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lunes, 12 de mayo de 2025

Arquitectura y Arte: La Ermita de Nuestra Señora del Rosario, en el paraje de La Madroña

     Hoy, 12 de mayo, es el aniversario de uno de los grandes acontecimientos de la historia moderna de nuestro pueblo, la Bendición de la Ermita de la Virgen del Rosario, que tuvo lugar el 12 de mayo de 1991, así que es el mejor día para hacer en Historia de Burguillos, una reseña de La Ermita de la Madroña, como también se le llama en nuestro pueblo, y para ello nos apoyaremos en los textos que emanan de la página web oficial (dedicada al edificio), y del Boletín Patrona de Burguillos (dedicada a una crónica del acontecimiento en ocasión de su décimo aniversario), de la Hermandad de la Virgen del Rosario.


     La ermita se encuentra en el paraje “La Madroña”, en las primeras estribaciones de la Sierra Morena, a unos 4 kms. del casco urbano de Burguillos, a la que se llega por el camino de Castilblanco de los Arroyos, y en la que cada domingo posterior al primer viernes del mes de octubre tiene lugar la tradicional Romería en honor de nuestra amantísima titular.
     La Ermita de Nuestra Señora del Rosario es una obra que no podemos adjudicar su diseño a una persona en concreto; es una realización conjunta del pueblo de Burguillos que arrimó el hombro para su construcción, levantándose poco a poco, bajo la dirección en un primer momento de Rafael Muñiz Fernández y Abelardo Gutiérrez Rosa, a los que posteriormente se les unió Antonio Ruiz García.
     La obra se inició en 1983, cuando se eligió el paraje de La Madroña, tras cuarenta años de celebración de la romería en el paraje de “El Coto”, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento, siendo costeada la obra con donativos de los devotos que se prolongarían hasta 1991, año en que fue bendecida el 12 de mayo por Monseñor Don Miguel Oliver Román, por entonces, canónigo magistral de la Catedral Hispalense y Secretario General del Congreso Eucarístico Internacional de Sevilla de 1993.


     La pequeña ermita, presenta fachada plana precedida de un pequeño nártex, elevada sobre un podium de cuatro escalones para salvar el desnivel del terreno, con una gran puerta que permite que las celebraciones litúrgicas puedan ser seguidas desde la explanada que se desarrolla ante la ermita. Sobre dicha puerta podemos contemplar un azulejo de Nuestra Señora del Rosario, que preside la fachada, la cual se remata por una sencilla cornisa, decorada con piñas, sobre la cual se desarrolla la espadaña de un vano, y rematada por una cruz de forja.
     Su interior aparece presidido por una pintura de Nuestra Señora del Rosario, obra del pintor sevillano Rafael Rodríguez Hernández, del año 1991, en la que se presenta a la Patrona de Burguillos, con lo mejor de su ajuar, en el momento de la ejecución pictórica. Rafael Rodríguez Hernández es hijo primogénito del que fuera genial pintor Rafael Blas Rodríguez Sánchez. Se formó en una familia de artistas, siendo su hermano Juan Antonio también pintor. Rafael Rodríguez Hernández colaboró en los trabajos que su padre realizó para varias iglesias de la provincia de Sevilla, entre ellas las del presbiterio de San Juan de la Palma. A su temple se debe, junto a las de la Basílica de la Macarena, la decoración mural de los templos de las Hermandades de Los Negritos y las Mercedes de Santa Genoveva.


     En planta, la ermita presenta una única nave cubierta a dos aguas, de la que sobresale el presbiterio, a modo de ábside semicircular, con dos óculos en los laterales.
     En definitiva una construcción muy sencilla, conjugando el lenguaje popular con el contemporáneo, que le da a la edificación un gran interés, aunando tradición y modernidad en este pequeño pero magnífico ejercicio de composición arquitectónica (www.hermandadrosarioburguillos.es).
     Parece que fue ayer, pero ya han pasado dos lustros desde que un domingo de mayo se procedía a la Bendición de la Ermita de Ntra. Sra. del Rosario, situada en las estribaciones de la Sierra Norte, en el paraje de La Madroña. Lo vivido aquel día perma­nece grabado en la memoria de todos, al machadiano modo, porque como mantenía D. Antonio los mejores recuerdos siempre afloran en nuestro pensamiento tamizados por el paso del tiempo. En este décimo Aniversario hemos querido que el Boletín de la Hermandad nos permita revivir aquella histórica jornada. Con carácter previo se celebró en la Iglesia Parroquial San Cristóbal Mártir un Triduo los días 8, 9 y 10 de mayo de 1991, en el que la Sagrada Cátedra estuvo ocupada por el entonces Director Espiritual D. Juan Luís García García. Para este culto extraordinario, la Imagen figuró en un templete de plata, gentilmente cedido por la Hermandad del Rocío de Sevilla, y estrenó todo el ajuar que lució. En concreto se vistió con una saya de raso marfil y con un manto de brocado de idéntico color bordado con flores de seda. Ambas prendas fueron realizadas desinteresadamente por Dª. Antonia Martínez Ruiz. En lugar de corona ciñó sus sienes una diadema regalada para el acontecimiento y el exorno floral se sustentó en margaritas ama­rillas.


     El día en cuestión comenzó bien temprano y en la Plaza se fueron concentrando los costaleros, Junta de Gobierno y hermanos en general para partir todos juntos, acompañados por una representación oficial de la Hermandad de San Cristóbal, hacia la Iglesia. En ella, dio comienzo el rezo del Santo Rosario, para una vez concluido el primer misterio le­vantar el Paso, que atravesaba el dintel de la Puerta Parroquial a las 8,13 de la mañana a los sones de la marcha Rosario de Montesión, interpretada por la Banda de Música Ntra. Sra. del Valle de Burguillos. La Señora conservaba el mismo atuendo antes descrito con el detalle de que en su mano derecha, en vez del tradicional cetro, se le colocó un ramo de peregrina de flores naturales. También al templete le fueron añadidos 6 rosarios, en la coronación de cada uno de sus varales. Poco a poco, la Procesión fue cumpliendo el itinerario previsto, que discurrió por las calles Concepción de Osuna, Gustavo Adolfo Bécquer, Virgen del Rosario y Real. En el mismo instante en que la Virgen abandonaba por primera vez en la historia el casco urbano del pueblo se entonó el Salve Madre por una verdadera muchedumbre que acompañaba y rodeaba a su Patrona.
     El transcurrir por el camino fue muy hermoso, con la Virgen rodeada de la inmensidad del campo y seguida de una ingente masa de fieles que no cesaban de entonar cantos marianos, sevillanas y plegarias, con los que alegraban el esfuerzo de los costaleros que, al mando de D. José Manuel Majúa Delgado, se comportaron de forma ejemplar durante todo el día. La llegada de Ntra. Sra. del Rosario al recinto de la Madroña se produjo a las 11,23 horas y rozó el límite de lo apoteósico. Hasta que las andas no se encontraron frente al porche de entrada no se abrieron las puertas para así lograr que fuera Ella misma la que primero contemplara su Ermita terminada. Una vez instalado el Paso en el dintel, de cara a los feligreses, se inició la Ceremonia de Bendición, presidida por Monseñor Mi­guel Oliver Román (Secretario general del XLV Congreso Eucarístico Internacional) y concelebrada por nuestro Párroco. Con un ramo de romero se le echó el agua bendita a la Ermita que quedó, de esta forma, abierta al culto. Culto que no cesó durante todo el día, pues ni un solo momento estuvo la Señora sin devotos, siendo numerosísimos los que se acercaron para rezar a la Imagen, que allí se ha­llaba, por cierto, doblemente representada: por un lado, en el Paso, y, por otro, en el Cuadro. Este último fue objeto de todo tipo de alabanzas, pues la obra de D. Rafael Rodríguez Hernández representa magistralmente a la Virgen que resulta idéntica en belleza y hermosura.


     Tras unas horas de convivencia en el campo, se emprendía el regreso a las 18,42 de la tarde, llegando la comitiva al pueblo pasadas las ocho y media de la noche. Al traspasar la Virgen el umbral del pueblo, en el Barrio Lejos, se interpretó, como no podía ser de otra manera, el Himno Nacional por la Banda de la Oliva de Salteras. A lo largo de todo el recorrido se sucedieron los instantes brillantes, especialmente en la esquina de la calle Real con la Cuesta de la Iglesia, en la que el Coro y el tamborilero José Manuel El Zarandero interpretaron diversas plegarias. A las 11 de la noche entraba la Virgen en la Iglesia, tras sorpresiva puja en la que N.H.D. Cipriano del Valle Callero ofreció la cantidad de 115.000 ptas. Ya dentro del templo se rezo una Salve para poner broche de oro a tan hermosa jornada.
     Antes de concluir parecen oportunas unas palabras de agradecimiento a la Junta de Gobierno que, encabezada por D. Pablo Pérez Giráldez como Hermano Mayor, logró este importante hito en la historia de la Hermandad. También debe hacerse extensiva esta gratitud a todos los burguilleros que mediante trabajo personal o a través de donativos pusieron su granito de arena en la realización de la serrana capilla. Justo es mencionar aquí a D. Eugenio Vargas Vaquero y D. Antonio Ruiz García que aportaron muchas horas de su quehacer como albañiles en la construcción de la Ermita.
     Resulta evidente que el recuerdo de todo lo aquí relatado perdurará siempre en la memoria colectiva de Burguillos. Seguro estoy que el paso de los años no impedirá que nos sigamos emocionando al evocar este 12 de mayo de 1991, gozoso día en el que la Virgen se fue a la Madroña para bendecir su Ermita (Miguel Velázquez Prieto, Diez años de la bendición de la Ermita, Patrona de Burguillos, nº 7, 2001).

lunes, 4 de diciembre de 2023

Arte: La pintura de Santa Bárbara, anónima, en la iglesia de Burguillos

     Mostramos en Historia de Burguillos una reseña de la pintura de Santa Bárbara, obra anónima, y que se encuentra en el muro de la Epístola de la Capilla Mayor de la Iglesia de Burguillos, puesto que hoy, 4 de diciembre, Conmemoración de Santa Bárbara, de la cual se dice que fue virgen y mártir en Nicomedia, en la actual Turquía (s. III / IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].

       Es una pintura al óleo sobre lienzo con unas medidas de 1'78 x 1'34 m, y representa a Santa Bárbara de cuerpo completo, vistiendo túnica roja y manto rojo, y portando su atributo más conocido, la torre, además de la palma del martirio. En la parte inferior reza la siguiente leyenda “Lo dedica Dª. Rosario Salas y su esposo José Solí para esta Stª Iglesia”. Se puede fechar en la segunda mitad del siglo XVIII. Estado de conservación: regular, sucio, destensado y presenta pérdida de pigmentos (Inventario parroquial de Burguillos).     

Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de Santa Bárbara, virgen y mártir:
LEYENDA
     Compilada tardíamente por Simeón Metafrasto en el siglo X, la Pasión de esta santa oriental se popularizó en Occidente en el siglo XIII, gracias al arzobispo de Génova, Santiago de Vorágine, y a su Leyenda Dorada.
     Hija del sátrapa Dióscuro, habría nacido en Nicomedia, a orillas del mar de Mármara. Para sustraerla al proselitismo cristiano, su padre la encerró en una torre iluminada sólo por dos ventanas.
     No obstante, gracias a un subterfugio, ella  encontró el medio de recibir las enseñanzas de un sacerdote enviado por Orígenes, que se hacía pasar por médico, y quien, después de haberla instruido en la religión cristiana le administró el bautismo. Para expresar su fe en la Santísima Trinidad, ella perforó en el muro de la torre una «tercera ventana».
     Al saber que a pesar de todas sus precauciones su hija se había convertido, el feroz Dióscoro la amenazó con la espada. Ella consiguió huir y se refugió en un peñón que se abrió milagrosamente para darle asilo. Pero fue denunciada por un pastor chivato que fue castigado por su traición con la metamorfosis de sus corderos en langostas.
     Presa, santa Bárbara se negó a abjurar del cristianismo y a casarse con un pagano. Por ello la entregaron al juez Marciano que le hizo padecer los peores tormentos. Estirada en un potro fue azotada con vergajos, desgarrada con peines de hierro, rodada sobre fragmentos de cerámica, quemada  con hierros candentes; y al fin los verdugos le arrancaron los pechos con tenazas.
     Cuando la paseaban desnuda por la ciudad, un ángel le cubrió el cuerpo martirizado con un velo.
     Para terminar, su padre, desnaturalizado, la llevó hasta la cima de una mon­taña y le cortó la cabeza con sus propias manos. El castigo del cielo no se hizo esperar: el monstruo fue fulminado por un rayo. «Fue asaeteado y consumido de tal manera que de su cuerpo no quedaron polvo ni cenizas.»

CULTO
     El culto de la "partenomártir" de Bitinia nació en Oriente.
     Fue la patrona del monasterio de Edesa a partir del siglo IV, y en el VII se convirtió en titular de una basílica construida por los coptos en El Cairo. León el Filósofo puso bajo su advocación una iglesia de Constantinopla.
     En Occidente, su popularidad se remonta al siglo XV. No obstante, en Roma se la representó a partir del siglo VIII, tal como se ve en un pilar de Santa María la Antigua, acompañada por un pavo real, símbolo de inmortalidad. Se ha imaginado que en ciertos casos su culto sustituyó al de una divinidad celta: Borbo o Borvo (Borbón), dios de las fuentes. Por otra parte, corno protegía contra el rayo, se le edificaron santuarios en las cumbres golpeadas por el fuego del cielo. 
   Se la veneraba sobre todo en Francia, en las provincias de Normandía y Bretaña, como lo prueban la fundación de un priorato de Sainte Barbe en Auge, a orillas del Dive y la advocación de la capilla de Sainte Barbe en Faouet . 
      En Italia, es la patrona de las ciudades de Ferrara, Guastalla y Mantua.
     En España se la invoca contra los truenos, rayos e incendios (abogada contra los truenos e incendios).
     La extensión de su culto en Alemania, a finales de la Edad Media, se debía sobre todo al hecho de que figurase en la cohorte de los Catorce Intercesores (vierzehn Nothelfer), en compañía de santa Catalina y santa Margarita. Las tres santas gozaban de envidiables privilegios en la devoción popular, ilustrada por este refrán :
     Barbara mit dem Thurm,
     Margarethe mit dem Wurm, 
     Katharina mit dem Räddel
     Sind die drei heiligen Mädel.
     La liturgia les sumó a santa Dorotea, para formar el grupo del Cuarteto de vírgenes capitales que se invocaba en estos términos en la colecta de la Missa de Sanctis quattuor capitalibu s virginibus:
     «Deus qui sanctissimas virgines tuas Catharinam, Barbaram, Margaretham et Dotoheam per martyrii palmam ad coelos pervenire fecisti, praesta, quaesumus, ut earum intervenientibus meritis a peccatorum nostrum maculis mereamus absolvi.»
   A Santa Bárbara suele asociársela  sobre todo con santa Catalina. Protectora de los militares, simboliza la vida activa, mientras que santa Catalina, patrona de los clérigos, es la imagen de la vida contemplativa.
Patronazgos
     Si el culto de santa Bárbara suele adquirir en Alemania una forma colectiva, sus patronazgos tienen un carácter muy individual. Y son tan numerosos que para esclarecerlos, deben clasificarse en dos series: l. La protección contra el rayo y la muerte súbita; 2. Los patronazgos de corporaciones y oficios.
1. Protección contra el rayo y la muerte súbita
     Uno de los privilegios más apreciados de santa Bárbara era el de proteger contra el rayo porque  su verdugo, que fue su propio padre, fue fulminado por el fuego del cielo. Se la llamaba la «conjuradora del rayo».
     Los viejos refranes populares prueban que hasta la invención del pararrayos por Franklin, ella tenía la tarea a su cargo:
     Quand le tonnerre grondera, 
     Sainte Barbe nous gardera. 
     Quand le tonnerre tambera,   
     Sainte Barbe le retiendra.
     Partout où Barbe passera, 
     Le tonnerre ne tambera.
     (Cuando el trueno rugirá,/ Santa Bárbara nos guardará./ Cuando el rayo caerá, / Santa Bárbara lo retendrá./ Por donde Bárbara pasará, /El rayo no caerá.)
     Las iglesias cuyos campanarios y techos protegía de los incendios, invocaban su protección. Por ello el nombre de la santa suele estar inscrito en las campanas, que durante las tormentas solían echarse a vuelo.
     La capilla de Sainte Barbe au Faouet fue edificada en 1489 a causa de una promesa formulada por un noble, quien sorprendido durante una cacería por una violenta borrasca, se salvó gracias a la santa que alejó de su cuerpo una gran roca desprendida que rodara hacia él.
     Como protege del rayo, se considera que santa Bárbara también preserva de la muerte fulminante, y del deceso sin confesión ni comunión, particularmente temido por los creyentes. Así, pertenece a la categoría de los santos eucarísticos.
     Esos dos patronazgos estaban estrechamente ligados en el espíritu de los cristianos de finales de la Edad Media. En un Libro de Horas de 1490, un devoto ruega a santa Bárbara «guardarle del rayo y de la tormenta / como de la muerte súbita, vil y deshonesta / puesto que Dios le ha dado poder» .
     Sin duda es esa una de las fuente principales de la popularidad de santa Bárbara, versión  femenina de san Cristóbal a quien también se invocaba contra «la muerte súbita». Los agonizantes recurrían a su intercesión para no expirar antes de haberse confesado. Por ese motivo se la llamaba Mater confessionis. Las cofradías de la Buena Muerte se ponían bajo su advocación.
2. Patronazgos de corporaciones y oficios
     Por el hecho de proteger contra el rayo y la mala muerte, santa Bárbara se convirtió en el siglo XV en la patrona de los artilleros, cuyos cañones tonantes lanzan el rayo, y que están expuestos a explosiones accidentales en tiempos de paz, y a la muerte súbita en tiempos de guerra. Los artificieros también la adoptaron como patrona. 
    Los arcabuceros, bombarderos, cañoneros y culebrineros nunca olvidaban situar su imagen protectora en los escudos de armas o piezas. La cofradía de santa Bárbara en París agrupaba a los salitreros, fabricantes de pólvora y oficiales de artillería. Se da el nombre de santa Bárbara a los polvorines, arsenales y fuertes; en los barcos de guerra, el  habitáculo del maestro artillero se denomina cámara de santa Bárbara.
     Por la misma razón, o tal vez a causa de la montaña que se abrió ante ella, santa Bárbara se convirtió en patrona de los mineros y canteros particularmente expuestos a los peligros del grisú y a los derrumbes. Muchos pozos de minas se bautizaron con el nombre de la santa. Su fiesta, el 4 de diciembre, era feriado para los mineros, y quienes trabajaban ese día se arriesgaban a sufrir accidentes mortales. Por extensión, también la adoptaron como patrona los obreros que perforan pozos petrolíferos, sobre todo en Pechelbronn, Alsacia.
     En el siglo XV, los mineros de Kutna Hora, Kuttenberg, (Bohemia) pusieron bajo su advocación una magnífica iglesia.
     Como en las tormentas se echaban a vuelo las campanas para prevenir los rayos, santa Bárbara también es patrona de los campaneros y carrilloneros. Otros patronazgos se explican por diferentes circunstancias de su leyenda. Puesto que era una virgen estudiosa que se inició en las verdades de la fe cristiana siendo muy joven, junto a santa Catalina comparte el patronazgo de los escolares y estudiantes. De ahí, el nombre del Colegio de Sainte Barbe sobre la colina de Sainte Genevieve, en París.
     La torre donde fue encerrada la santa y en la que ella perforó «una tercera ventana»  en honor de la Santísima Trinidad, le valió convertirse en la patrona no sólo de los presos sino también de los arquitectos y albañiles.
     En conmemoración de la metamorfosis de los ovinos del pastor que la denunciara, era invocada por los agricultores contra las plagas de langosta. Quizá el patronazgo de los canteros o pedreros se explique por la milagrosa apertura de la peña, que le sirviera de refugio. En cualquier caso, es por esa razón que ella curaba la enfermedad de la piedra (cálculos).
     La etimología popular le consiguió aún más clientes. A causa de un mal juego de palabras con su nombre, que evoca la idea de pelos, santa Bárbara era invocada por los tapiceros, fabricantes de brochas, sombrereros, fabricantes de verguetas y de raquetas. En Saone et Loire las mujeres visitan la capilla de Santa Bárbara en peregrinación, para tener hijos con pelo rizado.
     Puede apreciarse la extraordinaria diversidad de la clientela de santa Bárbara, a quien se recurría  no sólo a la hora de la muerte sino también  en la vida diaria, para infinidad de oficios. Era la protectora y abogada  celestial de los artilleros, mineros, campaneros, arquitectos, fabricantes de brochas y sombrereros.
     Ello explica la riqueza  de su iconografía.

ICONOGRAFÍA
Atributos
     Además de la palma del martirio y la corona, santa Bárbara se caracteriza por numerosos atributos que le pertenecen en propiedad exclusiva y permiten reconocerla fácilmente.
     Algunos se han tomado de su leyenda, otros de sus patronazgos.
1. La torre con tres ventanas
     Es el atributo más constante, y por decirlo así, obligatorio. En un auto sacramental del siglo XV puede leerse:
     Aussi faut qu 'elle ait une tour 
     En une main et puis en l 'autre
     Une palme; puis sans nulle faute 
     Ait sur la tête une couronne.
     (También es necesario que tenga una torre/ En una mano y luego en la otra/ Una palma; y luego sin falta alguna /  Que tenga una corona en la cabeza.)
     En vez de la pequeña torre simbólica en la mano, puede estar sentada al pie de una gran torre en construcción: así la representa Jan van Eyck en su célebre grisalla del Museo de Amberes (1437).
     Lo que caracteriza a la torre de santa Bárbara es que está abierta en tres Ventanas que simbolizan su adoración a la Santísima  Trinidad.
     A veces la torre, reducida a una pequeña escala, es sólo un simple ornamento aplicado como una insignia a su diadema o su tocado.
     En un cuadro del Museo de Bruselas, se ve a santa Bárbara cubierta con un vestido lleno de torres bordadas, formando pareja con santa Catalina que lleva el suyo constelado de ruedas.
2. La pluma de pavo real
     Las varas con que la azotaba su padre se habrían cambiado en plumas de pavo real.
     No obstante, puede que se trate de un símbolo de inmortalidad, como en el fresco de Santa María la Antigua, en Roma. Se trataría de una alusión a su patronazgo contra la muerte súbita.
3. Su padre y perseguidor hollado a sus pies
     Así forma pareja con el emperador Majencio a quien se ve a los pies de santa Catalina de Alejandría.
4. Un cáliz rematado con una hostia
     Este atributo que la señala como preservativo de la muerte repentina sin comunión, es menos universal que el precedente. Es particular del arte germánico, alemán y flamenco, e infrecuente en el francés.  
     Al tiempo que la torre alude a su leyenda, el cáliz la señala como patrona de la buena muerte (patronin eines seligen Todes).
     Los dos atributos suelen aparecer combinados: el cáliz está apoyado sobre una ménsula en saledizo, encima de las tres ventanas de la torre.
     Hasta se ha emitido la hipótesis de que en origen eran uno, es decir, que el cáliz sería una duplicación, una simple variante de la torre que a veces tenía la forma de un pimentero, bastante parecida a las píxides en que se conservaban las hostias consagradas para administrar a los agonizantes, en el siglo XV. De la torrecilla se habría pasado a la píxide, y luego al copón o cáliz sin tapa, encima del cual planea una hostia.
5. Un cañón o una bala de cañón
     Este atributo la señala como patrona de los artilleros.
     Resulta poco creíble que el cañón derive, como lo pretende Hourticq, de la torre mal interpretada. La semejanza de formas es muy ligera, y además, los tubos de los cañones no se erigen según la vertical.
     Palma Vecchio la representa con un cañón a sus pies. Un alabastro inglés del siglo XV (Victoria & Albert Museum, Londres), la muestra con una bala de cañón en  la mano.
     La semejanza entre una bala de artillería y una pelota de frontón sin duda explica la elección de santa Bárbara como patrona de los fabricantes de pelotas y de raquetas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).