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lunes, 18 de diciembre de 2023

Arte: El Retablo Cerámico de la Esperanza de Triana, en la fachada de la vivienda de la avenida Cruz de la Ermita, 3

     Mostramos en Historia de Burguillos una reseña del retablo cerámico de la Esperanza de Triana, que se encuentra en la fachada de la vivienda de la avenida Cruz de la Ermita, 3; puesto que hoy, 18 de diciembre, es la Memoria de la Expectación de la Virgen, llamada también Fiesta de la Esperanza, que es una fiesta memorial nacida en España.
     El retablo cerámico de la Esperanza de Triana, situado en la fachada, sobre la misma puerta de acceso a la vivienda, del edificio de la avenida Cruz de la Ermita, 3. Dicho retablo se basa en la fotografía de Serrano para la revista Calvario, de 1945. Está realizado mediante la técnica de azulejo plano pintado, de doce piezas, sin fechar, realizado por el taller Mensaque Rodríguez, de Sevilla.

     El Retablo cerámico lo centra y preside la imagen devocional de la Esperanza de Triana, cuya descripción podría ser la siguiente:
     La imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, de 1.70 metros de altura, conserva desde sus orígenes el cuerpo y el cuello, respondiendo a las características formales de las imágenes del siglo XVII. Su autoría es incierta y en las diversas atribuciones ha pesado más lo pasional que lo científico. Los últimos estudios comienzan a arrojar cierta luz sobre un proceso en el que cada uno dejó su impronta, siendo el resultado de la misma, una dolorosa con una fuerza asombrosa, que concita el amor de todo aquel que la observa.
     Triana, como centro del fervor popular a la Virgen de la Esperanza, se extiende más allá de las propias fronteras, haciéndose partícipe de su devoción universal. La dolorosa debió sufrir una importante restauración en 1816, realizada por Juan de Astorga con motivo de la inauguración de la Capilla. Algunos especialistas apuntaron que era obra de este escultor, aunque es una hipótesis actualmente en revisión. En 1898 se produjo un incendio fortuito en la Iglesia del Convento de San Jacinto, donde tenía su sede la Hermandad. Su extinción por parte del párroco y otras personas, no impidió que causara graves daños y desperfectos en la talla de la Virgen. La restauración realizada por Gumersindo Jiménez Astorga, fue la primera de las intervenciones más determinantes en la configuración de las facciones de la Virgen. Costosa y bastante compleja, otorgó a la Esperanza la mascarilla y el modelado que hoy conocemos.
     Un papel colocado en el busto de la Santísima Virgen, sirvió durante muchos años de recordatorio de aquel suceso: “Esta imagen de la Virgen de la Esperanza, sufrió un terrible incendio en la tarde del día 2 de Mayo de 1898, en que fue destruida en gran parte, encargándose de su restauración el antiguo escultor sevillano D. Gumersindo Jiménez Astorga, que la dejó en su más perfectísimo estado, y costeó su restauración Dª D.G.A., señora muy piadosa”.
     Con el paso del tiempo, los vecinos del barrio no terminaban de identificarse con una dolorosa que poseía frialdad y un aspecto nacarado. El sustancial cambio en los rasgos de la Esperanza, llevó al descontento y la añoranza de aquella gracia y color moreno de antaño que poseía antes del desafortunado incendio. Causa de esto debió ser la restauración que realizó José Ordóñez Rodríguez en 1913.
     Durante esta restauración, José Ordoñez devuelve a la Santísima Virgen el antiguo esplendor que la hace una Imagen singular, y que había perdido con el incendio de 1898 y la posterior restauración de Gumersindo Jiménez Astorga. Le aplica de nuevo sombra a los párpados y a las cejas además de devolver matices más cálidos a la pátina de la Santísima Virgen. Sus manos en la década de los años veinte se caracterizan por sus amplios dorsos y dedos escasamente flexionados. El resultado de la intervención es sublime, magistral y magnificente. En Nuestra Señora de la Esperanza se encontraba la primera Imagen castiza de la Semana Santa de Sevilla. Fue en 1916, cuando el escritor Eugenio Noel en su libro “Semana Santa en Sevilla”, la compara con la mujer de un torero por sus ojos y espesas cejas negras. De alguna manera, el pueblo buscaba identificar los rasgos de su Virgen con los de una mujer andaluza, y el resultado fue arrebatador.
     Llegado el año 1929, la ciudad se viste de gala para celebrar la Magna Exposición Iberoamericana. El 24 de Septiembre de 1929 se inauguró en la Parroquia del Divino Salvador la segunda fase de la Exposición Mariana, en la que participaron entre otras Imágenes de gran devoción en el pueblo de Sevilla, la de Nuestra Señora de la Esperanza. Para aquel momento, Antonio Castillo Lastrucci le sustituye las manos, componiendo las más bellas de toda su producción, le refuerza los ensambles de la castigada mascarilla con telas encoladas, y le aplica nuevos aparejos junto a una nueva policromía que intensificara los rasgos castizos característicos de la Imagen Sagrada. La clausura de la Exposición aconteció el 1 de Diciembre, día en que por la tarde regresaba en su paso de palio hacía el viejo arrabal la Santísima Virgen de la Esperanza, en loor de multitudes.
     Posteriormente, a la imagen se le sustituyó el candelero en mayo de 1936 y de nuevo en octubre del mismo año, realizado por el entonces primer prioste de la Hermandad, José Rodríguez Martínez. Dicho candelero fue sustituido nuevamente en febrero de 1981 por Luís Álvarez Duarte, quien a su vez le incorporó nuevos brazos articulados y le retiró el sistema de enganche del manto a la nuca. Al componer el candelero de la Virgen para que éste pudiera desmontarse del busto en aquella primera mitad del siglo XX, se destrozó parte del apunte transcrito anteriormente, que recordaba la restauración acometida tras el incendio de 1898 en la Iglesia de San Jacinto. El recordatorio colocado en el busto, fue sustituido por otro que además de copiar al anterior, añadía el siguiente comentario: “Este escrito es copia del que la Virgen tenía en la parte baja del busto y que hubo necesidad de mutilar al poner a la imagen la planchuela con el tornillo que actualmente tiene para que sea el candelero de quita y pon en mayo de 1936”.
     Durante los primeros meses de la Guerra Civil, la Virgen de la Esperanza tuvo que ser ocultada para no sufrir daño alguno. En los años posteriores, se produjo la eclosión de la Esperanza con un patrón de belleza absoluto e inigualable. El resultado de este proceso había sido madurado con la llegada de su antiguo vestidor, Fernando Morillo, quién concibió a la Esperanza como la más viva imagen de una Madre. En ese tiempo es cuando nace el lenguaje de las manos de la Esperanza. En ella, la mano derecha se extiende para ofrecerle el pañuelo al pueblo, mientras la izquierda señala hacía el ancla de su pechera en una hermosa reafirmación: “Yo soy la Esperanza, toma mi pañuelo”.
     Casi cinco décadas transcurrieron hasta que la Virgen no necesitó una nueva restauración. La policromía de Castillo no aguantaba más, y se había oscurecido progresivamente por problemas en el soporte. Esta vez fue el escultor y hermano de la corporación don Luís Álvarez Duarte, quien tuvo que retirar algunas telas encoladas que fijaban la mascarilla en su parte inferior. Lo primero que se realizó fue una copia exacta en marmolina de la imagen. Luego se empezó con la limpieza y en palabras del propio Luís Álvarez Duarte “la encarnadura que le hizo don Antonio Castillo estaba prácticamente pasada y torcida. Y entonces es cuando entro a hacer la limpieza total con el decapante. Ya cuando he empezado puedo comprobar con enorme satisfacción como en la nariz, boca y barbilla van desapareciendo grumos de óleos y bastantes repintes y puedo comprobar cómo tiene la imagen modelado el paladar, la lengua y también una dentadura casi perfecta, cosa que antes no se apreciaba. Lo mismo me ha ocurrido con las fosas nasales que antes solamente las tenía señaladas y ahora las tiene perfectas como se podrá comprobar. Quiero que quede bien claro que estoy consolidando y encarnando a la Stma. Virgen, no creando (…) don Antonio Castillo le dio prácticamente aparejos y yesos a toda su cabeza”.
     En esta última intervención, Álvarez Duarte resanó y consolidó la talla, eliminando los aparejos y yesos que le dio Castillo, y posteriormente pasó a reencarnarla totalmente y a la colocación de unas nuevas pestañas y lágrimas de cristal, éstas últimas más finas que las de Castillo, pero respetando el número de cinco y su ubicación.
     En una conferencia pronunciada por el propio Álvarez Duarte con motivo del XXV Aniversario de la Coronación Pontificia de la Santísima Virgen afirmaba, sin dejar lugar a las dudas, que por la forma en que tiene tallada la Sagrada Imagen el paladar de la boca, la dentadura o el cuello puede fecharse a Nuestra Señora de la Esperanza como obra del siglo XVII sevillano.
     En resumen, digamos que la Esperanza no tiene una edad concreta, es la visible huella del paso del tiempo, y el aroma de una Triana que nunca se apaga. Como escribió Eugenio Noel en 1916: “..Diga oste , Zeño, que eza Virgen no la iso nadie; tiene en zu cuerpo un peaso de cada trianero..” (Hermandad de la Esperanza de Triana).

Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Virgen de la Esperanza;
     La representación de la Virgen en la espera del parto, denominada con el nombre de Nuestra Señora de la Expectación o de la Esperanza, no es del todo extraña al arte del siglo XIII, puesto que puede citarse un ejemplo en la catedral de León; pero se volvió frecuente a finales de la Edad Media. En efecto, en esta época la Iglesia instituyó la fiesta de la Expectación de la Virgen, fijada el 18 de diciembre, ocho días antes de Navidad.
     Una abadía belga tomó el nombre de Abadía de Buena Esperanza.
     Ese tema del embarazo parece haber sido particularmente popular en España y en Portugal donde las Vírgenes de este tipo llevan el nombre de Nuestra Señora de la O (Nossa senhora do O), sea a causa de la forma ovoidal de su vientre abombado, sea, de acuerdo con otra explicación tomada de la liturgia, porque en la semana precedente a la Natividad, las antífonas cantadas en los oficios comienzan por la letra O.
     Muchas de estas figuras no son, verosímilmente, más que elementos separados de grupos de la Visitación, donde la Virgen formaba pareja con su prima Isabel: en el vientre de las dos mujeres había una cavidad oval para alojar los embriones del Niño Jesús y de san Juanito (san Juan Bautista).
     Los pintores españoles representan a la Virgen en cinta con un sol sobre su vientre abombado.
     Las escuelas de pintura italiana y alemana también ofrecen algunos ejemplos (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).
Conozcamos mejor la Memoria de la Expectación de la Virgen, llamada también Fiesta de la Esperanza
     Se estableció como fiesta principal de la Virgen de la liturgia hispánica, en conmemoración de la Encarnación del Verbo, en el X Concilio de Toledo, presidido por San Eugenio III Obispo de Toledo, celebrado el  656 durante el reinado de Recesvinto. Fue confirmada, así mismo, por su sucesor, San Ildefonso de Toledo, pues el anterior prelado murió al año siguiente de la promulgación, al que erróneamente se le atribuye el título que hoy tiene, pero al que pertenecen casi todos los textos eucológicos de la fiesta. Puesto que la observancia cuaresmal o la fiesta de Pascua imposibilitaban señalarla el veinticinco de marzo, nueve meses antes de Navidad, se decidió instaurarla en el contexto del Adviento, en la octava anterior a la celebración de nacimiento, fundamentándose en el ejemplo de Iglesias lejanas, quizás a la copta y a la etiópica. Fue la única fiesta mariana de la liturgia hispánica hasta que sobre el siglo IX se introdujo la de la Asunción. Recibe también el nombre popular de Fiesta de la O porque desde su víspera hasta el veintitrés se cantan solemnemente al Magníficat unas antífonas, que se hicieron muy populares, y que empiezan siempre por la exclamación latina O (español, Oh), para mostrar el perpetuo asombro del hombre por el nacimiento del Dios humanado. En la Iglesia de Inglaterra se adelantó ya en el medievo esta práctica al día dieciséis, señalando para el día veintitrés una octava antífona de tinte mariano: O Virgo virginum, que dice así: “Oh, Virgen de Vírgenes, ¿cómo ha de ser esto? / Ya que nunca antes hubo una como vos, ni la volverá a haber./ Hijas de Jerusalén, ¿por qué os maravilláis de mí? / Lo que vosotros admiráis es un misterio Divino”. Ésta pasó a utilizarse en la fiesta de la Expectación cuando se introdujo en el Rito Romano. Cuando se impuso en la Península Ibérica el Rito Romano a partir del siglo XI, se mantuvo como fiesta particular  hispana, con el título con que actualmente la conocemos, al tiempo que la festividad romana de la Anunciación del veinticinco de marzo pasó a ser introducida en el Missale Gothicum. 
     En la reforma postridentina del Rito Romano esta fiesta fue aprobada por Gregorio XIII Buoncompagni en 1573 con la categoría de doble mayor en el Propio de Toledo. Las lecciones del breviario se tomaron del tratado De perpetua virginitate del citado San Ildefonso de Toledo. Esta Iglesia consiguió incluso el privilegio, aprobado el veintinueve de abril de 1634, de celebrarla incluso en concurrencia con el IV Domingo de Adviento. De aquí se extendió a casi todas las diócesis hispánicas.
     Del ámbito hispano pasó a otras Iglesias y congregaciones, a las que se les concedió: a Venecia y Tolouse en 1695, a los cistercienses en 1702, a Toscana en 1713, incluso a los Estados Pontificios en 1725 por Benedicto XIII Orsini (Ramón de la Campa Carmona, Las Fiestas de la Virgen en el año litúrgico católico, Regina Mater Misericordiae. Estudios Históricos, Artísticos y Antropológicos de Advocaciones Marianas. Córdoba, 2016).

lunes, 11 de diciembre de 2023

Hemeroteca: El Burguillos de 1904 en el "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración..." editado en Madrid por Carlos Bailly-Baillière.

     Mostramos en "Historia de Burguillos" los datos recogidos en el "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, ó Directorio de más de un millón de señas de España, sus Colonias, Cuba, Puerto-Rico y Filipinas, Estados Hispano-Americanos y Portugal", editado en 1904 por Carlos Bailly-Bailliere, y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de España. Es una publicación anual que comienza a editar en 1879 Carlos Bailly-Baillière, entonces librero de la Universidad Central, de Madrid, del Congreso de los Diputados y de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, en el que se ofrece en torno -según señala- a 1.000.000 de señas de las personas que integran la instituciones de las Administraciones Públicas (Casa Real y sus empleados, Cortes, ministerios, cuerpo diplomático, etc.) y de cualesquiera que tuviera un oficio o profesión (abogados, arquitectos, notarios, médicos, marmolistas, boteros, libreros, impresores, fotógrafos, carpinteros, etc.) o fuera propietario de un comercio, industria o fábrica, o ejerciera un servicio público, tanto de Madrid y resto de provincias, como de las posesiones españolas de Ultramar y de los Estados hispano-americanos.
     Estructurado por provincias, partidos judiciales y localidades (en el caso de España, comienza por Madrid, y ofrece el listado por calles), colonias o estados, al comienzo de cada epígrafe ofrece una breve información general (número de habitantes, listado de sus parlamentarios, etc.). También da cuenta de centros culturales, casinos, periódicos o colegios.

     Es una publicación al estilo de otras que se publican en Europa y, según su editor, sigue el mismo plan del francés Annuaire-almanach, de Diderot-Bottin. Llega a superar las dos mil páginas, incluye al principio un calendario y ofrece diversos índices alfabéticos por nombre de personas y de lugares (nomenclátor) y por profesiones, además del de los numerosos anunciantes (profesionales, industrias, comercios), cuya publicidad va inserta al final de cada volumen y está acompañada, en muchas ocasiones, de grabados de productos, maquinaria, objetos de consumo o de edificios de las empresas y fábricas. También da información de las tarifas arancelarias aduaneras o las de los transportes.
     Para su confección cuenta con corresponsales en las capitales de provincia y en los diferentes países, y el editor compila también los extensísimos datos que le llegan por otras fuentes, como son las consulares, las de las autoridades de las propias Administraciones (secretarios de ayuntamientos) y los que les remiten los propios profesionales, comerciantes e industriales. A partir de 1881, la publicación pierde la palabra "almanaque" y sigue publicándose hasta 1911, bajo la cabecera Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración.
     Pues bien, en sus página 2581 y 2582, encontramos a cuatro columnas la referencia dedicada a nuestro pueblo, dentro del capítulo dedicado a Sevilla y su provincia, entre los pueblos, ayuntamientos y agregados del partido judicial de Sevilla, concretamente en la cuarta columna (parte inferior) de la página 2581, y en la primera columna (parte superior) de la página 2582, que pasamos a transcribir literalmente, completando entre corchetes la explicación de las abreviaturas:



BURGUILLOS. - V. [Villa] con Ayunt. [Ayuntamiento] de 720 hab. [habitantes], sit. [situada] á 20 kilóm. [kilómetros] de Sevilla. - Produce cereales, aceite y naranjas, y se crían ganados de todas clases. - Carretera á la capital.- La estación más próxima Brenes, á 7 kilóm.- L. (40).
Alcalde. - Pérez (Misael).
Secretario. - Blanco (José).
Juez municipal. - Cruz (Manuel).
Fiscal. - Olmedo (Antonio).
Secretario. - Solís (Fernando).
Párroco. - Ramírez (Manuel).
Instrucción pública. - Profesor, Franco Barrera (José). - Profesora, Ramírez (Josefa).
Médico. - Morales (Cándido).
Parador y mesón. - Benito (Eusebio).
Tejidos. - Olmedo (Aurelio).


   En este año de 1904, El Anuario es exactamente igual respecto al año anterior, lo que implica una continuidad y normalidad en la vida cotidiana de nuestro pueblo.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Arte: La pintura de Santa Bárbara, anónima, en la iglesia de Burguillos

     Mostramos en Historia de Burguillos una reseña de la pintura de Santa Bárbara, obra anónima, y que se encuentra en el muro de la Epístola de la Capilla Mayor de la Iglesia de Burguillos, puesto que hoy, 4 de diciembre, Conmemoración de Santa Bárbara, de la cual se dice que fue virgen y mártir en Nicomedia, en la actual Turquía (s. III / IV) [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].

       Es una pintura al óleo sobre lienzo con unas medidas de 1'78 x 1'34 m, y representa a Santa Bárbara de cuerpo completo, vistiendo túnica roja y manto rojo, y portando su atributo más conocido, la torre, además de la palma del martirio. En la parte inferior reza la siguiente leyenda “Lo dedica Dª. Rosario Salas y su esposo José Solí para esta Stª Iglesia”. Se puede fechar en la segunda mitad del siglo XVIII. Estado de conservación: regular, sucio, destensado y presenta pérdida de pigmentos (Inventario parroquial de Burguillos).     

Conozcamos mejor la Leyenda, Historia, Culto e Iconografía de Santa Bárbara, virgen y mártir:
LEYENDA
     Compilada tardíamente por Simeón Metafrasto en el siglo X, la Pasión de esta santa oriental se popularizó en Occidente en el siglo XIII, gracias al arzobispo de Génova, Santiago de Vorágine, y a su Leyenda Dorada.
     Hija del sátrapa Dióscuro, habría nacido en Nicomedia, a orillas del mar de Mármara. Para sustraerla al proselitismo cristiano, su padre la encerró en una torre iluminada sólo por dos ventanas.
     No obstante, gracias a un subterfugio, ella  encontró el medio de recibir las enseñanzas de un sacerdote enviado por Orígenes, que se hacía pasar por médico, y quien, después de haberla instruido en la religión cristiana le administró el bautismo. Para expresar su fe en la Santísima Trinidad, ella perforó en el muro de la torre una «tercera ventana».
     Al saber que a pesar de todas sus precauciones su hija se había convertido, el feroz Dióscoro la amenazó con la espada. Ella consiguió huir y se refugió en un peñón que se abrió milagrosamente para darle asilo. Pero fue denunciada por un pastor chivato que fue castigado por su traición con la metamorfosis de sus corderos en langostas.
     Presa, santa Bárbara se negó a abjurar del cristianismo y a casarse con un pagano. Por ello la entregaron al juez Marciano que le hizo padecer los peores tormentos. Estirada en un potro fue azotada con vergajos, desgarrada con peines de hierro, rodada sobre fragmentos de cerámica, quemada  con hierros candentes; y al fin los verdugos le arrancaron los pechos con tenazas.
     Cuando la paseaban desnuda por la ciudad, un ángel le cubrió el cuerpo martirizado con un velo.
     Para terminar, su padre, desnaturalizado, la llevó hasta la cima de una mon­taña y le cortó la cabeza con sus propias manos. El castigo del cielo no se hizo esperar: el monstruo fue fulminado por un rayo. «Fue asaeteado y consumido de tal manera que de su cuerpo no quedaron polvo ni cenizas.»

CULTO
     El culto de la "partenomártir" de Bitinia nació en Oriente.
     Fue la patrona del monasterio de Edesa a partir del siglo IV, y en el VII se convirtió en titular de una basílica construida por los coptos en El Cairo. León el Filósofo puso bajo su advocación una iglesia de Constantinopla.
     En Occidente, su popularidad se remonta al siglo XV. No obstante, en Roma se la representó a partir del siglo VIII, tal como se ve en un pilar de Santa María la Antigua, acompañada por un pavo real, símbolo de inmortalidad. Se ha imaginado que en ciertos casos su culto sustituyó al de una divinidad celta: Borbo o Borvo (Borbón), dios de las fuentes. Por otra parte, corno protegía contra el rayo, se le edificaron santuarios en las cumbres golpeadas por el fuego del cielo. 
   Se la veneraba sobre todo en Francia, en las provincias de Normandía y Bretaña, como lo prueban la fundación de un priorato de Sainte Barbe en Auge, a orillas del Dive y la advocación de la capilla de Sainte Barbe en Faouet . 
      En Italia, es la patrona de las ciudades de Ferrara, Guastalla y Mantua.
     En España se la invoca contra los truenos, rayos e incendios (abogada contra los truenos e incendios).
     La extensión de su culto en Alemania, a finales de la Edad Media, se debía sobre todo al hecho de que figurase en la cohorte de los Catorce Intercesores (vierzehn Nothelfer), en compañía de santa Catalina y santa Margarita. Las tres santas gozaban de envidiables privilegios en la devoción popular, ilustrada por este refrán :
     Barbara mit dem Thurm,
     Margarethe mit dem Wurm, 
     Katharina mit dem Räddel
     Sind die drei heiligen Mädel.
     La liturgia les sumó a santa Dorotea, para formar el grupo del Cuarteto de vírgenes capitales que se invocaba en estos términos en la colecta de la Missa de Sanctis quattuor capitalibu s virginibus:
     «Deus qui sanctissimas virgines tuas Catharinam, Barbaram, Margaretham et Dotoheam per martyrii palmam ad coelos pervenire fecisti, praesta, quaesumus, ut earum intervenientibus meritis a peccatorum nostrum maculis mereamus absolvi.»
   A Santa Bárbara suele asociársela  sobre todo con santa Catalina. Protectora de los militares, simboliza la vida activa, mientras que santa Catalina, patrona de los clérigos, es la imagen de la vida contemplativa.
Patronazgos
     Si el culto de santa Bárbara suele adquirir en Alemania una forma colectiva, sus patronazgos tienen un carácter muy individual. Y son tan numerosos que para esclarecerlos, deben clasificarse en dos series: l. La protección contra el rayo y la muerte súbita; 2. Los patronazgos de corporaciones y oficios.
1. Protección contra el rayo y la muerte súbita
     Uno de los privilegios más apreciados de santa Bárbara era el de proteger contra el rayo porque  su verdugo, que fue su propio padre, fue fulminado por el fuego del cielo. Se la llamaba la «conjuradora del rayo».
     Los viejos refranes populares prueban que hasta la invención del pararrayos por Franklin, ella tenía la tarea a su cargo:
     Quand le tonnerre grondera, 
     Sainte Barbe nous gardera. 
     Quand le tonnerre tambera,   
     Sainte Barbe le retiendra.
     Partout où Barbe passera, 
     Le tonnerre ne tambera.
     (Cuando el trueno rugirá,/ Santa Bárbara nos guardará./ Cuando el rayo caerá, / Santa Bárbara lo retendrá./ Por donde Bárbara pasará, /El rayo no caerá.)
     Las iglesias cuyos campanarios y techos protegía de los incendios, invocaban su protección. Por ello el nombre de la santa suele estar inscrito en las campanas, que durante las tormentas solían echarse a vuelo.
     La capilla de Sainte Barbe au Faouet fue edificada en 1489 a causa de una promesa formulada por un noble, quien sorprendido durante una cacería por una violenta borrasca, se salvó gracias a la santa que alejó de su cuerpo una gran roca desprendida que rodara hacia él.
     Como protege del rayo, se considera que santa Bárbara también preserva de la muerte fulminante, y del deceso sin confesión ni comunión, particularmente temido por los creyentes. Así, pertenece a la categoría de los santos eucarísticos.
     Esos dos patronazgos estaban estrechamente ligados en el espíritu de los cristianos de finales de la Edad Media. En un Libro de Horas de 1490, un devoto ruega a santa Bárbara «guardarle del rayo y de la tormenta / como de la muerte súbita, vil y deshonesta / puesto que Dios le ha dado poder» .
     Sin duda es esa una de las fuente principales de la popularidad de santa Bárbara, versión  femenina de san Cristóbal a quien también se invocaba contra «la muerte súbita». Los agonizantes recurrían a su intercesión para no expirar antes de haberse confesado. Por ese motivo se la llamaba Mater confessionis. Las cofradías de la Buena Muerte se ponían bajo su advocación.
2. Patronazgos de corporaciones y oficios
     Por el hecho de proteger contra el rayo y la mala muerte, santa Bárbara se convirtió en el siglo XV en la patrona de los artilleros, cuyos cañones tonantes lanzan el rayo, y que están expuestos a explosiones accidentales en tiempos de paz, y a la muerte súbita en tiempos de guerra. Los artificieros también la adoptaron como patrona. 
    Los arcabuceros, bombarderos, cañoneros y culebrineros nunca olvidaban situar su imagen protectora en los escudos de armas o piezas. La cofradía de santa Bárbara en París agrupaba a los salitreros, fabricantes de pólvora y oficiales de artillería. Se da el nombre de santa Bárbara a los polvorines, arsenales y fuertes; en los barcos de guerra, el  habitáculo del maestro artillero se denomina cámara de santa Bárbara.
     Por la misma razón, o tal vez a causa de la montaña que se abrió ante ella, santa Bárbara se convirtió en patrona de los mineros y canteros particularmente expuestos a los peligros del grisú y a los derrumbes. Muchos pozos de minas se bautizaron con el nombre de la santa. Su fiesta, el 4 de diciembre, era feriado para los mineros, y quienes trabajaban ese día se arriesgaban a sufrir accidentes mortales. Por extensión, también la adoptaron como patrona los obreros que perforan pozos petrolíferos, sobre todo en Pechelbronn, Alsacia.
     En el siglo XV, los mineros de Kutna Hora, Kuttenberg, (Bohemia) pusieron bajo su advocación una magnífica iglesia.
     Como en las tormentas se echaban a vuelo las campanas para prevenir los rayos, santa Bárbara también es patrona de los campaneros y carrilloneros. Otros patronazgos se explican por diferentes circunstancias de su leyenda. Puesto que era una virgen estudiosa que se inició en las verdades de la fe cristiana siendo muy joven, junto a santa Catalina comparte el patronazgo de los escolares y estudiantes. De ahí, el nombre del Colegio de Sainte Barbe sobre la colina de Sainte Genevieve, en París.
     La torre donde fue encerrada la santa y en la que ella perforó «una tercera ventana»  en honor de la Santísima Trinidad, le valió convertirse en la patrona no sólo de los presos sino también de los arquitectos y albañiles.
     En conmemoración de la metamorfosis de los ovinos del pastor que la denunciara, era invocada por los agricultores contra las plagas de langosta. Quizá el patronazgo de los canteros o pedreros se explique por la milagrosa apertura de la peña, que le sirviera de refugio. En cualquier caso, es por esa razón que ella curaba la enfermedad de la piedra (cálculos).
     La etimología popular le consiguió aún más clientes. A causa de un mal juego de palabras con su nombre, que evoca la idea de pelos, santa Bárbara era invocada por los tapiceros, fabricantes de brochas, sombrereros, fabricantes de verguetas y de raquetas. En Saone et Loire las mujeres visitan la capilla de Santa Bárbara en peregrinación, para tener hijos con pelo rizado.
     Puede apreciarse la extraordinaria diversidad de la clientela de santa Bárbara, a quien se recurría  no sólo a la hora de la muerte sino también  en la vida diaria, para infinidad de oficios. Era la protectora y abogada  celestial de los artilleros, mineros, campaneros, arquitectos, fabricantes de brochas y sombrereros.
     Ello explica la riqueza  de su iconografía.

ICONOGRAFÍA
Atributos
     Además de la palma del martirio y la corona, santa Bárbara se caracteriza por numerosos atributos que le pertenecen en propiedad exclusiva y permiten reconocerla fácilmente.
     Algunos se han tomado de su leyenda, otros de sus patronazgos.
1. La torre con tres ventanas
     Es el atributo más constante, y por decirlo así, obligatorio. En un auto sacramental del siglo XV puede leerse:
     Aussi faut qu 'elle ait une tour 
     En une main et puis en l 'autre
     Une palme; puis sans nulle faute 
     Ait sur la tête une couronne.
     (También es necesario que tenga una torre/ En una mano y luego en la otra/ Una palma; y luego sin falta alguna /  Que tenga una corona en la cabeza.)
     En vez de la pequeña torre simbólica en la mano, puede estar sentada al pie de una gran torre en construcción: así la representa Jan van Eyck en su célebre grisalla del Museo de Amberes (1437).
     Lo que caracteriza a la torre de santa Bárbara es que está abierta en tres Ventanas que simbolizan su adoración a la Santísima  Trinidad.
     A veces la torre, reducida a una pequeña escala, es sólo un simple ornamento aplicado como una insignia a su diadema o su tocado.
     En un cuadro del Museo de Bruselas, se ve a santa Bárbara cubierta con un vestido lleno de torres bordadas, formando pareja con santa Catalina que lleva el suyo constelado de ruedas.
2. La pluma de pavo real
     Las varas con que la azotaba su padre se habrían cambiado en plumas de pavo real.
     No obstante, puede que se trate de un símbolo de inmortalidad, como en el fresco de Santa María la Antigua, en Roma. Se trataría de una alusión a su patronazgo contra la muerte súbita.
3. Su padre y perseguidor hollado a sus pies
     Así forma pareja con el emperador Majencio a quien se ve a los pies de santa Catalina de Alejandría.
4. Un cáliz rematado con una hostia
     Este atributo que la señala como preservativo de la muerte repentina sin comunión, es menos universal que el precedente. Es particular del arte germánico, alemán y flamenco, e infrecuente en el francés.  
     Al tiempo que la torre alude a su leyenda, el cáliz la señala como patrona de la buena muerte (patronin eines seligen Todes).
     Los dos atributos suelen aparecer combinados: el cáliz está apoyado sobre una ménsula en saledizo, encima de las tres ventanas de la torre.
     Hasta se ha emitido la hipótesis de que en origen eran uno, es decir, que el cáliz sería una duplicación, una simple variante de la torre que a veces tenía la forma de un pimentero, bastante parecida a las píxides en que se conservaban las hostias consagradas para administrar a los agonizantes, en el siglo XV. De la torrecilla se habría pasado a la píxide, y luego al copón o cáliz sin tapa, encima del cual planea una hostia.
5. Un cañón o una bala de cañón
     Este atributo la señala como patrona de los artilleros.
     Resulta poco creíble que el cañón derive, como lo pretende Hourticq, de la torre mal interpretada. La semejanza de formas es muy ligera, y además, los tubos de los cañones no se erigen según la vertical.
     Palma Vecchio la representa con un cañón a sus pies. Un alabastro inglés del siglo XV (Victoria & Albert Museum, Londres), la muestra con una bala de cañón en  la mano.
     La semejanza entre una bala de artillería y una pelota de frontón sin duda explica la elección de santa Bárbara como patrona de los fabricantes de pelotas y de raquetas (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).

lunes, 27 de noviembre de 2023

Bibliografía: Burguillos en el libro "Inventario de los Papeles del Mayordomazgo del siglo XIV", de Francisco Collantes de Terán, editado por el Archivo Municipal de Sevilla, en 1968.

     Mostramos en Historia de Burguillos la reseña que se hace de nuestro pueblo en el libro "Inventario de los Papeles del Mayordomazgo del siglo XIV", de Francisco Collantes de Terán, editado por el Archivo Municipal de Sevilla, en 1968, uno de cuyos ejemplares podemos leer en el Archivo Municipal de Sevilla.

     Dicho libro es un recorrido por los fondos emanados de la actuación del mayordomo del cabildo hispalense, cuyas funciones definen y especifican las ordenanzas de Sevilla desde los tiempos de Alfonso XI. Los mayordomos eran dos, uno hijodalgo y otro ciudadano. El mayordomo hijodalgo, aunque ello  no pueda deducirse del contexto de las ordenanzas, parece un oficial puramente honorífico, ya que en ellas sólo se le atribuye como misión específica la de "requerir los castillos", es decir, cuidar de que se hallasen con la debida eficacia defensiva. La verdadera función administrativa correspondía, aunque no podemos afirmar que exclusivamente, al mayordomo ciudadano, designado conjuntamente con el hijodalgo anualmente por el Cabildo, aunque en ocasiones se prorrogase por dos o más años su gestión, entando en función el 1º de julio para terminar el 30 de junio del año siguiente. Por sus manos pasaba todo lo referente a la gestión de los bienes del Concejo en una doble vertiente: cobratoria y libratoria; es decir, la percepción de las rentas de sus propios y su inversión en las atenciones a que estaban afectos y a los gastos de todo orden que de la actuación municipal se originaban. Para la debida ejecución del primero de los aspectos de su función, la percepción de las rentas, el mayordomo debía tener a su disposición, aparte de documentales tales como su propia designación por el Cabildo y la confirmación de ésta por el Rey, en su caso, la fianza o fiadores exigidos por sus Ordenanzas para el desempeño del oficio, las condiciones con que el Cabildo acordaba anualmente el arrendamiento de las rentas de sus propios y la relación del remate de cada una de ellas por los arrendadores, las diligencias por el incumplimiento de aquellas condiciones por éstos con la sentencia recaída en cada caso y, en fin, la relación especificada de lo que rindieron las diferentes rentas. El estudio comparativo de estas relaciones anuales es de sumo interés, como es obvio, para trazar la curva de los ingresos del Concejo de Sevilla en casi los dos siglos que comprende la documentación conservada.
     En cuanto a la otra vertiente de la gestión del mayordomo, es decir, la libratoria, abarcaba una extraordinaria variedad de pagos para las múltiples atenciones que tenía a su cargo el Cabildo, unas de carácter fijo y anual, como la nómina de sus oficiales y otros cargos del mismo: alcaides de sus fortalezas, oficiales y obreros municipales con remuneración fija; pagos aleatorios o circunstanciales, como las obras públicas en la Ciudad o en su Tierra; gastos de carácter militar, como el reparo y abastecimiento de los castillos del sistema defensivo de su alfoz y la recluta y abastecimiento de las milicias del Concejo; gastos de carácter civil, como los referentes a las obras públicas, el sostenimiento de la traída de aguas para el abasto de la ciudad y el descarte de las residuales, previsión y reparación de daños catastróficos, especialmente los de las frecuentes avenidas, abastecimiento de pan de la Ciudad en épocas de carestía, reparos de los caminos y puentes y mantenimiento de un equipo de "troteros" para sostener un servicio eficaz de correos oficiales; el pago de profesionales de todo orden, escribanos, procuradores, médicos, cirujanos, maestros de primeras letras, artífices, ministriles, que cumplían las diferentes misiones que, regular y esporádicamente, les confiaba Sevilla. Esta enumeración, que está muy lejos de ser exhaustiva, pone bien de manifiesto el conjunto de datos que esta inapreciable colección de los Papeles del Mayordomazgo proporciona para penetrar en la historia interna de nuestra Ciudad en uno de los periodos más trascendentales y todavía más inexplorados de ella, porque el mayordomo acompaña siempre, como justificante de los pagos que realiza, la copia del libramiento del Cabildo en que le ordena realizarlo, en el que figura una razonada y detallada motivación del gasto, que con frecuencia se obtienen pormenores interesantes. Y como el mayordomo, normalmente, y con arreglo a las Ordenanzas, era elegido por un año y tenía que dar cuenta de su gestión al final de este plazo, esto lo hacía mediante la presentación a los contadores del Cabildo del "Libro del Mayordomazgo", en el que se relacionaban y justificaban documentalmente los ingresos y pagos del año, libros de los que se conservan los correspondientes a casi dos siglos, desde el último tercio del siglo XIV hasta mediados del XVI, a partir de cuya fecha se innova el sistema de la rendición de cuentas del mayordomo.
     Pues bien, en este caso, las referencias a Burguillos, la encontramos en el documento nº 74, correspondiente a los años 1400-1401, en las páginas 94 y 95, que pasamos a transcribir literalmente:


74.- Mandamiento de Sevilla a los Concejos de sus lugares de Constantina, El Pedroso, Cazalla de la Sierra, San Juan de la Sierra, La Puebla del Infante y Villanueva del Camino, para que las cantidades que había recaudado entre sus vecinos y moradores, para pagar sueldo de 15 días a los ballesteros y lanceros de cada uno de los dichos Concejos que fueron en servicio del Rey con el Maestre de Santiago las enviasen a Alonso Pérez de Godoy o a Micer Luis Bocanegra, mayordomos de Sevilla, para que las pusiesen en un cambio (sic: banco) para hacer con ellas lo que Sevilla les ordenase.- 27 de septiembre de 1400.
     Siguen notas de haber enviado cartas de igual tenor, con la misma fecha, a los Concejos de Alcalá de Guadaira, Lebrija, Aracena, Santaolalla, Zufre, Cala, Sanlúcar la Mayor, Aznalcázar, Huévar, Pilas, Hinojos, las Mitaciones de Bollullos, Cazalla de Almanzor y Santo Domingo con San Juan de Aznalfarache; Chillas, Manzanilla, Benafique, Escacena, Paterna y Castilleja del Campo, Tejada, Coria y La Puebla, Aznalcóllar, Gerena, Guillena, Burguillos, Salteras, Alcalá del Río y La Rinconada.

     Este libro es una obra capital para la Historia de nuestro pueblo, puesto que es la aparición del documento más antiguo, hasta ahora, en el que se menciona a nuestro pueblo, algo de capital importancia para intentar desentrañar los orígenes de nuestro pueblo, totalmente desconocidos para todos...

lunes, 20 de noviembre de 2023

Geografía: El paraje "La Fuentecilla"

     Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña del paraje "La Fuentecilla".


      El paraje de "La Fuentecilla" (actualmente es una zona urbana) lugar que toma su nombre, de alguna pequeña fuente que hubo en la zona, bajo el Parque del Barrio Lejos, en la ribera del Arroyo del Estanquillo, ya desaparecida, y que hoy está ocupada por las barriadas El Señorío de Burguillos, Villas del Rubial, y Altos de Burguillos. 



       El paraje de "La Fuentecilla" es actualmente, pues, una zona urbana de nuestro pueblo, que enmarca a esas tres barriadas mencionadas, y de la que queda el recuerdo de la calle Virgen de la Fuentecilla, que se encuentra en sus aledaños. Señalar que todas las imágenes provienen del Instituto Geográfico Nacional. 


lunes, 13 de noviembre de 2023

Callejero de Burguillos: La calle El Rubial

     Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña e imágenes de la calle El Rubial, en Burguillos.

   La calle (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos). 



     En las calles el sistema es numerar con los pares una acera y con los impares la opuesta. También hay una reglamentación establecida para el origen de esta numeración en cada vía, y es que se comienza a partir del extremo más próximo al centro geográfico de la localidad, o del Ayuntamiento, cuando este sistema se impuso. En la periferia unas veces se olvida esta norma y otras es difícil de establecer. Está dedicada al Rubial, uno de los parajes enclavados en nuestro término municipal, concretamente lindantes con la zona norte del casco urbano de Burguillos.





        La calle El Rubial está situada entre el Barrio del Palmar y la barriada Altos de Burguillos, y va de la calle Los Álamos, a la calle Los Palmeros, con una longitud de 75 m. aproximadamente. Es una calle recta, bidireccional desde el punto de vista del tráfico rodado, asfaltada y alumbrada por farolas funcionales. Está conformada por viviendas unifamiliares de autoconstrucción; creada a finales del siglo XX y comienzos del XXI.
   La calle El Rubial es, históricamente, una vía moderna en nuestro pueblo, creada a finales del siglo XX, y que tiene en común con el resto de las calles de la zona que reciben el nombre de árboles y enclaves geográficos del término municipal de Burguillos.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Hemeroteca: Conflicto industrial en Burguillos, según la noticia aparecida en el periódico El País, de 12 de julio de 1903

     Mostramos en Historia de Burguillos el artículo aparecido en el periódico "El País", editado en Madrid, en su edición del día 12 de julio de 1903, acerca de un conflicto laboral surgido en nuestro pueblo, y cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.
   Al quedar suspendido el periódico El progreso (1881), y necesitado el Partido Republicano Progresista -fundado en 1880 por Manuel Ruiz Zorrilla (1833-1895) y Nicolás Salmerón (1838-1908)- de un nuevo órgano de expresión, empieza a editarse esta publicación el 22 de junio de 1887, siendo su fundador y propietario Antonio Catena Muñoz (1840-1913). El nuevo órgano del partido de Zorrilla tendrá un gran éxito como diario popular y anticlerical durante la Regencia de doña María Cristina, alcanzando al comienzo del nuevo siglo su máxima difusión y convirtiéndose en el gran diario republicano madrileño.
     Zorrilla fracasará ya en su primera intención de restaurar la unidad republicana, fundando Salmerón por una parte el Partido Republicano Centralista y su órgano, La justicia (1888-1890), y los federalistas, por otra, La joven España (1887-1888). El país seguirá “fiel a la tradición de los diarios de partido”, tal como señala J.M. Desvois, siendo un periódico típico de gran formato, compuesto a varias columnas, que irá evolucionando a la par que el resto de la prensa de información general, dedicando la primera plana al editorial y artículos de fondo, además de dar cuenta de la actividad de la formación política de que la que es órgano oficial; la segunda y tercera, a noticias nacionales, de provincias y extranjeras, la crónica local de Madrid, espectáculos, crónicas parlamentarias y políticas, sucesos, cotizaciones de bolsa, etc., y la última al folletín y a los anuncios comerciales, que llegarán a ser abundantes.
     Al año siguiente de su fundación, el entonces joven Alejandro Lerroux (1864-1949) sustituirá a Valentín Morán en la dirección del periódico, y lo convertirá en uno de los diarios más polemistas (con La nación, La época, etc.) y más leídos de la época. En su redacción estarán Ricardo Fuente Asensio (1866-1925), el futuro fundador y director de la Hemeroteca Municipal de Madrid, que actuará como redactor jefe y que más tarde llega a dirigirlo, así como Antonio Palomero, Dionisio Pérez e Ignacio de Santillán, entre otros.
     Todavía bajo la dirección de Lerroux, y junto a periodistas como Francisco Sastre, Santiago Oria, Eduardo Rosón, José Antonio Palazón, Francisco Rodríguez Besteiro, Curros Enríquez, Ernesto López (Claudio Frollo), en el diario van a empezar a agruparse jóvenes escritores e intelectuales de la generación del 98, como José Martínez Ruiz, que será redactor desde el cinco de diciembre de 1896 (no empezará a utilizar el seudónimo Azorín hasta 1904), junto a Ramón María del Valle Inclán, Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Vicente Blasco Ibáñez, Benito Pérez Galdós, Ramiro de Maeztu, Manuel y Antonio Machado, Manuel Bueno o Rubén Darío, y hasta el joven Ortega buscará refugio en sus páginas cuando no pueda publicar en el periódico de su propia familia (El imparcial). Mientras que Ortega llegará a considerar a El país -junto a El liberal- como el periódico defensor de las ideas más avanzadas en España, Rubén Darío llegará a decir que su redacción llegó a reunir el mayor número de intelectuales españoles.
     Zorrilla se unirá en 1893 a Salmerón en Unión Republicana, y tras el fallecimiento del primero se producirá una disensión en el seno de la redacción del diario, cuya mayor parte se marchará a El progreso, que comienza a editarse el 31 de octubre de 1897, como nuevo órgano oficial del partido republicano progresista y bajo la dirección de Lerroux. El país adopta entonces el subtítulo de “diario republicano socialista revolucionario”, y bajo la dirección de Joaquín Dicenta se convertirá durante un año en portavoz del grupo que publica la revista Germinal, momento en el que será considerado como el periódico “más abierto a la juventud y a las nuevas tendencias estéticas”, a la vez que sus competidores directos (republicanos y socialistas) le acusan de difundir “un socialismo sentimental trasnochado”, como recuerda María Cruz Seoane.
     Desde febrero de 1896 había sido víctima de una campaña de persecución a través del fiscal de imprenta, que logrará el encarcelamiento de varios de sus redactores y su suspensión definitiva el 18 de agosto de 1898, con la penalización a más de dos años de cárcel para Manuel María Iglesias, que como “hombre de paja” en ese momento ocupa la figura de editor-responsable, reapareciendo al día siguiente bajo el título de El nuevo país.  Pero su momento más duro será en febrero de 1901 cuando sea de nuevo suspendido por orden gubernativa durante doce días. En 1902, seguirá la política de la Federación Revolucionaria fundada por Lerroux y Vicente Blasco Ibáñez, entre otros, y llevará a cabo una campaña de agitación republicana contra la coronación de Alfonso XIII. Con los artículos que la censura le tacha llega a confeccionar una edición semanal parisina en castellano, que estuvo a cargo de Luis Bonafoux y que las autoridades francesas prohibieron ese mismo año, y de la que existen dos ejemplares en la Hemeroteca Municipal de Madrid.
     Además de en la de El globo (1875-1932), órgano del republicanismo posibilista castelarino, en la redacción de El país tomó su principal asiento la denominada “bohemia” periodística y literaria. En su tertulia se daban cita, entre otros, Adolfo Luna Ramos, Pedro Barrantes (otro de los editores responsables del diario), Rafael Delorme, José Ferrándiz Ruiz (que utilizó los seudónimos Constancio Miralta, Un Clérigo de esta Corte y el Devoto Parlante) o el exjesuita Segismundo Pey Ordeix (que utilizó el seudónimo Gil Blas de Santillana), famoso por sus campañas anticlericales.
     A partir de 1907, tras asumir Roberto Castrovido Sanz (1864-1941) la dirección que había dejado Ricardo Fuente, el periódico se inspirará en el programa de la Unión Republicana catalana, para después hacerlo en el del Partido Republicano Radical. Pero a partir de aquí será el más firme defensor de la Conjunción Republicano-Socialista (1909-1918), por la que Pablo Iglesias conseguirá en 1910 la primera acta de un socialista en representación del movimiento obrero español. Durante la primera guerra mundial será francófilo y recibirá la correspondiente subvención de la embajada francesa. Por entonces también forman también parte de su redacción José Abina, Julián Cuadra, Pedro Miquel y Arturo Mori.
     Castrovido fue su director hasta la desaparición del diario, el 11 de febrero de 1921, fecha emblemática por ser la de la proclamación de la I República Española, motivada por las continuas denuncias que venía recibiendo de la autoridad gubernativa, pero también por la huida de sus lectores hacia los nuevos periódicos de ideas republicanas y progresistas; después de haber alcanzado sus mayores tiradas al comienzo de siglo, con más de 47.000 ejemplares diarios, haber emprendido varias campañas anticlericales por la intromisión de la iglesia católica en los asuntos políticos, haber lanzado múltiples campañas a favor de la unión de los republicanos españoles y tras 35 años de vida.
   El artículo aparece en la parte inferior de la quinta columna, siendo el titular "Agitación Obrera".
   La transcripción literal del artículo es la siguiente:


Agitación obrera
-
(Por telégrafo)
(De nuestros corresponsales)
DE CARMONA
Conflicto Industrial en Burguillos
11 (2,30 t.) - Reciente aún el conflicto de Carmona, surge otro en Burguillos planteado por los políticos principalmente. Estos Penélopes rarales no hacen sino un tejer y destejer en extremo perjudicial. Destruyen con su proceder la obra sensata del gobernador, y á no ser por los oficios de la Junta de Defensa que ha evitado la peregrinación de los vecinos, éstos se hubiesen visto precisados á emigrar.
     Es imposible soportar tanta carga, tras la ruina que se padece.
     Los industriales piensan todos en darse de baja en la contribución.
     Una comisión numerosísima de propietarios, proyecta ir á Sevilla y suplicar al gobernador que se interese por la clase.- 
Rozo.

     Un artículo que no deja muy claro el por qué de este conflicto, así como sus causas, circunstancias y consecuencias, pero que debió ser importante para que un periódico madrileño se hiciera eco de la noticia.