueblo (1).
     Aunque la documentación adolece de algunas lagunas para algunos años de dicha centuria como las décadas comprendidas entre 1660 y 1680, las escrituras que se han conservado demuestran que nuestros antepasados a la hora de la muerte no olvidaban a nuestra Patrona, teniéndola como segura valedora en el tránsito a la Eternidad. Tales dádivas podían adoptar varias fórmulas, como el encargo de misas ante el altar de la Virgen, el enterramiento cerca del mismo altar o la limosna para la Hermandad.
     La primera fórmula, las misas ante el altar de la Virgen del Rosario en sufragio por el alma del testador, muestra especial interés al documentar la presencia en el templo de la imagen de la Patrona de Burguillos. Así, Gregorio Domínguez, estipula en su testamento del 3 de febrero de 1646 "un novenario de misas rezadas en el altar de Nuestra Señora del Rosario con su doble responso como es costumbre". Y el 12 de septiembre del mismo año Inés Rodríguez ordena en su declaración de última voluntad la celebración de dos misas rezadas "en el altar de la Virgen del Rosario de la dicha iglesia por mi ánima". Cuatro misas manda Alonso Martínez el 3 de agosto de 1649. Una misa solicitan Juana Pérez el 14 de octubre de 1652 y Francisco Martín Oliveros el 27 de enero de 1654. Más generosa, Laureana de la Cruz fija el 8 de octubre de 1654 la celebración de diez misas rezadas. Al año siguiente de 1655, Esteban Hernández pide cuatro misas en su testamento del 26 de abril. Y al final del siglo, el 9 de abril de 1699, Cristóbal de Aguilar demanda tres misas.
     La segunda fórmula consiste en estipular el enterramiento del finado cerca del altar de la Virgen. Este es el caso de Francisco Hernández Santa María, quien el 10 de marzo de 1652 expresa que "mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Cristóbal de esta villa en una sepultura que tengo por bajo del escaño que está junto al altar de la Virgen del Rosario". 
     En cuanto a la tercera modalidad, la de las limosnas para la Hermandad, es igualmente frecuente y cuenta con el interés de que en ocasiones el donante revela su condición de hermano de la cofradía, con lo que podemos aproximarnos al conocimiento de la misma en esta época no sólo a través de la nómina de los hermanos que la componían -como es el caso de Alonso Martínez, que así lo declaraba el 3 de enero de 1655- sino también contemplando los medios económicos para su mantenimiento. Esto último se advierte especialmente cuando el testador lega bienes, tanto en metálico como en especie, o bien se halla implicado en relaciones de arrendamiento o compraventa de productos agrícolas propiedad de la Hermandad, lo que no tiene nada de extraño en un medio rural como el nuestro, donde tanto la Iglesia como las instituciones a ella vinculadas se mantenían de un patrimonio tanto urbano -especialmente casas sobre las que gravaban rentas y tributos- como rústico, de cuya producción se mantenían. Para nuestro caso, tenemos noticia de como Antonio Martín Mancha, en su testamento fechado el 27 de diciembre de 1655, declaraba que tenía en su poder "nueve fanegas de trigo de la cofradía de la Madre de Dios del Rosario, porque. aunque se cogiere once fanegas, las dos de ella se sembraron, y de las nueve dichas se pagó una de renta a Alonso Gutiérrez, con que tengo en mi poder ocho fanegas de trigo". En otra de las cláusulas añade que otro vecino de Burguillos, Damián Ramírez, "mandó a la dicha cofradía de la Virgen del Rosario mucha fanega de trigo, el cual no ha dado", por lo que pedía que se le cobrare dicha deuda. Seguidamente continúa declarando que las dos fanegas que él habían sembrado estaban junto a otras cuarenta de su propiedad, estipulando que cuando se recogiese la cosecha se le diese "a la dicha cofradía libres lo que tocare, sin costarle cosa alguna, porque así es mi voluntad". En cuanto al trigo propiedad de la Hermandad, declara que lo vendió al precio de catorce reales la fanega, "porque es menester para comprar cera para la dicha cofradía". Finalmente, manda siete reales y medio a la Hermandad en concepto de limosna para una misa a la hora de su muerte.
     Otros fieles aportan limosnas en metálico, como Esteban Hernández el 26 de abril de 1655, que legaba seis reales "a las cofradías de esta dicha villa que se sirvan en la iglesia parroquial de ella, que son cuatro", a saber, la Hermandad Sacramental, la de Ánimas, Nuestra Señora del Rosario y Vera-Cruz. Ya en la recta final del siglo, el 27 de noviembre de 1696 Francisca Domínguez de Fuentes envía cuatro reales a la Hermandad del Rosario, cantidad que desciende a uno en el caso de Francisco de Ortega el 8 de marzo de 1697 y a dos en el de Cristóbal de Aguilar el 9 de abril de 1699.
     En definitiva, a través de este cúmulo de citas documentales hemos podido comprobar como en el siglo XVII la devoción y el culto a Nuestra Señora del Rosario cuentan ya con sólidas raíces, primer episodio de una largo caminar que nos depara -como en su día veremos- muchas noticias interesantes y que nos ha legado todo un tesoro histórico, artístico y espiritual que bajo el común denominador de la devoción a la Reina del Santo Rosario hoy nos enorgullece.
SALVADOR HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

NOTAS:
1. GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Los Castellanos y la muerte: religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo Régimen. Valladolid, 1996.
GÓMEZ NAVARRO, S.: El sentido de la muerte y la religiosidad en el siglo XIX a través de la documentación de protocolos, en Ifigea I (1984).
RIVAS ÁLVAREZ, J.A.: Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1986.
2. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE SEVILLA, sección Protocolos Notariales, legajos 3250 PB y 3255 PB.

lunes, 6 de julio de 2026

Efemérides: La Bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de San Cristóbal, de Burguillos, el 6 de julio de 1954



     Hoy, 6 de julio, es el aniversario de la bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de Burguillos, un 6 de julio de 1954, en la que se renovó su decoración, con yeserías neobarrocas, aprovechando que se había decretado ese año como Año Santo Mariano, así que bueno es rememorarlo en "Historia de Burguillos", a través de uno de los artículos publicados en el Boletín "Patrona de Burguillos" del año 2004, en su página 55, y que pasamos a transcribir íntegramente:



HISTORIA
"La Bendición de la Capilla del Sagrario hace 50 años"
     El día 6 de Julio de 1954 se bendecía solemnemente la Capilla del Sagrario tras una renovación total que le dio el espléndido aspecto que tiene actualmente. Fue bendecida por el entonces Cardenal de Sevilla D. Pedro Segura y Sáenz, hombre de fuerte personalidad y quien impulsó la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache.
     Para llegar a esta bendición se dieron algunas circunstancias que creo necesario destacar; por aquellos años el Culto y Adoración al Santísimo era una práctica habitual: con exposición de la Custodia, Horas Santas, Meditaciones guiadas ante el Sagrario,... y tuvo mucho que ver con la labor que hacían la Asociación "María de los Sagrarios", un movimiento eclesial al que pertenecían un grupo de mujeres de nuestro pueblo y cuya misión principal era el Culto al Santísimo. Aquí en Burguillos era dirigido por Doña Ignacia, Marquesa de los Ríos, persona de una humanidad ejemplar. Venía de Sevilla con otras acompañantes y después de las meditaciones ante el Sagrario, compartían su desayuno con las de aquí. Recuerdo ver entre ellas a mis tías Felisa Pérez, María de los Ángeles Guerra, Pura, María Medina y a mi madre.
     Otra circunstancia favorable fue la llegada como párroco, en julio de 1952, de Dº Manuel Gandullo Ruiz, natural de Villanueva del Río, sacerdote muy piadoso, que enseguida aprovechó este movimiento e impulsó la devoción al Santísimo ante el Sagrario, y crea "Los Niños Reparadores", fomentando así esta devoción entre los niños.
     Todo esto dio lugar a que muy pronto se planteara la restauración integral de la Capilla de la Virgen, y así fue como se elige a Dº Joaquín Gómez Albenca y debido a la amistad que le unía con mi tío Manuel Medina, para realizar la espléndida bóveda. Se reviste de mármol rojo el suelo, zócalo y banco de altar. Se restaura y dora el retablo de Nuestra Señora del Rosario, así como el Niño Jesús del ático y otros elementos pertenecientes al altar, como son los dos angelitos que se encontraban muy deteriorados
y que hoy se ubican en el Altar Mayor. El Sagrario plateado ya se había bendecido el año anterior, en 1953, donación de la Sra. Marquesa de los Ríos, y otras de Sevilla. Se estrenan candeleros, flores contrahechas por Conchita Osuna, paños de altar, ó mi padre trae del Cortijo "El Caballero" la magnífica lámpara de bronce, que al resultar muy grande y después de estar algún tiempo en la Capilla, pasaría a la nave central y actualmente se encuentra en la Sacristía, aunque faltándole algunos elementos.
     Todo estaba preparado y llega el día esperado para la Solemne Bendición. Estaba previsto que el Sr. Cardenal llegase a las siete de la tarde. Se había invitado a las parroquias de los pueblos vecinos, y bien temprano, estando ya los monaguillos en la Iglesia, empezaron a llegar los de Cantillana con las "Marías de los Sagrarios", "Niños Reparadores" con sus banderitas, al igual que los de aquí que ya llenábamos las calles y el porche. Algunos monaguillos y yo, como era temprano, bajamos a la plaza con otros niños de Cantillana para ver la calle engalanada. Recuerdo que la familia de Micaela aún estaba terminando de poner cadenetas hasta el Cuartel de la Guardia Civil que estaba casi enfrente. Sería poco antes de las seis cuando vimos venir un coche negro que pasaba muy despacio. Y cual no sería nuestra sorpresa al ver que era el Sr. Cardenal el que allí venía. Los monaguillos y demás niños echamos a correr por la cuesta de Ignacia y llegamos a la Iglesia antes que el coche que siguió despacio por la otra cuesta. Desde la puerta gritábamos: "¡¡ Don Manuel, el Cardenal, que ya está ahí¡¡" Enseguida nos mandó a unos a repicar las campanas, a otros a revestirse, y a los que estaban en la Iglesia, sobre todo los de Cantillana, a que cogieran el Palio, y todos hacia el porche. De esta forma tan precipitada, con las personas que seguían llegando, se improvisó la entrada, pues se había adelantado una hora sobre el horario previsto (un hecho totalmente inusual hoy día, que se peca de lo contrario).
     Ya en el Presbiterio, se organiza todo y se pasa a la Capilla del Sagrario, donde se comienza con el Rito de la Bendición, se sigue con la Solemne Exposición del Santísimo en la Custodia y posterior bendición Eucarística.
     Recuerdo la Iglesia ya repleta de gente y la salida bajo Palio. Don Manuel mantiene una conversación con el Señor Cardenal en el mismo coche antes de partir, como queda reflejado en la fotografía que acompaña este artículo. Un día grande para Burguillos que yo tuve la suerte de vivir.
     Es necesario destacar el esfuerzo que se hizo, hace ahora cincuenta años, para dejar lo más digna posible esta Capilla del Sagrario, donde Jesús reside permanentemente en la Eucaristía y que preside su bendita Madre, Nuestra Señora del Rosario, nuestra Patrona. Sería bueno que se recuperara por cada uno de nosotros la presencia más frecuente ante el Sagrario, para mantener esa conversación, sencilla e íntima con Jesús en la Eucaristía, que tanto reconforta nuestro espíritu y nos hace afrontar con más ánimo y alegría cualquier situación o dificultad, siempre fortalecidos por su Gracia.
     Que todos nos alegremos por este aniversario al comprobar que lo que se hizo entonces, no solo lo hemos conservado sino que cada día se está intentando mejorar.
Manuel Guerra Pérez


     También de aquel día se conserva en poder de Dª Felisa Vargas Pérez, una estampa que conmemora el acontecimiento  y que pasamos también a transcribir literalmente:



"Domum tuam, Domine, 
decet sanctitudo in longitu-
dinem dierum".

(Tu casa, Señor, se ve bonita llena de santidad todos los días).

RECUERDO
DE LA
BENDICIÓN SOLEMNE
DE LA
Capilla del Sagrario
de la Parroquia
de San Cristóbal Mártir,
por nuestro Emmo. Prelado,
Cardenal Segura y Sáenz

Burguillos, 6 - Julio - 54.
Año Santo Mariano

Lib. P. Lázaro. Sevilla



Santas Justa y Rufina

lunes, 22 de junio de 2026

Efemérides: Aniversario de la Imposición de la Primera Medalla de Oro de la Villa de Burguillos a Nuestra Señora del Rosario, el 22 de junio de 1996

     Hoy, 22 de junio, es el aniversario de otro de los grandes acontecimientos de la historia moderna de nuestro pueblo, la imposición a Nuestra Señora del Rosario de la I Medalla de Oro de Burguillos, y bueno es recordarlo en Historia de Burguillos.
     Ese año de 1996, la Hermandad de la Virgen del Rosario celebraba lo que por entonces se creía el III Centenario Fundacional de la corporación, ya que el documento más antiguo conocido databa de 1696 (gracias a la labor investigadora de varios historiadores esa fecha hay que retrotraerla a 1547, de momento).
     Pues bien el culmen de esa celebración fue una procesión extraordinaria de la Santísima Virgen que tuvo lugar ese 22 de junio de 1996, y en la que se le impuso la I Medalla de Oro de Burguillos, en la plaza de la Constitución Española de manos del por entonces alcalde de la localidad, Dº José Juan López, en una efemérides inolvidable para todos los burguilleros.







lunes, 1 de junio de 2026

Efemérides: Aniversario del Rosario Público y colocación de la primera piedra de la Casa de Hermandad de la Virgen del Rosario, el 1 de junio de 2003, con motivo del Año del Rosario

     Hoy, 1 de junio, es el aniversario de otro de los grandes acontecimientos de la historia moderna de nuestro pueblo, el Rosario Público y la colocación de la primera piedra de la Casa de Hermandad de la Virgen del Rosario, el 1 de junio de 2003, con motivo del Año del Rosario, así que bueno es rememorarlo en "Historia de Burguillos", a través de la crónica emitida por la propia corporación en sus canales oficiales, en este caso el Boletín "Patrona de Burguillos" del año 2003, en sus páginas 36 y 37, y que pasamos a transcribir íntegramente:



     "Actualidad. Crónica del Año del Rosario.
     El pasado 16 de octubre de 2002, Su Santidad El Papa, Juan Pablo II, promulgaba la Carta Apostólica "ROSARIUM VIRGINIS MARIAE", en la que desarrolla una profunda y bellísima reflexión sobre el rezo del Santo Rosario, para exhortar a la contemplación del rostro de Cristo en compañía y a ejemplo de su Santísima Madre. Estamos ante un documento extenso y, sin duda, muy provechoso, pues el Sumo Pontífice se expresa con la sinceridad y sencillez propias de su arraigada devoción a la Virgen. Como puntos de inflexión de la Carta cabe destacar dos:
        a) La incorporación al Rosario de cinco nuevos misterios, denominados luminosos, que se refieren a la vida pública de Cristo desde el Bautismo a la Pasión, ampliamente comentados en otro trabajo de este Boletín.
        b) La proclamación del ejercicio que va de octubre de 2002 a octubre de 2003 como Año del Rosario, dejando esta indicación pastoral a la libre iniciativa de cada comunidad eclesial.
     Desde que conocimos esta recomendación pastoral, emanada de la más alta instancia eclesial, nos pusimos a la tarea de confeccionar un programa de actividades que aunara lo cultural con lo cultual y nuestra tradición con la actualidad de la Iglesia. Antes de resumir brevemente lo acontecido, quisiera destacar los dos dípticos informativos que se han publicado como anuncios de los distintos actos. Ambos, editados en cartulina brillo y a todo color, han gozado de una enorme aceptación, pues las fotografías elegidas para las portadas (en las que aparecía la Virgen sobre su nuevo Paso tras la Procesión de la mañana del pasado año) eran realmente espectaculares y bellas.
     En cuanto a las conmemoraciones en si estaban estructuradas en torno a tres ejes: actos culturales (conferencias y encuentro de Grupos Jóvenes), conciertos y cultos extraordinarios.
     Por lo que respecta a los primeros, entre el 15 de marzo y el 7 de junio de 2003, se han celebrado un total de 8 charlas coloquios sobre los siguientes temas: "Vestir a las Imágenes: Una forma de devoción"; "La Historia del Rosario"; "Distintas formas de vivir la devoción a la Virgen del Rosario en la Diócesis de Sevilla"; "La Parroquia de San Cristóbal Mártir"; "La Carta Apostólica: El Rosario de la Virgen María";" Las Bandas de Música en Burguillos"; "Los Hermanos Costaleros"; y," El ejemplo de la Santa Sor Ángela de la Cruz". En todas ellas se alcanzó un nivel de asistencia muy satisfactorio, ya que se rondó la cifra media de setenta participantes, resultando su desarrollo muy interesante, ameno y didáctico. Capítulo aparte merece la Conferencia dictada por el Padre Javierre sobre la Santa Ángela de la Cruz, en la que se llenó totalmente la nave del Sagrario, cosa normal si tenemos en cuenta el prestigio del ponente. Motivo de alegría para esta Hermandad es que, pesar de contarse en la organización de estos actos con muchas personalidades foráneas, todos acudieron a Burguillos fieles a su compromiso con nosotros. Todavía en este apartado, reseñar que el pasado 17 de mayo tuvo lugar el Primer Encuentro de Grupos Jóvenes de Hermandades del Rosario de la Diócesis de Sevilla, en el que contamos con la intervención de D. José Miguel Núñez Moreno, delegado de Pastoral Juvenil S.D.B. Lamentablemente, esta iniciativa no contó con el apoyo esperado y sólo asistieron nuestro Grupo Joven y el de Carrión de los Céspedes. A pesar de ello, todo transcurrió felizmente y la jornada de convivencia en la Madroña resultó inolvidable, comprometiéndose la juventud carrionera a organizar el Encuentro del próximo año.
     Por lo que respecta a los conciertos, tuvieron lugar dos: uno de marchas procesionales por la Banda de Música Ntra. Sra. de las Nieves de Olivares y otro de piano, a cargo del joven interprete local D. Antonio Caballero Fernández. Destacar que la Banda de Olivares estuvo dirigida por D. Manuel Granados Rodríguez, conocido por todos ya que, desde pequeño acudió a Burguillos, pues de aquí era su madre.
     Centrándonos en el apartado de los Cultos Extraordinarios, aparte de la Peregrinación a San Benito (analizada en otro artículo de este Boletín), se situaron todos en la última semana de Mayo, mes de María. Así, desde el 29 al 31 tuvo lugar el Solemne Triduo, predicado por D. Francisco Alegría Mellado, Vicario Inspectorial Salesiano y N.H.D. Juan Carlos Pérez Godoy, Inspector Salesiano. En el último día de Triduo celebramos el Besamanos a la Virgen, que aparecía dispuesta en el mismo Altar de la Novena. Siguiendo con el relato cronológico de tan inolvidables acontecimientos, el 1 de junio de 2003, a las 8 de la tarde comenzaba el Rosario Público presidido por Ntra. Sra. del Rosario, engalanada para la ocasión con su ajuar de salida y entronizada en unas andas, especialmente construidas para la ocasión, en las que se aprovechaban elementos ornamentales del Paso. Muy comentado y elogiado fue el realce que proporcionaba a la Imagen la nube que actualmente sirve de pedestal en el Altar del Sagrario y que ahora se situaba sobre la peana dorada. Los misterios del Rosario se rezaron en los siguientes lugares: Calle Real esquina con Calle Portugal, Calle Antonio Machado esquina con Calle Los Palmeros, Avenida Cruz de la Ermita esquina con Calle Cádiz, Calle Virgen del Rosario esquina con Calle Gustavo Adolfo Bécquer y Puerta de la Iglesia, contando en todo momento con el acompañamiento musical de la Banda Ntra. Sra. del Valle de Burguillos. Al llegar la comitiva a la Calle Virgen de la Fuentecilla, se procedió a la ceremonia de colocación de la primera piedra de nuestra futura Casa de Hermandad en el solar que ha cedido el Excmo. Ayuntamiento de Burguillos. En este acto, presidido por la Stma. Virgen, contamos con la presencia de D. José Juan López, Alcalde de Burguillos, D. Juan Manuel Pérez Sánchez, D. Manuel Pérez Cabrera, D. Pablo Pérez Giráldez y D. Miguel Pernía Sánchez, en su calidad de Hermanos Mayores que han sido de esta Corporación, y de D. Francisco Reina Chía, Cura Párroco de Burguillos. Tras introducir el cofre con objetos alusivos al emotivo momento en la arqueta dispuesta al efecto, tomó la palabra el Alcalde de la localidad que en sentida alocución confesó dejarse guiar por los sentimientos al tener justo al lado a la Madre de los burguilleros. Cerró el acto quien esto firma para destacar que lo verdaderamente importante era el valor simbólico de un hecho incontestable: tras tres siglos largos de historia los hijos de Burguillos seguían reuniéndose y concitando proyectos en torno a su Patrona, la Stma. Virgen del Rosario. Cerca de la una y media de la madrugada, tras una tarde noche pletórica de fervor mariano y en la que la Procesión estuvo siempre rodeada de un gran cantidad de fieles, entraba la Virgen en la Iglesia, habiendo cumplido por enésima vez su tarea evangelizadora en el pueblo que tanto la quiere y venera.
     Siendo el presente artículo un apretado resumen de lo sucedido en este Año del Rosario, también va a ser al final un anuncio gozoso de lo que ha de venir como colofón espléndido a este ejercicio, pues el próximo domingo 28 de septiembre tendrá lugar en la Iglesia un Solemne Acto en el que se le impondrá a la Virgen el Bastón de Mando representativo de su recién adquirida condición de Alcaldesa Perpetua de la Villa de Burguillos, ceremonia en la que contaremos con la participación de la Banda de música de la Cruz Roja Española de Sevilla y en la que, de nuevo, intentaremos seguir el dictado de nuestras Reglas que ordenan proporcionar la mayor gloria en esta Tierra a Nuestra Soberana Titular, la Stma. Virgen del Rosario.
MIGUEL VELÁZQUEZ PRIETO"


lunes, 18 de mayo de 2026

Bibliografía: Descripción de Burguillos en la "Enciclopedia General de Andalucía", editado por C&T Editores, en 2004

     Mostramos en "Historia de Burguillos" la descripción que de nuestro pueblo se hace en la "Enciclopedia General de Andalucía", Tomo 4 Ba-Ca, publicada en 2004 por C&T Editores.


   Pues bien, en sus páginas 1640-1641, encontramos en una página a dos columnas el artículo dedicado a nuestro pueblo. La descripción de nuestro pueblo, que pasamos a transcribir literalmente, completando entre paréntesis la explicación de las abreviaturas:



     BURGUILLOS. (SE) [Sevilla]. Municipio de 3.737 h. y 43'1 km2 de extensión, situado a 23 km. de la capital, en la zona de transición entre la Vega del Guadalquivir y la Sierra Norte de Sevilla. Aunque cerca del pueblo existen ruinas romanas, su origen urbano no parece consolidarse hasta la Edad Media. Su topónimo proviene de burgo, palabra del castellano medieval, que significa pueblo. Probablemente la habitan tribus árabes antes de la reconquista, aunque no quedan restos de su presencia. Sus habitantes se dedican especialmente a la agricultura, por ser zona de abundante regadío -cultivo de algodón, espárragos, maíz, melocotón, remolacha y trigo-. De su conjunto monumental destaca la iglesia parroquial de San Cristóbal. Celebra las fiestas patronales en junio. Del 6 al 9 de octubre se festeja la tradicional romería a la Sierra del Coto, en honor de la Virgen del Rosario. Desarrolla un tipo de turismo rural y cinegético. Su población se halla, a comienzos del siglo XXI, en crecimiento, con ligera inmigración e incipiente desarrollo industrial.


   Es un texto con multitud de errores lo que denota el horrible trabajo de campo realizado ya que podemos decir, entre otras cosas, que por supuesto las Fiestas en honor de la Virgen del Rosario transcurren en el fin de semana coincidente con el primer viernes de octubre. Si puede resultar curioso para algunos que en aquellas fechas las Fiestas de San Cristóbal solían coincidir con la festividad de Santiago apóstol.

lunes, 16 de marzo de 2026

Hemeroteca - Documentación: El artículo "La Corona de 1914", de Miguel Velázquez Prieto en "Patrona de Burguillos", Boletín de la Hermandad de la Virgen del Rosario de Burguillos nº 8, de 2002, pág. 16 y 17

     Mostramos en Historia de Burguillos, el artículo publicado por Miguel Velázquez Prieto en el Boletín "Patrona de Burguillos", del año 2002, que hace el nº 8, desde que surgió en el año 1995, aprovechando que hoy, 16 de marzo, es el aniversario del documento que se reseña en el artículo (16 de marzo de 1914), dentro de la sección "Historia", se titula "La Corona de 1914" (páginas 16 y 17), y que paso a transcribir íntegramente:



     Fundamental para la reconstrucción y estudio de la historia resultan los documentos del pasado que, gracias al afán conservacionista de algunos hermanos, han llegado hasta nosotros. De la observación detallada y metódica de estos testimonios escritos se extraen las jugosas conclusiones que nos permiten discernir quienes somos y de donde venimos. Además, la disciplina histórica también nos permite aprender de nuestros mayores para imitarlos en lo bueno e intentar no caer en los mismos errores de los que nos precedieron. Por todas estas razones hemos decidido incluir en la presente edición de nuestro Boletín un cartel del año 1914, publicado hace casi nueve décadas.
     Estamos ante un impreso curiosísimo y de alto impacto sentimental, porque en él aparecen los nombres y apellidos de la ma­yoría de nuestros antepasados. Para empezar el original de la comunicación pertenece a D. Miguel Velázquez Olmedo, lo que tiene expli­cación sencilla, pues la persona que se identifica como depositaria (encargada de la custodia del dinero recaudado) es su difunta tía carnal Dª Felisa Pérez Ruiz. Diremos ya que se trata de una campaña de captación de efectivo, iniciada el 16 de marzo de 1914 entre los devotos de la Virgen, para adquirir una Corona y una Media Luna. Con el favorable resultado conseguido se imprime esta especie de Bando en la Imprenta Sevillana, sita en la Calle San Eloy Número 45 de la capital, que se inicia con un sentido texto que no nos resistimos a transcribir íntegramente:
     "Suscripción voluntaria á metálico que los devotos de Nuestra Señora del Rosario patrona de esta Villa, y que se expresan á continuación, abren en el día arriba expresado al objeto de reunir suma bastante á costear una CORONA Y MEDIA LUNA con destino á dicha Nuestra Señora siendo depositaria D.ª Felisa Pérez Ruiz."
     Tras este sublime encabezamiento apa­rece la relación de los 126 donantes, la mayor parte de ellos identificados con nombre y un apellido, aunque también hay casos en los que figuran ambos apellidos. Y también se utilizó para nombrar a algunos la andaluza fórmula del apodo. Así se puede leer "El Mestizo" y "Dolores la Ditera". A la vista salta que el número de gene­rosos voluntarios es muy elevado, sobre todo si tenemos en cuenta que Burguillos contaba entonces con unas 200 casas, según los padrones Parroquiales de la época. Prácticamente, creemos que en todas los hogares del pueblo hubo algún devoto que realizó su oportuno donativo. Siguiendo con la enumeración del impreso, y según el testimonio de mi padre, parece que tan sólo subsiste una persona: D. José Luís Medina Pérez, que apenas había cumplido un año y, lógicamente, fue apuntado al igual que el resto de sus hermanos por sus padres. Para finalizar con este apartado destacar que hay un importe bastante superior a los demás: es el efectuado por Dª Ana María Torres de Vázquez, esposa del propietario del Cortijo de Mudapelos.
     Pero, otros detalles enjundiosos se extraen del documento. En su final se menciona la realización de tres rifas: de un estuche, de un delantal y de una blusa. Como se ve objetos que reflejan el nivel de vida de aquella época, infinitamente más bajo que el actual. Sin embargo, este dato contrasta con el montante total recau­dado que asciende a la cifra de doscientas doce pesetas con veinte céntimos, cantidad muy im­portante para la fecha si consideramos que con la misma se podría comprar entonces una casa. Por ello, parece claro que la Corona y la Media Luna que se adquieren deben ser de plata y hechas ex profeso para nuestra Virgen. Sobre la primera de las joyas no tengo dudas de que se trata de la que todavía luce la Señora en el camarín a lo largo del año, pues siempre nos ha sorprendido su belleza y elegancia de líneas. Por lo que respecta, a la Media Luna poco podemos decir, excepto que está perdida. Si existen datos escritos que avalan que en la Procesión de octubre se utilizaba ese atributo dispuesto a las plantas de la Virgen, en recuerdo del texto bíblico de la Apocalipsis 12;1: "Y apareció una gran señal en el cielo: una mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza".
     Como conclusión final de todo lo expuesto diremos que nada hay nuevo bajo el sol. Hoy como ayer devotos enamorados de la Madre de Dios que se afanan y trabajan por conseguir ofrendar a la Señora algún regalo, por humilde que este sea. Y como siempre dos protagonis­tas que no varían, indisolublemente unidos a lo largo de la historia: la Stma. Virgen del Rosario y el pueblo de Burguillos.
MIGUEL VELÁZQUEZ PRIETO

lunes, 2 de febrero de 2026

Las Fiestas de la Purificación - Las Candelarias (perdidas), que celebraba la Hermandad de la Virgen del Rosario

     Mostramos en Historia de Burguillos, una pequeña reseña de lo que fueron las Fiestas de la Purificación (Candelarias), lamentablemente perdidas, que celebraba la Hermandad de la Virgen del Rosario, aprovechando que hoy es 2 de febrero, es la Fiesta de la Presentación del Señor, llamada Hypapante por los griegos: cuarenta días después de Navidad, Jesús fue llevado al Templo por María y José, y lo que pudo aparecer como cumplimiento de la ley mosaica se convirtió, en realidad, en su encuentro con el pueblo creyente y gozoso. Se manifestó, así, como luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo, Israel [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].


     En los siglos XVIII y XIX, según podemos comprobar en el archivo documental de la Hermandad de la Virgen del Rosario, ésta celebraba tres festividades litúrgicas marianas: Purificación de María (Las Candelarias) el 2 de febrero, la Asunción el 15 de agosto, y las de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre, a las que hay que añadir, a partir de 1802, el Viernes Santo, sin olvidar la importancia de las celebraciones sacramentales, en las que debió jugar un papel principal por su ubicación en la Capilla Sacramental desde 1783, y en todas ellas no faltaban los cohetes, fuegos artificiales, procesiones y predicadores de prestigio.
     En el Boletín “Patrona de Burguillos” del pasado 2024 dedicábamos un artículo a las Fiestas de la Asunción, y en ahora nos centraremos en las Fiestas de la Purificación de María (Las Candelarias) que celebraba la Hermandad de la Virgen del Rosario, poniendo como ejemplo las que acontecieron en el año de 1770, en los que los gastos originados fueron los siguientes, según el documento del Libro de Cuentas de la Hermandad de la Virgen del Rosario, y que pasamos a transcribir literalmente:




Gastos de la fiestta y Prosep
ción del día 2 de febrero día
de la Purificaziº de ntra señª
año de 1770

Primeramte. a la Asistencia de Pro
sepción y Yglesia del P. Cura
el Dr. Dn Juan Antonio García
diez y seis rrs. de Vn. ……….. do. 16
Ytt. del que lleva la Cruz Sacristán
Y Monacillo diez rrs. ……….. do. 10
Ytt. al P. P. fr. Juan Antonio Caro
Ministro del Convento de Santi Espi
ritu pr. aver predicado dho. Por
sermon y manutención, treinta y se
is rrs. Consta del Recivo ……….. do. 36

Ytt. de Seis Ruedas y quatro doce
nas de Coetes, Veinte rrs. ……….. do. 20

     Y ahora vemos las cuentas de gastos de las Fiestas de la Purificación del año 1771:

Gastos de la fiestta y Prosepcion
del dia 2 de febrero dia de la
Purificazº. de ntra. Sra año de

1771

Primeramte. de sinco dozena de Roetillo
y seis Rueda Veinte y dos rrs………. do 22
Ytt. del Sermon del Predicador treinta como
Consta del Recivo …………… do. 30
Ytt. de la Comida y gasto del dho Predicador

seis Reales ………. do. 06
Ytt. del Sacristan pr su asitencia ocho rrs.
Ynclusos el Monacillo y dos al que llevo
la Cruz diez rrs……... do. 10
Ytt. al P. Cura pr la Asistencia de Yglesia,
diez y seis rrs. …….. do. 16
Ytt. de una libª de Sera Ocho y mdº rrs.-
esta no Consta de recivo = …… do. 8 1/2
Siguen estas Quentas en la
Hoxa 16 de este libro %

     Algo que sigue invariable en las Fiestas de la Virgen del Rosario de Burguillos es que la Hermandad siempre ha tenido la preocupación de buscar buenos predicadores, y acabamos de leer como en ocasiones buscaban de entre los frailes del Convento de Sancti Spiritus del Monte que existió en nuestro pueblo, y que lamentablemente también se perdió tras la Desamortización de Mendizábal (hacia 1836), y otro gasto ineludible de antes, ahora, y siempre, los Cohetes y fuegos artificiales, que son un sonido inherente a las Fiestas en Burguillos.
     A todo ello hay que añadirle la procesión correspondiente, pues no hay que olvidar la importancia de esta Fiesta Litúrgica, en la Iglesia Católica.
     Una verdadera pena que la Hermandad de la Virgen del Rosario haya perdido esta festividad, que bueno sería recuperar en buena medida, o al menos que no pase tan desapercibida en el calendario anual de la corporación.
     Cada 2 de febrero se celebra la Fiesta de la Presentación del Señor, en la que Jesús fue llevado al Templo por la Virgen María y San José, manifestándose así como luz para alumbrar las naciones y gloria de su pueblo, Israel, de ahí que se conozcan popularmente como Fiesta de las Candelarias.
     Entiendo que una corporación como la nuestra no puede volver a tiempos pasados y tener las procesiones de antaño (Purificación, Viernes Santo, Domingo de Resurrección, Asunción), a las que habría que añadir las actuales, pues nos encontraríamos entonces con la inabarcable cifra de siete salidas
procesionales, algo inviable sobre todo desde el punto de vista económico, pero sí que sería bueno que esas festividades perdidas de alguna u otra manera se recuperasen, y en concreto para estas sería una gran opción darle la solemnidad adecuada a la Presentación de Niños ante la Virgen del Rosario, que en los últimos años al celebrarse tras las Fiestas de octubre, pierden algo del protagonismo necesario.


Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Fiesta de la Presentación del Señor
     La ley mosaica prescribía dos ceremonias vinculadas con el nacimiento de un niño. Si era de sexo masculino, debía ser circuncidado. Al tiempo que la madre, considerada impura después del parto, debía purificarse, presentar a su primogénito en el templo y recuperarlo del Señor por medio de una ofrenda.
     La circuncisión debía realizarse ocho días después del nacimiento, y la Purificación, cuarenta días más tarde.
     Esas dos escenas, que presentan temas análogos, han sido frecuentemente confundidas en el arte cristiano.
La presentación del niño Jesús en el templo o la purificación de la Virgen
     Presentación de Jesús en el templo, Purificación de la Virgen, Candelaria, son otros tantos nombres que designan la misma fiesta celebrada el 2 de febrero, cuarenta días después de Navidad (Cuadragésima de Epifanía). Esta triple serie de nombres se encuentra en todas las lenguas.
l. Presentación del Niño Jesús en el Templo
2. La Purificación de la Virgen
3. Candelaria
El relato evangélico
     La Presentación en el templo sólo se relata en el Evangelio de Lucas 2: 22 - 40.
     Los otros no dicen nada acerca de ello.
     «Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarle al Señor, según está escrito (...) y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones.
     «Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba en él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor. Movido del Espíritu, vino al templo, y al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley sobre Él. Simeón le tomó en sus brazos y, bendiciendo a Dios, dijo: Ahora, Señor, puedes ya dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu salud, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos; luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo Israel.» Y dirigiéndose a María dijo: «...y una espada atravesará tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones.
     «Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, muy avanzada en días, que había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro.... Como viniese en aquella misma hora, alabó también a Dios y hablaba de Él a cuantos esperaban la redención de Jerusalén (...) Cumplidas todas las cosas según la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret.»
     Las dos prefiguraciones bíblicas de la Presentación del Niño Jesús en el templo son el Destete de Isaac y la Consagración del niño Samuel al Señor.
Liturgia judía y católica
     Para comprender el tema iconográfico es necesario conocer no sólo la fuente de las Escrituras de donde ha tomado el tema el arte cristiano, sino también los ritos de la Purificación en la ley mosaica y en el culto católico.
     La ley de Moisés (Éxodo, 13: 2) obligaba a todos los judíos a consagrar a los primogénitos al Señor en conmemoración de la salida de Egipto, y a redimirlos mediante un canon de cinco siclos y el sacrificio de un cordero. La ley era formal:
     «...consagrarás a Yavé todo cuanto abre la vulva; y de todo primer parto de los animales que tengas, el macho lo consagrarás a Yavé». 
     Además, de acuerdo con el ritual del Levítico (12: 1 - 8), toda parturienta se consideraba impura durante los siete días siguientes al nacimiento de un varón y durante treinta y tres días se le vedaba la entrada en el templo. Por lo tanto, debía dejar pasar cuarenta días para presentar a su hijo en el templo y depositar la ofren­da.
     Puede asombrar que la Virgen se haya sometido a esta regla que no podía aplicarse a su purificación, puesto que había parido milagrosamente sin perder su virginidad, es decir, sin mancha alguna. Los teólogos explican que fue para dar ejemplo de humildad y de obediencia a la Ley que la Virgen quiso someterse  a esas prescripciones legales que para ella no tenían sentido. De la misma manera que Jesús se había sometido a la Circuncisión sin necesidad, la Virgen no eludió la obligación ritual de la Purificación, preocupada, antes que nada, por no «derogar» la Ley.
     Redime a su hijo ofreciendo una pareja de tórtolas, que era la ofrenda de los pobres, mientras que el cordero era la de los ricos. Habría podido, según parece, comprar un cordero con el oro del Rey Mago; pero los teólogos, que tienen respuesta para todo, replican que ese oro fue inmediatamente distribuido en forma de li­mosnas. 
     Sobre esta liturgia hebrea se injertó la liturgia católica de la bendición de los cirios, que ha dado su nombre a la Candelaria, o Fiesta de las candelas (Festum Candelarum), porque la procesión se hacía con cirios encendidos. Ese día «los cristianos suelen tener cirios o candelas en sus manos en la santa iglesia, y ofrecerlas a la Madre de Dios».
      A decir verdad, esta ceremonia no es más que un vestigio de un antiquísimo rito lustral pagano, el de la katharsis, que se celebraba con antorchas destinadas a espantar a los espíritus de las tinieblas. Así era como los griegos conmemoraban la búsqueda de Perséfone después de su rapto por Hades, y celebraban los romanos la fiesta de las Ambarvalia.
     De acuerdo con ciertos historiadores de las religiones, la fiesta cristiana de la Purificación de la Virgen habría sustituido a la fiesta pagana de las Lupercales. Pero Dom Leclerq observa con fundamento que no hay ninguna semejanza en ritual ni coincidencia de fechas.
     Durante el reinado de Carlomagno la Purificación se convirtió en una fiesta mariana en los países occidentales.
La fecha de la fiesta
     La Purificación no podía realizarse antes de pasados cuarenta días desde el momento del parto. Los orientales, que celebraban la Natividad el 6 de enero, fijaron en consecuencia la fecha de la Presentación el 15 de febrero.
     Cuando la Iglesia romana decidió que la Natividad sería conmemorada el 25 de diciembre y no el 6 de enero, la fiesta de la Presentación se adelantó inexorable­mente trece días y se fijó el 2 de febrero.
     La Iglesia bizantina acabó aceptando esa rectificación en el siglo VI.
El tema iconográfico
   Al analizar este tema complejo se descubren tres y hasta cuatro motivos com­binados:
1. La Presentación del Niño en el templo.
2. La Ofrenda lustral de la Virgen.
3. La procesión de los cirios.
4. El Cántico del anciano Simeón (Nunc dirrtitis).
1. La Presentación del Niño
     De acuerdo con el momento elegido, la escena presenta dos aspectos diferentes. Ya María presenta el Niño al anciano Simeón, ya éste devuelve el Niño a su madre. En el primer caso la Virgen está de pie, en el segundo está arrodillada.
     Aunque no haya sido sumo sacerdote, Simeón está tocado con mitra o tiara y tiene las manos veladas en señal de respeto. Ese rito oriental vuelve a encontrarse en el Bautismo de Cristo, donde los ángeles tienen igualmente las manos vela­das.
     Como en la escena de la Natividad, ocurre que el Niño esté de pie o acostado sobre el altar, para significar que desde su nacimiento está marcado por su carácter de víctima expiatoria y predestinada al sacrificio. A veces la Virgen y Simeón lo levantan por encima del altar. En el siglo XVII ciertos pintores alemanes hacen planear a la paloma del Espíritu Santo en lo alto de la composición.
     La profetisa Ana, que tiene el mismo nombre que la madre de Samuel y la madre de la Virgen, asiste al viejo Simeón. Ella simboliza a la Sinagoga y sostiene las Tablas de la Ley donde se desarrolla un texto profético.
2. La Ofrenda lustral
     José, que es sólo un personaje secundario, lleva en las manos, en los pliegues de su manto, en un cesto o en una jaula de alambre, las dos tórtolas, modesta ofrenda de los pobres. A veces suma a los palominos una pequeña suma en metálico y se le ve desatar el cordón de la bolsa para extraer el óbolo, refunfuñando.
     Con frecuencia es una criada de la Virgen quien lleva las palomas.
     En el arte ruso, por ejemplo en un fresco (actualmente destruido) de Nereditsa, cerca de Novgorod, las palomas son tres.
3. La Procesión de los cirios
     Este tema no es de origen bíblico, y constituye un típico ejemplo de enriquecimiento de un motivo iconográfico a través de la liturgia.
     Los portadores de cirios son generalmente José (que ya sostenía un candil para iluminar el pesebre de la Natividad), la Virgen y sus criadas. En su cuadro del Museo de Darmstadt, Stephan Lochnerles agregó una procesión de niños de coro, alineados como tubos de órgano según sus estaturas. El suelo está alfombrado de hojas de acebo con pequeñas bayas rojas, follaje de invierno que recuerda la fecha de la fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero.
     Esta tradición popular es muy antigua. Ya en el siglo XII, en una vidriera de Chartres, se ve a la Virgen seguida de mujeres que llevan cirios encendidos. El arte pictórico del siglo XV se apropió del tema.
4. El Cántico del anciano Simeón (Nunc dimitis)
     Simeón pide a Dios que lo deje morir después de haber tenido la alegría de ver al Mesías. Y predice a la Virgen que una espada le atravesará el corazón.
     Es el origen del tema de la Virgen de los siete Dolores (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).


Conozcamos mejor el significado de la Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo;
     La primera noticia conservada de la conmemoración litúrgica de la presentación de Jesús en el Templo (Lucas 2, 21 ss.) nos la da Egeria en su peregrinación a Jerusalén a finales del siglo IV. Se llamaba Quadragesima de Epiphania porque entonces se celebraba aún el nacimiento también el seis de enero, es decir, el catorce de febrero.
     Junto a la Presentación del Señor como primogénito (cf. Éxodo 13, 1 ss.), motivo central de la fiesta pese a su título mantenido hasta la última reforma del calendario romano, en la que también María cobra una importancia especial por la profecía de la espada, va pareja la purificación de María (cf. Levítico 12, 1 ss.), pues toda mujer que pariera un varón debía presentarse para su purificación acaba la cuarentena, rito al que se somete por humildad. Ambas ceremonias se reseñan en aparece en Lucas 2, 22: “Cumplidos los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor”.
     Desde Jerusalén se fue extendiendo por Oriente. En Constantinopla, donde se celebraba ya a principios del siglo VI, tenía ya esta fiesta un carácter mariano muy marcado, pues se invitaba en ella a recurrir a la intercesión mariana y la corte imperial la celebraba en el templo mariano de la Blancherna.
     El Emperador Justiniano I, en agradecimiento por atribuir a la intercesión mariana el cese de una epidemia, en el 542 extendió su celebración a todo su Imperio como día festivo. Se trasladó al dos de febrero porque la Navidad ya había sido fijada el veinticinco de diciembre.
     A Roma la debieron llevar los monjes bizantinos. Según el Liber Pontificalis, la fiesta de la Purificación, a la que, según la ley mosaica tuvo que someterse María (Lev. 12, 2-8), se celebraba ya en Roma con carácter mariano en el pontificado de Sergio I (687-701), de origen sirio.
     El título de Purificación aparece por primera vez en el Sacramentario Gelasiano (siglo VIII), y se cree de procedencia galicana, aunque este tema no desempeña papel alguno en los textos eucológicos que se centran en la figura de Jesús, aunque pasó al Misal Romano, hasta la reforma de 1969, en que pasó a denominarse de la Presentación del Señor.
     San Cirilo de Alejandría, a principios del siglo V, ya habla de las candelas (Patrologia Graeca, vol. 77, col. 1040 s). En Roma aparece ya la procesión de los cirios en el Orden de San Pedro, del 667, que es ratificada por el citado Sergio I, por lo que la fiesta recibe el nombre popular de Candelaria. El origen de las luces quizá provenga de que estas procesiones eran nocturnas.
     Esta procesión en Roma tenía un marcado carácter penitencial, pues la comitiva pontificia iba descalza, con ornamentos primero negros y luego morados, color que se conservó hasta la reforma de 1969. Debió adquirirlo, lo que se cree a partir de Beda, como desagravio por los Amburbalia, fiesta pagana de purificación de la ciudad, que consistía en recorrer la muralla procesionalmente llevando las víctimas a sacrificar una vez acabado el itinerario, celebrada por última vez el 394. Aunque era una fiesta movible, se solía celebrar en febrero.
     La primera bendición de las candelas se remonta a finales del siglo IX y era precedida de la bendición del fuego como en la vigilia pascual: se interpreta como una fiesta de la luz como símbolo de Cristo, basándose en la profecía de Simeón: “Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.
     La bendición solemne de las candelas empezó en la Iglesia galicana en el siglo X, y de ahí se fue difundiendo con lentitud En Roma se documenta por el Sacramentario de Padua, en una adición del mismo siglo X. En la Península Ibérica, ya presente en el siglo XI, y después por el resto de Europa (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).
     Toda esta reseña es un extracto de los datos que podemos encontrar al visionar tanto el archivo parroquial, como el de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario.
     Una verdadera pena, vuelvo a insistir, que se hayan perdido estas fiestas.