Cada lunes una nueva entrada con una noticia sobre Historia, Arte, Geografía, Bibliografía, Patrimonio, Fotografía, Hemeroteca, ... de nuestro pueblo: BURGUILLOS

Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

Mostrando entradas con la etiqueta Nuestra Señora del Rosario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuestra Señora del Rosario. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2026

Actualidad-Bibliografía: Los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la Historia

     Mostramos en Historia de Burguillos los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la historia, aprovechando la actualidad de nuestra parroquia, para así tener un mejor conocimiento de todo lo que acontece, y para eso aprovechamos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y cuyo enlace es el siguiente: 


     En ese capítulo "Enterramientos", se hace un recorrido por todos es enclaves que aquí pasamos a enumerar y mostrar para un mejor conocimiento de todos:
    1º.- (hacia 1400-1783). Desde la fundación y creación de nuestro pueblo y con ello de la Iglesia parroquial, allá por el año 1400 aproximadamente, en la que ésta ocuparía la casi totalidad de la nave principal de la Iglesia, hasta el año 1783, en la que se le añade la nave lateral, la Nave de la Epístola, o como la conocemos en Burguillos, como la Nave de la Virgen, es el lugar donde tienen lugar los enterramientos de los burguilleros de ese periodo.



     2º.- (1783-1801). Una vez construida la Nave de la Virgen, ésta también pasa a ser el lugar de enterramiento de los burguilleros, por lo que hemos de suponer que por el escaso espacio temporal (18 años) no ha de estar muy colmatada.


     3º.- (1801-1847). Por una Real Cédula de Carlos III, de 1787, para crear cementerios fuera de las iglesias, que en Burguillos se empezó a utilizar como tal el espacio que se encuentra tras la iglesia (espacio ocupado actualmente por el depósito del agua, con lo que lamentablemente se ha perdido casi por completo cualquier posibilidad de estudio de dicho enclave), y comenzó a cumplirse con María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de 1801. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.


     4º.- (1847-1967). Al colmatarse el espacio anterior, se plantea uno nuevo en la zona que baja desde el "cementerio" anterior hasta enclave marcado por el inicio de la calle Cervantes, esquina a calle La Fuente, donde se construyó el cementerio parroquial, en el cual, el primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.


     5º.- (1967-...). Finalmente tenemos el enclave actual, Cementerio Municipal, que desde el 9 de noviembre de 2011, se rotulaba como "Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada", tras la aprobación en el pleno municipal del 24 de octubre de 2011. El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, al final del Paseo del Paseo del Resucitado (en el camino del Coto), y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.


   Sería de desear, que el cementerio actual fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.

lunes, 6 de julio de 2026

Efemérides: La Bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de San Cristóbal, de Burguillos, el 6 de julio de 1954



     Hoy, 6 de julio, es el aniversario de la bendición de la Capilla Sacramental de la Iglesia de Burguillos, un 6 de julio de 1954, en la que se renovó su decoración, con yeserías neobarrocas, aprovechando que se había decretado ese año como Año Santo Mariano, así que bueno es rememorarlo en "Historia de Burguillos", a través de uno de los artículos publicados en el Boletín "Patrona de Burguillos" del año 2004, en su página 55, y que pasamos a transcribir íntegramente:



HISTORIA
"La Bendición de la Capilla del Sagrario hace 50 años"
     El día 6 de Julio de 1954 se bendecía solemnemente la Capilla del Sagrario tras una renovación total que le dio el espléndido aspecto que tiene actualmente. Fue bendecida por el entonces Cardenal de Sevilla D. Pedro Segura y Sáenz, hombre de fuerte personalidad y quien impulsó la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache.
     Para llegar a esta bendición se dieron algunas circunstancias que creo necesario destacar; por aquellos años el Culto y Adoración al Santísimo era una práctica habitual: con exposición de la Custodia, Horas Santas, Meditaciones guiadas ante el Sagrario,... y tuvo mucho que ver con la labor que hacían la Asociación "María de los Sagrarios", un movimiento eclesial al que pertenecían un grupo de mujeres de nuestro pueblo y cuya misión principal era el Culto al Santísimo. Aquí en Burguillos era dirigido por Doña Ignacia, Marquesa de los Ríos, persona de una humanidad ejemplar. Venía de Sevilla con otras acompañantes y después de las meditaciones ante el Sagrario, compartían su desayuno con las de aquí. Recuerdo ver entre ellas a mis tías Felisa Pérez, María de los Ángeles Guerra, Pura, María Medina y a mi madre.
     Otra circunstancia favorable fue la llegada como párroco, en julio de 1952, de Dº Manuel Gandullo Ruiz, natural de Villanueva del Río, sacerdote muy piadoso, que enseguida aprovechó este movimiento e impulsó la devoción al Santísimo ante el Sagrario, y crea "Los Niños Reparadores", fomentando así esta devoción entre los niños.
     Todo esto dio lugar a que muy pronto se planteara la restauración integral de la Capilla de la Virgen, y así fue como se elige a Dº Joaquín Gómez Albenca y debido a la amistad que le unía con mi tío Manuel Medina, para realizar la espléndida bóveda. Se reviste de mármol rojo el suelo, zócalo y banco de altar. Se restaura y dora el retablo de Nuestra Señora del Rosario, así como el Niño Jesús del ático y otros elementos pertenecientes al altar, como son los dos angelitos que se encontraban muy deteriorados
y que hoy se ubican en el Altar Mayor. El Sagrario plateado ya se había bendecido el año anterior, en 1953, donación de la Sra. Marquesa de los Ríos, y otras de Sevilla. Se estrenan candeleros, flores contrahechas por Conchita Osuna, paños de altar, ó mi padre trae del Cortijo "El Caballero" la magnífica lámpara de bronce, que al resultar muy grande y después de estar algún tiempo en la Capilla, pasaría a la nave central y actualmente se encuentra en la Sacristía, aunque faltándole algunos elementos.
     Todo estaba preparado y llega el día esperado para la Solemne Bendición. Estaba previsto que el Sr. Cardenal llegase a las siete de la tarde. Se había invitado a las parroquias de los pueblos vecinos, y bien temprano, estando ya los monaguillos en la Iglesia, empezaron a llegar los de Cantillana con las "Marías de los Sagrarios", "Niños Reparadores" con sus banderitas, al igual que los de aquí que ya llenábamos las calles y el porche. Algunos monaguillos y yo, como era temprano, bajamos a la plaza con otros niños de Cantillana para ver la calle engalanada. Recuerdo que la familia de Micaela aún estaba terminando de poner cadenetas hasta el Cuartel de la Guardia Civil que estaba casi enfrente. Sería poco antes de las seis cuando vimos venir un coche negro que pasaba muy despacio. Y cual no sería nuestra sorpresa al ver que era el Sr. Cardenal el que allí venía. Los monaguillos y demás niños echamos a correr por la cuesta de Ignacia y llegamos a la Iglesia antes que el coche que siguió despacio por la otra cuesta. Desde la puerta gritábamos: "¡¡ Don Manuel, el Cardenal, que ya está ahí¡¡" Enseguida nos mandó a unos a repicar las campanas, a otros a revestirse, y a los que estaban en la Iglesia, sobre todo los de Cantillana, a que cogieran el Palio, y todos hacia el porche. De esta forma tan precipitada, con las personas que seguían llegando, se improvisó la entrada, pues se había adelantado una hora sobre el horario previsto (un hecho totalmente inusual hoy día, que se peca de lo contrario).
     Ya en el Presbiterio, se organiza todo y se pasa a la Capilla del Sagrario, donde se comienza con el Rito de la Bendición, se sigue con la Solemne Exposición del Santísimo en la Custodia y posterior bendición Eucarística.
     Recuerdo la Iglesia ya repleta de gente y la salida bajo Palio. Don Manuel mantiene una conversación con el Señor Cardenal en el mismo coche antes de partir, como queda reflejado en la fotografía que acompaña este artículo. Un día grande para Burguillos que yo tuve la suerte de vivir.
     Es necesario destacar el esfuerzo que se hizo, hace ahora cincuenta años, para dejar lo más digna posible esta Capilla del Sagrario, donde Jesús reside permanentemente en la Eucaristía y que preside su bendita Madre, Nuestra Señora del Rosario, nuestra Patrona. Sería bueno que se recuperara por cada uno de nosotros la presencia más frecuente ante el Sagrario, para mantener esa conversación, sencilla e íntima con Jesús en la Eucaristía, que tanto reconforta nuestro espíritu y nos hace afrontar con más ánimo y alegría cualquier situación o dificultad, siempre fortalecidos por su Gracia.
     Que todos nos alegremos por este aniversario al comprobar que lo que se hizo entonces, no solo lo hemos conservado sino que cada día se está intentando mejorar.
Manuel Guerra Pérez


     También de aquel día se conserva en poder de Dª Felisa Vargas Pérez, una estampa que conmemora el acontecimiento  y que pasamos también a transcribir literalmente:



"Domum tuam, Domine, 
decet sanctitudo in longitu-
dinem dierum".

(Tu casa, Señor, se ve bonita llena de santidad todos los días).

RECUERDO
DE LA
BENDICIÓN SOLEMNE
DE LA
Capilla del Sagrario
de la Parroquia
de San Cristóbal Mártir,
por nuestro Emmo. Prelado,
Cardenal Segura y Sáenz

Burguillos, 6 - Julio - 54.
Año Santo Mariano

Lib. P. Lázaro. Sevilla



Santas Justa y Rufina

lunes, 22 de junio de 2026

Efemérides: Aniversario de la Imposición de la Primera Medalla de Oro de la Villa de Burguillos a Nuestra Señora del Rosario, el 22 de junio de 1996

     Hoy, 22 de junio, es el aniversario de otro de los grandes acontecimientos de la historia moderna de nuestro pueblo, la imposición a Nuestra Señora del Rosario de la I Medalla de Oro de Burguillos, y bueno es recordarlo en Historia de Burguillos.
     Ese año de 1996, la Hermandad de la Virgen del Rosario celebraba lo que por entonces se creía el III Centenario Fundacional de la corporación, ya que el documento más antiguo conocido databa de 1696 (gracias a la labor investigadora de varios historiadores esa fecha hay que retrotraerla a 1547, de momento).
     Pues bien el culmen de esa celebración fue una procesión extraordinaria de la Santísima Virgen que tuvo lugar ese 22 de junio de 1996, y en la que se le impuso la I Medalla de Oro de Burguillos, en la plaza de la Constitución Española de manos del por entonces alcalde de la localidad, Dº José Juan López, en una efemérides inolvidable para todos los burguilleros.







lunes, 10 de noviembre de 2025

Arte: El azulejo conmemorativo de la I visita de la Virgen del Rosario al Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada

     Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña e imágenes del azulejo conmemorativo de la I visita  de la Virgen del Rosario al Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada de nuestro pueblo, aprovechando que hoy, 10 de noviembre, es el aniversario de la bendición (10 de noviembre de 2010) cuando se descubrió un retablo cerámico que recordaba la visita de la Virgen en 2008.


     Para la reseña pertinente, replico el artículo publicado en el Boletín "Patrona de Burguillos", La Virgen en los Retablos Cerámicos: Fachada del Cementerio Municipal "Ntra. Sra. del Rosario Coronada", nº 29, de este mismo año 2025:
     "Tras la visita que efectuó la Virgen al Cementerio Municipal en 2008 era deseo de la Junta de Gobierno, presidida por entonces por N.H.D. Félix Pérez Godoy, de dejar constancia del acontecimiento por lo que en Cabildo de Oficiales se decide solicitar del Ayuntamiento los pertinentes permisos para colocar en la fachada del Cementerio dicho retablo conmemorativo. Tras obtener el permiso, se encarga la realización de de dicha obra al prestigioso taller de cerámica artística Joaquín Soriano, de Benacazón, que ha había trabajado para la corporación, con magnífico resultado.



     El retablo cerámico se compone de 24 piezas cuadradas, rematadas por unas piezas que hace las veces de marco. Estéticamente es una obra bellísima en el que la Santísima Virgen aparece en una de las instantáneas de aquel histórico 2 de noviembre de 2008, ornamentándose el retablo por una decoración vegetal barroca a modo de cenefa en tonos azules y añiles. De la Virgen del Rosario, solo podemos decir que está bellísima, pues la interpretación que Joaquín Soriano ha sabido plasmar de esa fotografía nos lleva a todos a recordar aquel día tan entrañable para aquellos que tuvimos la suerte de poder vivirlo. La Virgen se encuentra en unas andas que se hicieron para la ocasión, adaptando las de la Cruz de Mayo, con unos faldones realizados ex profeso y añadiendo elementos del paso procesional, y en el que destacaba el mando morado de brocado dorado (el color apropiado para las Vírgenes de Gloria en el mes de los Difuntos).
     Muy importante es el texto, puesto que el retablo cerámico se hizo para conmemorar un acontecimiento histórico, así que en la zona derecha podemos leer lo siguiente:

"EL DOMINGO 2 DE NOVIEMBRE DE 2008,
DENTRO DE LOS ACTOS CONMEMORATIVO DE
LA CORONACIÓN CANÓNICA, LA SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO VISITÓ POR PRIMERA VEZ ESTE
CEMENTERIO PARA PRESIDIR UNA SOLEMNE
EUCARISTÍA DEDICADA A TODOS LOS DIFUNTOS
QUE AQUÍ DESCANSAN. LA IMPRESIONANTE
IMAGEN DE NUESTRA PATRONA Y ALCALDESA
AVANZANDO POR LAS CALLES DEL CAMPOSANTO
ENTRE UN SILENCIO TENSO Y EMOCIONADO,
SÓLO ROTO POR LOS CONTÍNUOS LLANTOS DE
LOS PRESENTES, QUEDA YA GRABADA EN LA
HISTORIA DE NUESTRO PUEBLO DE BURGUILLOS.
PARA QUE QUEDE PERPETUA MEMORIA DE
ESTE SINGULAR ACONTECIMIENTO, LA JUNTA DE
GOBIERNO DE LA HERMANDAD DE NTRA. SRA.
DEL ROSARIO CORONADA, ACORDÓ COLOCAR
ESTE AZULEJO."
BURGUILLOS, 10 DE NOVIEMBRE DE 2010.
     La obra se encuentra firmada en el ángulo inferior derecho, en el que podemos leer "J. SORIANO - BENACAZÓN".


lunes, 6 de octubre de 2025

Geografía: El paraje "La Madroña"

     Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña del paraje "La Madroña".


      El paraje de La Madroña, lugar que toma su nombre de su propia etimología, puesto que en tiempos pasados debió ser una zona poblada de Madroños (arbusto de la familia de las ericáceas, con tallos de tres a cuatro metros de altura, hojas de pecíolo corto, lanceoladas, persistentes, coriáceas, de color verde oscuro, lustrosas por el haz y glaucas por el envés, flores en panoja arracimada, de corola globosa, blanquecina o sonrosada, y fruto esférico de dos o tres centímetros de diámetro, comestible, rojo exteriormente, amarillo en el interior, de superficie granulosa y con tres o cuatro semillas pequeñas y comprimidas), pero que lamentablemente no han llegado hasta nosotros. 







     Es una zona que cada domingo inmediato al primer viernes del mes de octubre, tiene un protagonismo muy destacado en el calendario burguillero, puesto que se celebra en toda su extensión, en torno a la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, la Romería en honor de la Santísima Virgen, de manera multitudinaria. En la misma hay habilitada una zona bastante amplia de zona de esparcimiento con servicios, barbacoas, etc.
     Al paraje de La Madroña se llega tras salir del casco urbano de Burguillos, bien por la calle Real, o bien por la calle Blas Infante, tomar el Camino de la Madroña (el antiguo camino a Castilblanco de los Arroyos), y justo cuando se llega al paraje de "El Lentiscal", tomar el camino que sale a la izquierda, que nos conduce directamente al paraje de La Madroña, delimitado al Norte, por el Arroyo de los Carrizos del Pilar, y por el paraje "Ladera Chica"; al Este, por el mismo Arroyo de los Carrizos del Pilar"; al Sur, por el paraje "Piedras Gordas" y al Oeste, por el arroyo El Estanquillo, encontrándose a unos 3,5 km. de nuestro pueblo y a una media de 200 m. de altitud. Señalar que todas las imágenes provienen del Instituto Geográfico Nacional.





lunes, 12 de mayo de 2025

Arquitectura y Arte: La Ermita de Nuestra Señora del Rosario, en el paraje de La Madroña

     Hoy, 12 de mayo, es el aniversario de uno de los grandes acontecimientos de la historia moderna de nuestro pueblo, la Bendición de la Ermita de la Virgen del Rosario, que tuvo lugar el 12 de mayo de 1991, así que es el mejor día para hacer en Historia de Burguillos, una reseña de La Ermita de la Madroña, como también se le llama en nuestro pueblo, y para ello nos apoyaremos en los textos que emanan de la página web oficial (dedicada al edificio), y del Boletín Patrona de Burguillos (dedicada a una crónica del acontecimiento en ocasión de su décimo aniversario), de la Hermandad de la Virgen del Rosario.


     La ermita se encuentra en el paraje “La Madroña”, en las primeras estribaciones de la Sierra Morena, a unos 4 kms. del casco urbano de Burguillos, a la que se llega por el camino de Castilblanco de los Arroyos, y en la que cada domingo posterior al primer viernes del mes de octubre tiene lugar la tradicional Romería en honor de nuestra amantísima titular.
     La Ermita de Nuestra Señora del Rosario es una obra que no podemos adjudicar su diseño a una persona en concreto; es una realización conjunta del pueblo de Burguillos que arrimó el hombro para su construcción, levantándose poco a poco, bajo la dirección en un primer momento de Rafael Muñiz Fernández y Abelardo Gutiérrez Rosa, a los que posteriormente se les unió Antonio Ruiz García.
     La obra se inició en 1983, cuando se eligió el paraje de La Madroña, tras cuarenta años de celebración de la romería en el paraje de “El Coto”, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento, siendo costeada la obra con donativos de los devotos que se prolongarían hasta 1991, año en que fue bendecida el 12 de mayo por Monseñor Don Miguel Oliver Román, por entonces, canónigo magistral de la Catedral Hispalense y Secretario General del Congreso Eucarístico Internacional de Sevilla de 1993.


     La pequeña ermita, presenta fachada plana precedida de un pequeño nártex, elevada sobre un podium de cuatro escalones para salvar el desnivel del terreno, con una gran puerta que permite que las celebraciones litúrgicas puedan ser seguidas desde la explanada que se desarrolla ante la ermita. Sobre dicha puerta podemos contemplar un azulejo de Nuestra Señora del Rosario, que preside la fachada, la cual se remata por una sencilla cornisa, decorada con piñas, sobre la cual se desarrolla la espadaña de un vano, y rematada por una cruz de forja.
     Su interior aparece presidido por una pintura de Nuestra Señora del Rosario, obra del pintor sevillano Rafael Rodríguez Hernández, del año 1991, en la que se presenta a la Patrona de Burguillos, con lo mejor de su ajuar, en el momento de la ejecución pictórica. Rafael Rodríguez Hernández es hijo primogénito del que fuera genial pintor Rafael Blas Rodríguez Sánchez. Se formó en una familia de artistas, siendo su hermano Juan Antonio también pintor. Rafael Rodríguez Hernández colaboró en los trabajos que su padre realizó para varias iglesias de la provincia de Sevilla, entre ellas las del presbiterio de San Juan de la Palma. A su temple se debe, junto a las de la Basílica de la Macarena, la decoración mural de los templos de las Hermandades de Los Negritos y las Mercedes de Santa Genoveva.


     En planta, la ermita presenta una única nave cubierta a dos aguas, de la que sobresale el presbiterio, a modo de ábside semicircular, con dos óculos en los laterales.
     En definitiva una construcción muy sencilla, conjugando el lenguaje popular con el contemporáneo, que le da a la edificación un gran interés, aunando tradición y modernidad en este pequeño pero magnífico ejercicio de composición arquitectónica (www.hermandadrosarioburguillos.es).
     Parece que fue ayer, pero ya han pasado dos lustros desde que un domingo de mayo se procedía a la Bendición de la Ermita de Ntra. Sra. del Rosario, situada en las estribaciones de la Sierra Norte, en el paraje de La Madroña. Lo vivido aquel día perma­nece grabado en la memoria de todos, al machadiano modo, porque como mantenía D. Antonio los mejores recuerdos siempre afloran en nuestro pensamiento tamizados por el paso del tiempo. En este décimo Aniversario hemos querido que el Boletín de la Hermandad nos permita revivir aquella histórica jornada. Con carácter previo se celebró en la Iglesia Parroquial San Cristóbal Mártir un Triduo los días 8, 9 y 10 de mayo de 1991, en el que la Sagrada Cátedra estuvo ocupada por el entonces Director Espiritual D. Juan Luís García García. Para este culto extraordinario, la Imagen figuró en un templete de plata, gentilmente cedido por la Hermandad del Rocío de Sevilla, y estrenó todo el ajuar que lució. En concreto se vistió con una saya de raso marfil y con un manto de brocado de idéntico color bordado con flores de seda. Ambas prendas fueron realizadas desinteresadamente por Dª. Antonia Martínez Ruiz. En lugar de corona ciñó sus sienes una diadema regalada para el acontecimiento y el exorno floral se sustentó en margaritas ama­rillas.


     El día en cuestión comenzó bien temprano y en la Plaza se fueron concentrando los costaleros, Junta de Gobierno y hermanos en general para partir todos juntos, acompañados por una representación oficial de la Hermandad de San Cristóbal, hacia la Iglesia. En ella, dio comienzo el rezo del Santo Rosario, para una vez concluido el primer misterio le­vantar el Paso, que atravesaba el dintel de la Puerta Parroquial a las 8,13 de la mañana a los sones de la marcha Rosario de Montesión, interpretada por la Banda de Música Ntra. Sra. del Valle de Burguillos. La Señora conservaba el mismo atuendo antes descrito con el detalle de que en su mano derecha, en vez del tradicional cetro, se le colocó un ramo de peregrina de flores naturales. También al templete le fueron añadidos 6 rosarios, en la coronación de cada uno de sus varales. Poco a poco, la Procesión fue cumpliendo el itinerario previsto, que discurrió por las calles Concepción de Osuna, Gustavo Adolfo Bécquer, Virgen del Rosario y Real. En el mismo instante en que la Virgen abandonaba por primera vez en la historia el casco urbano del pueblo se entonó el Salve Madre por una verdadera muchedumbre que acompañaba y rodeaba a su Patrona.
     El transcurrir por el camino fue muy hermoso, con la Virgen rodeada de la inmensidad del campo y seguida de una ingente masa de fieles que no cesaban de entonar cantos marianos, sevillanas y plegarias, con los que alegraban el esfuerzo de los costaleros que, al mando de D. José Manuel Majúa Delgado, se comportaron de forma ejemplar durante todo el día. La llegada de Ntra. Sra. del Rosario al recinto de la Madroña se produjo a las 11,23 horas y rozó el límite de lo apoteósico. Hasta que las andas no se encontraron frente al porche de entrada no se abrieron las puertas para así lograr que fuera Ella misma la que primero contemplara su Ermita terminada. Una vez instalado el Paso en el dintel, de cara a los feligreses, se inició la Ceremonia de Bendición, presidida por Monseñor Mi­guel Oliver Román (Secretario general del XLV Congreso Eucarístico Internacional) y concelebrada por nuestro Párroco. Con un ramo de romero se le echó el agua bendita a la Ermita que quedó, de esta forma, abierta al culto. Culto que no cesó durante todo el día, pues ni un solo momento estuvo la Señora sin devotos, siendo numerosísimos los que se acercaron para rezar a la Imagen, que allí se ha­llaba, por cierto, doblemente representada: por un lado, en el Paso, y, por otro, en el Cuadro. Este último fue objeto de todo tipo de alabanzas, pues la obra de D. Rafael Rodríguez Hernández representa magistralmente a la Virgen que resulta idéntica en belleza y hermosura.


     Tras unas horas de convivencia en el campo, se emprendía el regreso a las 18,42 de la tarde, llegando la comitiva al pueblo pasadas las ocho y media de la noche. Al traspasar la Virgen el umbral del pueblo, en el Barrio Lejos, se interpretó, como no podía ser de otra manera, el Himno Nacional por la Banda de la Oliva de Salteras. A lo largo de todo el recorrido se sucedieron los instantes brillantes, especialmente en la esquina de la calle Real con la Cuesta de la Iglesia, en la que el Coro y el tamborilero José Manuel El Zarandero interpretaron diversas plegarias. A las 11 de la noche entraba la Virgen en la Iglesia, tras sorpresiva puja en la que N.H.D. Cipriano del Valle Callero ofreció la cantidad de 115.000 ptas. Ya dentro del templo se rezo una Salve para poner broche de oro a tan hermosa jornada.
     Antes de concluir parecen oportunas unas palabras de agradecimiento a la Junta de Gobierno que, encabezada por D. Pablo Pérez Giráldez como Hermano Mayor, logró este importante hito en la historia de la Hermandad. También debe hacerse extensiva esta gratitud a todos los burguilleros que mediante trabajo personal o a través de donativos pusieron su granito de arena en la realización de la serrana capilla. Justo es mencionar aquí a D. Eugenio Vargas Vaquero y D. Antonio Ruiz García que aportaron muchas horas de su quehacer como albañiles en la construcción de la Ermita.
     Resulta evidente que el recuerdo de todo lo aquí relatado perdurará siempre en la memoria colectiva de Burguillos. Seguro estoy que el paso de los años no impedirá que nos sigamos emocionando al evocar este 12 de mayo de 1991, gozoso día en el que la Virgen se fue a la Madroña para bendecir su Ermita (Miguel Velázquez Prieto, Diez años de la bendición de la Ermita, Patrona de Burguillos, nº 7, 2001).

lunes, 21 de abril de 2025

Callejero de Burguillos: El paseo del Resucitado

     Mostramos en Historia de Burguillos una reseña e imágenes del paseo del Resucitado, aprovechando que ayer, 20 de abril, fue Domingo de Resurrección. Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: La Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne.


     En este día Dios nos ha abierto las puertas de la eternidad por medio de su Unigénito, vencedor de la muerte, y pedimos ser renovados por el Espíritu Santo para resucitar a la luz de la vida (cf. 1.ª orac.). Hoy es el día en que actuó el Señor. La piedra que desecharon los arquitectos —Cristo en su pasión— es ahora la piedra angular una vez que ha resucitado (cf. sal. resp.). Y creemos en este misterio gracias al testimonio de los apóstoles que comieron y bebieron con él después de su resurrección (1 lect.) y vieron el sepulcro vacío (Ev.). A partir de ahí, una vez que por el bautismo hemos resucitado con Cristo, busquemos los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios (2 lec.) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II]. 
     El Paseo es un espacio público con predominio de la linealidad que invita a la confusión, al menos actualmente, cuando muchos de ellos han perdido la funcionalidad que les dio nombre. El origen de esta denominación genérica se encuentra en su función como espacio de relación y esparcimiento. Tal sería el caso del Paseo del Resucitado
     El Paseo del Resucitado está situado en el barrio Lejos. Va de la calle Blas Infante al Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada, y tiene una longitud de 500 metros aproximadamente, siendo bidireccional desde el punto de vista del tráfico rodado, enlosada y alumbrada por farolas funcionales. Está conformada por alcorques plantados de moreras y bancos todo su recorrido, siendo la vía de conexión entre el Cementerio y el casco urbano de Burguillos.
   El paseo del Resucitado es, históricamente, una vía moderna, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, en el camino del Coto, de acceso al Cementerio, cuyo primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña, como señala Francisco Rodríguez Hemández, en su libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla), una aproximación a su historia", en su capítulo "Enterramientos" (páginas 37 a 40), en el que se detalla las distintas ubicaciones de los cementerios de nuestro pueblo, y que ya publicamos en su día en otra entrada, cuyo enlace es el siguiente: http://historiadeburguillos.blogspot.com/2017/10/bibliografia-capitulo-viii.html., lo que ya nos indica la fecha de construcción de dicha vía, remodelada varias veces, aunque el nombre actual es muy reciente, puesto que anteriormente era una vía sin denominación.


Conozcamos mejor las Tradiciones evangélicas canónicas y apócrifas, explicaciones racionalistas, y la Iconografía de la Fiesta de La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo;
      La Resurrección de Cristo, que garantiza la de los muertos gracias a la ecuación Christianus alter Christus, es el dogma esencial de la religión cristiana. Según san Agustín, si se retira la fe en la resurrección, toda la doctrina cristiana se derrumba. Pero la fe en un dios que muere y resucita no es en absoluto exclusiva y específicamente cristiana. Se trata de una creencia universal que se encuentra en la mayoría de las religiones antiguas: entre los egipcios, en el culto de Osiris; entre los sirios, en el de Adonis. Ha sido inspirada por la alternancia de las estaciones, el renacimiento de la vegetación después de la muerte aparente del invierno. Debe señalarse que, efectivamente, las fiestas de la Resurrección divina: las de Adonis, y la Pascua cristiana, por ejemplo, coinciden con el despertar de la primavera.
Tradiciones evangélicas y explicaciones racionalistas
    Ninguno de los discípulos de Cristo pretende haber presenciado su Resurrección, que ocurrió sin testigos. Los Evangelios narran simplemente que cuando, tres días después de la Crucifixión en el Gólgota, las Santas Mujeres fueron al sepulcro a llevar perfumes, lo encontraron vacío. Un ángel estaba sentado sobre la piedra de la puerta de la tumba, corrida, y les anunció que Cristo había resucitado.
     La primera descripción detallada del milagro se encuentra en los escritos de Efrén el Sirio. De acuerdo con dicho autor, Cristo salió de la tumba para ascender al cielo inmediatamente.
     Para explicar la misteriosa desaparición del cuerpo del Crucificado, los judíos insinuaron que se trataba de una impostura de sus discípulos que habían sacado el cuerpo de su maestro de noche, en secreto, para dar crédito a la Resurrección. Los cristianos habrían inventado la leyenda de la tapa sellada y de la guardia apostada en el Santo Sepulcro.
     Los críticos racionalistas no descartan del todo la acusación judía de fraude, pero además proponen otras dos hipótesis. 


   lª. La muerte de Jesús sólo habría sido, como la de Lázaro, muerte aparente (Scheintod). En la cruz sólo habría perdido el conocimiento después de la lanzada, y lo habría recuperado en la gruta del sepulcro.
     2ª. Las Apariciones invocadas en apoyo del milagro, serían un fenómeno de autosugestión colectiva. Al no poder resignarse a la muerte de su maestro, los discípulos habrían creído verlo con los ojos, cuando en verdad él sólo habitaba en sus corazones.
     ¿Por qué la Resurrección ocurrió el tercer día después de la muerte? Ese triduum mortis se explica por la prefiguración bíblica de Jonás, que pasó el mismo tiempo en el vientre de la ballena, y también por la creencia popular que aseguraba que el alma y el cuerpo del difunto sólo se separaban definitivamente tres días después de la defunción.
El desacuerdo entre los evangelios canónicos y apócrifos
     Los Evangelios no concuerdan acerca del número de Santas Mujeres portadoras de perfumes, o Marías, cuyos testimonios constituyen, sin embargo, el fundamento de la creencia en la Resurrección.
     En el Evangelio de Juan (20: 1), sólo se habla de una Santa Mujer: María de Magdala. Mateo (28: 1 - 7), nombrados: María Magdalena y María Cleofás; Marcos (16: 1) cuenta tres: María Magdalena, María, madre de Santiago, es decir, María Cleofás, y María Salomé. Finalmente Lucas (24: 10), suma a las dos Marías un número indeterminado de Santas Mujeres («Juana y las demás que estaban con ellas»).
     Existen las mismas divergencias acerca del número de ángeles anunciadores. Juan no menciona ninguno, Mateo y Marcos hablan de un solo ángel sentado sobre la piedra del sepulcro. Lucas cree saber, por el contrario, que las Santas Mujeres se encontraron en presencia de «dos hombres vestidos de vestiduras deslumbran­tes».
   A pesar de estas diferencias de detalle, los cuatro evangelistas coinciden en un punto: para ellos, la Resurrección de Cristo es un retorno momentáneo de Jesús a la vida terrestre, porque hizo numerosas apariciones en Judea y en Galilea antes de Ascender al cielo cuarenta días más tarde. En los Evangelios apócrifos, por el contrario, la Resurrección se confunde con la Ascensión. Cristo resucita para ascender al reino de los cielos de inmediato.


Iconografía
     Esas diferencias en los textos evangélicos y en la tradición explican la falta de fijeza de la iconografía.
     En la evolución de este tema pueden distinguirse tres fases:
   1. La Resurrección simbólica .
   2. La Visita de las Santas Mujeres al Sepulcro.
   3. Cristo saliendo del sarcófago.
   4. Cristo planeando encima de su tumba.
1. La Resurrección simbólica
     La Resurrección comenzó por ser representada simbólicamente, igual que la Crucifixión, mediante una cruz desnuda (crux nuda), rematada en el monograma de Cristo. En el sarcófago de la Pasión del Museo de Letrán, el crisma está inscrito en una corona que picotean dos pájaros posados sobre el travesaño de la cruz. Abajo de ésta hay dos guardianes sentados, uno despierto y otro dormido; lo cual prueba muy bien que se trata de un símbolo de la Resurrección y no, como se ha pretendido, de la  Crucifixión.
     Más tarde, el arte prefigurativo inspirado por los teólogos recurrirá a tipos tomados del Antiguo Testamento o de los Bestiarios.
     La Biblia moralizada no enumera menos de cinco prefiguraciones de la Resurrección:
     l. José liberado de la prisión es invitado a comparecer ante el faraón, como Jesús salido de la tumba ante Dios Padre.
     2. Sansón mata mil filisteos con una quijada de asno, así como Cristo resucitado pone en fuga a sus enemigos.
     3. David huye de la casa de Saúl con la complicidad de su mujer, Micol que pone un maniquí en su cama; los soldados sólo encuentran un simulacro. Los guardianes del Santo Sepulcro ven la tumba vacía.


     4. Tobías captura el pez del Tigris que se disponía a devorarlo.
     5. Jeremías es extraído de la cisterna donde había sido sepultado.
     Las dos prefiguraciones bíblicas más usuales son Jonás saliendo tres días después de ser tragado del vientre de la ballena y Sansón arrancando las puertas de Gaza con sus hombros. Esos dos símbolos son los que más armonizan con la Bajada al Infierno de los justos, que en la Iglesia griega es la imagen de la Resurrección propiamente dicha, puesto que el monstruo que vomita a Jonás es asimilado a Leviatán, y las puertas de la ciudad de Gaza prefiguran las puertas del Infierno derribadas por Cristo. El Speculum Humanae Salvationis suma a Sansón y a Jonás numerosos símbolos tomados de los Bestiarios. Los más populares son el león que resucita a sus cachorros mediante su rugido, el fénix que renace de sus cenizas, el pelícano que reanima a sus polluelos con la sangre de su pecho abierto. Pero también allí la asimilación deja mucho que desear, puesto que no es el león o el pelícano quienes se pueden comparar con Cristo resucitado, sino los hijos de éstos.
     Los ejemplos más bellos son el púlpito recubierto de esmaltes champlevé de Klosterneuburg, ejecutado en 1181 por Nicola de Verdun, y una vidriera prefigurativa de la catedral de Bourges.
     Estas representaciones prefigurativas, popularizadas por la Biblia moralizada, la Biblia Pauperum (de los Pobres) y el Speculum Humanae Salvationis, persistieron hasta finales de la Edad Media.
2. Las tres Marías en el Santo Sepulcro
     Hasta el siglo XIII el arte cristiano de Occidente evocó la Resurrección de Cristo en la forma indirecta de Las Santas Mujeres en el Sepulcro. Por otra parte, esta es la única representación que está de acuerdo con el relato de los Evangelios.
     Pero en ciertos ciclos, antes de Las Santas Mujeres en el Sepulcro se sitúa una escena pictórica popularizada por el teatro de los autos sacramentales: La compra de los perfumes.


     1. Las santas mujeres y los vendedores de perfumes
     Antes de dirigirse hacia el Sepulcro, las Santas Mujeres compran perfumes para embalsamar el cuerpo de Jesús y preservarlo de «la mordedura del gusano» .
     La idea de embalsamar un cadáver sepultado dos días antes resulta poco verosímil, pero se necesitaba un motivo que condujese a las mujeres a la tumba. Así se explica la leyenda de las Santas Mujeres.
     Este episodio fue popularizado por los Misterios de Pascua, en los cuales la escena del comerciante de perfumes (unguentarius, apothecarius, mercator) fue desarrollado con complacencia e inspiración cómica. Las compradoras se dirigen sucesivamente a dos comerciantes, uno joven y otro viejo, para quedarse con la mejor oferta, de pie frente al mostrador, las Santas Mujeres hacen pesar los perfumes en una balanza.
     Esta escena mercantil, que divertía a los espectadores del teatro de los Misterios, parece haber sido especialmente  popular en Provenza a causa del culto de la Magdalena del Santo Bálsamo (Madeleine a la Sainte-Baume) y del culto de las Santas Marías en Camargue. En cualquier caso, es allí donde la escultura románica nos ofrece los ejemplos más antiguos y numerosos. Ese tema pasó desde Provenza al norte de Italia, a Cataluña y al sur de Alemania.
     2. La visita de las santas mujeres al sepulcro
     En el arte bizantino, el Santo Sepulcro tiene forma de «tugurium», es decir, de capilla sepulcral con apariencia de cabaña, edificada en la rotonda de la iglesia de la Resurrección de Jerusalén. Los artistas  de Occidente, menos familiarizados con los monumentos de Tierra Santa, la reemplazan con un sarcófago.
     Las Santas Mujeres son ya tres, ya dos, según los artistas se inspiren en el Evangelio de Marcos o en el de Mateo. La primera balancea un incensario.
     Sobre la piedra retirada del sarcófago está sentado «el joven vestido de una túnica blanca», asimilado a un ángel alado. Señala con el dedo la tumba vacía o a veces, como en Orvieto, el cielo a donde ha ascendido Cristo.


     Con frecuencia las Santas Mujeres son acogidas en la entrada del Sepulcro por dos ángeles luminosos.
     Sobre una cara de un capitel de Módena se representa una escena procedente del teatro litúrgico que no se encuentra en otros sitios: María Magdalena se desmaya sobre la tumba de Cristo al tiempo que María «la de Santiago» y María Salomé intentan levantarla.
     A veces el tema de la visita de las Santas Mujeres y el de la Resurrección están asociados en una misma composición. En la arquivolta de la portada de Trogir (Trau), en Dalmacia, que data del siglo XIII, se ve a Cristo de pie ante su sarcófago, que acoge por sí mismo a las Santas Mujeres. En la pintura del siglo XIV pueden citarse numerosos ejemplos de esta amalgama en la escuela de Giotto (Taddeo Gaddi), en la escuela de Bohemia (Maestro de Hohenfurt, miniatura de L. de Klettau (Biblioteca Municipal de Zittau) y en el arte alemán (Miniatura del Perikopenbuch del arzobispo Kuno von Falkenstein (1380, Biblioteca de Tréveris). Las tres Santas Mujeres ya no son advertidas por el ángel, pero se prosternan ante Cristo resucitado que se les aparece in corpore.
3. Cristo saliendo de la tumba
     Fue a partir del siglo XI cuando se vio la Resurrección representada ya no bajo el velo del símbolo, sino como un hecho. El punto de partida sería una miniatura del Evangeliario de Munich procedente del scriptorium de Reichenau.
     Esta representación no se apoya en texto evangélico alguno, pero respondía a una necesidad de la fe popular.
     Se comenzó por representar a Cristo saliendo del sarcófago; fue en el siglo XIV cuando, a consecuencia de una contaminación con el tema de la Ascensión, se lo representó planeando encima de su tumba.
El origen del tema
     Cómo explicar este cambio, de fundamental importancia en la iconografía de la Resurrección, de la representación simbólica por la representación real; es decir, de Las Santas Mujeres en el Sepulcro por la Resurrección.
     Se han invocado influencias de la puesta en escena de los autos sacramentales de la Pasión. Pero en el Auto de Pascua, donde las Santas Mujeres estaban representadas por tres diáconos, sólo se anuncia la Resurrección. Entre los ángeles y las tres Marías se establece un diálogo:
          Quem quaeritis in sepulchro, christicolae? 
          Jesum Nazarenum crucifixum, o coelicolae. 
          Non est hic; surrexit, sicut praedixerat.
          Ite, nuntiate quia surrexit de sepulchre.
     De manera que Cristo resucitado no aparece personalmente en la escena. Por ello no puede atribuirse a la influencia de los autos sacramentales la idea de representar a Cristo saliendo de la tumba.
     Según Efrén el Sirio, que asimila la Resurrección con un segundo Nacimiento de Cristo, éste habría salido sin fractura de su tumba sellada (sepulcro clauso),  de la misma manera que en su nacimiento había salido del vientre intacto (utero clauso) de la Virgen, sin romper el sello de su virginidad.
     Desde el punto de vista iconográfico es muy interesante ver la variedad de soluciones que el arte de la Edad Media ha dado a un problema particularmente difícil de resolver.
     No existen menos de cinco, sin contar las variantes secundarias.
     1. Cristo se incorpora en su sarcófago (Christus in sepulcro).
     2. Apoya un pie sobre el borde.
     3. Pasa la pierna fuera del sarcófago (Christus uno pede extra sepulcrum).
     4. Está de pie ante el sarcófago (Christus extra sepulcrum).
     5. Se mantiene de pie sobre la tapa (Christus supra sepulcrum).
     Sea cual fuere el partido adoptado, Cristo resucitado siempre está caracterizado por una cruz estandarte que es el símbolo de su victoria sobre la muerte.
     A pesar de este emblema, la mayoría de estas actitudes nada tienen de triunfal. El arte de finales de la Edad Media con frecuencia resulta indecoroso, y por amor a lo pictórico, cae en la trivialidad. Así es como un artista primitivo alemán de la escuela hanseática, el Maestro Francke, en un retablo de 1424 (Museo Hamburgo), en lugar de representar a Cristo pasando la pierna por el borde del sarcófago de frente, lo muestra esquivándolo por detrás, como un ladrón furtivo que temiese despertar a los guardianes dormidos. Esta evasión clandestina, de la cual pueden encontrarse otros ejemplos en las miniaturas alemanas, tiene algo que resulta chocante. Con el mismo espíritu, el arte germánico representa a Cristo poniendo cuidadosamente en su sitio la tapa de su sarcófago, para hacer creer que ha salido de él milagrosamente. 
   Otra particularidad del arte alemán consiste en representar a Cristo resucitado saliendo de un sarcófago sellado, sin romper y ni siquiera levantar la tapa. (Das Durchsteigen des geschlossenen Sargs, Der Aufstieg aus dem geschlossenen Grabe).
     Puede imaginarse con facilidad que esta manera un tanto familiar de reprsentar el misterio de la Resurrección no debía contar con universal aprobación. El pie sacado de la tumba no duró mucho en Alemania. En Italia y Francia se prefirió mostrar a Cristo apoyando el pie sobre el borde de su sarcófago, como un vencedor que holla la cerviz de su enemigo; y también erguido sobre la tapa como sobre un pedestal (vidriera de Bourges, miniatura de Jean Colombe en las Muy Ricas Horas de Chantilly, Perugino, Bissolo).
     El Cristo resucitado, sentado sobre su tumba en la actitud de un juez, que se ve en una miniatura alemana del siglo XV, es sólo una curiosidad iconográfica.
4. Cristo planeando encima de su tumba
     Con Cristo de pie sobre la tapa de su sarcófago como sobre un trampolín que lo impulsará hasta el cielo, la iconografía se encamina hacia una cuarta fórmula de la Resurrección: Cristo transfigurado flotando en una mandorla. Esta Resurrección ascensional se confunde con la Transfiguración y la Ascensión.
     Aparece en el arte italiano a principios del siglo XIV. El honor de esta innovación corresponde a Giotto y a su escuela. En la capilla de los Españoles, Andrea da Firenza hace planear a Cristo resucitado encima de tres Santas Mujeres. Con Fra Angélico y Perugino, este tema se independiza de sus vínculos con el motivo arcaico de las Santas Mujeres en la gruta sepulcral, y elimina las otras fórmulas.
     Alcanza su apogeo en la Resurrección pintada en 1580 por Tintoretto, para la Escuela de San Rocco. Unos ángeles hercúleos derriban la piedra que tapa la entrada de la tumba, y Cristo sale de allí como un cohete vivo. Ya no planea, sale literalmente disparado, como un proyectil. Es la más dinámica de todas las Resurrecciones.
     Otra originalidad de la escuela italiana es, a veces, el reemplazo de los vigilantes que montan guardia alrededor de la gruta sepulcral por apóstoles o santos. Por eso, en un grabado de Mantegna, Cristo resucitado está acompañado por san Andrés y san Longinos, patrones de Mantua. El cuadro del Museo de Berlín, atribuido a Leonardo da Vinci, muestra a los pies de Cristo que toma impulso, a san Leonardo, patrón de los presos, y a santa Lucía, que presenta sus ojos sobre una bandeja: esos dos santos en adoración simbolizan el desapego a la vida terrenal.
     Por un singular fenómeno de retraso, el motivo de Cristo planeando fue exclusivamente italiano desde comienzos del siglo XIV hasta finales del siglo XV. A principios del siglo XVI fue adoptado por las escuelas alemanas: por Durero, en un xilografía de la Pasión Grande, y por Mathis Nithart, en un postigo del retablo de Isenheim. Pero este tipo de Resurrección triunfal nunca se adaptó bien al norte de Europa, y contradice el espíritu de la Reforma. En su cuadro de la Pinacoteca de Munich (1639), Rembrandt retorna a una concepción completamente diferente. Un ángel levanta la piedra de la tumba y Cristo, aún envuelto en fajas, se pone de pie penosamente, como un nuevo Lázaro. Es exactamente lo contrario del Cristo bólido de Tintoretto, lanzado hacia el cielo como un proyectil.
Correcciones de la iglesia católica después de la Contrarreforma
     Los teólogos de la Contrarreforma sometieron a severas críticas la iconografía de la Crucifixión, que en 1730 formuló Juan de Ayala en su Pictor Christus eruditus. Según dicho autor, es un grosero error representar a Cristo saliendo de la tumba abierta, con un pie fuera del sarcófago (uno pecte extra sepulcrum, altero autem cum crure jamjam prodeunte). Tampoco aprueba la representación de Cristo planeando (sublevatus in aere), que se parece demasiado a una Ascensión. Lo mejor es representarlo ante o sobre la tumba cerrada (extra vel supra sepulcrum). Su cuerpo resplandeciente, inmaterial (sine mole et pondere), revestido con un lienzo rojo, debe mostrar las llagas.
     Juan de Ayala considera que al representar a los soldados dormidos se injuria la disciplina del ejército romano (sic). Y cree imposible que todo el cuerpo de guardia se haya dormido; por lo menos uno de los guardianes debe permanecer despierto.
     En cuanto a la asistencia, deben ser eliminados todos sin excepción, puesto que según los Evangelios, ninguna criatura mortal asistió al milagro de la Resurrección (a nullo prorsus mortalium visum). La Virgen tampoco debe estar presente. En la escena no caben ni soldados precipitándose sobre sus armas ni un perro que ladre.
Los guardianes
     Como ya hemos señalado, la presencia de guardianes alrededor del Sepulcro es completamente ignorada por Marcos, Lucas y Juan. Fueron introducidos posteriormente en la leyenda y en la iconografía por razones apologéticas, con el objeto de refutar la acusación de los judíos, que insinuaban que el cadáver de Cristo había sido retirado clandestinamente por sus discípulos.
     Acuclillados alrededor de la tumba, parecen dormir, a veces hasta roncan con la boca abierta, pero es sólo falsa apariencia o al menos no todos duermen. El sueño de los guardianes habría provisto argumentos a los judíos y habría parecido dar la razón a sus insinuaciones. Por ello es cierto que la intención de los artistas, y la de los teólogos que los guiaban, era representar a los guardianes no dormidos sino deslumbrados, paralizados y «como muertos», según la expresión de san Mateo (28: 4), al ver al divino resucitado.
     El número de guardianes es variable: a veces son tres o cuatro, pero en ciertas ocasiones se cuentan en tan gran número que rodean el sepulcro por todas partes como para hacer imposible toda tentativa de retirar el cuerpo, o de evasión (Jean Colombe, Muy Ricas Horas).
     En el teatro de los Misterios, Pilato los sitúa en los cuatro ángulos del Santo Sepulcro. Pero su agrupación presentaba grandes dificultades en los capiteles historiados. En Mozat, parecen dormir de pie, con la cabeza inclinada. En un capitel de Issoire, los tres guardianes están superpuestos.
     Lo más habitual es que estén acostados al pie de la tumba, pero a veces observan como vigías en lo alto de la torre sepulcral, detrás de las almenas (Libro de Perícopes de Salzburgo, Biblioteca Munich).
     Su indumentaria y armas son anacrónicos. No están vestidos como legionarios romanos sino como militares del tiempo de las cruzadas, con la cota de malla y el casco cónico provisto de nasal; llevan los escudos sujetos en la coronilla, como si estuvieran al pie de la muralla de un castillo. Sus ropas varían de acuerdo con la moda: en el Renacimiento usan los farsetos de los lansquenetes.
     Sus reacciones son muy expresivas, y a veces, hasta caricaturescas. Deslumbrados por la aparición, intentan taparse los ojos con una mano o el escudo. Los más valientes desenvainan la espada para partir al espectro; los otros consideran más prudente darse a la fuga. A veces uno de ellos se arrodilla en actitud de adoración: Longinos, el lancero, cuyos ojos se habían abierto a causa del milagro (Predela de Mantegna en el Museo de Tours).
     A veces Cristo apoya el pie sobre la cabeza o el pecho de uno de los guardianes que no parece advertirlo.
     No hay más espectadores que los guardianes. Los apóstoles están ausentes, la Virgen también. Sólo en la escuela catalana del siglo XV puede encontrarse excepcionalmente -simples curiosidades iconográficas- a la Virgen asistiendo a la Resurrección de su Hijo (Jaume Serra, Retablo de Huesca, Museo Barcelona). 
   Para explicar la ausencia de la Virgen, algunos comentaristas ingeniosos supusieron que ella pudo asistir al milagro, pero que los evangelistas juzgaron preferible no hacerla intervenir porque el testimonio de una madre habría resultado sospechoso y sin valor probatorio.
Los príncipes de los sacerdotes corrompen a los guardianes
Mateo, 28: 11 - 15.
     Para desacreditar los testimonios de los judíos que pretendían que el cadáver de Jesús había sido robado durante la noche por los discípulos, Mateo agrega que los guardianes informaron a los «príncipes de los sacerdotes" acerca de la desaparición de su prisionero, y que éstos, después de deliberar, les dieron «bastante dinero» a condición de decir que los discípulos de Jesús habían aprovechado que ellos dormían para hacer desaparecer el cuerpo.
     A pesar de su carácter apologético, este episodio ha sido escasamente ilustrado por el arte cristiano (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).