Cada lunes una nueva entrada con una noticia sobre Historia, Arte, Geografía, Bibliografía, Patrimonio, Fotografía, Hemeroteca, ... de nuestro pueblo: BURGUILLOS

Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

Mostrando entradas con la etiqueta Alcalde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alcalde. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2026

Hemeroteca: La noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, el 19 de agosto de 1911, según las noticias aparecidas en la prensa

     Mostramos en Historia de Burguillos las noticias aparecidas en varios periódicos, en concreto "La Mañana", "La Vanguardia", "El Correo Español", "El Siglo Futuro", y "El Día de Madrid", editados en Madrid y Barcelona sobre la detención del Alcalde de Burguillos el 19 de agosto de 1911 tras una operación de la Guardia Civil

     La Mañana. La aparición de este diario, el cinco de diciembre de 1909, fue “consecuencia inmediata” de la constitución del gobierno liberal, el 21 de octubre de ese mismo año, de Segismundo Moret (1833-1913), que había dado fin al denominado “gobierno largo” (1907-1909) del conservador Antonio Maura (1853-1925), y abría un acercamiento del liberalismo al republicanismo, al anticlericalismo y al socialismo. En su fundación participan el abogado, periodista y político Luis Silvela Casado (1865-1928) -afín al sector liderado por el jurisconsulto y también político liberal Manuel García Prieto (1859-1938)- y el escritor y periodista Manuel Bueno Bengoechea (1874-1936), quien asume la dirección. Será una publicación situada en una línea ideológica o bloque de izquierdas propuesta por José Ortega y Gasset (1883-1955) un año antes, por lo que adopta al principio el subtítulo de “periódico liberal-socialista”. Entre sus primeros redactores se encuentran el periodista y político Mariano García Cortes (1878-1948), que escribirá artículos sobre obrerismo y política, o Luis Araquistáin (1886-1959), que lo hará sobre asuntos internacionales, contando así mismo con la colaboración, entre otros, de Pablo Iglesias (1850-1925), que ya en su primer número da a la estampa el artículo titulado ¿Vendrá la República?, dedicando otros a anatemizar al conservador Maura. Tanto Araquistáin como Iglesias abandonarán su participación en el diario a los pocos meses.
     Comenzó siendo un diario clásico de la época, con entregas de cuatro páginas, compuestas a seis columnas, en las que insertará, principalmente en la primera plana, un chiste gráfico y que pronto también ilustrará con fotograbados de retratos y de actualidad. Su estructura de contenidos es también clásica, empezando con el editorial y otros artículos tanto políticos como de diversa índole; teniendo secciones como Vida teatral, que firma Gregorio Martínez Sierra (1881-1947) y después lo hará el periodista Joaquín Aznar Delgado (1884-1936); Tribunales o Vida judicial, bajo el seudónimo Radamanto; Crónica deportiva, firmada por Welky; Información telegráfica, con noticias de provincias y del extranjero; Información financiera, Bolsa de Madrid y de otras plazas y fondos públicos; Gacetillas madrileñas, que ampliará a todo el municipio; Vida social, Espectáculos o sucesos. O las secciones Diario político, Raro y curioso, Ecos militares, De Palacio y otra denominada Nuestros poetas, para dar cabida a composiciones poéticas de autores españoles, así como un folletín, empezando con el de La isla de los pingüinos, de Anatole France, en versión castellana de Luis Ruiz Contreras (1863-1953). La cuarta la plana la dedicará completa a anuncios comerciales.
     Además de ser un diario de información general, lo será político y hasta doctrinal, en el que se daban cita un grupo de intelectuales de la izquierda liberal, democrática y regeneracionista. Su administrador y gerente comenzó siendo el militar y periodista Diego Fernández Arias (1855-1928), y entre sus colaboradores se encontrarán los también periodistas y políticos Luis Morote y Greus (1864-1913), Luis de Armiñán Pérez (1871-1949) y Luis Bello Trompeta (1872-1935), que firmará la sección Del momento; Eduardo Haro Delage (1887-1960), José Téllez o Silvio Pita. Algunos de los periodistas del diario será firmes partidarios del liberal José Canalejas (1854-1912), quien el rey Alfonso XIII elevará a la jefatura del Gobierno tras obligar a dimitir a Moret el nueve de febrero de 1910, hecho que provocará, en primer lugar, la modificación de la propiedad del periódico, que pasa a ser completamente de Luis Silvela, asumiendo la gerencia Emilio Borrajo (véase su número 111, de 27 de marzo de 1910); la del subtítulo del periódico, pasando a ser “diario independiente”(a partir de su número 115, de 31 de marzo); y tras la celebración de las elecciones del nueve de mayo, de una ruptura entre Luis Silvela y Manuel Bueno, dejando éste de ser director del diario, y llegando al duelo personal entre ellos, el 26 de noviembre, en el que acabaron los dos heridos. (Bueno también había provocado, en 1899, durante una disputa con Ramón María del Valle Inclán, la amputación del brazo izquierdo de éste). La dirección del periódico pudo pasar al citado Luis Morote, hasta primeros de 1912, aunque no aparece indicado como tal en la cabecera del diario. En esas elecciones, que habían dado el triunfo al Partido Liberal de Canalejas, Luis Silvela había vuelto a ser elegido diputado liberal y Manuel Bueno obtendría también acta parlamentaria, pero por el partido conservador liderado por Eduardo Dato (1856-1921); por su parte, Pablo Iglesias obtendría el primer escaño para el Partido Socialista o Benito Pérez Galdós lideraría la Conjunción Republicano-Socialista, mientras que Manuel García Prieto asumió la cartera de Estado del Gobierno de Canalejas, que con el magnicidio de éste, el 12 de noviembre de 1912, se dará término al denominado segundo intento de regeneración política “desde arriba” del reinado de Alfonso XIII.
     El diario va ir teniendo transformaciones formales a lo largo de su vida. Desde el quince de mayo de 1911 había aumentado a seis páginas, compuestas a cinco columnas. Desde el uno de febrero de 1915, las páginas de sus entregas aumentarán a ocho, regresando a la seis el cuatro de agosto de ese mismo año, y reduciéndolas de nuevo a cuatro, cuatro días después. Pero a partir del uno de enero de 1917, modificará drásticamente su formato, al reducirlo, y aumentando sus páginas a veinte, compuestas a tres columnas, que reducirá a dieciséis desde el 16 de abril de 1917. El clásico diario modificó su diseño y se convirtió desde ese año en un magazine ilustrado –al estilo de los también diarios madrileño ABC (1903) y La Nación (1916)–, introduciendo una cubierta con una gran ilustración, empezando con la del retrato de la Reina Victoria Eugenia y la del rey Alfonso XIII, y usando a veces en ella como en la contracubierta una segunda tinta de color. Así mismo, insertará una gran profusión de fotograbados de actualidad, que ya habían ido creciendo en su formato de periódico; y no faltándole las noticias, sus contenidos serán más variados, destacando los reportajes y las crónicas, los asuntos literarios o los trabajos denominados sociales. Entre las firmas de sus textos aparecerán también las de Javier Valcarce, Andrés Pando, J. Cantó García, Javier Bueno, Antonio Gullón, Casimiro Reyes, José Jerique, así como seudónimos (Diógenes o Sternio, entre otros). Durante la guerra mundial será francófilo.
     La colección de este título de la Biblioteca Nacional pasa del número 3.623, de 28 de noviembre de 1919, al número 3.625, de 21 de diciembre de ese mismo año. Durante ese intervalo sufrió la huelga de periodistas, que se habían sindicado con los tipógrafos. Cuando reapareció indicará en su cabecera “segunda época”. Silvela había “donado” la propiedad del diario -cuyo gerente había sido hasta entonces Luis Miller- a los periodistas “profesionales” y “leales amigos” Joaquín Aznar, Juan José Alonso, Pascual Arias y Manuel Sanz, apareciendo ahora como director Aznar y como subdirector, Alonso, quienes, desde una ideología liberal, democrática y dinástica, seguirán la defensa del político García Prieto, para quien Alfonso XIII había creado, en 1911, el marquesado de Alhucemas. El periódico apenas durará dos meses más, pues desaparece definitivamente tras publicar su número 3.669, del seis de febrero de 1920.
     Pues bien, en su edición del 20 de agosto de 1911, aparece en su página 2 la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular Noticias de Provincias, en la cuarta columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


NOTICIAS DE PROVINCIAS
-
Jugadores sorprendidos.- El primer "punto", el alcalde.
SEVILLA, 19. La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     La misma noticia aparece en el periódico La Vanguardia -conocido entre 1938 u 1978 como La Vanguardia Española-, que es un diario matinal de información general editado en Barcelona para toda España, que se publica en castellano y, desde el 3 de mayo de 2011, también en catalán. Pertenece al Grupo Godó e ideológicamente está considerado actualmente un periódico catalanista.
   Su primer número apareció el 1 de febrero de 1881 como órgano del Partido Liberal para la provincia de Barcelona. El 1 de enero de 1888, coincidiendo con el inicio de la Exposición Universal, La Vanguardia presentó un nuevo formato como diario de información independiente, con ediciones de mañana y tarde, y ya desvinculado del Partido Liberal, aunque siempre próximo ideológicamente al mismo.
     Pues bien, en su edición del domingo 20 de agosto de 1911, aparece en su página 8 la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la tercera columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


De Provincias
Sevilla, día 19, 12 noche
En Burguillos los guardias civiles sorprendieron una partida de juego, deteniendo a diez jugadores. Entre estos estaba el alcalde del pueblo.

     La misma noticia también aparece en el periódico El Correo Español, diario tradicionalista, que comenzó el 26 sept. 1888; cesó en los primeros meses de 1922.
     Pues bien, en su edición del lunes 21 de agosto de 1911, aparece en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular Información telegráfica, en la cuarta columna, en su zona media inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


Información telegráfica
TELEGRAMAS NACIONALES
En previsión de desórdenes.- Partida de juego.
SEVILLA, 19.
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Igualmente aparece en el periódico El Siglo Futuro. Fundado por Cándido Nocedal (1821-1885), aparece el 19 de marzo de 1875 con el subtítulo “diario católico”, cuando la tercera guerra carlista (1872-1876) está en un momento enconado, pero no defenderá claramente esta causa hasta 1879, manteniendo una exacerbada polémica en el seno del carlismo con La Fe (1876-1891), de Antonio Juan de Vildósola (1829-1893) y Vicente de la Hoz y Liniers (1841-1886), y el “colaboracionista” El Fénix (1879-1884), de Alejandro Pidal y Mon (1846-1913), que acabará años después en el cisma entre sus filas. Nocedal fue en este tiempo jefe de prensa y representante en Madrid del pretendiente Carlos María de Borbón (1848-1909) –Carlos VII–, pero el órgano oficial del carlismo lo ostentaba el diario El Correo catalán, que a partir de 1876 había fundado Luis María Llauder (1837-1902).
     El Siglo futuro no aparecerá los días festivos, tendrá una larga vida que alcanza los 61 años, será de gran formato, que variará en el tiempo, así como las imprentas en la que será estampado, y pasará de ser compuesto de cuatro a cinco columnas. Con editoriales y artículos doctrinales, políticos y religiosos y noticias nacionales y extranjeras, muchas de ellas recogidas de otros periódicos, como especie de revista de prensa, y otras procedentes de telegramas de la agencia Fabra. Contaba también con una sección oficial, otra religiosa, gacetillas y mientras duró la guerra carlista una propia sobre noticias de la misma. Al principio publicará un folletín de carácter religioso y moralista. Visualmente se caracterizará por circunscribir su primera plana con una gran orla negra, y el espacio para los anuncios comerciales, que habían sido escasos al principio, irá aumentando con los años, incluyendo las esquelas.
     Entre sus primeros y principales redactores y colaboradores estuvieron Leandro Ángel Herrero, Gabino Tejado, Francisco Navarro Villoslada, Manuel Tamayo y Baus, Francisco Mateos Gago, Juan Manuel Ortí y Lara, Zacarías Metola y José Fernández Montaña.
     Nocedal entablará una batalla doctrinal no sólo con los periódicos ya citados de su mismo carácter ideológico sino con los propios obispos españoles a los que tachará de veleidades liberales, y mientras que Pidal y Mon y su nuevo partido Unión Católica (1879) terminará engrosando las filas del canovista Partido Conservador, ocupando su ala más a la derecha, La Fe será desautorizada en 1881 por el pretendiente don Carlos. 
     A la muerte de Nocedal y después de un breve “directorio” carlista integrado por varios generales, Francisco Navarro Villoslada será nombrado jefe de Comunión Tradicionalista y su jefe de prensa, a la vez que el hijo de don Cándido –Ramón Nocedal Romea (1842-1907)– tomará las riendas del diario y lejos de ir hacia un encuentro con sus correligionarios, radicalizará su ideología antiliberal llegando al enfrentamiento directo y personal con Carlos VII, y junto a otros 23 periódicos de la misma naturaleza publicará el Manifiesto de la Prensa Tradicionalista, siendo acusado por el mismo pretendiente de “rebelde y excitador de la rebeldía” a su causa, decretando su expulsión del Partido Tradicionalista. Fruto de esta escisión, en 1889, nace el Partido Integrista, del que El Siglo futuro será su órgano central de prensa.
     El diario integrista ocupará pues, a través de su furibundo antiliberalismo neocatólico, la extrema derecha política española y seguirá atacando a sus irreconciliables periódicos enemigos dentro de las propias filas ultramontanas y a los mismos prelados españoles de la Restauración, a través de su máxima de que el liberalismo era “pecado”.
     Tras el fallecimiento de Ramón Nocedal, en 1907, y el del pretendiente Carlos VII, en 1909, asume la jefatura del Partido Integrista Juan de Olozábal Ramery (1863-1937), a quien se le transfiere la propiedad de El Siglo futuro, que había iniciado una segunda época y numeración dos años antes y que seguidamente estampará junto a su cabecera un estampa del Sagrado Corazón de Jesús. Será nombrado director del diario Manuel Senante Martínez (1873-1959), y entre sus principales redactores y colaboradores de entre siglos destacaron Cristóbal Botella, Manuel Sánchez Asensio, Manuel Sánchez Cuesta (con el seudónimo Mirabal), Antonio María Sanz Cerrada (Fray Junípero), Juan Marín del Campo (Chafarote) y como editorialista, Emilio Ruiz Muñoz. Jenaro Fernández Yáñez será su redactor-jefe, siendo sustituido después por Jaime Maestro.
     Si durante la primera guerra mundial se había declarado germanófilo, la proclamación de la II República Española, en abril de 1931, será obviada en su primera plana. Desde su militancia ultracatólica, su credo siguió siendo de un furibundo fundamentalismo antiliberal, el más reaccionario, fanático e intransigente del neocatolicismo, siendo tildado de “cavernícola”. Con una tirada escasa, en torno a los 5.000 ejemplares, y una circulación por suscripción, según Seoane, fue el clásico diario de los curas rurales mesetarios.
     Coincidiendo con la muerte del heredero Jaime de Borbón (1870-1931) y la asunción de la jefatura de la causa legitimista por parte de su tío Alfonso Carlos (1849-1936), de carácter más integrista, a finales de 1931 se producirá la reconciliación entre Comunión Tradicionalista Carlista y el Partido Integrista, pasando El Siglo futuro a ser órgano oficial del movimiento tras la reunificación, momento en el que su director –Juan de Olózabal– forma también parte activa en la fundación de Acción Nacional.
     En mayo de 1933, Olózabal entrega gratuitamente la propiedad del periódico a Sociedad Editorial Tradicionalista, de la que es presidente el conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo (1882-1952). El cuatro de noviembre de ese año cambia su subtítulo “diario católico tradicionalista” por el lema: “Dios, patria, rey”, coincidiendo con un número dedicado al “centenario” carlista, y formalizando una alianza política con Renovación Española (TYRE). Un año después el integrista Manuel Fal Conde (1894-1975), quien ya había participado en la sanjurjada de 1932 y después participará en los preparativos del golpe de julio de 1936, toma la jefatura del movimiento carlista y sellará una alianza con Falange y las JAP, estableciendo relaciones con el fascismo italiano.
     El diario había pasado a ser compuesto a siete columnas y había aumentado hasta las seis páginas. Durante varios años había llegado a editar un almanaque y a sacar diferentes ediciones. Había introducido en sus paginas la información sobre las cotizaciones de la bolsa y los deportes, la crítica teatral y la literaria, y ya en la década de 1920 había empezado a incluir la fotografía y las viñetas de actualidad, aunque al principio modestamente, y coincidiendo con un número especial, el 22 de abril 1935 comenzará a insertarlas profusamente, empezando con una de gran formato en su primera página, al tiempo que cambia radicalmente su diseño, haciéndolo más gráfico y atractivo, y aumentando sus páginas hasta las 32.
     Ya a partir de los años veinte se había hecho evidente también su obsesión apocalíptica de que los males de España eran fruto de la alianza entre la masonería, el judaísmo y el comunismo internacionales, así que aplaudirá la política antisemítica del nazismo, aunque no estuviera de acuerdo con la teoría de la superioridad de la raza aria en Europa. Editó su último número el 18 de julio de 1936, y con la sublevación militar sus talleres fueron confiscados por la CNT, de los que saldrá el periódico Castilla libre.
     Pues bien, en su edición del lunes 21 de agosto de 1911, aparece en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la segunda columna, en su zona inferior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


DE PROVINCIAS
-
(POR TELÉGRAFO)
SEVILLA, 19. 
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Y finalmente, en el periódico El Día de Madrid, aparece la misma noticia, en una de sus páginas la noticia de la detención del Alcalde de Burguillos, tras una operación de la Guardia Civil, en un pequeño texto bajo el titular De Provincias, en la tercera columna, en su zona superior, y que pasamos a transcribir íntegramente:


DE PROVINCIAS
-
La huelga de conserveros.- Servicio de la benemérita.
     La Guardia civil de Burguillos ha sorprendido una partida de juego en una taberna del pueblo, deteniendo, entre otros puntos, al propio alcalde.

     Una noticia sorprendente, y muy llamativa, como demuestra el hecho de que varios periódicos madrileños y barceloneses se hiciesen eco de la misma, y que se debe corresponder con Dº Antonio Díaz Delgado, como se deduce del "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, ó Directorio de más de un millón de señas de España, sus Colonias, Cuba, Puerto-Rico y Filipinas, Estados Hispano-Americanos y Portugal", editado en 1911 por Carlos Bailly-Bailliere, y que publicamos el pasado 3 de noviembre de 2005.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Hemeroteca: El procesamiento del Alcalde de Burguillos, según las noticias aparecidas en los periódicos "El Día", y "La Iberia", del 11 de agosto de 1889.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" la noticia recogida en "El Día", y "La Iberia" editados en la capital del reino, sobre el procesamiento del Alcalde de Burguillos, y publicado el 11 de agosto de 1889, y que se conserva en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.
   "El Día", fue un periódico fundado y dirigido por Camilo Hurtado de Amézaga (1827-1888), tercer marqués de Riscal, que le dio un carácter independiente dentro de una tendencia monárquica liberal, por quien ya había publicado en 1858-1859, y como “gaceta política independiente”, un periódico con el mismo título, antes de iniciar una interesantísima vida diplomática que le llevó a vivir en las principales capitales europeas. A su regreso a Madrid impulsará un periodismo modernizador en España, que tomará como modelo el londinense The Times, siendo El día el segundo, tras El imparcial, que se estampará en una rotativa en España, saliendo diariamente, incluso, al principio, los domingos, en números de cuatro páginas, y a cuatro y, posteriormente, a cinco columnas.
   El día es un periódico informativo, político y comercial, que además de editoriales y artículos, ofrecerá secciones de telegramas de la agencia Fabra, crónicas y noticias generales sobre industria, agricultura, finanzas, administración, sucesos, espectáculos, etc. Mantendrá secciones fijas, como “Nota del día” o “En los círculos políticos”, “Correo de provincias”, “Extranjero” o “Variedades”. Dedicará espacios diarios al Ayuntamiento de Madrid o reseñará lo más destacado publicado en la Gaceta de Madrid, dará la información meteorológica y de cultos diaria, así como las cotizaciones de los mercados bursátiles de Madrid y París. Su crítico teatral será Antonio Peña y Goñi, y el taurino, José Estrañi, con el seudónimo “Tío Pepe”. Pero también resalta de este diario sus corresponsalías en Paris, Nueva York, Londres o Lisboa, y en las principales capitales españolas. Incluirá también el tradicional folletín y la inserción de numerosos anuncios comerciales harán de este periódico una empresa rentable. Llegará a tirar tres ediciones: para el correo del Norte, el del Mediodía y la local de Madrid.
   Otra característica de este diario es la publicación todos los lunes de un suplemento literario, también de cuatro páginas, en el que colaborarán escritores sobresalientes de la época, como Leopoldo Alas Clarín, que lo hará hasta mediados de 1884, Antonio Alcalá Galiano o  Armando Palacio Valdés. También lo hará quincenalmente Emilio Castelar. Estas páginas estarán dedicadas a artículos de fondo y a la crítica literaria y bibliográfica, especialmente.
   Su propio fundador y director escribirá numerosos artículos, y su tendencia liberal y moderada le hará hacer campaña a favor de la candidatura al ayuntamiento de Madrid en la que estarán Castelar, Sagasta, Montero Ríos, Martos, Moret y otros republicanos. Dos años antes del fallecimiento del marqués de Riscal, el diario pasará a ser propiedad de Segismundo Moret, uno de los principales líderes del partido liberal sagastino.
   La colección de la BNE comienza con un número extraordinario dedicado a Calderón de la Barca. A partir de 1908 este título será continuado por un germanófilo El día de Madrid, no antes haber estado recibiendo su predecesor El día subvenciones del gobierno alemán hasta 1895.
   Pues bien, en una de sus páginas de la edición de domingo 11 de agosto de 1889, en la segunda columna, en su parte media, en la que se publican varias noticias relacionadas con los tribunales, aunque la que nos interesa fundamentalmente a los burguilleros, es la primera, sobre el procesamiento del alcalde que por entonces regía nuestro pueblo, y que pasamos a transcribir íntegramente:

TRIBUNALES ESPAÑOLES
Alcalde procesado
     El juzgado del distrito de San Vicente, de Sevilla, ha dictado auto de procesamiento y suspensión contra el alcalde de Burguillos, pueblo de aquella provincia.


   La misma noticia es recogida también por el periódico "La Iberia".
   "La Iberia"; fue una publicación periódica editada en Madrid desde 1854 a 1866, y de 1868 a 1898. Junto a otros prohombres del liberalismo progresista, como los dramaturgos Manuel de Llano y Persi (1826-1907) y Juan de la Rosa González (1820-1886), fue fundada por el farmacéutico, periodista y también dramaturgo Pedro Calvo Asensio (1821-1863). Aparece su primer número el 15 de junio de 1854, en pleno movimiento militar en el que participa el propio Calvo y que un mes después finalizará en la Vicalvarada dando paso al Bienio Progresista (1854-1856). Será el prototipo del nuevo e influyente periodismo político y cauce del Partido Progresista. Para ello, Calvo supo rodearse de un nutrido grupo de excelentes periodistas y a la vez preclaras plumas del progresismo. Entre ellas, la de Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), que se formará como periodista en este diario desde 1857 y del que será redactor-jefe antes de asumir su dirección el uno de octubre de 1863, tras el fallecimiento de Calvo -su mentor y amigo- a la edad de 42 años, el 18 de septiembre de ese año, y adquirir la propiedad del periódico a su viuda –Ana María Posadas-, que la compartirá con José Abascal y Carredano (1829-1890). Este ya era copropietario –a partes iguales- con Calvo del diario desde 1862, y en 1864, junto a Sagasta y los hermanos Rojas, crearán su sociedad editora.
   Con el subtítulo “diario liberal de la mañana” (a partir de 1860 desaparecerá la mención temporal), se publicará en entregas de cuatro páginas compuestas en cuatro densas planas de pequeña tipografía. Formará parte de la renovada prensa informativa y política española, cuyos contenidos van estructurados en secciones. Estas serán la Doctrinal (artículo de fondo o editorial), Noticias (Provincias, Madrid, Ultramar, Extranjero), Oficial (legislación), Variedades, Revista de teatros, Religiosa (cultos), Mercantil (cotizaciones de la Bolsa), Espectáculos (cartelera), Recreativa (folletín, que después se denominará Biblioteca de La Iberia y ocupará, generalmente, los faldones de la primera y segunda página) y Anuncios (que ocupará, aunque no siempre, la última plana completa). A estas se sumarán otras con los epígrafes Opinión, Gacetilla, Correspondencias extranjeras, Últimas noticias, Comunicado o Sección de remitidos, así como la parlamentaria o de Cortes, las de Política interior y Política exterior, además de otra de Astronomía (meteorología) o de Lotería nacional, con el listado de los premios.
   No se publicará los lunes. A partir del 14 de noviembre de 1854 aumenta a cinco sus columnas por página. A partir del dos de diciembre de 1856 lo hace su formato y se empieza a componer a seis columnas, que las mantiene cuando vuelve a extender más su tamaño a partir de enero de 1860, llegando a indicar que es el de mayor dimensión y con mayor cantidad de “letras” de cuantos se publican. Imprime diversas ediciones (para Madrid y provincias) e incluso varias al día, así como, desde 1859, una edición económica, siendo distinguidas sus dos principales ediciones como la “grande” y la “chica” o económica. Además, entre diciembre de 1862 y el siete de septiembre de 1863, publicará también una edición satírica semanal, con caricaturas. Bajo la dirección de Sagasta llegará a ser uno de los diarios más leídos, y en 1865 superará en circulación a Las novedades (1850), el otro de los grandes noticieros, aunque La correspondencia (1859) se había convertido en el de mayor circulación de España, según la recaudación por timbre.
   En su artículo de presentación se había proclamado “campeón de las doctrinas liberales” y había indicado que “la imparcialidad” era “su divisa; la legalidad, su escudo” y “la libertad, su grito de guerra”, y aunque exprese también que “no nos hemos afiliado a ningún partido”, se convertirá en órgano efectivo del Partido Progresista, incluyendo en sus páginas una sección bajo los epígrafes Circular o Boletín oficial de esta formación política. Desde La Iberia se combatirá a los ministerios moderados o unionistas de Ramón María Narváez (1800-1868) y de Leopoldo O’Donnell (1809-1867), y en un artículo del seis de septiembre de 1856 de Calvo Asensio se criticará duramente a los liberales que en 1858 se integrarán en la Unión Liberal liderada por el citado O’Donnell. Por el contrario, se mostrará favorable al general Baldomero Espartero (1793-1879).
   La relación entre los periodistas de La Iberia y la actividad revolucionaria, política e institucional será muy estrecha, pues no sólo Calvo será diputado en 1854 y 1856 y Sagasta llegará a liderar el liberalismo progresista, tras el asesinato del general Prim (1870) y durante la Restauración, y ocupará varias veces la presidencia del Consejo de Ministros, sino otros de sus redactores o posteriores directores obtendrán actas de diputados o senadores u ocuparán cargos en la Administración. Es el caso del poeta Gaspar Núñez de Arce (1834-1903), que será su corresponsal en la Guerra de África (1859); del jurisconsulto Carlos Massa Sanguineti (1823-1883), que lo fue en la guerra austro-italiana (1859); o de Augusto Suárez Figueroa (1852-1904), Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880), Fernando Fragoso (1830-1899), el ya citado Llano y Persi (1826-1907), Francisco Javier Carratalá (1830-1870), José María López del Pino (-1881), o Manuel Lasala. Hartzenbusch (1894) da un listado de hasta 36 periodistas de La Iberia, y además de los citados, incluye en su relación a los escritores Ventura Ruiz Aguilera (1820-1881) y Eugenio Sellés (1844-1926), a Francisco Javier de Moya (1821-1885), a su crítico teatral Juan de la Rosa González (1820-1886), a Víctor Balaguer (1823-1901), José Aguirre o Augusto Anguita.
   A comienzos de 1858, La Iberia había mantenido una áspera polémica doctrinal con el órgano más representativo del Partido Demócrata –La Discusión (1856-1887)-, lo que causará que un grupo de los periodistas de esta pasase a engrosar la redacción de la primera, como es el caso de un entonces joven Manuel Ruiz Zorrilla (1833-1895). Como periódico más representativo del “espíritu del 54”, y defensor de la libertad de imprenta y de la soberanía nacional, será uno de los diarios que más sufrió multitud de denuncias, multas, secuestros, procesamientos y suspensiones, como el consejo de guerra al que se verán sometidos su director, editor responsable y periodistas el cinco de agosto de 1864, en virtud de la ley de imprenta del 29 de junio de ese año. Sagasta fue detenido, juzgado y condenado a muerte por su participación en el pronunciamiento de la sargentada del Cuartel de San Gil, el 22 de junio de 1866,  pero logrará huir y refugiarse en Francia. El último número del diario había sido publicado un día antes. El dos de enero de 1868 reaparecerá este órgano del Partido Progresista con el título La nueva Iberia, que también forma parte de esta Hemeroteca Digital de la BNE. 
   La cabecera del diario liberal progresista fundado en 1854 por Pedro Calvo Asensio (1821-1863), y que había dejado de publicarse en 1866, retoma su antiguo título tras el triunfo de La Gloriosa. Previamente, en los nueve primeros meses de 1868 se había publicado en su sustitución La Nueva Iberia, título que también forma parte de esta Hemeroteca Digital de la BNE. Al reaparecer La Iberia, el 30 de septiembre de 1868, lo hará siguiendo la secuencia y numeración que había dejado interrumpida el 21 de junio de 1866, y con la indicación del nombre -además del de su fundador- de su director, que no era otro que el de Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), quien tras regresar del exilio y ser nombrado ministro del Gobierno provisional presidido por el general Serrano, será sustituido a partir del 22 de octubre por el antiguo redactor y también exdirector del diario: el cordobés Carlos Rubio Colell (1831-1871). En su reaparición había indicado que quedaba excusado decir que “los redactores de la Nueva y los de la antigua, son y han sido siempre los mismos”:
   Seguirá siendo un diario de cuatro páginas, compuestas, generalmente, a seis o cinco columnas, que imprimía varias ediciones y que no se publicaba los lunes. Un diario que había renovado el periodismo político, inspirado dos revoluciones –la liberal del 54 y la democrática del 68- como órgano oficioso del Partido Progresista y era redactado con estilo ágil y calidad literaria por brillantes periodistas y escritores, muchos de los cuales obtendrían actas parlamentarias o altos cargos de la Administración. El caso paradigmático es el del propio Sagasta, quien tras el magnicidio del general Prim (1870), asumirá su liderato a través, primero, del Partido Radical y, seguidamente, del Partido Constitucional, siendo en dos ocasiones presidente del Consejo de Ministros, la primera durante el reinado de Amadeo de Saboya (1871-1872) y la segunda en los tres meses previos al golpe de Martínez Campos (1874), y, desde la fundación del fusionista Partido Liberal en 1880, en cinco mandatos durante el turno de partidos de la Restauración.
   Durante este periodo sus secciones más importantes serán la del artículo de fondo o doctrinal (editorial), sus crónicas parlamentarias y, especialmente, su amplia revista de prensa dedicada a atacar la prensa conservadora, carlista y republicana. Tendrá, asimismo, secciones de noticias, política extranjera, oficial, telegramas, gacetillas, espectáculos, tribunales, religiosa, meteorología, cotizaciones de bolsa, últimas noticias, folletín y, en su última plana, anuncios comerciales.
   Entre sus redactores y colaboradores se encontraron Juan de la Rosa González (1820-1886), Concepción Arenal (1820-1893), Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880), Servando Ruiz Gómez (1821-1888), Eugenio Montero Ríos (1832-1914), Gaspar Núñez de Arce (1834-1903), Eugenio Sellés (1842-1926); los hermanos Manuel (1835-1911) y Félix González Llana (1850-1921), como cronista político y crítico teatral, respectivamente, así como José Ortega Munilla (1856-1922), entre otros.
   Se ha indicado que este diario con el tiempo terminó por identificarse de tal forma con la personalidad de quien había sido su director, Práxedes Mateo Sagasta, “que se convirtió en su permanente órgano de prensa”. Entre 1876 y 1883 estará dirigido por un sobrino del propio Sagasta, Tirso Rodrigáñez Sagasta (1853-1935), que llegará a ser ministro de Hacienda tanto con su tío como con Canalejas. De 1884 a 1886 lo dirigirá el dramaturgo cómico Emilio Sánchez Pastor (1853-1935), que anteriormente había sido cronista parlamentario del diario. Y probablemente José Sánchez Guerra (1859-1935) lo dirigiera también antes de que el 11 de octubre 1886 adquiriese su propiedad y asumiera la dirección Manuel Martínez Aguiar (-1942), que ubicó su redacción en un nuevo edificio e intentó, fructuosamente, hacer de este un periódico al estilo norteamericano. Superado por otros grandes diarios madrileños, La Iberia desaparece en plena guerra colonial, siendo la última entrega de su colección la correspondiente al 14 de mayo de 1898, tras cuarenta y cinco años en publicación.
      Pues bien, en una de sus páginas de la edición de domingo 11 de agosto de 1889, en la quinta columna, en su parte final, en la que se publican varias noticias relacionadas con los tribunales, aunque la que nos interesa fundamentalmente a los burguilleros, es la penúltima, sobre el procesamiento del alcalde que por entonces regía nuestro pueblo, y que pasamos a transcribir íntegramente:

     El juzgado del distrito de San Vicente, de Sevilla, ha dictado auto de procesamiento y suspensión contra el alcalde de Burguillos, pueblo de aquella provincia.

   Unas noticias nada agradables para la historia de nuestro pueblo, que lamentablemente fueron de alcance a nivel nacional.