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Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

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lunes, 24 de agosto de 2026

Actualidad-Bibliografía: Los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la Historia

     Mostramos en Historia de Burguillos los lugares de enterramiento en Burguillos a lo largo de la historia, aprovechando la actualidad de nuestra parroquia, para así tener un mejor conocimiento de todo lo que acontece, y para eso aprovechamos el capítulo VIII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Enterramientos, ocupando las páginas 37 a la 40 de dicha monografía y cuyo enlace es el siguiente: 


     En ese capítulo "Enterramientos", se hace un recorrido por todos es enclaves que aquí pasamos a enumerar y mostrar para un mejor conocimiento de todos:
    1º.- (hacia 1400-1783). Desde la fundación y creación de nuestro pueblo y con ello de la Iglesia parroquial, allá por el año 1400 aproximadamente, en la que ésta ocuparía la casi totalidad de la nave principal de la Iglesia, hasta el año 1783, en la que se le añade la nave lateral, la Nave de la Epístola, o como la conocemos en Burguillos, como la Nave de la Virgen, es el lugar donde tienen lugar los enterramientos de los burguilleros de ese periodo.



     2º.- (1783-1801). Una vez construida la Nave de la Virgen, ésta también pasa a ser el lugar de enterramiento de los burguilleros, por lo que hemos de suponer que por el escaso espacio temporal (18 años) no ha de estar muy colmatada.


     3º.- (1801-1847). Por una Real Cédula de Carlos III, de 1787, para crear cementerios fuera de las iglesias, que en Burguillos se empezó a utilizar como tal el espacio que se encuentra tras la iglesia (espacio ocupado actualmente por el depósito del agua, con lo que lamentablemente se ha perdido casi por completo cualquier posibilidad de estudio de dicho enclave), y comenzó a cumplirse con María de los Santos, viuda de Hilario Ulla, el día 29 de marzo de 1801. Este cementerio se mantuvo durante 46 años.


     4º.- (1847-1967). Al colmatarse el espacio anterior, se plantea uno nuevo en la zona que baja desde el "cementerio" anterior hasta enclave marcado por el inicio de la calle Cervantes, esquina a calle La Fuente, donde se construyó el cementerio parroquial, en el cual, el primero en recibir sepultura, fue Florencio Castaño, de 40 años, natural de Burguillos, el día 19 de junio de 1847. Este lugar de enterramiento, se mantuvo durante 120 años.


     5º.- (1967-...). Finalmente tenemos el enclave actual, Cementerio Municipal, que desde el 9 de noviembre de 2011, se rotulaba como "Cementerio Municipal Nuestra Señora del Rosario Coronada", tras la aprobación en el pleno municipal del 24 de octubre de 2011. El cementerio actual es de construcción relativamente reciente, y se halla ubicado en el extrarradio de la Villa, al final del Paseo del Paseo del Resucitado (en el camino del Coto), y su primer enterramiento se produjo el 16 de mayo de 1967, en que fue inhumado, el vecino Enrique Jiménez Acuña.


   Sería de desear, que el cementerio actual fuera el definitivo, pues cumple sin duda, la disposición real en su parte esencial, de estar "fuera de las poblaciones y en sitios ventilados". Que así sea.

lunes, 13 de abril de 2020

Bibliografía: Capítulo XLI "Menudencias históricas" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XLI, y último, del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Menudencias históricas, ocupando las páginas 193 a 202 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 193 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Menudencias históricas
   Nada refleja mejor la idiosincracia de un pueblo, como el contenido de los escritos en que queda atrapado de forma casi imperceptible, el largo e imparable discurrir del curso de su historia.
   Una atenta lectura de estos documentos, nos pone en conocimiento del bullir cotidiano y del afán constante, que rige inexorable, el tic tac perseverante de la vida colectiva y personal de la comunidad.
   La curiosidad me ha llevado a escudriñar en los entresijos de aquello, que en mayor o en menor grado, constituye el armazón que soporta el peso de toda la fuerza vital, que da vida a las generaciones presentes en cada época.
   Para informar a mis amables lectores, voy a espigar en el meollo de algunas escrituras, y divulgar con ello, algunos datos de curioso contenido.
   Lo que va a continuación son historias abreviadas, que han sido extraídas como con pinzas, de olvidadas y apolilladas escrituras, que duermen sueños de siglos, en los archivos en que se hallan sepultadas; y ya empiezo:

          Arrendamiento por espacio de dos vidas, de Juan Martín Calero y Leonor Gómez, su mujer, a la fábrica de la iglesia, de unas tierras que lindan, por la una parte, con tierras del mayorazgo de don Juan de Esquivel, y por la otra, con tierras de doña Juana de Córdoba y Cárcamo [...] Burguillos 15 de agosto de 1633.- Archivo de Protocolos.

   Dos cosas es de señalar; primero considerar lo antigua que es la presencia de la familia Esquivel en Burguillos, y segundo comprobar que en dicha fecha, ya tenía instituido mayorazgo.
   Donación a la iglesia:

          Sepan cuantos esta carta de reconocimiento vieren, como yo, el capitán Francisco Velázquez de la Parra, mayordomo de la fábrica de la iglesia de esta Villa, vecino de ella, otorgo y conozco por esta presente carta, y digo que por cuanto Gregorio Martín, el sordo, difunto, vecino que fue de esta dicha Villa, dejó a la dicha fábrica, unas casas suyas propias, que son en esta Villa, en la calle Real de ella, que lindan con casas de los padres de la compañía de Jesús, de la ciudad de Sevilla, y con un solar de casas y puerta del mayorazgo de don Íñigo de Córdoba, las cuales dejó a la dicha fábrica, con cargo y obligación de decir ciertas misas, y pagar un tributo perpetuo, al citado mayorazgo.- Fecha 7 de agosto de 1634.- Ibídem.

   Extraña comprobar la existencia de patrimonio a nombre de los padres jesuitas, pues sus estatutos y reglamentos  los  prohibe. Para  ello se valían de colegios y residencias, a cuyo nombre estaba todo lo
Pág. 194 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
que poseían; a no ser que el redactor del escrito no se detuvo en detalles, mencionando los que sabía que eran dueños, sin considerar a nombre de quién estaba. Sin embargo sabemos que todas las propiedades que poseían en el término de la Villa de Burguillos, que eran muchas, estaban a nombre del Colegio de San Hermenegildo de Sevilla, que era naturalmente de la Compañía de Jesús.
   Por cierto, que el año de 1634 fue en Burguillos de gran carestía y necesidad, y para paliar en lo posible, los efectos de esta situación, el que era alcalde mayor Bartolomé Márquez, repartió entre los vecinos del pueblo, trigo del Pósito de la Villa, que tenían que haber pagado, el día de Santiago siguiente, pero al no poderlo hacer por falta de medios, el capitán don Alonso Pérez Romero, titular entonces del señorío de Burguillos, le notifica al alcalde por escritura pública ante escribano, en fecha 30 de septiembre de 1635 que: "le hace responsable de ello, y le ordena que él satisfaga y pague, y si no lo hace, los daños y menoscabos, que en razón de ello hubieren al dicho pósito, serán por su cuenta y riesgo, y serán cobrados de sus bienes y hacienda, como se hallare por derecho". Todo un ejemplo de caridad cristiana.
   Queda patente el interés y el celo mostrado por el señor de la Villa, por preservar inalterable la capacidad del Pósito, conminando con energía al alcalde, a que reponga de su bolsillo el trigo repartido entre los vecinos, en una época de carestía y hambre. Vamos a conocer a continuación, la información que sobre los Pósitos, nos facilita Alfonso Lazo Díaz, en su obra La desamortización eclesiástica en Sevilla, Diputación de Sevilla y Facultad de Filosofía y Letras. Sevilla 1970.

          Pósitos: Fueron fundados para facilitar a los labradores granos y dinero a un interés moderado, para sementeras y proporcionar trigo a los pueblos para el panadeo en los meses de escasez. Algunos prelados y hombres acomodados se ocuparon de la fundación de estos depósitos de trigo; incluso los mismos pueblos los erigieron en época de abundancia, a costa de censos y repartimientos, que tomaron sobre sí. En la provincia de Sevilla, existían en 1800, 193 Pósitos reales.
          El propio Estado acabó dándole la puntilla. En 1836, cuando solo quedaban en toda España 6.300 Pósitos, se les exigió un anticipo de seis millones de reales para gastos de guerra, que nunca les fueron reintegrados; dice un documentos oficial: entonces los Pósitos quedaron como muertos.

   Nada hay que comentar. La fuerza de los hechos, sobrepasa a la de las palabras.
   Vean las apretadas y duras condiciones, en que le fue arrendadas unas tierras a un portugués, llamado Domingo Hernández, con residencia a la sazón en Alcalá del Río:

          [...] arriendo y tomo, en renta y tributo, por tiempo de mi vida, de don Francisco Velázquez, un pedazo de tierra de pan sembrar que tiene en Burguillos, que le dicen el Villar de San Cristóbal, por precio de 34 reales de vellón en cada año [...].
Pág. 195 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Y más adelante:
          
          Item. Con condición, que por ningún caso, pensado o no pensado, del cielo o de la tierra, de fuego, hielo, langosta, arriénse los campos, ora siembre las dichas tierras, ora no coja frutos de ellas, o no sea considerable, u otro cualquier caso que suceda, acontecido o no acontecido, ordinario o extraordinario que sea, no por eso he de dejar de pagar el dicho tributo, en el día previsto de cada año, sin que pueda pedir descuento, ni baja de él; y si lo pidiere, que no sea oído en juicio, ni fuera de él [...]. Fecha 29 de mayo de 1634. Ibídem.

   El pobre quedaba sin escapatoria posible.
   Cuando los vecinos de Burguillos tenían necesidad de trasladarse a Sevilla, bien con motivo de una enfermedad, bien para evacuar una gestión, o bien para la compra de mercancía, era de todo punto imprescindible al llegar a Alcalá del Río, pasar de una orilla a otra orilla del río Guadalquivir, utilizando la barcaza que estaba en servicio para estos fines; pero había que pagar el servicio que se recibía. Pero por lo visto no se estaba muy de acuerdo con estos pagos, a juzgar por lo que se dice en el escrito que voy a dar a conocer a continuación:

          Las autoridades de la Villa de Burguillos, formulan una petición a la Real Audiencia, Jueces y Justicias cualquiera de Su Majestad, para que se reconozca el título que esta Villa tiene, para que sus vecinos puedan pasar por la barca de Alcalá del Río, libremente y sin que paguen cosa alguna, y en razón de ello, puedan pedir cualesquiera provisiones, mandamientos y otras cosas que convenga hacer, etc. [...] Fecha 29 de abril de 1635. Ibídem.

   Ignoramos el resultado de esta extraña aunque justa petición. Sin embargo, sabemos por un Libro de Propios del archivo municipal hispalense, que en 1703, la barca de Alcalá del Río, porporcionó al ayuntamiento de Sevilla, -del cual dependía- una renta de 114.750 maravedís, lo que nos hace pensar, que dado el negocio que esta actividad representaba, la petición de las autoridades burguilleras, hecha 68 años antes, desgraciadamente no sería atendida.
   En octubre de 1699, el arzobispo de Sevilla, don Jaime de Palafox y Cardona (1684-1701), le recuerda al cura párroco de Burguillos, que deberá mandar hacer, un confesionario de madera como estaba ordenado. También le saber que en la festividad del Corpus, en que sale Nuestro Señor Sacramentado en procesión, depositado en urna de cristal, le ordena que no salga en andas, sino en un viril, y que le lleve un sacerdote en las manos, revestido como previene el Ritual Romano. Ibidem.
   El 19 de abril de 1696, se dio cumplimiento mediante recibo, al pago de 89 reales de vellón, al maestro carpintero Bartolomé García Jaramillo, por reparación del monumento, con colocación de cuatro cerraduras con cerrojos y armillas, etc.
   El monumento era un túmulo o altar que se montaba en las iglesias el Jueves Santo, y se colocaba en  su  interior y dentro  de  una  arquita, la  segunda hostia que se consagraba en la misa de aquel día,
Pág. 196 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
para reservarla hasta los Oficios del Viernes Santo, en que se consumía. Actualmente se mantiene esta celebración.
   El ya citado don Jaime de Palafox y Cardona, arzobispo de Sevilla y miembro del Consejo de Su Majestad, en la visita pastoral realizada a Burguillos, en 1701, en el acta que se hizo de la misma, dejó anotada -entre otras- la siguiente providencia:

          Item. Mandó su md. Se haga en esta Iglesia, un archivo en el lugar más oportuno que pareciere al mayordomo y cura de la dicha Iglesia, y se le ponga cerradura con dos llaves, que han de tener cada uno de los susodichos, y en él se pongan todas las escrituras y papeles conducentes, a la conservación de las posesiones y tributos de esta fábrica, y juntamente todos los libros antiguos de sus cuentas, y los antiguos de bautismos y velaciones, lo cual se ejecutará dentro de dos meses, pena de diez ducados, en que desde ahora para caso de omisión en dicho término, condena su merced al mayordomo y cura por mitad.

   Suponemos que el mandato se cumpliría, y solo sabemos que hasta nuestros días, ha llegado un archivo solo medianamente organizado y necesitado de atención, dentro -en parte- de un viejo armario de madera.
   Don Francisco Navarro Ruiz, en el tiempo en que ejerció de cura párroco de Burguillos, hay que decir, que entre otras muchas cosas meritorias que realizó, tomó la decisión firme de organizar con todo rigor el citado archivo, facilitando para ello un excelente armario metálico, archivadores y todo cuanto fue necesario; y con la modesta colaboración del que esto escribe, se dio feliz remate al empeño, y cumplimiento por lo tanto, al mandato del enérgico arzobispo Palafox, aunque con una demora de casi tres siglos. Suponemos que no se nos impedirá, la sanción de diez ducados por haber sobrepasado el plazo de dos meses, dado tan perentoriamente en 1701.
   En 1705, la fábrica de la iglesia de Burguillos, arrienda a Antonio Peraza, de Alcalá del Río, una huerta de su propiedad llamada "la Sestilla, que contiene una fuente, una alberca cuyas aguas se mantienen y un olivo gordal".
   El Concejo de Justicia y Regimiento de Burguillos, recibió un escrito de fecha 19 de marzo de 1705. En él se incluye una orden de Su Majestad, a través del presidente de Castilla, en que se ordena la recluta de gente (leva) para incorporar al cuerpo de españoles que sirven en la frontera con Portugal. Se dispone que se escoja uno de cada cinco, por vía de sorteo, y se pide la presencia y asistencia del cura.
   Don José Bernardo de Quirós y Torices, señor de Burguillos, era dueño y poseedor titular de mayorazgo que fundó don Juan Bernardo de Quirós, y también del señorío que había sido, discernido bajo el reinado de Felipe IV, en la persona del capitán don Alonso Pérez Romero. Residía en Sevilla: en 1699, en la collación de San Martín; en 1701, en la de San Bartolomé; y en 1708, en la de San Nicolás. Era administrador dentro de su jurisdicción, de los bienes patrimoniales del estado, y también poseía bienes propios.
Pág. 197 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 198 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   El molino de pan que existió en Burguillos en siglos pasados, formaba parte de los bienes realengos y vamos a conocer seguidamente, parte del contenido de una curiosa escritura de arrendamiento, que se otorga ante el notario público y escribano del Cabildo, don Francisco de Urdapilleta y Elola; dice así:

          José Bernardo de Quirós, arrienda a Juan de Villalba, vecino de Burguillos, un molino de pan, sito en el Estanquillo, en el arroyo que pasa junto a la fuente vieja, que está corriente y moliente, por tiempo de cuatro años, desde primero de octubre de mil setecientos siete, a último de septiembre de mil setecientos once, en precio cada año de trescientos reales de vellón, seis gallinas, y asimismo, ha de moler todo el trigo necesario que se gaste en el cortijo que tengo en el término de esta Villa; con declaración de que desde el primero de octubre de cada año, hasta el veinticuatro de junio del siguiente, ha de hacer la dicha molienda.
          Pagará las seis gallinas el día de Pascua de Navidad de cada año. También pagará cien reales el treinta y uno de enero, cien el último de febrero y cien a final de marzo, de cada uno de los cuatro años.
          Asimismo, le arriendo una casa que tengo en la calle Real, a la entrada, viniendo de Alcalá, que linda con solar de la fábrica de la parroquia, y por otra con casas mías que tengo arrendadas. El arriendo es por cuatro años, en ciento diez reales de vellón, a pagar a fin de abril de cada año.
          Los gastos de piedras, herramientas y todos los reparos menores, que se ofrecieren en el molino, son de cuenta del arrendatario.

   Una vez más la utilización de gallinas como valores de pago.
   Vamos a seguir invocando otras escrituras, que nos brinden noticias curiosas de aquellas remotas centurias. Las tres siguientes tienen como personaje central al titular del señorío y vamos a deducir de las mismas, el lugar del pueblo en que tenía su residencia.

          José Bernardo de Quirós, vende a Domingo Rodríguez, vecino de Burguillos, una casa sita en la plaza, que había comprado a Benito Ortiz, vecino de Sevilla. Linda por arriba, con las casas principales del mayorazgo y señorío de la Villa, y por la de abajo, con solar de dicho mayorazgo, que al presente lo posee él mismo.- Las casas tienen corral, trascorral y pozo.- Fecha 12 de enero de 1707.- Notario Francisco de Urdapilleta y Elola.- Arch. de Protocolos.- Sevilla

          Sea notorio a todos, como yo, don José Bernardo de Quirós, dueño y señor de la Villa de Burguillos, vecino de la ciudad de Sevilla, en la collación de San Nicolás [...] Arriendo a Marcos Ortega, una huerta llamada de Arriba, que linda con tierras del contador Domingo Mendívil, y por otra con tierras del cortijo que llaman del Castaño, propiedad del mayorazgo del marqués de la Mina. Precio seiscientos reales de vellón, cada año, a razón de cincuenta reales cada mes.- Fecha 28 de septiembre de 1708.- Notario y archivo igual.

   En otra escritura que autoriza en Burguillos, el mismo notario, sin fecha legible por el estado del papel, aunque sin duda de la primera década del siglo XVIII, se habla de "unas casas que están en la plaza de la Villa, que lindan con las casas del palacio del señor de esta Villa, y por la otra parte, con solar de casas del mayorazgo de dicho señorío" [...].
Pág. 199 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Las escrituras que anteceden, nos permite conocer, las distintas residencias que el señor de la Villa, tuvo en Sevilla, así como también la posible ubicación de su casa palacio en Burguillos, que era sin duda, en la plaza del pueblo, y ha de ser, en toda la fachada que al presente ocupa el Ayuntamiento, donde además de su vivienda y las oficinas, también tendría instalado el Oratorio que le autorizó el Papa Clemente XI, y al que ya nos hemos referido. Este conjunto señorial, sería sin duda, unas viviendas amplias y distinguidas.
   En un libro de defunciones del archivo parroquial, se anota la siguiente partida:

          En la Villa de Burguillos, en catorce días del mes de enero de mil setecientos cincuenta y ocho, se enterró en la iglesia parroquial de ella, a un hombre al parecer de edad de más de sesenta años, que parece, dicen se llamaba Juan Sánchez, natural de Urique (sic), que estaba siendo ermitaño en la ermita de San Sebastián de esta Villa, tenía un pie sin dedos; solamente recibió la extremaunción, por haberle dado un accidente, y no estar capaz de otros Sacramentos, y para que así conste, puse esta partida y la firmé, fecha ut supra.- Cura Juan José Montesdeoca.- Pág. 29.

   Por cierto, que un año después, concretamente el 28 de octubre de 1759, se enterró este cura y beneficiado. Solo recibió la Extremaunción, por no permitir su estado otra cosa. Por expreso deseo suyo, recibió sepultura en el altar de Nuestra Señora de Belén. Testó y dejó heredera a su madre. Eran oriundos de Alcalá del Río. Fueron sus albaceas Pedro García y su hermano Luis. Su madre murió el 12 de enero de 1760.
Pág. 200 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   En un libro de defunciones y con fecha 16 de julio de 1759, consta la partida de una mujer muerta en el cortijo de La Gallinera, con lo que demuestra la existencia de un cortijo con este nombre.
   Sabemos por una escritura del archivo de protocolos de Sevilla, de fecha 29 de mayo de 1751, que las hermanas doña María y doña Antonia Bernardo de Quirós, hijas y herederas de don Fernando, de este noble apellido y con vínculos familiares con el titular del señorío de la Villa, eran religiosas del convento de Santa María de las Dueñas de Sevilla, en cuya fecha venden una casa, sita en la calle Real de Burguillos, a don Manuel Borges y Toledo, vecino de Sevilla.
   También sabemos por una escritura del archivo catedral, que dicho convento, cobraba anualmente a don Francisco de Agüera, por un censo, sobre tierras del término de Burguillos, la cantidad de 450 reales de vellón, y que pagaba por ello, como gravamen, 33 reales.- Asimismo, poseían otros bienes no especificados.
   El Monasterio de San Isidoro del Campo, del término de Santiponce, en 1763, poseía en el término de Burguillos, unos colmenares.- Archivo Catedral.
   El 4 de junio de 1773, el cardenal arzobispo de Sevilla, don Francisco de Solís Folch de Cardona, (1755-1775) hace saber que anulaba en la mayor parte de las iglesias de su diócesis, la impunidad que ofrecían, a quiénes para evitar la acción de la justicia, se acogían a sagrado en su interior. En Sevilla, solo quedan con esa facultad, la iglesia catedral y la parroquia de San (ta) Ana, en Triana.
   Mala decisión para los amigos de lo ajeno, y en Sevilla, -como sabemos- estaban sobradamente representados los más variados miembros de su famosa picaresca, atiborrada de ternes y truhanes, tan bien descritos por nuestros escritores del siglo de oro.
   Con fecha 20 de agosto de 1777, el maestro de alarife, Antonio González, de Sevilla, informa a don Francisco Javier Curado Caro, cura párroco y mayordomo de fábrica de la iglesia de Burguillos, sobre el importe de obras de casas y fincas de dicha fábrica, en 2.050 reales de vellón. Son una casa en la calle de Fuente y cuatro en la calle Real.
   El 18 de abril de 1778, y coincidiendo con la construcción de la nave de la Epístola, el cura párroco citado anteriormente, informa al señor provisor del arzobispado, que a consecuencia de intensos temporales padecidos, han quedado completamente arruinadas, una de las casas propiedad de la fábrica de la iglesia, y también la sacristía, y solicita recursos económicos para llevar a cabo su reconstrucción.
   El 11 de noviembre de 1768, Juan M. Navarro, mayordomo de la hermandad de Nuestra Señora del Rosario, arrienda a Andrés Martín, de sobrenombre El Fresco, natural de Villaverde, 30 cabras de vientre, a 3 reales cada una y año.- Ante escribano público y testigos.
   El 26 de abril de 1778, fue colocada en la torre de la iglesia una veleta, en sustitución de otra que se había quebrado. La fabricó y colocó el maestro herrero Lorenzo Gutiérrez. También puso una cerradura en la puerta del Carnero.
Pág. 201 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Las autoridades tributarias eclesiásticas, en escrito de fecha 5 de noviembre de 1857, acusan al cura párroco de Burguillos, don Juan León Nogales, de estar incurso en el delito de defraudación, al excluir de la relación de fincas de su administración, un cercado anexo a la casa parroquial que tenía arrendado.
   El citado cura en su descargo, y en escrito de fecha 11 de noviembre de 1857, dirigido al señor provisor y vicario capitular del arzobispado, expone que arrendó dicho cercado, por la necesidad que tenía al tener que afrontar los gastos de obras, y pide que pueda conservar este derecho, para que sirva de ayuda a los párrocos, que "por lo miserable de este pueblo, no han podido permanecer en él por mucho tiempo".- Archivo arzobispal.
   Hay que reconocer en este cura, una buena dosis de valentía, para atreverse a decirle por escrito a sus superiores jerárquicos del arzobispado lo que queda consignado.
   No sabemos la providencia que se adoptaría. Pudo suceder que encontraran aceptable sus razones y la propuesta que hacía. De todas formas, sí puedo asegurar que no se procedió a su traslado inmediato, pues el día 8 de abril de 1866, me lo encuentro todavía en Burguillos, y bautizando a Vicenta Fernández Sarmiento, mi abuela paterna.
   Pero aún nos lo volvemos a encontrar el 27 de marzo de 1869, con motivo de un escrito que dirige al juez eclesiástico del arzobispado, denunciando un robo en la iglesia de Burguillos, con la desaparición de los siguientes objetos:

          - Un par de zarcillos de plata, y la corona, también de plata, de Nuestra Señora Santa Lucía.
          - La media luna de madera, forrada de plata, de Nuestra Señora del Rosario.
          - Una corona de plaqué, de la misma Señora.
          - Una corona de plata de su niño.
          - Unos zapatitos de plata del mismo.
          - Un copón de plata pequeño.
          - Una cajita pequeña de plata.
          - Un viril de plata, o sea, la redondela donde se coloca la forma.
          - Una crismera, que se ignora si es, o no de plata.

   No sabemos si el autor o autores de este robo, fue o fueron detenidos y los objetos rescatados.
   Me he referido alguna vez, a la precariedad de la vida en los tiempos de nuestros remotos antepasados. Las personas vivían menos años y se morían con pasmosa facilidad. Las causas estaban en que no existían remedios que detuvieran el desarrollo de ninguna enfermedad, por leve que fuera. Todo  estaba  supeditado al rechazo que hiciera  nuestras  propias  defensas. Si éstas fallaban, la caída
Pág. 202 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
era vertical. La cirugía, como la entendemos hoy, era inexistente. Ni técnica, ni anestésicos ni nada; y si a esto se le suma, las frecuentes epidemias de cólera y de peste, tendremos con ello, el cuadro completo de lo que representó la vida en aquellas lejanas sociedades.
   Esto justifica la frecuencia con que en los matrimonios jóvenes, moría uno de los cónyuges, y el que quedaba volvía a casarse en segundas, terceras etc., nupcias.
   Yo consideraba un buen récord, el de mi antepasada directa, en línea paterna, Antonio Guillena Millán, que se casó en Burguillos cinco veces, el primero de los cuales en 1726.
   Pero veamos lo que nos dice un testamento del archivo de protocolos de Sevilla:

          En el nombre de Dios todopoderoso, y de la Reina de los Ángeles María Santísima Nuestra, Señora concebida sin mancha de pecado original.
          Sépase por esta carta de testamento, cómo yo José Segura, vecino de la Villa de Burguillos, séptimo marido de María de la Trinidad, mi legítima mujer, a quien Dios Nuestro Señor, fue servido de llevar de esta presente vida a la eterna, el día 26 de octubre de 1744, y habiéndome dado su poder para testar, que paso ante el presente notario público don Benito Daza Farfán [...].

   Esta señora, con siete matrimonios, sin duda, -y por ahora- se lleva la palma en cuanto al número alcanzado; celebrados por los sucesivos fallecimientos de sus cónyuges. Esto hay que puntualizarlo, para diferenciarlo de casos actuales, en que estrellas de cine conocidas, han alcanzado un elevado número de matrimonios civiles, en que los maridos van perdiendo turno, y siguen vivos.

lunes, 17 de febrero de 2020

Bibliografía: Capítulo XXXIX "Cuatro documentos del siglo XVIII" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXXIX del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Cuatro documentos del siglo XVIII, ocupando las páginas 173 a 180 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 173 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Cuatro documentos del siglo XVIII
   Voy a dar a conocer seguidamente el contenido de cuatro escrituras, que como las demás de este libro, ven ahora la luz por primera vez y de las cuales, incluyo fotocopia de la primera hoja para curiosidad de los lectores, con un breve comentario mío que aclare en lo posible su significación.
   Su importancia radica principalmente, en la relevancia de las personas que las protagonizan, y también en la estrecha vinculación -una vez más- con la Villa de Burguillos, lo que aumenta su interés.
   Son de épocas distintas, aunque dentro del siglo XVIII, y nos servirán para establecer sólidos perfiles de personalidades que llenaron de contenido, el tiempo en que les tocó vivir.
   Hoy olvidadas, o desconocidas para las generaciones actuales, estas escrituras permanecen sepultadas en las profundidades del tiempo, hasta que una mano curiosa remueve los legajos, polvorientos y apolillados en que yacen, y salen del escondrijo para quedar expuestos a la curiosidad de los demás. Estos documentos los he encontrado en el archivo histórico de protocolos notariales de Sevilla; y paso sin más dilación a ocuparme de ellos.

   Documento nº 1
   Fecha: Burguillos 2 de marzo de 1724.
   Notario: Diego Daza de la Barrera y Peña.

   Se trata de un contrato de arrendamiento entre el señor de la Villa y un vecino de la misma, con el empleo de unos extraños elementos de pago, como pavos y gallinas etc. muy frecuentes entonces y hoy en desuso, como en otra ocasión se ha hecho saber.
   También hemos comentado que a este tipo de documento, le daban antes una extensión desmesurada, por lo machaconamente con que se insistía en los mismos conceptos, alargados aún más por la prolija perífrasis escribanil, así como a la relación de leyes a las que se renunciaba. Yo voy a considerar solo la primera hoja, pues hallo en ella lo esencial y la intención del documento, cuya transcripción -como casi siempre- la ofrezco descifrando abreviaturas y modernizando la ortografía; dice así:
          Valga para el Reinado de Su Majestad, Sr. Don Luis Primero.
          Sépase por esta carta, cómo yo, don José Bernardo de Quirós y Torises, Señor de esta Villa de Burguillos, y vecino de la ciudad de Sevilla, en la Parroquia del Señor San Bartolomé, y estante al presente en esta mi Villa, otorgo que arriendo, y doy en renta a vos Francisco Domínguez Salteras, vecino  de  dicha  mi Villa, una huerta con sus casas, que se llama la Celda de Casa Sagrada, propia 
Pág. 174 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
mía, que yo tengo en término de esta Villa, cercana al Convento de Sancti Spíritus del Monte, con agua de pié, y arboleda frutal, por tiempo y espacio de dos años, que comenzarán a correr y contarse desde el día primero de enero de este presente año de la fecha, y ha de acabar a fin de diciembre del que vendrá, de mil setecientos veinticinco, y en precio y cantidad de seis pavos grandes y doce gallinas que no digan pí ni clo, en cada uno de los dichos dos años, pagados por las vísperas de Pascua de Navidad, y asimismo, me habéis de dar además de lo dicho, cien granadas de cabeza de las mejores que haya en dicha huerta, y asimismo, todas las peras pardas y limones que tenga dicha huerta, y esto se entiende cada uno de los dichos dos años, y con cargo y obligación que ha de cavar y laborear todos los dichos árboles, y limpiar de todo lo que necesitaren, y no ha de poder cortar ninguno de ellos, aunque se haya secado, sin primero darme cuenta, para que yo sobre ello determine lo que fuere mi voluntad, y con condición, que ha de reparar los vallados y cerca de dicha huerta, no dejándolos descaecer. Y por lo que toca a las dichas casas, yo las he de reparar de todos los reparos mayores y menores de que necesitaren y en esta conformidad, le doy corrido la huerta, con sus casas y todo lo demás que le pertenece [...].
   No sabemos sin con estas extrañas condiciones, obtuvo el arrendatario algún beneficio por su trabajo.

   Documento nº 2
   Fecha: Burguillos 22 de diciembre de 1758.
   Notario: Alonso de León.

    Veremos en esta escritura, el nombre de las personas que ejercían los cargos municipales en dicha fecha. Recordemos que la facultad de estos nombramientos, era privativa del señor de la Villa.
   Consta también la extensión de poderes y la calidad de los representados; o sea: El Colegio de San Hermenegildo de la ciudad de Sevilla, de la Compañía de Jesús, y don Francisco de Esquivel Medina y Barba. He aquí la transcripción:
          Sepan cuantos esta carta vieren, como Nos, el Concejo Justicia y Regimiento de esta Villa de Burguillos, es a saber: nos, el licenciado don Rafael de Borges y Toledo, abogado de los Reales Consejos, alcalde mayor de dicha Villa, Martín Barrera, teniente de alcalde mayor, Juan Rodríguez Pelayo, alguacil mayor, Bartolomé Sanz, Francisco de los Santos, Manuel Galván, regidores, y Juan Muñoz, mayordomo de propios, por nos y en nombre de los demás capitulares, que en adelante fueren, por quién prestamos voz y caución de facto en forma, para que habrán por firme lo que en esta carta contenido, bajo de obligación expresa de los propios y rentas de este dicho Concejo; y yo Francisco Delgado, en nombre y como apoderado del Colegio de San Hermenegildo de la ciudad de Sevilla, y de don Francisco de Esquivel Medina y Barba, como poseedores ambos: dicho Colegio del cortijo que llaman de San Agustín, sito en término de esta Villa, y dicho don Francisco de Esquivel, del mayorazgo que fundó Jorge de Medina, el viejo, veinticuatro que fue de dicha ciudad, y en nombre  de  los demás  poseedores  que  serán o fueren  del  dicho  mayorazgo a que  pertenecen  los 
Pág. 175 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 176 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
cortijos que hoy llaman de Esquivel, como consta de los poderes, que obtengo, cuyo tenor es como sigue:
          Al margen: Poder.- Doy fe que ante mi y testigos, en nueve de julio del año pasado de mil setecientos cincuenta y tres, don Francisco de Esquivel Medina y Barba, vecino de esta ciudad de Sevilla, otorgó el poder cumplido, bastante en derecho, a don Juan de Toledo, su mayordomo, y a Francisco Delgado, su apoderado, vecino de la Villa de Burguillos, y a cada uno insolidum general para la administración de sus bienes, rentas, percepción y cobranzas de ella, y otros efectos y con la misma generalidad para en todos los pleitos causas y negocios que tenía y tuviese, civiles y criminales, con cualesquier personas, sobre cualquiera razón y para seguirlos, fenecer y acabar, para todas instancias y sentencias, hasta la definitiva y ejecución de ella, parecer en juicio, y hacer los autos necesarios con general administración, facultad de enjuiciar, jurar, apelar, suplicar, y sostener con relevación y obligación, en forma [...].
   Creo que con esto, añadimos un nuevo trazo al perfil histórico de unas instituciones y de unas personalidades que representaban el sector dominante de una sociedad fuertemente clasista.
          
   Documento nº 3
   Fecha: Sevilla 18 de julio de 1775.
   Notario: Blas de la Vega y Contreras.

   Presentamos aquí, al que era en esta fecha, titular del señorío de Burguillos, dando poder para la administración de rentas.
   Su condición de teniente general, le obligaba a frecuentes ausencias, teniendo que delegar en sus administradores, el cuidado de sus competencias. Dice así el documento de referencia:
          Doy fe, yo, el infrascrito, escribano público del número de esta ciudad, y mayor de Guerra en ella, que ante mi y testigos, en veinte días del mes de abril del año pasado de mil setecientos setenta y cuatro, el Excelentísimo Señor don Melchor Bernardo de Quirós, Caballero de la Orden de Calatrava, Comendador de Ballesteros de la misma Orden, Teniente General de los Reales Ejércitos, y Señor de la Villa de Burguillos, residente entonces en esta ciudad, digo: Que por cuanto le correspondía y era heredero del Mayorazgo de dicha Villa de Burguillos, otorgó poder cumplido en derecho bastante a don José Francisco Suero, vecino y del comercio de esta ciudad, para que pudiese administrar y administrara, todas las rentas pertenecientes al expresado Mayorazgo, así en esta ciudad, como en la referida Villa de Burguillos, percibiendo [...].
   Lo esencial está recogido en lo transcrito, en que queda reflejada la importancia del personaje, y su vínculo con la Villa de cuyo señorío es titular, sin que se precise añadir nada más.
Pág. 177 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 178 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Documento nº 4
   Fecha: Madrid 2 de septiembre de 1783.
   Notario: Ramón Antonio Aguado.
  
   Escritura que otorga el señor de Burguillos, dando poder para que le representen como albacea testamentario, de su fallecida hermana; dice así:
          Yo, donde Joaquín Bernardo de Quirós, Canónigo de la Santa Iglesia Patriarcal de la ciudad de Sevilla, Señor de las Villas de Burguillos, Villabrágima y Valverde de Campo, Vizconde de Miralcázar, Marqués de Monreal, residente al presente en esta Corte, digo: Que en el testamento bajo de que ha fallecido, la Señora doña María Bernardo de Quirós, mi hermana, me ha nombrado por su albacea testamentario, y a mi sobrino don Juan Félix Clarebout, Insolidum, sobre que con acuerdo de este, tengo dadas varas disposiciones, y como para salvaguardas con la puntualidad y solidez que apetezco y ordenó dicha testadora [...].
   El poder se otorga a favor de don Antonio Agustín Méndez, vecino y del comercio de la ciudad de Sevilla.
   Hay que destacar -y con esto termino- la acumulación de títulos nobiliarios y dignidades que van recayendo, en los sucesivos miembros de la familia Bernardo de Quirós, y cómo al señorío de Burguillos, se han sumado dos más de la provincia de Valladolid.
Pág. 179 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 180 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".

lunes, 27 de enero de 2020

Bibliografía: Capítulo XXXVIII "El Trienio Liberal" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXXVII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre El Trienio Liberal, ocupando las páginas 169 a 172 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 169 del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
El Trienio Liberal
   Cuando Fernando VII, se sacudió en 1823, el yugo constitucional que le había sido impuesto por los políticos del Trienio, puso en práctica con saña, todo un rosario de venganzas y persecuciones, contra quienes de cerca o de lejos, se habían rozado mínimamente, con el liberalismo que había tenido la osadía, de usurpar -anulando- las funciones absolutistas, que a él solo correspondían; eso sí, por derecho divino, nada menos.
   España entera padeció este rey, y los desafueros que se cometieron fueron innúmeros, que la historia los agrupa en un soporte de tiempo, que ha pasado a la posteriodad con el nombre de la Década Ominosa, por ser esta la duración que tuvo, contando desde 1823, año en que los cien mil hijos de San Luis, le devolvieron el látigo que había perdido, hasta 1833, año en que este monarca dejó de existir.
   La Revolución española, que se inició en 1820, tuvo en el exterior una resonancia grande, y la Santa Alianza, que tenía como misión principal, el deber de evitar que se rompiese el equilibrio político y económico de Europa, dando pie con ello, a la posibilidad de una mayor extensión del liberalismo, que se habría [abría] paso arrolladoramente, en detrimento del poder absolutista de las monarquías imperantes, encomendaron al ejercito francés, la misión de cortar de raíz, lo que consideraban un peligro y una usurpación, que rompería con las tradiciones, que había que conservar a toda costa.
   No voy a extenderme a enumerar, la serie de hechos acaecidos en dicho período de tiempo, que coincidió con el llamado Terror Blanco en Francia, y con la presencia desde 1821 en dicho país, del movimiento de la sociedad secreta de los Carbonarios, procedente de Italia. Tampoco voy a detenerme en examinar el destino que cupo, a un grupo de destacados intelectuales, que sufrieron prisión o exilio.
   Sí voy a fijar mi atención en referir de qué manera participó Burguillos, en la celebración de unos actos que tuvieron lugar, en acción de gracia por el feliz regreso al mundo absolutista del Deseado.
   Hay que hacer una aclaración previa a la citación del documento que vamos a comentar. Y es que sin negar los errores que cometieron los políticos del régimen liberal del Trienio, hay que aclarar que las persecuciones de frailes y secuestros de sus bienes -por ejemplo- venía de antes, como vamos a comprobar con la siguiente cita:
          De la noche a la mañana, una de las ciudades más levíticas de España, superpoblada de frailes, (en 1800 había en Sevilla 1.625 religiosos, 912 religiosas, 906 clérigos seculares y 157 beatas), y  que  había  sido  el  centro  neurálgico de la resistencia a los franceses, se vio totalmente, 
Pág. 170 del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
desalojada de estos, antes incluso de que se aplicaran las medidas de supresión de regulares, conforme a lo dispuesto por la administración josefina el año antes. En efecto, fue el prefecto Aranza, quien a finales de febrero de 1810, hizo público el "plan o método" con que debía procederse a la extinción de los frailes y secuestro de sus bienes [...]. Manuel Moreno Alonso, Historia de la Iglesia de Sevilla, Varios, pág. 639, Ed. Castillejo.
   Conviene aclarar, que Burguillos, en los siglos XV al XVII, pertenecía a la vicaría de Sevilla, pero en un ulterior ajuste organizativo, pasó a depender del viariato de El Pedroso, y es a su través, cómo se recibió el escrito que tengo anunciado, dice así:
          Por disposición del Sr. Provisor y Vicario General de este Arzobispado, se me ha comunicado la orden que copiada a la letra, dice así:
          En cumplimiento de los Reales Decretos de 6, 9 y 20 del corriente, comunicados por los respectivos Ministerios de estado a esta superioridad, dispondrá Vd. que en las Iglesias de esa vicaría se celebre una solemne función de desagravios al Santísimo Sacramento, a que deberán asistir los Tribunales, Ayuntamientos y demás cuerpos del estado, como previene S.M., y por los piadosos fines que en el primero de dichos Reales Decretos se expresa. Por el segundo se manda también la celebración de un solemne funeral, en sufragio de las almas de los que desde el 7 de marzo de 1820, han fallecido por sostener la causa de Dios y del Rey nuestro Señor. Y en el tercero quiere S.M. que en acción de gracia por la plausible noticia de haber sido elevado al Solio Pontificio, el Cardenal Aníbal de la Genga, que ha tomado el nombre de León XII, se cante el Te Deum en todas las iglesias de su dominios y se pongan luminarias públicas por tres días, vistiéndose la Corte de gala, en demostración de la alegría y regocijo que debe sentir todo buen católico [...].
   El escrito es extenso y debo resumir: Se pide la aplicación de castigos a los que promovieren escándalos de la más variada índole, que no voy a anumerar, pues son los de siempre, y termina:
          [...] y poniéndose de acuerdo con las autoridades a quienes completa concurrir al efecto, tenga el que desea S.M. dándome aviso del recibo y su ejecución. Dios guarde a Vd. muchos años. Sevilla 31 de octubre de 1823. Licenciado don Diego Hidalgo Barquero, Canónigo Secretario. Señor Vicario Eclesiástico de El Pedroso.
          Lo que traslado a Vd. Para su inteligencia y cumplimiento. Dios guarde a Vd. muchos años. El Pedroso y noviembre 16 de 1823. Juan Vicente Gutiérrez. Al pie: Sr. Cura de Burguillos.
   Es de observar, como queda demostrado, que los actos tuvieron lugar en dicha Villa, no se hicieron por decisión de instituciones eclesiásticas, sino en cumplimiento de órdenes contenidas en unos Reales Decretos, si bien la Iglesia se sumó gozosa a los mismos y resulta lógico y natural proclamarlo así, teniendo en cuenta que la política desarrollada por el régimen liberal del Trienio, había sido claramente perjudicial para sus intereses.
Pág. 171 del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 172 del libro "El Señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Veamos otras opiniones:
          La vuelta al viejo régimen tuvo en el clero sus más fieles partidarios. Consciente de que con el régimen de libertades estaban amenazados sus intereses, la Iglesia, en la euforia del triunfo, se mostró perpleja ante lo que se avecinaba. Por ello no dudó en respaldar la vuelta a la tradición, en 1823, tras el fracaso de la experiencia liberal. La preponderancia del clero sevillano durante los años de la llamada década ominosa (1823-1833) es notoria en todas sus manifestaciones. La catedral volvió a convertirse en el espacio usual para conmemorar el día de la recuperación de sus fueros por el rey. Y el compromiso del altar con el trono se hizo patente. En el nuevo clima hubo quién proclamó la necesidad de reponer el Santo Oficio y condenar a la hoguera a los disidentes. Manuel Moreno Alono, Historia de la Iglesia de Sevilla, pág. 648.
   El Cardenal Aníbal de la Genga, al que se alude, había nacido en 1760, y fue papa con el nombre de León XII (1823-1829). Fue el pontífice que estableció los Concordatos con las antiguas colonias españolas de América del Sur.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Bibliografía: Capítulo XXXVII "Un comensal más" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXXVII del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Un comensal más, ocupando las páginas 165 a 167 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 165 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Un comensal más
   Ya hemos visto en referencias anteriores, entre quiénes estaba distribuido el término de Burguillos, desde la Reconquista, que como propietarios disfrutaban de las pingües rentas que producían sus saneados patrimonios.
   Así hemos señalado, la presencia de la Corona, la Iglesia, la nobleza, conventos, colegios de órdenes religiosas etc.
   Ahora, y de una manera breve, vamos a agregar un comensal más a la mesa en que se celebra la degustación de esta suculenta tarta, de la cual, solo estaban excluidos los pobres jornaleros pertenecientes a las capas bajas de la sociedad.
   La escritura que voy a invocar consta de ocho hojas, pero nos bastará dedicar nuestra atención a la primera, para dar a conocer lo esencial de su contenido.
   La he encontrado en el archivo de la Diputación Provincial de Sevilla, y está fechada en 1540.
   No la voy a transcribir en su totalidad, bastará con un fragmento, y desde luego modernizando la ortografía y eliminando arcaísmos; dice así:

          Sepan cuantos esta carta vieren, como yo, Juan de Miranda, clérigo presbítero, vecino de esta ciudad de Sevilla, en la collación de San Román, en nombre y en voz, y como administrador que soy del hospital de los bienaventurados San Cosme y San Damián, donde se acogen y allegan, los pobres enfermos del mal de la bubas, que es en esta dicha ciudad, en la collación de San Salvador, otorgo y conozco, que arriendo a vos, Bartolomé Sánchez Aguado, labrador, vecino del lugar de Burguillos, que está de presente, la cuarta parte de las tierras del donadío de pan sembrar, que se dice El donadío de la Barquera, que es en término de dicho lugar de Burguillos, que linda, de la una parte con el donadío de los Alazanes, y de la otra parte con el donadío que se dice de San Agustín [...].

   Con esto creo que basta; las restantes tres cuartas partes de la finca son arrendadas a los vecinosde Burguillos, Francisco Martín, Andrés Márquez y Juan Esteban de los Salvadores, labradores. Lo que sigue es lo de siempre en este tipo de escritura; insistir una y otra vez en la firmeza en el pago del arriendo y otros legalismos, etc.
   Al referirnos al Hospital de las Bubas, hemos de señalar, que en principio se llamó de la Misericordia, y que "permaneció en su edificio de la plaza del Salvador hasta 1559, en que se trasladó al edificio donde se había fundado el de las Cinco Llagas". (Historia de la Iglesia de Sevilla, Varios, pág. 239).
Pág. 166 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   El acta fundacional se encuentra en el archivo de la Diputación Provincial de Sevilla, legajo 3, pergamino 122 y fecha 3 de mayo de 1387. He visto asimismo, un acta de Patronato de fecha 4 de noviembre del mismo año.
   También se encuentra entre estos documentos Carta de Merced del Cabildo y Regimiento de Sevilla al Hospital de las Bubas, para que pueda nombrar cuatro hombres pecheros, para pedir limosnas por las calles de la ciudad, tocando unas campanitas. Pergamino 124. Fecha 1º de septiembre de 1389.
   El 8 de noviembre de 1512, se establecen las ordenanzas de la Cofradía Hermandad del Hospital de San Cosme y San Damián.
   El 7 de agosto de 1526, el señor provisor y vicario general del arzobispado, autoriza al Hospital, a que durante un año, pueda pedir limosnas en las iglesias, para el mantenimiento de un pobre.
   Y finalmente su santidad el papa Pío V (1566-1572) da licencia al Hospital, en 1568, para poder vender los tributos pequeños, pertenecientes al mismo, y con su producto comprar otros más útiles.
   Verdaderamente la relación de municipios, entidades, instituciones y personas que eran tributarias del citado Hospital era muy extensa, como he tenido la oportunidad de comprobar, entre las cuales figura Burguillos.
   Es innegable que con la venta de muchos pequeños tributos, se llegó a comprar la valiosa finca de la Barquera. Y no solo esa, pues en la inscripción que hago del donadío de Mudapelo, se advierte que esta finca "linda con tierras del cortijo del Alazán, propiedad del Hospital de las Bubas, que había sido anteriormente de Jorge de Medina, Caballero veinticuatro".
   Los otros dos cortijos que se mencionan en la escritura, fueron propiedad a este tenor:
   San Agustín, del Colegio de San Hermenegildo de la Compañía de Jesús, desde 1596 en que se lo adquirieron, hasta 1770 en que fue vendido. Y el de la Trinidad, que pertenecía a la familia de Esquivel, a cuya propiedad acabó incorporándosele la Barquera.
   Hemos de terminar asegurando, que este Hospital prestó innumerables servicios de atención al enfermo afectado del mal de las bubas, enfermedad venérea muy extendida en aquellas edades. Su extinción se produjo con el cierre del Hospital Provincial de Sevilla, sito en la Macarena, llamado de antiguo indistintamente de la Sangre, o de las Cinco Llagas. A la sala de San Cosme y San Damián, se le llamó en los últimos tiempos el Sifilicomio.
Pág. 167 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".

lunes, 25 de noviembre de 2019

Bibliografía: Capítulo XXXVI "El Marqués de Esquivel" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXXVI del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre El Marqués de Esquivel, ocupando las páginas 161 a 164 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 161 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
El Marqués de Esquivel
   Entre las personalidades de mayor relieve en la historia de la villa de Burguillos, estuvieron, sin duda, las personas que pertenecieron a los Medina, Barba y Esquivel, y que a partir del 6 de octubre de 1817, disfrutaron del título de Marqués de Esquivel, que recayó en don Francisco Mª de Esquivel e Ibarburu.
   En el término de la Villa, poseían un extenso patrimonio, agrupado en buena parte y a lo largo de los siglos, en varios cortijos, que se llamaron, Esquivel, el Rey, la Trinidad y la Barquera, y en la documentación de archivo existente, que genera el paso de los siglos, se leen sus nombres con frecuencia.
   Se trataba en realidad, y sobre todo, de una rica y hacendada familia. No suele verse en la historia de Burguillos, su nombre ligado a situaciones políticas. Solo dedicado a actividades agrícolas, como se comprueba en la lectura de escrituras de archivos, donde se registran transacciones comerciales, y en una de las cuales queda constancia del mayorazgo que tenía instituido, que data de una fecha anterior a 1633.
   Vean unas muestras de su actividad en el pueblo:

          En 1634, don Juan de Esquivel Medina y Barba, con residencia en Sevilla, en la collación de San Pedro, arrienda a Juan García Arteaga, una haza del cortijo de La Trinidad, de su propiedad, del término de Burguillos, que está en el sitio que llaman el Ejido, que linda con tierras de don Francisco Carreño, [...] archivo de protocolos, Sevilla.

   Otra:
          Don Juan de Esquivel Medina y Barba, vecino de Sevilla, da poder a Gregorio Muñoz, para que pueda llevar a cabo y negociar en su nombre, el traspaso o venta, al capitán don Alonso Pérez Romero, señor de la dicha Villa de Burguillos, de treinta y seis fanegas de tierra de pan sembrar, que yo tengo por bienes míos, libres de mayorazgos en el término de Burguillos; a saber: doce fanegas de ellas, donde dicen Los Corales, y las veinticuatro fanegas restantes, donde dicen La Torre.- Fecha 23 de octubre de 1634.- Ante mi, Luis Álvarez, escribano público de Sevilla. Ibidem.

   En una escritura de fecha inmediatamente posterior, se da en venta por juro de heredad, dichas tierras al citado capitán.
   Pero donde los sucesivos señores de Esquivel (aparece unas veces con be y otras con uve) desarrollaron una vida social intensa, fue en Sevilla. Dos miembros de esta familia participaron en la fundación en 1670, de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, donde los sucesores de la misma intervinieron, a través de los siglos desarrollando una gran actividad.
Pág. 161 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Para comprobarlo, vamos a seguir, principalmente, la información que nos brinda el magnífico Historial de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, escrito magistralmente por don Pedro de León y Manjón.- 2ª edición.- Talleres Tecnograf.- Barcelona.- 7 de octubre de 1989.

   Así leemos que:
   Una vez ganada Sevilla, se produjo un repartimiento entre "los doscientos caballeros hijosdalgo de sangre, que consistió, en una casa principal en Sevilla, veinte aranzadas de olivar o figueral, seis de viñas, dos de huerta y seis yugadas de heredad para pan, año y vez", (que en la tierra que se podía labrar con seis yuntas de bueyes). Ibídem, Pag. 20.
   Estos doscientos caballeros lo formaban miembros de las más importantes casas, entre las cuales se encontraba la de Esquivel.
   Asimismo, Alonso de Esquivel, participó en unión de otros nobles en la conquista de Granada, e intervino en los levantamientos de las Alpujarras de 1499 y siguientes.- Ibídem, pág. 37.
   En 1702, Antonio Enrique de Esquivel, intervino como capitán de compañía y como miembro de la Junta de Guerra de la Maestranza en defensa de Felipe V, interviniendo en el Puerto de Santa María y Rota, contra las fuerzas de desembarco anglo-holandesa, derrotándolas.
   Don Francisco de Esquivel Medina y Barba, intervino como diputado de la Real Maestranza, en todos los actos que se celebraron en 1729, con motivo de la visita del rey a Sevilla. Ibíd.
   En los actos de Juego de Cañas Reales, que se celebraron los días 2 y 4 de mayo de 1740, en obsequio del "Feliz y Real Casamiento de Su Alteza el Serenísimo Señor Infante, don Felipe de Borbón, Gran Almirante de España, y Hermano Mayor de la Real Maestranza de Sevilla, con la Serenísima Señora Infanta de Francia, doña Luisa Isabel de Borbón", actuó desempeñando el puesto de Fiscal, el diputado don Francisco de Esquivel Medina y Barba, según se advierte en la fotocopia del programa que incluyo.- Ibíd. Pág. 238-G.
   En Sevilla del 12 al 15 de septiembre de 1816.- Concertado el matrimonio entre Fernando VII y la Infanta de Portugal, doña María Isabel Francisca, pasaron por esta ciudad hacia la Corte, y con este motivo, la Maestranza designó una diputación con lucido séquito para cumplimentarles. Al frente de la misma iba el Teniente don Francisco de Esquivel.- Ibíd.
   Los maestrantes, en acta de 25 de octubre de 1862, recogen su traslado al Palacio de San Telmo, donde estaba la reina Isabel II, para ofrecer el título de Caballero Maestrante al Príncipe de Asturias, Alfonso. En los actos participó como miembro el marqués de Esquivel.- Ibíd.
   En 1876, se adjudicó a los jesuitas de Sevilla, la iglesia de San Juan de Dios, por iniciativa del marqués de Esquivel, patrono del hospital anexo.- Historia de la Iglesia de Sevilla, pág. 702. José L. Sánchez y Leandro Álvarez Rey.
Pág. 163 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 164 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   El 21 de marzo de 1902, fue acogido favorablemente un proyecto de Juan Mª Maestre, Manuel de Medina y el marqués de Esquivel, de la creación de Cocinas Económicas, o Tiendas de Asilo. En su virtud, se acordó la construcción de una Tienda Asilo en Triana, que llevase unida una Escuela de Párvulos, niños-niñas y una vez construidos los edificios, fueran cedidos a perpetuidad con dicho destino, a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Se hizo con fondos aportado por la Real Maestranza.
   Todo se realizó como se pensó, y la primera piedra se puso el día 16 de mayo de dicho año. Dos años más tarde; esto es, el 9 de mayo de 1904, todo estaba terminado, y se procedió a su inauguración. Asistieron de gran uniforme los Caballeros, entre ellos el marqués de Esquivel.
   Pero lo que dio al acto, una inusitada brillantez, fue la asistencia al mismo del señor Arzobispo don Marcelo Spínola, y nada menos que Su Majestad el Rey don Alfonso XIII.- (Del citado libro de don Pedro León y Manjón).
   En la actualidad, dichas instalaciones cumplen en todo momento, las funciones para las que fueron creadas.
   Baste con esto, pues solo me proponía evocar la figura de una familia importante en la historia y que tantos vínculos le unían a Burguillos: la Casa de Esquivel.