Cada lunes una nueva entrada con una noticia sobre Historia, Arte, Geografía, Bibliografía, Patrimonio, Fotografía, Hemeroteca, ... de nuestro pueblo: BURGUILLOS

Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

lunes, 17 de mayo de 2021

Bibliografía: El yacimiento arqueológico nº 95 (Burguillos Sur), de Burguillos en el libro "Implantation rurale antique sur le Bas-Guadalquivir", de Michel Ponsich, editado por el CSIC, en Madrid, en 1974.

Mostramos en Historia de Burguillos los datos del yacimiento arqueológico nº 95 (Burguillos Sur) de Burguillos, que aparece en la principal monografía dedicada al estudio de la arqueología romana del término municipal de nuestro pueblo. Se trata de "Implantation rurale antique sur le Bas-Guadalquivir" [Antiguo asentamiento rural en el Bajo Guadalquivir], obra de Michel Ponsich, editado por el Laboratorio de Arqueología de la Casa de Velázquez (CSIC), en Madrid, en 1974.
   Es una obra imprescindible para conocer la historia de nuestro pueblo en época romana, y por supuesto de toda nuestra comarca, y en definitiva el Bajo Guadalquivir. Fundamental para nuestro pueblo porque en él se detallan, nada más y nada menos, que 25 yacimientos arqueológicos enclavados en el término municipal de Burguillos, siendo el aquí descrito el nº 95 (Burguillos Sur), que aparece en la página 89, y que pasamos a transcribir literalmente:

‎95 - BURGUILLOS (Sur)
                    ‎Coordenadas: 398,3 / 334.‎
‎   Margen derecha del Paso de la Villa, al sur de la finca romana nº 94, fragmentos de ladrillos romanos, azulejos y ánforas en superficie. Granja romana.‎



lunes, 10 de mayo de 2021

Geografía: El paraje "Casa Nueva del Coto", en Burguillos

Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña del paraje "Casa Nueva del Coto".

      El paraje de la Casa Nueva del Coto, lugar que toma su denominación como su propio nombre indica, de la propia etimología, ya que es una vivienda  que hay que entenderla como casa de campo, para utilidad de las faenas, en este caso predominando las agrícolas-ganaderas y cinegéticas. El nombre de este paraje debe de provenir de una nueva edificación en una zona dedicada a la caza (y de ahí el nombre de Coto), probablemente dependiente del cercano Convento de Sancti Spiritus del Monte, de la Orden Tercera Franciscana que se encontraba en las inmediaciones.

   La caza en nuestro término municipal, hoy circunscrito a la caza menor, debió ser en tiempos pasados importante, puesto que tal y como se menciona en el el "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", publicado por Pascual Madoz entre 1845 y 1850, en el término municipal de nuestro pueblo había una "muy abundante caza menor y bastante mayor".

   Se considera coto de caza a toda superficie continua de terreno susceptible de aprovechamiento cinegético declarada como tal por la Consejería, a instancia del propietario o de quien ostente los derechos cinegéticos sobre el terreno.
   Los cotos de caza pueden ser privados, intensivos o deportivos.

   La superficie mínima para la constitución de un coto de caza es de 250 hectáreas si el aprovechamiento principal es la caza menor, y de 500 hectáreas si el aprovechamiento principal es la caza mayor, excepto en los cotos deportivos de caza cuya superficie mínima será de 500 hectáreas cuando el aprovechamiento principal sea la caza menor y de 1.000 hectáreas si se trata de caza mayor.
   A estos efectos, la definición del aprovechamiento principal de un coto de caza se realizará en función de las hectáreas del terreno cinegético, así como de las poblaciones de especies cinegéticas que habiten en el mismo y de las modalidades de caza que se practiquen.

   Para que la constitución de un coto de caza tenga plena efectividad es necesario que éste se encuentre debidamente señalizado mediante indicadores que den a conocer su condición. Esta señalización se deberá realizar en el plazo máximo de un mes, contado a partir de la fecha de declaración del coto, conforme a lo dispuesto en el artículo 23 del Reglamento de Ordenación de Caza y el artículo 1 de la Orden de 13 de julio de 2.007.
   Obtener la autorización para la constitución de alguna de las siguientes modalidades de coto de caza:
    Cotos privados de caza, aquellos terrenos dedicados al aprovechamiento cinegético por sus titulares, con o sin ánimo de lucro.

   Cotos intensivos de caza, aquellos que tienen como fin prioritario el ejercicio de la caza mediante sueltas periódicas de piezas de caza menor criadas en granjas cinegéticas certificadas en su caso, o en el que se realizan habitualmente repoblaciones de especies de caza menor y manejo intensivo de la alimentación.
   Cotos deportivos de caza, aquellos que pretendan dedicarse, sin ánimo de lucro, a idéntica finalidad que los cotos privados de caza, cuya titularidad corresponda a las sociedades pertenecientes a la Federación Andaluza de Caza o a cualquier otra entidad deportiva andaluza federada dedicada a la caza, constituidas conforme a la normativa que les sea de aplicación, y cuyo aprovechamiento cinegético únicamente se realice por las personas cazadoras federadas.

      Al paraje de la Casa Nueva del Coto se llega tras salir del casco urbano de Burguillos, bien por la calle Real, o bien por la calle Blas Infante, tomar la Vereda de los Rodeos (la que pasa junto al Cementerio Municipal "Nuestra Señora del Rosario Coronada"), y tras pasar bajo la segunda línea de alta tensión que nos encontremos, justo en un amplio cruce de caminos (en el paraje de la Cruz Chiquita), surge un camino al Noroeste que en unos pocos metros nos lleva tras dejar a un lado el paraje de la Casa Nueva de la Viña,  y sobrepasar el paraje del Convento de Sancti Spiritus del Monte, llegar directamente al paraje "Casa Nueva del Coto", que se encuentra delimitada al Norte, por el paraje "El Coto"; al Este, por el Arroyo de Mudapelos; al Sur, por el paraje del "Convento de Sancti Spiritus del Monte"; y, al Oeste, por el paraje "Ladera Chica", encontrándose a unos 4,7 km. de nuestro pueblo y a una media de 150-160 m. de altitud. Señalar que todas las imágenes provienen del Instituto Geográfico Nacional, y de Google.

lunes, 3 de mayo de 2021

Arte: La Cruz Parroquial, de José Alexandre y Ezquerra, en la Iglesia de Burguillos

   Mostramos en Historia de Burguillos una reseña sobre la Cruz Parroquial de nuestra Iglesia de San Cristóbal, mártir.      

   Hoy, 3 de mayo, la Iglesia conmemora la "Invención de la Santa Cruz", es decir el hallazgo de la por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la verdadera cruz de Jesucristo en su peregrinación a Jerusalén. Al tratarse de una fiesta relacionada con la pasión de Cristo, su Cruz, la fiesta en rito romano será de color rojo. "Invención" (del latín invenio, "descubrir") es el nombre litúrgico y oficial. En cambio Cruz de Mayo o fiesta de las Cruces es la denominación popular. Se festeja el 3 de mayo, y la Iglesia católica, según el rito romano, ha situado el hallazgo de la santa Cruz. Es una festividad muy extendida en España e Hispanoamérica. Pero tras la reforma de la liturgia romana por Juan XXIII, en 1960 con el motu proprio Rubricarum instructum, perdió importancia en el calendario romano.

   La iglesia parroquial de la villa de Burguillos conserva entre sus bienes muebles un importante conjunto de piezas de plata, entre las que destaca la cruz parroquial, una verdadera obra maestra de la platería sevillana del siglo XVIII. Esta obra ha ido recogida en los diferentes catálogos, guías e inventarios artísticas realizados en la provincia sevillana, aunque aún está carente de un estudio más profundo que intentaremos plasmar en estas líneas.

  Las cruces parroquiales en España surgen durante la Edad Media, momento en el que se convierten en símbolos representativos de una iglesia parroquial y de su feligresía en todos los actos públicos externos e internos que se realizaban. Por ello, desde el principio, estas obras se tendieron a realizar en materiales preciosos que aludiesen a la importancia y riqueza del templo, siendo sobre todo la plata el material predilecto para las mismas. En Andalucía se comienzan a elaborar estas piezas sobre todo a partir del partir del siglo XV, momento en el que los talleres de platería de las grandes ciudades son más numerosos e importantes. Entre las ciudades andaluzas destacará Sevilla, que a partir de este momento, y tras el descubrimiento de América, vivirá momentos de esplendor en todos los sentidos, que se reflejará en las artes y tendrá un exponente importante en la platería, gracias a la afluencia constante de ingentes cantidades de plata americana. De hecho, las cruces parroquiales sevillanas, llamadas procesionales por ser llevadas en estos rituales externos, se realizaran durante el siglo XV, aunque será entre los siglos XVI y XVIII, cuando los plateros sevillanos ideen prototipos y formas representativas del buen hacer de la platería sevillana, y que influirán, sobre todo durante el Renacimiento, en otros muchos centros plateros de la geografía nacional.

   Como hemos mencionado con anterioridad, la parroquia de Burguillos conserva un ejemplar dieciochesco de cierta relevancia por su representatividad dentro de un tipo muy concreto. Realmente, se trata de un modelo que deriva del tipo renacentista iniciado con Francisco Merino en la cruz metropolitana de la Catedral de Sevilla, aunque transformado por la estética rococó a la que pertenece la pieza. Será a partir de este ejemplar catedralicio, cuando las cruces parroquiales sevillanas, y en general en todas las tierras hispánicas, adquieran el formato de cruz latina de brazos rectos terminados en ensanchamientos y el nudo, es decir, la parte inferior donde se asienta la cruz, adquiera un perfil torneado. Durante el Barroco, la cruz sevillana se reviste de la ornamentación que se reproducía en las artes mayores, sobre todo de flores y tallos de apariencia carnosa, que provocarán la propia modificación de los brazos hacia una mayor flexibilidad y movimiento, aunque siempre guardando cierta armonía. Pero durante la segunda mitad del siglo XVIII, la cruz parroquial sevillana vivirá otra transformación plástica, cuyo ejemplo lo encontramos en la propia cruz de Burguillos.

   Como se puede apreciar en nuestra cruz, el periodo Rococó se caracterizará por la aparición de un nuevo elemento decorativo de carácter arriñonado y rodeado de "ces" vegetales, la rocalla. Este adorno va a cubrir todas las partes de la superficie de los brazos de la cruz, modificando igualmente los perfiles de estos, haciéndolos asimétricos y ondulados, y finalizando los pequeños en remates vegetales. Todo ello, acompañado por la figura de Cristo Expirante, en su diseño clásico de este periodo, que aparece colgado en el anverso de la cruz, y cuya cabeza es rodeada por el tondo circular del crucero que le sirve de aureola y que en la parte trasera se cubre también por rocalla. El mismo efecto se produce en el nudo o manzana, compuesto por cuerpo cilíndrico cubierto por casquete semicircular y base ancha y panzuda, en la que sus formas se hacen más blandas y delicadas, y donde aún perviven unas arcaizantes asitas que también se amoldan al movimiento sinuoso de la rocalla. Finalmente, la pieza se completa con un cilindro o enchufe que encaja en el varal que la sustenta y que se recubre por una cadeneta o guirnalda de "ces" aveneradas. Este nuevo modelo, que realmente posee un recuerdo bastante lejano del modelo primigenio del Renacimiento, será el que se ponga en boga durante este periodo cronológico en todo el Antiguo Reino de Sevilla, conservándose ejemplares similares en muchas parroquias sevillanas, como por ejemplo en la iglesia mayor de San Miguel de Morón de la Frontera, en la parroquia de San Bartolomé de Carmona, o en la parroquial del cercano pueblo de Gerena.

   Desafortunadamente, la documentación parroquial no recoge el momento en el que fue encargada la obra, ni tampoco los costes que supuso su realización. Sin embargo, la aparición en el nudo de las marcas de platería, nos despeja el camino para poder conocer el autor de la obra y su cronología. Las marcas de plateros son las señales que debían presentar todas las piezas de platería realizadas en una ciudad y que daban fe de la legalidad de la propia obra. Esta legalidad quedaba constatada con el punzón del marcador, platero que se encargaba de este menester, y que estampaba en todas las piezas el símbolo de la ciudad y su propio sello. En el caso de Sevilla, el elemento simbólico ciudadano desde el siglo XV fue la Giralda que aparece en esta cruz con su forma más estilizada y realista. Junto a la torre, el sello del marcador CARDEN, que fue el utilizado por Nicolás de Cárdenas durante el periodo en el que ocupó este cargo, entre 1756 y 1780, y que siempre se acompañó de un pequeño cochinillo del que desconocemos su significado. Al lado de estas tres marcas, aparecía el sello del autor, que en este caso se puede leer ALEXANDRE, alusivo al platero de origen zaragozano José Alexandre, uno de los plateros más importantes de este periodo. Finalmente, junto a este conjunto de punzones, en esta ocasión y como caso excepcional, aparece también un sello cronológico en el que se puede leer la cifra 79, claramente alusiva a la fecha de terminación de la obra, que sería 1779.

   Finalmente tan sólo nos queda hacer mención al buen estado de conservación que presenta la obra, aunque hemos podido constatar a través de fotografías antiguas, que faltan los típicos rayos del crucero, algo que no resta belleza a este buen ejemplo de cruz sevillana dieciochesca (Antonio Joaquín Santos Márquez, en Patrona de Burguillos, 2003).

   Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de la Santa Cruz;
La Leyenda de la cruz
   La historia de la Santa Cruz, antes y después de la Crucifixión, dio nacimiento a un ciclo legendario que fue popularizado por Santiago de Vorágine en la Leyenda Dorada.
   Los héroes principales de esta novela piadosa que abarca varios siglos, son Adán, Salomón, la reina de Saba, el emperador Constantino, Santa Helena y finalmente Heraclio, que devuelve la Santa Cruz a Jerusalén.

La madera de la Cruz antes de la Crucifixión
   La idea central de la leyenda es la intención de vincular la Redención con el pecado Original. Se imaginó que la cruz del Gólgota se había construido con madera procedente del árbol de la Ciencia. Por ello, en los himnos litúrgicos, la cruz se invoca con el nombre de Arbor.
   ¿Qué sucesión de vicisitudes y metamorfosis permitió que la madera del árbol de la Ciencia se convirtiera en la cruz de Jesús? Se supuso que Adán había arrancado una rama antes de ser expulsado del Paraíso. Según otra versión, es el tercer hijo de Set quien habría recibido ese brote de manos del arcángel Miguel, y lo habría plantado sobre su tumba.
   Mucho tiempo después, la reina de Saba, que fue a Jerusalén para visitar a Salomón, al encontrarse frente a una viga echada sobre un arroyo a manera de puente, vio en espíritu que el Redentor sería fijado alguna vez a esa madera. Por ello se negó a pisar esa tabla sagrada y se arrodilló para adorarla.

   Salomón hizo clavar esa pieza de madera en el suelo con el objeto de que no fuese pisoteada. Por un misterioso fenómeno, apareció en la Piscina probática donde flotaba y curaba milagrosamente a los enfermos y tullidos. Los verdugos la retiraron de esa piscina y construyeron con ella la cruz de Jesús.
   Esta leyenda novelesca ha sido representada muchas veces por los pintores italianos del Trecento y del Quattrocento, sobre todo en las iglesias de los franciscanos, guardianes del Santo Sepulcro, muchas de las cuales estaban bajo la advocación de la Santa Cruz (Santa Croce).
   La escena más popular de este ciclo es el gesto de la reina de Saba al arrodillarse frente a la madera de la Santa Cruz cuando aún servía de puente sobre un arroyo.
La reina de Saba adora la madera de la Cruz
   En la vidriera de Saint Pantaléon, en Troyes, se lee esta ingenua inscripción:
          La royne de Sabba ne voulut marcher sur la dicte planche
          Pour ce qu'elle fut inspirée que sur icelle planche
          Serai crucifiçe le Rédempteur des humains.
   (La reina de Saba no quiso caminar sobre esta tabla / Porque recibió la inspiración que sobre esa misma tabla / Sería crucificado el Redentor de la humanidad.)

   De acuerdo con una leyenda popular que asimila la reina de Saba a la reina Pedauca, al retroceder para vadear el arroyo, ella mostró una pata de oca.
   Existe otra versión de esta leyenda que también reposa en la idea de la continuidad de los dos Testamentos, pero que es totalmente diferente.
   Adán, expulsado del Edén, como recuerdo del Paraíso perdido se lleva una rama del Árbol de la Ciencia que le sirvió de bastón hasta su muerte.
   Dicho bastón, que los patriarcas se transmitieron de generación en generación, fue encontrado por Jetró, el suegro de Moisés. De ese bastón colgó Moisés la serpiente de bronce, prefiguración de Cristo crucificado. Por la intermediación del traidor Judas, llegó a las manos de los verdugos de Cristo que lo utilizaron para construir la cruz.
La Invención y la Adoración de la Vera Cruz
   La historia de la Santa Cruz no se detiene en la Crucifixión. A falta de huesos de Cristo, cuyo cuerpo había subido al cielo, la devoción popular se volcó sobre el instrumento del suplicio que ocupó el primer lugar en el catálogo de las reliquias.
   Las tradiciones creadas en torno a este símbolo de la fe cristiana fueron difundidas en el siglo XIII por la Leyenda Dorada que narra detalladamente la maravillosa historia de la Búsqueda, el Descubrimiento y la Exaltación de la Santa Cruz.
1. La Invención de la Vera Cruz por santa Helena
   Después de la muerte de Cristo la cruz no se mantuvo plantada  en el Gólgota, puesto que erigían una nueva para cada ejecución. Fue enterrada con los «patibula» de los dos ladrones en una fosa común que cayó en el olvido. Ninguno de los apóstoles y evangelistas se preocupó por ello, según parece.
   Algunos siglos más tarde, Cristo se aparece en sueños al emperador Constantino y le promete que vencerá bajo el signo de la cruz. Constantino sale de Roma al encuentro del ejército de Majencio, y gracias a la cruz que resplandece en su lábaro, consigue la victoria.
   Santa Helena, su madre, decide entonces viajar a Jerusalén para encontrar la madera de la Vera Cruz. Reúne a los ancianos para indagar acerca del lugar donde está enterrada, y le informan sobre un tal Judas como único depositario del secreto.
   Éste, interrogado, finge no saber nada. Helena ordena que lo echen en una cisterna seca: después de seis días de ayuno, Judas pide que se lo perdone y promete decirlo todo. Cuando cavan en el sitio que él señala, se descubren las tres cruces del Calvario.
   La identificación de la Vera Cruz
   Desgraciadamente, las tres cruces se parecían entre sí ¿Cómo distinguir entonces la Santa Cruz, la de Jesús, de las correspondientes a los Ladrones? Su autenticidad fue revelada por el milagro de un muerto que resucitó a su contacto, o bien de acuerdo con otra leyenda, por la inscripción (titulus) que permanecía fijada a la madera de la Vera Cruz.
    En medio de la alegría general, Judas se convirtió, y en su bautismo cambió su nombre malsonante por el de Ciriaco (Dominicus); y hasta llegó a ser elegido obispo de Jerusalén.
   Por pedido de Santa Helena, emprendió búsquedas complementarias en el Gólgota para encontrar los Santos Clavos, que aparecieron en la superficie tan brillantes como si fueran de oro.
   Toda esta historia ha sido inventada. No hay texto alguno que haga alusión al descubrimiento de la Vera Cruz antes de 347; ahora bien, Santa Helena murió en Nicomedia  en 327.
2. La reconquista de la Santa Cruz por el emperador Heraclio

   Las aventuras de la Santa Cruz no habían terminado.
   La preciosa reliquia, que Constantino y Helena habían enriquecido con gemas (crux gemmata), fue pillada por el rey de los persas, Cosroes II. El emperador Heraclio la reconquistó en 628 y la devolvió a Jerusalén, sólo en parte, porque uno de los brazos habría quedado en Constantinopla.
   Ese retorno de la Vera Cruz está narrado de dos maneras diferentes.
   Según la primera versión, Heraclio se había propuesto llevar personalmente sobre sus hombros la Cruz reconquistada a la cima del Calvario, y para honrarla creyó que lo mejor era vestirse con sus ornamentos imperiales. Pero cuando quiso levantar la Cruz le resultó imposible conseguirlo. El patriarca Zacarías le explicó la causa de ese prodigio: puesto que Cristo había transportado su cruz con humildad, era conveniente que un emperador cristiano hiciese otro tanto. Una vez despojado de sus ornamentos, en camisa y con los pies descalzos, pudo subir la Cruz hasta el Gólgota.
   La Leyenda Dorada introdujo una variante en esta anécdota. Heraclio quería hacer una entrada triunfal en Jerusalén; pero al llegar a Jerusalén a caballo, seguido por un brillante cortejo, debió detenerse ante la Puerta Dorada, pues la encontró cerrada. Un ángel le advirtió que debía devolver la Cruz imitando la humildad del Rey Celestial que había entrado por esa puerta montado en un asno.
   Entonces el emperador comenzó a llorar, se descalzó, se quitó sus ropas, e incluso la camisa, y tomando la Cruz del Señor llamó humildemente a la puerta que se abrió y le permitió el paso.
3. La Exaltación de la Santa Cruz
   Estos dos grandes acontecimientos de la Búsqueda y de la Reconquista de la Santa Cruz fueron conmemorados en la liturgia griega y romana.
   La fiesta de la Inventio S. Crucis recuerda el descubrimiento de la Vera Cruz por la emperatriz Helena. En cuanto a la fiesta de la Exaltatio, que tiene el sentido de elevación, de ostención ante los peregrinos, celebraba en su origen la advocación de la basílica constantiniana del Santo Sepulcro, donde se encontraba la Cruz desenterrada por la emperatriz Helena; pero más tarde se aplicó a su devolución por Heraclio, después de su victoria sobre Cosroes. 
 Fue el papa Sergio, oriundo de Siria, quien introdujo en Roma a finales del siglo VII esta fiesta jerosolimitana. En el oficio de ese día, el sacerdote hace cuatro elevaciones de la cruz.
   Todos los santuarios de la cristiandad tenían como suprema ambición poseer un trozo de la Vera Cruz que los emperadores de Constantinopla  no dejaron de acuñar. Esas reliquias insignes se guardaban en las staurotecas (del griego stauros: cruz) que generalmente tienen la forma de una cruz de doble travesaño.
   Las más célebres son la del monasterio de la Sainte Croix de Poitiers, donada en 570 a Santa Radegunda por la emperatriz Sofía; las de Monza, en Lombardía y, en Hungría. La más preciosa desde el punto de vista artístico es la stauroteca de Limbourg del Lahn, adornada con magníficos esmaltes alveolados que proceden del botín robado por un caballero alemán en Constantinopla en ocasión de la cuarta Cruzada, en 1204.

Iconografía
   Hemos insistido largamente en el tema de la leyenda y el culto de la Santa Cruz, porque una y otro dieron nacimiento a numerosas realizaciones artísticas del mayor interés, algunas de las cuales, como los frescos de Piero della Francesca en Arezzo, son incomparables obras maestras.
   La mayoría de dichos ciclos, que se inspiran en la Leyenda Dorada, han sido ejecutados para iglesias de la orden de los franciscanos, con frecuencia puestas bajo la advocación de la Santa Cruz (Santa Croce).
          1. Invención e identificación de la Vera Cruz por santa Helena
          2. El emperador Heraclio, en camisa y descalzo, devuelve la Cruz a Jerusalén
   Heraclio generalmente lleva el asta o poste de la Cruz, sin el travesaño.
El culto de la Santa Cruz
   Numerosas Iglesias o abadías de toda la cristiandad estaban bajo la advocación de la Santa Cruz. En Francia, el monasterio fundado por santa Radegunda, en Poitiers. En España y Austria las abadías cistercienses de Santes Creus y de Heiligenkreuz.
Los instrumentos de la Pasión
   La Cruz no es el único objeto de veneración. La devoción de la Edad Media incluyó en el mismo culto a todos los instrumentos de la Pasión que agrupó en una especie de trofeo llamado las Armas de Cristo. Se le atribuía un poder mágico, como a la señal de la cruz.
   Este tema esencialmente popular a pesar de su carácter heráldico, suele acompañar el Cristo de la Piedad o a la Misa de san Gregorio, imágenes a las que se vinculaban numerosas indulgencias.
   Los elementos que forman parte de su composición se multiplicaron poco a poco. En el siglo XIII estaban reducidos a seis: la corona de espinas, la columna y las varas de la Flagelación, la cruz, los clavos, la esponja y la lanza de la transfixión.
   En el siglo XV el jeroglífico se complicó. Se agregaron las treinta monedas de Judas alineadas o cayendo en cascada de una bolsa invertida, la linterna de Malco y su oreja pegada al machete de San Pedro, el gallo de la Negación (gallus cantans), una cabeza que escupe (sputum infacie Christi), la mano que abofeteó a Cristo, la columna de la Flagelación, el aguamanil y la jofaina  del Lavatorio, las manos de Pilato, el velo de la Verónica, la túnica sin costuras y los dados que tuvieron para echarla a suertes, el martillo que hundió los clavos, la escalera del Descendimiento de la cruz.

   Cuando estos «Instrumentos» no están ordenados en una panoplia son transportados por ángeles que tienen el papel de tenantes de escudo de armas. En Solesmes, el ángel que lleva la bolsa de Judas, enjuga una lágrima en la comisura del ojo.
   Los ángeles presentando los Instrumentos de la Pasión suelen estar representados en los timpanos de las portadas de las catedrales, en la escena del Juicio Final.
Las cinco llagas
   Otra devoción también vinculada con la Crucifixión es la de las cinco Llagas o heridas. Se desarrolló en el siglo XV a causa de las indulgencias que atribuyó el papado a las oraciones en memoria de las cinco Llagas de Cristo que protegían contra la «muerte ruin», es decir, la muerte súbita, sin confesión, particularmente temida en tiempos de peste.
   Las procesiones expiatorias de los flagelantes se acompañaban con este refrán:
          Jhesus, par tes cinq rouges playes 
          De mort soudaine nous delayes.
          (Jesús, por tus cinco rojas llagas / Nos sustraes de la muerte súbita.) 
   Esta devoción concordaría mejor con la antigua iconografía del Crucifijo, donde los pies de Cristo están separados, que con la nueva, donde los pies están superpuestos y agujereados con un solo clavo.
   En las xilografías coloreadas del siglo XV se encuentran tres formas de representar este motivo que pertenece casi exclusivamente a la imaginería popular.
     Las cinco Llagas tienen la forma de cortes horizontales de los que caen gotas de sangre y de donde emanan rayos de luz.
     Un corazón atravesado por una lanza y aplicado sobre una cruz está flanqueada por cuatro miembros cortados: dos manos y dos pies agujereados por clavos. El conjunto forma un trofeo de la Crucifixión.
     Las cinco Llagas están simbolizadas por cinco cruces sobre la mesa del altar, imagen del cuerpo de Cristo de acuerdo con la fórmula ritual del Pontifical.
   Con frecuencia los artistas se limitan a representar la herida del costado en tamaño real, que llevan dos ángeles en un cáliz.
   Además, la devoción a las cinco llagas se expresa alegóricamente mediante la representación de la Fuente de Vida, llena con la sangre de Cristo, que purifica las almas y cura los cuerpos. Esta Fuente de Remisión, asimilada a la Piscina probática de la Biblia, tiene cinco orificios que corresponden a las cinco Llagas del Redentor Crucificado.
   En la época de la Contrarreforma, un carmelita descalzo, José de Santa Bárbara, publicó en Amberes, en 1666, un tratado místico titulado Het Gheestelijk Kaertspel (El juego de cartas espiritual), donde el cinco de corazones está representado por cinco corazones dispuestos en tresbolillo alrededor de la Cruz, y en los cuales se inscriben las llagas de las manos, el costado y los pies (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).

lunes, 26 de abril de 2021

Callejero de Burguillos: La calle Cruz Roja.

Mostramos una reseña e imágenes (realizadas por Google Maps en septiembre de 2008 y agosto de 2016) de la calle Cruz Roja, en Burguillos.

   La calle (desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si. En cambio, en los sectores de periferia donde predomina la edificación abierta, constituida por bloques exentos, la calle, como ámbito lineal de relación, se pierde, y el espacio jurídicamente público y el de carácter privado se confunden en términos físicos y planimétricos) está dedicada a la Cruz Roja, nombre coloquial con el que se conoce el organismo Comité Internacional de la Cruz Roja.

   Desde su fundación en 1863, el objetivo único del CICR es prestar protección y asistencia a las víctimas de los conflictos y enfrentamientos armados, mediante la realización de actividades en todo el mundo, el fomento del DIH y la promoción del respeto de esta rama del derecho por parte de los Gobiernos y de los portadores de armas. Su historia trata del desarrollo de la acción humanitaria, de los Convenios de Ginebra y del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

   La Cruz Roja nació por iniciativa de un hombre llamado Henry Dunant, quien socorrió a los soldados heridos en la batalla de Solferino, en 1859. Luego hizo gestiones ante líderes políticos en pos de más medidas de protección en favor de las víctimas de la guerra. Sus dos ideas principales eran la formulación de un tratado que obligase a los ejércitos a prestar asistencia a todos los soldados heridos y la fundación de Sociedades Nacionales que ayudasen a los servicios sanitarios de los ejércitos.
   En agosto de 1914 (Primera Guerra Mundial), el mundo está convulsionado por la locura de la guerra y el CICR está a punto de vivir su bautismo de fuego. La pequeña institución se transformará en una verdadera organización internacional, no sólo por su tamaño sino también por su campo de acción.

   La masacre que se perpetró entre 1914 y 1918 debería haber significado el fin de los conflictos armados. Los pueblos se horrorizaron por la cantidad de sangre derramada, y parecía que no habría más lugar para la guerra. Sin embargo, la realidad rápidamente dio por tierra con el idealismo. Lejos de desaparecer, la violencia de la guerra daría un giro aún más brutal. El CICR debió fortalecerse en un entorno cada vez menos afín a los principios humanitarios.

   La invasión de Polonia por parte del ejército alemán el 2 de septiembre de 1939 anticipó lo que estaba por venir. La guerra de trincheras sería reemplazada por el combate mecanizado, precedido por ataques aéreos masivos dirigidos contra la población civil. Los civiles serían las principales víctimas de brutales políticas de ocupación; primero, las del Tercer Reich y sus aliados y, cuando la suerte cambió de bando, las de los Estados vencedores.
   La nueva guerra mundial planteó nuevos desafíos al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). En primer lugar, el Comité debió organizar sus actividades humanitarias en cinco continentes al mismo tiempo, lo cual requería ingentes cantidades de recursos humanos y económicos. Durante el conflicto bélico, el CICR tuvo más de 50 delegaciones activas.  

   Para el CICR, la guerra significó también la diversificación de las tareas. Además de desempeñar las actividades tradicionales relacionadas con los prisioneros de guerra —visita a campos de detención o establecimiento de una agencia central de información sobre prisioneros, como en la Primera Guerra Mundial, entre otras—, el CICR no cejó en sus esfuerzos por ayudar a los civiles a convivir con la desorganización que traía consigo la situación militar. Entre las acciones emprendidas entonces se encuentra la lucha contra el hambruna en Grecia y las islas del Canal de la Mancha.   
   Si bien esas operaciones de asistencia tuvieron los resultados esperados, no puede afirmarse lo mismo de otras, pues en su afán de tener acceso a la mayoría de los prisioneros de guerra, el CICR se topó con obstáculos tales como el simple y llano rechazo de los Estados que custodiaban a los detenidos. Por ese motivo, la Institución no pudo ayudar a los prisioneros de guerra alemanes ni soviéticos en manos del enemigo, mientras que en el Lejano Oriente, los intentos por llegar a los soldados del Ejército Aliado capturados por los japoneses se vieron frustrados por la falta de cooperación de las autoridades de Tokio.

   Infructuosos esfuerzos por evitar las persecuciones
   El fracaso más evidente del CICR fue el intento frustrado de ejercer el derecho a llevar a cabo acciones humanitarias en favor de los civiles que habitaban las áreas ocupadas o los deportados a campos de exterminio. Los actos heroicos de algunos de sus delegados, que trataron de ayudar a los condenados a muerte, no alcanzaron a mitigar el fracaso del Comité como institución en su lucha contra la persecución nazi. La inacción del CICR durante el Holocausto es y seguirá siendo un recuerdo trágico en la historia de la Institución.
   Tras el lanzamiento de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, la Segunda Guerra llegó a su fin. Se inició entonces una nueva era en el ámbito de las relaciones internacionales, dominada por la amenaza nuclear. El mundo se dividió en dos bloques antagónicos, y esa división influyó en los métodos de trabajo del CICR durante varias décadas.

   Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el CICR inició un proceso de revisión y ampliación de los Convenios de Ginebra para evitar que se repitieran los horrores de aquel conflicto. Ante los nuevos retos y crecientes necesidades, se convirtió en una "gran" organización humanitaria con presencia permanente en todos los continentes. Ha tenido que aprender a lidiar con graves riesgos de seguridad y el peligro de que las actividades humanitarias sean utilizadas cada vez más con fines políticos.
   La calle Cruz Roja está situada en el denominado en nuestro pueblo el "Barrio Lejos". Va de la calle Real, a la calle Virgen de la Fuentecilla, siendo final de la calle Sol. Tiene una longitud de 75 metros aproximadamente, siendo bidireccional desde el punto de vista del tráfico rodado, asfaltada y alumbrada por farolas funcionales. Está conformada por un bloque de viviendas de tres plantas en altura, en la acera de los pares, mientras que la acera de la izquierda, está protagonizada por un solar, en su parte inicial hasta el final de la calle Sol, mientras que el resto son almacenes y viviendas de autoconstrucción, formando parte de una zona residencial.

   La calle Cruz Roja es, históricamente, una vía antigua en nuestro pueblo, aunque urbanizada como tal en el último cuarto del siglo XX. Antiguamente el enorme bloque construido en el cambio de siglo, estaba ocupado por una nave ganadera, construida en la segunda mitad del siglo XX, y que a finales de siglo la ocupaba un bar-restaurante.

lunes, 19 de abril de 2021

Hemeroteca: El Burguillos de 1888 en el "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración..." editado en Madrid por Carlos Bailly-Baillière.

   Mostramos en "Historia de Burguillos" los datos recogidos en el "Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración, ó Directorio de las 400,000 señas de España, Ultramar, Estados Hispano-Americanos y Portugal", editado en 1888 por Carlos Bailly-Bailliere, y que se encuentra en la Biblioteca Nacional de España. Es una publicación anual que comienza a editar en 1879 Carlos Bailly-Baillière, entonces librero de la Universidad Central, de Madrid, del Congreso de los Diputados y de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, en el que se ofrece en torno -según señala- a 400.000 señas de las personas que integran la instituciones de las Administraciones Públicas (Casa Real y sus empleados, Cortes, ministerios, cuerpo diplomático, etc.) y de cualesquiera que tuviera un oficio o profesión (abogados, arquitectos, notarios, médicos, marmolistas, boteros, libreros, impresores, fotógrafos, carpinteros, etc.) o fuera propietario de un comercio, industria o fábrica, o ejerciera un servicio público, tanto de Madrid y resto de provincias, como de las posesiones españolas de Ultramar y de los Estados hispano-americanos.
   Estructurado por provincias, partidos judiciales y localidades (en el caso de España, comienza por Madrid, y ofrece el listado por calles), colonias o estados, al comienzo de cada epígrafe ofrece una breve información general (número de habitantes, listado de sus parlamentarios, etc.). También da cuenta de centros culturales, casinos, periódicos o colegios.
   Es una publicación al estilo de otras que se publican en Europa y, según su editor, sigue el mismo plan del francés Annuaire-almanach, de Diderot-Bottin. Llega a superar las dos mil páginas, incluye al principio un calendario y ofrece diversos índices alfabéticos por nombre de personas y de lugares (nomenclátor) y por profesiones, además del de los numerosos anunciantes (profesionales, industrias, comercios), cuya publicidad va inserta al final de cada volumen y está acompañada, en muchas ocasiones, de grabados de productos, maquinaria, objetos de consumo o de edificios de las empresas y fábricas. También da información de las tarifas arancelarias aduaneras o las de los transportes.
   Para su confección cuenta con corresponsales en las capitales de provincia y en los diferentes países, y el editor compila también los extensísimos datos que le llegan por otras fuentes, como son las consulares, las de las autoridades de las propias Administraciones (secretarios de ayuntamientos) y los que les remiten los propios profesionales, comerciantes e industriales. A partir de 1881, la publicación pierde la palabra "almanaque" y sigue publicándose hasta 1911, bajo la cabecera Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración.
   Pues bien, en su página 1647, encontramos a cuatro columnas la referencia dedicada a nuestro pueblo, dentro del capítulo dedicado a Sevilla y su provincia, entre los pueblos, ayuntamientos y agregados del partido judicial de Sevilla, concretamente en la primera columna en la parte superior, que pasamos a transcribir literalmente, completando entre corchetes la explicación de las abreviaturas:

BURGUILLOS. - V. [Villa] con Ayunt. [Ayuntamiento] de 575 hab. [habitantes], sit. [situada] á 20 kilóm. [kilómetros] de Sevilla. - Produce cereales, aceite y naranjas, y se crían ganados de todas clases. - Carretera á la Capital. 
Alcalde. -Medina (Francisco).
Secretario. - Benjumea (Miguel).
Juez municipal. - Pérez (Manuel).
Fiscal. - Gadea (Antonio).
Secretario. - Benjumea (Miguel).
Párroco. - Sánchez (José).
Instrucción pública. - Profesor, FRANCO Barrera (José). - Profesora, Álvarez (Ángela).
Abacerías. - Antón (Benito). - Brenes (Antonio). - Marcos (José). - Martín (Manuel).
Médico. - Patraña (Antonio).
Posadero. - Benito (Eusebio).
Restaurant. - Olmedo (Antonio).
Tejidos. - Medina (Francisco). - Rosa (Manuel).
Zapateros. - Cruz (Manuel). - Vargas (Francisco).
   En este año de 1888, El Anuario repite prácticamente los mismos datos de los dos años precedentes (1887), salvo que corrige la distancia a la capital (ya indica 20 kms.) y omite el día festivo local, y al estanquero, que en los años precedentes lo ocupaba don Pablo Pérez) lo que implica una continuidad y normalidad en la vida cotidiana de nuestro pueblo.

lunes, 12 de abril de 2021

Bibliografía: El yacimiento arqueológico nº 94 (Burguillos Este), de Burguillos en el libro "Implantation rurale antique sur le Bas-Guadalquivir", de Michel Ponsich, editado por el CSIC, en Madrid, en 1974.

Mostramos en Historia de Burguillos los datos del yacimiento arqueológico nº 94 (Burguillos Este) de Burguillos, que aparece en la principal monografía dedicada al estudio de la arqueología romana del término municipal de nuestro pueblo. Se trata de "Implantation rurale antique sur le Bas-Guadalquivir" [Antiguo asentamiento rural en el Bajo Guadalquivir], obra de Michel Ponsich, editado por el Laboratorio de Arqueología de la Casa de Velázquez (CSIC), en Madrid, en 1974.
   Es una obra imprescindible para conocer la historia de nuestro pueblo en época romana, y por supuesto de toda nuestra comarca, y en definitiva el Bajo Guadalquivir. Fundamental para nuestro pueblo porque en él se detallan, nada más y nada menos, que 25 yacimientos arqueológicos enclavados en el término municipal de Burguillos, siendo el aquí descrito el nº 94 (Burguillos Este), que aparece en la página 89, y que pasamos a transcribir literalmente:

94‎‎ ‎‎- BURGUILLOS (Este)‎
                    ‎Coordenadas: 398,2 / 334,3.‎
                    Término:     Burguillos
‎   En la antigua Vereda de Carne, hacia Guillena, paso de un antiguo camino (lámina XX), en un montículo. Los movimientos de tierra de las carreteras han descubierto numerosos restos antiguos (lámina XXI), paredes, cuencas de aceite, fragmentos de baldosas, ladrillos, ánforas de aceite piriformes, fragmentos de cerámica sigilata (Drag. 37), (fig. 21/3) despejado A y D, mosaicos, ladrillos térmicos. Villa y su fábrica de aceite. ‎
‎Ocupación romana desde finales del siglo I hasta el IV d.C.‎


Lámina XX. Vía antigua en dirección a Burguillos, que se aprecia en el horizonte.


Lámina XXI. Burguillos Este. Restos de una villa romana (muros indicados por las flechas).


Figura 21. Perfiles de cuellos de ánfora y de cerámica sigilata encontradas en la superficie en los yacimientos nº 57/1, 86, 94, 101.

lunes, 5 de abril de 2021

Geografía: El paraje "Casa Nueva de la Viña", en Burguillos

Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña del paraje "Casa Nueva de la Viña".

      El paraje de la Casa Nueva de la Viña, lugar que toma su nombre como su propio nombre indica, de la propia etimología de su nombre, ya que es una vivienda  que hay que entenderla como casa de campo, para utilidad de las faenas, en este caso predominando las agrícolas. El nombre de este paraje debe de provenir de una nueva edificación en una zona dedicada al cultivo de la vid (y de ahí el nombre de Viña), probablemente dependiente del cercano Convento de Sancti Spiritus del Monte, de la Orden Tercera Franciscana que se encontraba en las inmediaciones.
   El cultivo de la Vid en nuestro término municipal, hoy desaparecido, debió ser en tiempos pasados importante, puesto que llevó a que hoy se conozcan dos parajes con ese nombre ("La Viña", y "La Casa Nueva de la Viña"), y que incluso a una familia burguillera, propietaria de parte de estas fincas, se las conozca con sobrenombre de "de La Viña".



      Al paraje de la Casa Nueva de la Viña se llega tras salir del casco urbano de Burguillos, bien por la calle Real, o bien por la calle Blas Infante, tomar la Vereda de los Rodeos (la que pasa junto al Cementerio Municipal "Nuestra Señora del Rosario Coronada"), y tras pasar bajo la segunda línea de alta tensión que nos encontremos, justo en un amplio cruce de caminos (en el paraje de la Cruz Chiquita), surge un camino al Noroeste que en unos pocos metros nos lleva directamente al paraje de la Casa Nueva de la Viña, delimitada al Norte, por el paraje "Convento de Sancti Spiritus"; al Este, por la Vereda de los Rodeos; al Sur, por la misma Vereda de los Rodeos y el paraje "Cruz Chiquita"; y, al Oeste, por el paraje "La Viña", encontrándose a unos 3,5 km. de nuestro pueblo y a una media de 150-160 m. de altitud. Señalar que todas las imágenes provienen del Instituto Geográfico Nacional, y de Google.