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Historia, Patrimonio, Arte, Bibliografía, Hemeroteca, ... sobre nuestro pueblo: BURGUILLOS

lunes, 24 de junio de 2019

Arte: El tondo pictórico de San Juan Bautista, atribuible a Joaquín Cano, en el Retablo Mayor, de la iglesia de Burguillos

      Mostramos en Historia de Burguillos el tondo pictórico de San Juan Bautista que encontramos en el retablo mayor de la iglesia parroquial de San Cristóbal mártir de nuestro pueblo, aprovechando que hoy es 24 de junio, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozó por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista [según el Martirologio Romano reformado por mandato del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado con la autoridad del papa Juan Pablo II].
   Y que mejor día que hoy para analizar dicha pintura dedicada a San Juan Bautista.

   Pues bien, dicha pintura de San Juan Bautista (como las restantes del retablo mayor) debemos atribuirlas a Joaquín Cano, hermano de Juan Cano, autor del retablo mayor de la iglesia en 1754-1756 y con el que colaboraba habitualmente. El tondo de San Juan Bautista se encuentra en el cuerpo superior, rematando la calle izquierda del retablo mayor. Su iconografía es muy clara, de ahí que sea inconfundible, porque lo encontramos vestido con una piel de oveja o de cabra (alusivo a sus predicaciones y penitencias en el desierto) que deja los brazos y el torso desnudos. El manto púrpura alude a su martirio. Porta un cordero y una cruz de caña en la que una filacteria lleva la inscripción "Ese anus dei" (en un error del pintor puesto que debería poner Ecce agnus dei, lo que me lleva a pensar en el desconocimiento del artista de la lengua latina y por ello a que su autor fuera un artista de escasa entidad, o bien, alguno de los aprendices del taller familiar de los Cano), símbolo que conviene como precursor de Jesús puesto que lo anuncia diciendo: "He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo". Juan el Bautista fue hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, prima de la Virgen María, y por tanto primo de Jesucristo, y se retiró muy joven al desierto de Judea para llevar allí una vida ascética. En Jesús reconocía al Cordero de Dios, al que bautizó en el río Jordán en el año 28. Fue arrestado en el 29 por censurar el matrimonio del tetrarca de Galilea, Herodes Antipas con su propia sobrina y cuñada, Herodías, siendo decapitado por ello (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).

Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Juan Bautista, precursor del Señor:
EL ÚLTIMO DE LOS PROFETAS DE ISRAEL Y EL PRECURSOR DEL MESÍAS
   San Juan Bautista (en su traducción de los Cuatro Evangelios -1943-, Hubert Pernot sustituyó la denominación usual de San Juan Bautista por la de San Juan el Inmersor, pero la innovación no tuvo eco), el Precursor o, como dicen los griegos, el Prodromos del Mesías, es la "fíbula" viva que une el Antiguo con el Nuevo Testamento. Pertenece al reino de la Ley y al mismo tiempo al reino de la Gracia: ha vivido sub lege y sub gratia. 
   Aunque su historia sea contada en el Nuevo Testamento, no se podría separar de los profetas de la Antigua ley: es el último y el más grande de la estirpe ¿Acaso el propio Cristo no lo ha llamado profeta y más que un profeta? "Hic est enim propheta et plus quam propheta." Pasa por ser la reencarnación del profeta Elías: "Delante del cual irá él, con el espíritu y la virtud de Elías", dice Lucas (1: 17).
   La piedad popular y el arte cristiano siempre le han reservado un lugar aparte de los apóstoles y de los santos. En la Coronación de la Virgen, del primitivo artista de Aviñón Enguerrand Quarton (1453), San Juan esta en las filas de los profetas, en el lado opuesto a San Pedro y a los apóstoles. En la Asunción del Libro de Horas de Étienne Chevalier, Jean Fouquet lo sitúa junto a Moisés. A principios del siglo XVI, en su pintura La Adoración de la Santísima Trinidad por todos los santos o de la Santísima (Allerheiligenbild) en el Museo de Viena, A. Durero, fiel a la tradición, sitúa a Juan el Bautista en la cohorte de los justos del Antiguo Testamento, junto a Moisés y el rey David.
   Pero si Juan Bautista es el último de los profetas, también es el primero de los mártires de la fe de Cristo. Merecería, más que el díácono Esteban, el título de protomártir. La Iglesia le rinde el mismo culto que a los santos. En la hagiografía ocupa un lugar análogo al de San Miguel, venerado como arcángel y como santo al mismo tiempo.
   Así se explica que pueda figurar dos veces en un mismo programa iconográfico, donde representa simultáneamente el Antiguo y el Nuevo Testamento. Es el caso de la portada de la iglesia de San Servais, de Maastrich, donde se encuentra en los dos derrames: a la izquierda, pisoteando a Herodes y a Herodías, y a la derecha, bautizando a Cristo en el Jordán.
HISTORIA
   La historicidad de San Juan ha sido discutida tanto como la de Cristo. Ciertos mitólogos lo identifican, como a Jonás, con el dios pez babilonio Oannes.
   El historiador judío Josefo dice sólo que su predicación inspiraba gran esfervecencia en el pueblo, lo cual provocó su detención (Antigüedades judías, Lib. XVIII). Ese relato no concuerda con las fuentes cristianas.
   Brevedad de los Evangelios canónicos. Lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan acerca de su vida puede resumirse en pocas palabras.
   Hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, prima de la Virgen María, recibió el nombre de pila Johanan o Jochanaan. Se retiró muy joven al desierto de Judea para llevar allí una vida ascética y predicar la penitencia. En Jesús, que se hizo bautizar por él en el Jordán, reconocía al Cordero de Dios, al Mesías anunciado por los Profetas. Ese acontecimiento capital habría ocurrido en el año 28.
   Arrestado en el 29, en la fortaleza transjordana de Macarea o Macerón (Mekavar) por el tetrarca de Galilea Herodes Antipas, cuyo matrimonio con Herodías, que era su sobrina y su cuñada a la vez (Herodes no podía justificarse por la ley judía de los levitas puesto que Herodías tenía cuatro hijos de su primer matrimonio), se había atrevido a censurar, fue decapitado sin que Jesús interviniese para salvarlo.
   Sólo en Marcos y en Mateo encontramos el relato de la Pasión de Juan desde su detención hasta su decapitación. El cuarto Evangelio no hace ninguna alusión al hecho, y San Pablo calla al respecto.
   Las adiciones de los Apócrifos. Sobre ese delgado cañamazo bíblico la leyenda bordó innumerables anécdotas que inspiraron al arte cristiano durante siglos.
   Los hagiógrafos desprovistos de imaginación recurrieron a otras fuentes mal disfrazadas. El evangelista Lucas ya había dado un ejemplo en tal sentido, contando el anuncio del nacimiento de San Juan Bautista según el modelo de los nacimientos de Isaac (Gen. 18: 10), de Sansón (Jue. 13:2) y de Samuel (I Rey. :1). El ángel Gabriel se apareció a Zacarías y le anunció el nacimiento de un hijo que se llamaría Juan. Zacarías, tan escéptico como la vieja Sara, respondió que era demasiado anciano, al igual que su mujer, como para creer en esta buena noticia. Para castigarlo por su incredulidad, el ángel le declaró que permanecería mudo hasta el día en que se realizara la promesa divina.
   La Virgen embarazada fue a visitar a su prima Isabel. Al acercarse Jesús, el niño se estremeció de alegría en el vientre de su madre.
   El mismo día de su nacimiento, contrariando la costumbre judía, recibió el nombre de Juan: tan pronto como su padre Zacarías, que hasta entonces permaneciera mudo, lo escribió sobre una tabla, recuperó la palabra; su lengua se liberó y se repuso de su largo silencio profetizando.
   De acuerdo con una tradición que se remonta Orígenes y a San Ambrosio, y que ha sido recogida por Pedro Comestor y por Jacopo de Vorágine en la Leyenda Dorada. el futuro precursor habría sido recibido en su nacimiento por la Virgen María. Buenaventura cuenta que María tomó en sus brazos al hijo de Isabel. El niño fijaba la mirada en ella como si hubiese comprendido quién era y cuando ella quiso devolverlo a su madre, él inclinaba la cabeza hacia la Virgen y sólo parecía encontrar placer en ella.
   Lucas no dice nada acerca de la infancia de Juan Bautista, pero los Apócrifos colman la laguna. Ahí se inventa la huida de Isabel con su hijo en el momento de la Matanza de los Inocentes, fuga poco motivada puesto que habitaban lejos de Belén.
   Retirado en el desierto (o en los bosques), Juan, vestido con una túnica de pelo de camello, se contenta con alimentarse de langostas (este alimento no tiene nada de anormal para un habilitante del desierto. Todavía en la actualidad los árabes comen sin asco alguno langostas secas, limpias de élitros, que se venden a espuertas en los mercados al aire libre o en los zocos. Han seguido "acridófagos". No obstante, numerosos comentaristas piensan que un asceta sólo podía ser vegetariano y pretenden que la palabra akrides ha sido traducida por langostas pero que debería interpretarse como brotes tiernos o frutas silvestres, quizás algarrobas , que en alemán se llaman Johannessbrotfrüchte -panes de San Juan-. Cf. Henri Grégoire, Les sauterelles de saint Jean-Baptiste, 1930. En inglés el algarrobo se denomina locust-tree, y las algarrobas locust-beans) y miel silvestre (locustae et mel sylvestre). Exhorta a la penitencia a sus discípulos, que lo toman por el Mesías, anunciándoles que el Reino de los Cielos está próximo.
   Después del Bautismo de Cristo deja de predicar. Como Natán censurando el adulterio de David, reprocha al tetrarca de Galilea Herodes Antipas el incesto con su cuñada. Para vengarse, Herodías aconseja a su hija Salomé, que había embrujado al tetrarca con su danza, que le pida como recompensa la cabeza de San Juan Bautista.
   Según el Evangelio de Nicodemo, habría precedido a Cristo en los Infiernos, donde habría servido de anunciador, igual que en la tierra.
   El profeta fue perseguido aún después de su muerte: se contaba que el emperador Juliano el Apóstata, para poner fin al culto que se le rendía, hizo desenterrar y quemar sus huesos.
   Puede advertirse lo que agregan los Apócrifos al relato de los Evangelios canónicos: la presencia de la Virgen en el nacimiento de Juan, la leyenda de la montaña que se abre frente a la madre y al niño, su descenso a los Infiernos donde precede y anuncia a Cristo, la incineración de sus reliquias.
   La ciencia moderna. El descubrimiento de los manuscritos hebreos en el desierto de Judá, al fondo de las grutas cavadas en los cantiles del mar Muerto, en 1947, ha renovado nuestro conocimiento de los orígenes del monacato cristiano. Sobre todo se descubrió que las prácticas y enseñanzas de los Esenios había ejercido profunda influencia en la predicación del Bautista. La traducción de los rollos del mar Muerto sin duda confirmará esta filiación espiritual.


CULTO
   San Juan Bautista es el primero en la jerarquía de los santos. Su primado es reconocido por la liturgia. En las Letanías se lo invoca inmediatamente después de los arcángeles, antes que a San José, esposo de la Virgen. En el Confiteor, su nombre es enunciado antes que el de San Pedro, príncipe de los Apóstoles. San Pedro Crisólogo lo glorifica como un superhombre, el igual de los ángeles: major homine, par angelis.
FIESTAS
   Por un privilegio excepcional, la Iglesia celebra el día de su nacimiento y el de su muerte: su Natividad es el 24 de junio, su Decapitación el 29 de agosto. Ahora bien, sólo hay otras dos Natividades inscritas en el calendario litúrgico, la del Mesías y la de la Santa Virgen.
   Antiguamente había incluso otra fiesta de San Juan Bautista, la de la Concepción de San Juan Bautista. Celebrada en Oriente, en el calendario romano ha sido reemplazada por la Visitación, que conmemora implícitamente la santificación de San Juan en el vientre de su madre.
   La fiesta de la Natividad de San Juan, fijada en junio, seis meses antes de la Natividad de Jesús, se llamaba en otros tiempos Navidad de verano. Durand de Mende nos enseña en su Rational (VII, 14) que entonces, como en la Nochebuena, se cantaba un doble oficio: el primero al anochecer y el segundo a medianoche.
   Más popular todavía, la Pasión o Decapitación, celebrada en agosto, reemplaza fiestas paganas que el cristianismo, consciente de la fuerza de su tradición, supo desviar en su provecho. Los fuegos encendidos en las cimas durante el solsticio de verano, después de la puesta de sol, se convirtieron en los fuegos de San Juan.
RELIQUIAS
   El culto de los santos generalmente está fundado en sus milagros y sus reliquias. Ahora bien, los judíos nunca han atribuido al Bautista un solo milagro y sus reliquias habrían sido reducidas a cenizas.
   Un panegirista de San Juan que escribiera en el siglo XII, se alegra de que éste no haya sido elevado al cielo como Cristo, la Virgen y San Juan Evangelista, porque si hubiese resucitado -agrega, ingenuamente- estaríamos privados de sus reliquias.
   A decir verdad, la historia de la combustión de los huesos de San Juan por órdenes de Juliano el Apóstata resultaba muy molesta porque parecía quitar a los santuarios de la cristiandad toda esperanza de conquistar las reliquias del primero de los santos. En verdad, quedaban las cenizas que los genoveses se jactaban de haber recogido. Pero se las arreglaron para sortear el obstáculo: se supuso que la combustión no había sido total y que un discípulo había conseguido sustraer al fuego huesos que fueron transportados a Alejandría y se difundieron y multiplicaron a través del mundo.
   Numerosas iglesias se disputaban la gloria y las ventajas de poseer las reliquias del Precursor. A causa de una confusión de nombre, se considera que la tumba de San Juan Damasceno en la mezquita de los Omeyas de Damasco contiene el cuerpo de San Juan Bautista.
   Los Juanistas o Caballeros de San Juan habrían recogido un brazo en su iglesia de Malta.
   Las pequeñas iglesias se contentaron, modestamente, con los dedos del Precursor. San Juan de Maurienne poseía su pulgar y San Juan del Dedo -en Bretaña- el índice, todavía más precioso, que señaló al Cordero de Dios a orillas del Jordán.
   El duque Juan de Berry legó a los cartujos de París el mentón y las sandalias de su santo patrón contenidos en un relicario de plata.
   Pero la reliquia más codiciada era la cabeza del decapitado que Constantinopla pretendía poseer en el monasterio de Studios.
   Sólo en Italia se conocían cinco ejemplares de su cabeza. En dos iglesias de Roma, S. Silvestre in capite y S. Juan de los Florentinos, en S. Lorenzo de Génova, en S. Marcos de Venecia y en la catedral de Anagni.
   A las pretensiones italianas se oponían las reivindicaciones francesas. En 1204, después de la cuarta Cruzada, un canónigo de Picardía habría llevado desde Constantinopla a Amiens la parte anterior de la cabeza de San Juan Bautista con la marca del cuchillo de Herodías. La parte posterior de la "cabeza del Señor San Jehan" había quedado en Constantinopla. San Luis la adquirió a precio de oro para la Sainte Chapelle; era la pieza más preciosa del tesoro, después de las reliquias de la Pasión.
   Otra cabeza (de otro San Juan), encontrada en 1014 y conservada en un magnífico relicario, atraía a los peregrinos a San Juan de Angély, en Saintonge (Calvino se burla en su Tratado de las Reliquias: "Los de Amiens se jactan de tener el rostro y la máscara que muestran hay una marca de una cuchillada sobre el ojo que dicen que le asestó Herodías. Pero los de San Juan de Angély los contradicen y muestra la misma parte."). Santa Verónica habría aportado a Bazas una "mappula" con la cual habría secado la sangre del Precursor en la prisión.
   En España, la iglesia de San Isidoro de León se jactaba de poseer la mandíbula del Precursor.
   A causa de esta multiplicación, a finales de la Edad Media se contaba doce cabezas y sesenta dedos del Bautista, lo cual es evidentemente excesivo. Pero como sólo se presta a los ricos, se han atribuido al Bautista huesos que pertenecían a sus homónimos, tales como San Juan de Edesa.
LUGARES DE CULTO
   La popularidad de San Juan está probada no sólo por el número paradójico de sus reliquias que parece haber tenido, como el fénix, el privilegio de renacer de sus cenizas, sino además por la multitud de iglesias puestas bajo su advocación.
   Roma no le consagró menos de ocho, la más célebre de las cuales es San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias, "omnium ecclesiarum mater et caput", fundada por Constantino, el primer emperador cristiano. En Italia era, además, patrón de Génova, de Florencia -que estampaba en sus florines la imagen de San Juan Bautista- y de Turín, que le dedicó su catedral.
   En Venecia, la iglesia de San Giovanni Decollato se llama en dialecto San Zan Degola.
   En Francia, le están dedicadas numerosas catedrales, especialmente la de Lyon, sede del Primado de las Galias. Además, era venerado en Perpiñán, que le dedicó dos iglesias: San Juan el Viejo y San Juan el Nuevo, en Bazas; San Juan de Angély en Saintonge; San Juan del Dedo en Bretaña, San Juan de Maurienne en el Delfinado y la abadía de San Juan de las Viñas en Soissons.
   A ello hay que agregar que los baptisterios que en otros tiempos se levantaban junto a las catedrales, estaban obligatoriamente consagrados al Bautista: tal es el caso del baptisterio San Juan de Poitiers; de San Giovanni in Fonte, en Ravena, y los baptisterios de Parma, Pisa y Florencia. En Francia se los llamaba San Juan de las Fuentes o San Juan el Redondo, a causa de su planta circular.
   Numerosas órdenes religiosas o militares se vindican de San Juan Bautista: Los caballeros de San Juan de Jerusalén expulsados a Rodas por la reconquista musulmana, que luego pasaran a Malta; los cartujos, cuya devoción se repartía entre San Juan, patrón de los ascetas y San Bruno, fundador (Claus Sluter lo ha representado en la portada de la Cartuja de Dijon como patrón de los Cartujos, protegiendo a Felipe el Atrevido. La cartuja del Valle de la Bendición, fundada por el papa Inocencio VI en Villeneuve de Aviñón, originalmente estaba consagrada a San Juan Bautista; por ello los frescos de la capilla ilustran escenas de su vida. En España, Fernando Gallego pintó para la Cartuja de Miraflores un ciclo de la historia del Bautista) de la orden.
   En 1310, en Haarlem, se fundó una Encomienda de la orden de San Juan. Para ella fue ejecutado el gran retablo de Geertgen Tot sint Jans, uno de cuyos paneles se encuentra en el Museo de Viena.
CULTO POPULAR
   Numerosos santos nunca han recibido más que un culto litúrgico y, por así decir, oficial, pero San Juan Bautista es, por el contrario, el tipo del santo popular.
   Los fuegos de San Juan, las hierbas de San Juan (las verbenas) son una herencia del paganismo que sobrevive en el folklore cristiano.
   Las corporaciones y las cofradías se disputaban el patronato de tan poderoso intercesor: por ello su imagen es tan frecuente en los báculos procesionales de las cofradías.
   San Juan Bautista era el patrón de los sastres porque se vistió a sí mismo en el desierto; de los peleteros, a causa de la túnica de pelo de camello; de los fabricantes de cinturones, zurradores y talabarteros porque llevaba cinturón de cuero; de los cardadores de lana porque tenía un cordero como atributo.
   En Florencia había adquirido la clientela del Arte di Calimala, es decir, del gremio de comerciantes de paño francés.
   En memoria del festín de Herodes, era venerado por los posaderos. La prisión le valió la clientela de los pajareros porque también él había sido metido en una jaula y su decapitación la de los cuchilleros y afiladores porque le habían cortado la cabeza.
   A causa de su prisión y decapitación también era el patrón de los prisioneros y condenados a muerte. Las cofradías de la Misericordia que se habían fijado como misión acompañar a los condenados al suplicio y sepultarlos, habían elegido como emblema la cabeza de San Juan en una bandeja. Por eso la capilla de los Penitentes Negros de Aviñón, adosada a la prisión, está dedicada a San Juan Bautista, y los bajorrelieves de la fachada representan a dos ángeles que llevan su cabeza en una bandeja.
   Sin embargo, a primera vista se explica difícilmente, que también sea el patrón de cantores y músicos. En este sentido, es necesario recordar que los nombres de las notas de la escala han sido tomadas por el monje benedictino Guido d'Arezzo de un himno en su honor: ut (luego do), re, mi, fa, sol, la son las sílabas iniciales de los versos donde se lo celebraba, y la nota si está compuesta por la S y la I de San Juan (Sancte Iohannes), invocada al final de la estrofa.
   Como todos los santos populares, el Bautista era también un santo curador.
   La cabeza de San Juan en una bandeja (Johannischüsse) era objeto de una particular devoción por parte de los fieles que sufrían de migraña o jaqueca: se les presentaba la bandeja de San Juan, y a veces incluso se les colocaba su cabeza de metal hueco para "aspirar" la enfermedad.
   En Amiens, la cabeza de San Juan curaba la epilepsia (se llamaba a la epilepsia el mal de San Juan). En San Juan de las Viñas de Soissons, a donde los pacientes acudían en peregrinación, se lo invocaba contra las enfermedades de garganta, las anginas y los ahogos.
   En el Tirol, los campesinos conseguían la curación de los dolores de cabeza dando tres vueltas en torno al altar con una "Johannisschüssel" (algarroba). Arrojada al agua, la cabeza de San Juan ayudaba a a encontrar los cuerpos de los ahogados.
   A causa del Bautismo en el Jordán, tradicionalmente se consideraba a San Juan protector de las fuentes.
   En Rusia, los popes recomendaban abstenerse de todo fruto o legumbre, pera o calabaza cuya forma pudiera recordar la de la cabeza humana en el día de la fiesta de la Decapitación del Prodromo.
   Si a todas esas creencias populares se suma el hecho de que los nombres de San Juan y Juana eran extremadamente usuales en todos los países y que su empleo hacía que quienes lo eligieran se hicieran pintar bajo la protección de su santo patrón, se explica fácilmente la profusión de imágenes de San Juan en el arte cristiano.
ICONOGRAFÍA
   Tipos. La mayoría de los santos no tienen más que un tipo iconográfico. A nadie se le ocurriría representar un San Pedro o un San Pablo niños. Pero San Juan Bautista aparece en el arte cristiano, por el contrario, con dos aspectos diferentes: como niño y como adulto, como compañero de juegos del Niño Jesús y con los rasgos de un predicador ascético. Desde este punto de vista puede compararse con David, representado ya como joven pastor vencedor de Goliat, ya como rey coronado tocando el arpa.
San Juanito
   Fue el Renacimiento italiano el que popularizó el tipo del bambino de cabellos rizados jugando respetuosamente con el Niño Jesús bajo la tierna vigilancia de la Madona.
   El tema del pequeño San Juan asociado con el Niño Jesús no tiene fundamentos alguno en la Biblia, porque si hay que creer en el testimonio de San Juan Evangelista (1: 31), el Bautista habría dicho al ver a Jesús avanzar hacia él para ser bautizado en las aguas del Jordán: "Yo no le conocía".
   Pero se explica sin dificultad el atractivo que un tema semejante debía ejercer sobre los pintores de la maternidad y de la infancia. Según Botticelli, fue Leonardo da Vinci quie en su Virgen de las Rocas ha ofrecido el modelo más perfecto de esas Sagradas Familias ampliadas que luego inspiraron a Rafael (bastará recordar la Madonna della Tenda en la Pinacoteca de Munich; la Virgen del vel o y ls Sagrada Familia de Francisco I, en el Museo del Louvre) y a Murillo tantas obras maestras de gracia conmovedora.
   Señalemos sólo que desde el punto de vista iconográfico ese tema se presta a las variaciones más delicadas: San Juanito es ya el compañero del Niño Jesús al que entrega su cordero, ya el adorador de Aquél a quién, a la sazón, confusamente, siente "mayor que él" ¡Pero cuántos matices entre la camaradería y la adoración!
   Aunque los dos niños hayan nacido con algunos meses de intervalo, la diferencia de edades está muy marcada: Juan aparece siempre muy claramente como el mayor.
   Los artistas florentinos del Quattrocento representaron a San Juan adolescente con los rasgos de un efebo imberbe de nerviosa elegancia (Donatello, Verrocchio) o de gracia andrógina (da Vinci).
   En el siglo XVII, Murillo lo transformó en muchacho andaluz.
   En el siglo XIX, los escultores franceses Paul Dubois y Dampt enriquecieron el tema.
San Juan adulto
   Por encantador que resulte el tipo pueril o juvenil del Giovannino italiano, San Juan aparece en el arte cristiano casi siempre con los rasgos de un asceta demacrado "alimentado con langostas y miel silvestre", predicando la penitencia en el desierto de Judea.
   El arte realista de finales de la Edad Media y del Renacimiento lo representa de buena gana como un faquir esquelético, uno yogui hindú o un beduino nómada macilento y quemado por el sol, de barba descuidada y cabellos hirsutos.
   No obstante, ese San Juan ascético de origen oriental estuvo precedido por representaciones de tipo pastoral o sacerdotal en las manifestaciones paleocristianas de Ravena.
   Vestimenta. Según los Evangelios de Mateo (3, 4) y de Marcos (1, 6), está vestido con una túnica corta (exomis). Pero su vestidura característica es un sayo de pelo de camello (trikhinon himation) ajustado en la cintura mediante un cinturón de cuero. (Joannes erat vestitus pilis cameli et zona pellicea circa lumbos ejus.) En el arte pictórico del siglo XV, la piel de la cabeza del camello pende entre sus piernas. La piel manchada de un tigre que viste en un mosaico bizantino de Parenzo, en Istria, es una excepción. El sayo tejido con pelo de camello se reemplazó en Occidente con una piel de oveja o de cabra que le deja los brazos, las piernas y hasta una parte del torso desnudos. El palio púrpura que tiene encima en la escena de la intercesión del Juicio Final, alude a su martirio.
   Atributos. En el arte bizantino, está representado como un ángel con grandes alas (alígero). Esta concepción del Prodromo alado se remonta a una profecía de Malaquías (3:1): "He aquí que envío a mi mensajero para preparar mi camino, el ángel de la Alianza que deseáis." En el principio del Evangelio de San Marcos (1:2), se lo califica de mensajero celestial; no es otra cosa que la traducción literal de las palabras de Cristo que lo glorifica como "el igual de un ángel".
   En su mano, como los santos "cefalóforos", tiene una bandeja con su cabeza cortada: con frecuencia esa bandeja es reemplazada por un cáliz donde reposa como una hostia viva el Niño Jesús desnudo.
   Sus atributos son muy diferentes en el arte de Occidente. El más frecuente es el cordero cruciforme que presenta en un tondo, en un pliegue de su manto, apoyado sobre un libro o derramando su sangre en un cáliz, a sus pies. Ese símbolo es el que conviene más a un Precursor, puesto que saluda a Jesús diciendo: "He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo."
   Con frecuencia tiene una cruz de cañas en la que una filacteria lleva la inscripción: Ecce Agnus Dei. Un panal de miel alude a su alimento en el desierto.
   Por el índice elevado expresa, como el arcángel Gabriel, su misión de Anunciador (Louis Réau, Iconografía del Arte Cristiano. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2000).

lunes, 17 de junio de 2019

Hemeroteca: Burguillos en la "Guía de Sevilla, su provincia", de 1876.

   Mostramos en Historia de Burguillos los datos recogidos en la "Guía de Sevilla. Su provincia, etc. para 1876.", editado en 1876 por Manuel Gómez Zarzuela, Año XII, y cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.
   Esta publicación en forma de anuario, estuvo publicándose durante 32 años, primero por el periodista Manuel Gómez Zarzuela, y desde el fallecimiento de éste, en 1887, por Vicente Gómez Zarzuela. Incluye noticias e información de utilidad sobre las instituciones (arzobispado, capitanía general, tercio naval, audiencia territorial, universidad, ayuntamiento, diputación, aduanas, etc.), entidades (sociedades y colegios profesionales, escuelas, bibliotecas, hospitales, comercios, industrias, etc.), edificios y monumentos, transportes y servicios públicos, la agricultura, así como de los integrantes de dichas instituciones, corporaciones y sociedades y de la vida social y cultural sevillanas. Da cuenta de un indicador general del comercio, la industria y profesional, e incluso una guía del vecindario hispalense con trascendencia social y económica.
Portada de la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1876.
   Cada tomo, de entre 400 y 700 páginas, comienza con un índice alfabético de materias, así como un almanaque y está dividido en secciones. Incluye también publicidad y al final un plano de la ciudad. Con una amplísima información, estaba dirigido no sólo a los sevillanos sino a los viajeros, por contener información también de carácter turístico. También se tituló Guía oficial de Sevilla y su provincia.
   Pues bien en su página 94 encontramos la primera mención a nuestro pueblo. En concreto al hablar de los Cosarios (oficio ya en desuso) y  hacer relación de ellos, y que pasamos a transcribir literalmente:
Pág. 94 de la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1876.
"COSARIOS.
Hé aquí los mesones, paradores y posadas donde se hospedan los cosarios que vienen periódicamente á Sevilla de los pueblos que se expresan á continuación:
...
Burguillos.- Parador del Ancora. Ancora 13."
   Señalar que la calle Ancora es la actual calle Antonia Díaz, en el barrio del Arenal, que va de la calle Adriano al Paseo de Colón, junto a la plaza de Toros de la Real Maestranza.

   En la página 101 encontramos la siguiente mención a nuestro pueblo y por partida doble. En concreto en la primera línea y al final del segundo párrafo en los que se mencionan los pueblos agregados al Juzgado nº 3 de San Vicente, de Sevilla, y que pasamos a transcribir literalmente:
Pág. 101 de la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1876.
 "Pueblos agregados: Algaba, Burguillos, Garrobo, Guillena y Santiponce."
   "Pueblos agregados: Algaba, Burguillos, Garrobo, Guillena y Santiponce."

   La siguiente mención a nuestro pueblo la encontramos en la página 113 en la que se relacionan los distritos electorales de la provincia para la elección de diputados, en el sexto párrafo y que pasamos a transcribir literalmente:

Pág. 113 de la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1876.
   "14º distrito.- Alcalá del Río.- Comprende los pueblos de Alcalá del Rio, Castilblanco, Burguillos, Brenes, Guillena, Garrobo y Gerena."

Finalmente la última mención a nuestro pueblo aparece en las página 319 y 320 en las que se mencionan al juez municipal titular y suplente  de aquel entonces, y que pasamos a transcribir literalmente:
Pág. 319 de la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1876.
JUZGADOS MUNICIPALES
JUECES MUNICIPALES DE LOS PUEBLOS AGREGADOS Á LOS CUATRO DISTRITOS DE LA CAPITAL.
   Pueblos agregados al distrito de San Vicente.- Algaba, D. Francisco Clavijo Carmona.- Guillena, D. Alonso Lopez Puntas.- Burguillos, don Julian Rubia.- Santiponce, D. José María Vazquez Grazalema.- El Garrobo, D. Facundo Oporto.
Pág. 320 de la "Guía de Sevilla, su provincia" de 1876.
SUPLENTES
Distrito de San Vicente.- Algaba, D. Francisco Puntas Fernandez.- Burguillos. D. Manuel Perez Moreno. - Santiponce, D. Juan Castillo Lopez.- El Garrobo, D. Domingo Leon.

... Aunque muy escasos, siguen siendo datos interesantes para seguir conociendo nuestro pueblo.

lunes, 10 de junio de 2019

Bibliografía: Capítulo XXX "Un caso de bigamia" del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia" de Francisco Rodríguez Hernández, de 1999.

   Mostramos en Historia de Burguillos el capítulo XXX del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia", de Francisco Rodríguez Hernández, editado por el Ayuntamiento de Burguillos y la colaboración de la Diputación de Sevilla en 1999, y que trata sobre Un caso de bigamia, ocupando las páginas 137 a 144 de dicha monografía y que pasamos a transcribir íntegramente:
Pág. 137 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Un caso de bigamia
   Es cosa comprobada, y de sobra conocidos, los frecuentes casos de bigamia que se daban en épocas lejanas. El casamiento era entonces, realmente indisoluble, y como no existía ningún mecanismo legal, que permitiera la separación de los contrayentes, cuando se producía entre los mismos, una situación de irreversible y total incompatibilidad, la única salida -casi siempre adoptada por el hombre- era la de huir y tratar de rehacer su vida, en un lugar lejano e ignorado de los demás. La impunidad estaba garantizada en la mayoría de los casos, por el total aislamiento en que se vivía. Además, tanto el expediente matrimonial eclesiástico, como el registro civil, no existían en fecha anterior al último tercio del siglo XIX, y la ausencia de este doble control, facilitaba en parte el éxito en estos irregulares acontecimientos.
   Así, si un hombre casado, natural y residente en un pueblecito del sur de España, decide separarse de su mujer, la fórmula consistía en desaparecer un buen día y dirigirse a las provincias del norte, y afincarse en un lugar perdido y fuera de toda ruta. No resultaba fácil, pues había que contar con la acción favorable de diversos factores; como por ejemplo, encontrar trabajo; etc. y con un poco de suerte le salía bien. Pero este no es el caso que nos ocupa.
   Vamos a examinar a continuación, un caso de bigamia que se dio en Burguillos, mediado el siglo XIX, de acuerdo con un largo proceso, cuyo expediente encontré un día en que me hallaba curioseando entre los legajos del archivo arzobispal. Dada su extensión, voy a resumirlo cuanto pueda.
   Digo un caso de bigamia, porque ese era el delito que se imputaba al encartado. Pero no pudo probarse, y todo terminó con la muerte del acusado en breve tiempo.
   El día 6 de agosto de 1842, la vecina de Burguillos, Juliana Marín, viuda de Juan Antonio Vega, contrajo matrimonio en la Iglesia Parroquial de San Cristóbal, con Miguel Viñuela Rodríguez, vecino de dicha Villa, hijo de Alfonso Viñuela y de María Rodríguez, era natural de Escuadro de Sayago, provincia y obispado de Zamora, y los casó el cura don Francisco Lucena. Este matrimonio se mantuvo estable durante 17 años, hasta que un buen día, el fiscal general interino del arzobispado, doctor Escudero, abre expediente de investigación, con la acusación del delito de bigamia contra Miguel Viñuela, por suponerle también casado con una Teresa Calvo, de su mismo pueblo. Para ello solicita al cura de Burguillos, con fecha 15 de febrero de 1859, copias duplicadas, en papel de oficio, de  la  partida  de  casamiento y fe de vida, de Miguel Viñuela y Juliana Marín. Asimismo, aonseja se 
Pág. 138 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
libre exhorto al señor provisor de Zamora, solicitando la partida de matrimonio de Miguel, del que sospecha haberse casado con la citada Teresa Calvo, en Escuadro, el pueblo de ambos. También solicita certificación en que conste si esta señora vive.
   Por otra certificación del cura de Burguillos, de fecha 20 de febrero de 1859, se confirma la fecha del casamiento con la presencia del testigo Martín Camacho, y la afirmación de que ambos contrayentes viven. Se ordena también al citado cura, que examine por separado a los pretendidos cónyuges, con la idea de encontrar pruebas, que permitan dar por nulo el matrimonio. Igualmente comprobará la fecha en que Viñuela llegó a Burguillos.
   Simultáneamente, don Luis López Vigil, arcediano y en función interina de provisor y vicario general del arzobispado de Sevilla, solicita información al provisor de Zamora, quién da órdenes al respecto a don Martín Muriel, cura párroco de Escuadro de Sayago, el cual en 28 de febrero de 1859, certifica que Miguel Viñuela, hijo de Alonso Viñuela y Magdalena Malillos, contrajo matrimonio con Teresa Calvo, hija de Juan Calvo y de Olalla Garrote, el día 22 de mayo de 1826, siendo testitos Manuel Campos, Pedro Calvo y otros -Cura Francisco Pascual-. Agrega, que al presente, la citada Teresa, vive con su actual marido Miguel Guarido.
   Pero los datos que vamos obteniendo, comprobamos que los nombres y apellidos que contienen las certificaciones, no son coincidentes y eso debiera bastar para exculpar al acusado. Pero a pesar de ello, el doctor Escudero, fiscal del caso, insiste en declarar nulo el matrimonio de Miguel y Juliana, por estimar que él seguía casado con Teresa, que vive. Presenta demanda de nulidad en forma y pide que de ella, se confiera traslado a los pretendidos cónyuges, y al defensor del matrimonio, que debe nombrarse. Pide también que se libre despacho al cura de Burguillos, para que haga saber a los referidos, que inmediatamente se separen, y que impetre el auxilio de la autoridad civil, para que esto tenga cumplimiento exacto, dando cuanta del resultado; y añade: "es conveniente que se remita tanto de culpa al Juez de 1ª Instancia del partido a que corresponda Burguillos. También hay que averiguar si vive el cura don Francisco Lucena, y dónde reside".
   A propuesta del fiscal de 22 de marzo de dicho año, el provisor y juez oficial, ordena la nulidad del matrimonio y el traslado a los cónyuges y al defensor del mismo, para cuyo cargo nombra al licenciado don Antonio López, presbítero, cura de la parroquial de Santa Cruz, de Sevilla, a quién se le hace saber, para su aceptación y juramento. Se ordena al cura de Burguillos, que notifique a los cónyuges, estos autos, y la separación de los mismos. - Firman: el doctor Vigil y don Miguel Álvarez, notario.
   El cura propuesto como defensor del matrimonio, don Antonio López, acepta el cargo. A su vez, el cura de Burguillos, don Juan León Nogales, declara ante el notario don Francisco Camacho, haber dado cumplimiento a lo ordenado con fecha 3 de marzo de 1859.
Pág. 139 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
Pág. 140 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   Los citados cónyuges, reciben la orden de comparecer en un plazo de nueve días, ante el procurador eclesiástico. Hay incorporado al expediente, un escrito que empieza así: el cura que suscribe, y no tiene ni nombre ni firma; al final sólo figura la rúbrica del notario don Miguel Álvarez; y añade el citado cura:

          Que por residir en este pueblo en la época en que se celebró el matrimonio de Miguel Viñuela y Juliana Marín, sabe y le consta, que verificaron su exploro ante el cura, que entonces era don Francisco Lucena, y testigos; no habiendo podido averiguar quienes fueron. Se publicaron las tres canónicas moniciones que manda el Santo Concilio de Trento, y por último, que recibieron las bendiciones nupciales de la Iglesia.

   Y agrega:
          Que los expresados Miguel y Juliana, vivían haciendo vida maridable, con escándalo del pueblo, que siendo de tan corto vecindario, tenía ocasión de observar tan mal comportamiento, dando con ello lugar, a que por el señor cura Lucena, se les amonestara, para que siendo ambos célibes, verificasen su matrimonio. El que tuvo lugar en los términos que dejo manifestado, ignorando de que medios y pruebas se valdrían para acreditar ser libres y solteros. Pero juzga el que habla, no aportarían documento alguno, y si solo, llevando el cura difunto la idea de sacarlos de aquel triste estado y amistad que existía entre ambos, omitió la presentación de documentos y formación de medio, plego.- Es cuanto puedo exponer a la consideración de V.S. Burguillos 27 de julio de 1859.

   Aunque no lo pone, creo que se trata del cura don Juan León Nogales. Este señor con su declaración, deja en entredicho al cura señor Lucena, al atribuirle sin pruebas, la celebración de un casamiento, prescindiendo deliberadamente de las formalidades de rigor. Tampoco los contrayentes salen muy bien parados.
   El defensor del matrimonio basa su intervención, en los distintos nombres y apellidos de los padres de Miguel, que figuran en las dos partidas. También sostiene la especie, de que el matrimonio de Burguillos, no llegó a celebrarse.
   Para el fiscal, esto carece de toda lógica, dada la existencia de la partida en el libro de desposorios y velaciones, del archivo parroquial de la iglesia de Burguillos, y "en consideración a que el cura, no debe suponérsele tan ignorante y tan malo, que por encubrir un escándalo público, autorizara un adulterio". El fiscal concluye solicitando lo mismo que pidió en su demanda; esto es, la nulidad.
   A todo esto, y dado el cariz que va tomando la cosa, Miguel Viñuela, había huido del pueblo el día 9 de abril para evitar ser encarcelado, y se ignoraba su paradero, según se hace constar en una escritura, que firma el notario don Francisco Camacho. Y no se piense que su fuga le señala como culpable del delito que se le imputa, es el miedo y la presión lo que le impulsa a esconderse.
Pág. 141 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   El defensor adopta en su defensa una actitud firme, y dirigiéndose al fiscal, le dice:
          V.S. se ha de servir declarar, que no ha lugar a la pretendida nulidad.

   Y añade:
          Si es propio del ministerio fiscal, denunciar las uniones legítimas, para evitar los escándalos que producen, es propio también del defensor del matrimonio, oponerse a las demandas fiscales, para librar a la sociedad de los males que se originan de la disolución inmotivada de los matrimonios. Que en la lucha del bien y del mal, que agita al género humano, venza algunas veces, el vicio a la virtud, es una necesidad deplorable, pero indeclinable de la condición actual de la naturaleza humana. Que los casados se separen, que los hijos abandonados por sus padres, sean víctimas de la miseria, o por falta de educación, perturbadores con sus delitos, de la sociedad; son males que deben perseguirse, con toda la energía posible. Por estas razones, la conservación de los matrimonios, ha sido reputada por todos los canonistas, por causa favorable, enseñándose, que después de contraídos, deben resolverse por su validez, las dudas que se originen.

   El defensor insiste en asegurar, que no hay fundamento para declarar la nulidad que se pretende por el fiscal; y agrega:
          Dos consideraciones me mueven principalmente, para emitir este dictamen: En primer lugar, que no hay actuado, sólido fundamento para inculpar a Viñuela, del delito de bigamia, de que se le acusa, y en segundo lugar que no hay razón de justicia, para pedir la disolución de su matrimonio con Juliana Marín, mediante a que hay presunciones vehementísimas, de que no contrajo con ella matrimonio. Trata de probar el señor fiscal, la bigamia de Viñuela, en la partida de su matrimonio con Teresa Calvo, celebrado en Escuadro (Zamora), el 22 de mayo de 1826, y una certificación de don Martín Muriel, cura párroco, en la que aparece que la otra vivía el 28 de febrero de 1859. Fundado en este documento, pide el fiscal la nulidad del contraído en Burguillos, en 1842. Y sería justísima esta demanda, si el Miguel Viñuela de Burguillos, fuera la misma persona que casó en Escuadro con Teresa. Así lo ha pensado el fiscal, pero asó no lo es, afortunadamente. Repárese en las partidas de los matrimonios celebrados en Burguillos y en Escuadro, y se hallará que se ha equivocado el señor fiscal. En las citadas partidas, el nombre del padre y el nombre y apellido de la madre, son distintos. Resulta con claridad, que uno es el marido de Juliana Marín y otro el de Teresa Calvo, habiendo caído el señor fiscal en el error de creer bígamo a Miguel Viñuela, como seducido por la identidad del nombre y apellido que tienen los maridos de Juliana y Teresa, cosa muy común en los pueblos pequeños, [...].

   Prosigue el defensor de esta largo informe, exponiendo las distintas razones en que basa su firme convicción, de que el matrimonio de Burguillos, no llegó a celebrarse, y que el asiento que figura en el libro de desposorios, se hizo con la sana intención, de acallar las críticas que producían una vida nada ejemplar. Y termina:
Pág. 142 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
           Porque ¿Si no ha habido matrimonio, cómo se ha de declarar nulo?
          ¿Si no ha habido contrato, cómo se ha de declarar inválido?.
          ¿Si no ha habido hecho, cómo se han de invocar leyes que se hayan contravenido?
          Por estas razones, y sin perjuicio de otras alegaciones, cuando con las pruebas se hayan esclarecido los hechos.
          Suplica a V.S. se sirva proveer, como al principio de este escrito dijo, solicitado por ser conforme a justicia, que pido jurando y protestando lo necesario.- Sevilla 26 de julio de 1859.- Ldo. Antonio López.

   Para no alargar demasiado este ya de por si extenso proceso, diré, achicándome al máximo, que de todo lo actuado, se dio cuenta al señor juez de primera instancia, del distrito de San Vicente.
   Miguel Viñuela, fue declarado en rebeldía, y el fiscal halla en ello presunción de criminalidad, y a pesar de que la documentación de que se dispone la exculpa, insiste una y otra vez, en considerarlo culpable del delito de bigamia, solicitando por ello la nulidad del matrimonio de Burguillos, que él consideraba contraído, manteniéndose sin aceptar, a pesar de su evidencia, la prueba de los apellidos ya referida.

   Las partes se reafirman en sus puntos de vista, y en uno de los folios finales, el defensor, refiriéndose a Viñuela, dice:

          [...] a quién en cierto día llegué a conocer, cuando principiaron estas actuaciones, Viñuela acababa de padecer un ataque de pecho, del que se repuso recibiendo tres sangrías. Su salud, habiendo quedado gravemente resentida, no estaba en disposición de sufrir la encarcelación sin riego de su vida. Este es el motivo por que habiendo sabido, que se seguía causa contra él, en uno de los juzgados de primera instancia de esta ciudad, se vio en la necesidad de huir, sin perjuicio de hacer conocer su inocencia. Si la encarcelación en España, no causase perjuicios, pudiera hallarse en esta fuga, una presunción de criminalidad.

   Con fecha 14 de diciembre de 1859, el notario don Miguel Álvarez, da cuenta al juez, de no haber podido notificar a Viñuela, lo relativo a su causa, por ignorarse su paradero. Pero por noticias adquiridas se dice, que en Jerez de la Frontera, ha fallecido el día 13 de agosto del mismo año, en la collación de Nuestro Señor el Salvador, con cuyo motivo, S.S. mandó se libre carta orden, al cura de la referida parroquia, para que en el caso de ser cierto, remita copia de la partida de defunción del susodicho Miguel Viñuela, como asimismo, despacho al de Burguillos, para que notifique y haga saber en debida forma, a la Juliana Marín, el auto, recibiéndose esta causa a prueba.- Firman: el juez doctor Vigil y el notario Miguel Álvarez.
Pág. 143 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   En 21 de diciembre de 1859, se recibió por correo ordinario la partida de defunción, que dice así:
          Parroquia del Salvador.- Libro 6 de defunciones.- Folio 9.
          Jerez de la Frontera y agosto trece de mil ochocientos cincuenta y nueve. Hoy ha muerto Miguel Viñuela, natural de Viñuela, Provincia de Zamora, de edad de cincuenta y dos años, ejercicio del campo, hijo de Alonso, natural de id. (se ignora el nombre de la madre), de estado casado, con Juliana Marín, natural de Burguillos, provincia de Sevilla, vivía en esta collación del Salvador, Parroquia Mayor, Plaza de Benavente nº 2. No recibió Sacramentos, ni testó. Falleció de cáncer, y se enterró en el cementerio general de esta ciudad.- Y para que conste, lo firmo en dicha ciudad a catorce de agosto de mil ochocientos cincuenta y nueve.- José Mª Meléndez.
          Concuerda esta partida con su original, en el libro y folio citado, a que me remito, y como colector de dicha Parroquia, certifico y firmo en Jerez de la Frontera a diecinueve de diciembre, año del sello.- José Mª Meléndez.

   Ya hemos visto cómo el señor cura comete en su certificado el error de considerar al fallecido natural de Viñuela, por lo demás, todo es esclarecedor, y a la vista de los hechos, y siguiendo instrucciones del señor provisor del arzobispado, se comunicó la noticia a Juliana Marín, quién respondió que ella ya sabía que su marido había muerto el día 12 de diciembre de 1859.
Pág. 144 del libro "El señorío de Burguillos (Sevilla); una aproximación a su historia".
   A la vista de la desaparición del principal y único encartado, el proceso fue interrumpido y sobreseído.
   Es posible que los lectores, picados de curiosidad, se hagan la siguiente pregunta:
   ¿Qué fue de Juliana Marín, después de vivir unas experiencias, que dejarían en su espíritu honda huella, sin duda?
   Para satisfacer esta curiosidad, voy a incluir como final y remate de este trabajo, algunos datos relacionados con esta señora.
   Juliana Marín, había nacido en 1813, y tenía por lo tanto 29 años, cuando se casó en segundas nupcias con Miguel Viñuela en 1842. Su marido murió en 1859, quedando nuevamente viuda con 46 años. Tres años más tarde, concretamente el 29 de octubre de 1862, y ya con 49 años, contrajo un tercer matrimonio en Burguillos, con Antonio Mª Gadea Cerero, 20 años más joven que ella, pues había nacido en dicho pueblo el 23 de mayo de 1833. Le llamaban el tío Escacena, porque sus ascendientes inmediatos eran oriundos de este pueblo.
   En el padrón de 1885, se anota que ambos viven en la calle Real nº 31. Estuvieron juntos 37 años, en que la muerte los separó, pues Juliana falleció contando 86 años, y fue enterrada en el cementerio del pueblo, el día 21 de septiembre de 1899.
   Su marido la sobrevivió 11 años, y falleció de un ataque de asma; curiosamente un 21 de septiembre también, pero de 1910, y fue enterrado en el mismo cementerio.

lunes, 3 de junio de 2019

Geografía: El arroyo de Mingo Miguel, en Burguillos.

   Mostramos en Historia de Burguillos una pequeña reseña del Arroyo de Mingo Miguel, de Burguillos. Señalar que toda la información aquí mostrada proviene del Instituto Geográfico Nacional, Geoenciclopedia y de Google Maps.
Mapa del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de Mingo Miguel.
  Los arroyos son flujos de agua casi continuos, pero a diferencia de los ríos, su longitud es menor así como su caudal, entendiendo este como el volumen de agua que contiene. Seguramente has escuchado que un río es muy caudaloso; esto alude al hecho de poseer “mucha agua”, lo que no sucede con los arroyos. Los arroyos son pequeños y de escasa profundidad, con márgenes casi verticales compuestos de suelo y sedimento en vez de roca. Su caudal puede variar en las distintas épocas del año, por lo que durante algún tiempo el flujo de agua de algún arroyo se ve interrumpido y se seca. Esto es más común en épocas de sequía o de falta de lluvias en verano o invierno.
   Al igual que otros cuerpos de agua, pueden desembocar en el mar o en grandes cuerpos de agua dulce. Poseen un lecho rocoso y muchos son fácilmente vadeables, es decir, pueden cruzarse a pie, sin necesidad de una embarcación. La navegación en los arroyos es normalmente posible solo para embarcaciones muy pequeñas y únicamente cuando el caudal lo permite, puesto que sería imposible para un barco navegar por tan pequeño cuerpo de agua.
Mapa de parte del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de Mingo Miguel desde su nacimiento hasta llegar a la altura de los enclaves de El Coro y la Casa de San Juan.
   Pese a sus reducidas dimensiones, los arroyos constituyen una gran parte de las aguas de una región o un país, ya que se originan con relativa facilidad. Por ejemplo, un pequeño chorro de agua que cae de un glaciar o una depresión en el suelo cuya agua proveniente de las lluvias se desborda tierra abajo pueden originar un curso de agua pequeño que llega a tomar las características de un arroyo. Con frecuencia su existencia depende del agua de las lluvias.
   Algunos arroyos ostentan un nombre con el que lo conocen los pobladores de una región, pero muchos, debido a que tienden a secarse, carecen de un nombre fijo y ni siquiera figuran en los mapas. A menudo son considerados poco importantes ya que no llevan agua durante todo el año como los ríos, pero conforman un valioso recurso para los seres vivos e incluso para los ríos, cuyas aguas pueden ser alimentadas por las de los arroyos.
Mapa de parte del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de los Carrizos y del Pilar de la Dehesa desde que pasa entre los enclaves de El Coto y la Casa de San Juan, hasta pasar entre los enclaves de la Casa de la Dehesilla de Mudapelos y El Alamillo.
   Sí, es posible diferenciar algunos tipos de arroyos por sus características particulares. Por ejemplo, los llamados arroyos de cabecera son las secciones donde comienzan los ríos y por ende, son las partes más altas de estos. Una clasificación de corrientes las separa según su relación con el tiempo. Así, los arroyos son perennes si sus aguas fluyen durante todo el año, son intermitentes si solo fluyen durante ciertas épocas del año y efímeros cuando sus aguas fluyen únicamente después de llover.
   No importa su tamaño; los arroyos son una fuente de agua para cualquier ser vivo que la necesite. Los arroyos, por más pequeños que sean, son una fuente de agua para cualquier ser vivo que la necesite. Los más grandes y los perennes conforman todo un hábitat para muchas especies de peces y anfibios y proporcionan agua tanto a estos como a animales más grandes. Peces como las percas, las mojarras, y los bagres; aves como patos y garzas; mamíferos como las nutrias, los puercoespines, las ardillas, las zarigüeyas y los murciélagos; anfibios como los sapos y las ranas: todos estos y más animales pueblan arroyos de distintas partes del mundo. A lo largo de crecen hierbas, plantas cortas y árboles adaptados a la presencia de agua, así como musgos.
Mapa de parte del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de los Carrizos y del Pilar de la Dehesa desde que pasa entre los enclaves de la Casa de la Dehesilla de Mudapelos y El Alamillo, hasta desembocar en el Arroyo de Mudapelos.
   La contaminación, la explotación de sus recursos, el uso de su suelo como terrenos de cultivo y en general la urbanización son amenazas vigentes que ponen en peligro o terminan con los arroyos, lo que a su vez afecta a los seres vivos incluidos los humanos.
   Los arroyos permiten la recarga de agua de humedales, ríos, lagos y otros cuerpos de agua. Brindan un hogar, alimento y refugio a cientos de especies animales y vegetales, contribuyen a mitigar los daños de las inundaciones y filtran contaminantes. Estas bondades son posibles solo si los arroyos mantienen su estado natural óptimo.
   El Arroyo de Mingo Miguel, es un afluente del arroyo de Mudapelos por su margen izquierda, que a su vez (ya con el nombre de Arroyo de La Calderona) lo es del río Guadalquivir, por su margen derecha.
Fotografía aérea de parte del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de Mingo Miguel desde su nacimiento hasta llegar a la altura de los enclaves de El Coro y la Casa de San Juan.
   El origen del Arroyo de Mingo Miguel es un afloramiento en la Fuente del Berro (en el término municipal de Castilblanco de los Arroyos), a unos 290 m. de altitud, a 7,12 km en línea recta del ayuntamiento de Burguillos. Sus aguas se vierten en el Arroyo de Mudapelos en las inmediaciones del Cortijo de Mudapelos, que a su vez vierte sus aguas (ya con el con el nombre de Arroyo de La Calderona en el río Guadalquivir a la altura del Cortijo de Sotillo Volante, en el término municipal de Alcalá del Río, a 20 m. de altitud, tras recorrer en dirección norte sur aproximadamente unos 20 kms. El Arroyo de Mingo Miguel, recibe las aguas de un pequeño arroyo sin nombre conocido (más bien habría que hablar de escorrentía) que corre poco más de 1 km, entre la propia Fuente del Berro y el Cerro del Caballo en el término de Castilblando de los Arroyos, poco antes de internarse en el término municipal de Burguillos, en su margen derecha. Posteriormente también recibe las aguas de otras escorrentías a derecha e izquierda ya en el término municipal de Burguillos.
Fotografía aérea de parte del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de los Carrizos y del Pilar de la Dehesa desde que pasa entre los enclaves de El Coto y la Casa de San Juan, hasta pasar entre los enclaves de la Casa de la Dehesilla de Mudapelos y El Alamillo.
   Tras su nacimiento en la Fuente del Berro, baja en dirección al Cerro del Caballo (en el término municipal de Castilblanco de los Arroyos, por el que recorre sus primeros 1.500 metros de curso fluvial), el Arroyo de Mingo Miguel se adentra en nuestro término municipal casi en paralelo al término municipal de Villaverde del Río, pasando junto al paraje de la Casa Nueva del Coto y el de la Casa de las Piedras Gordas (Villaverde del Río) en sentido Sur, adentrándose en el término municipal de Villaverde del Río, que no abandonará hasta desembocar en el Arroyo de Mudapelos ya en el término municipal de Burguillos en el que ha entrado unos 500 m. antes. Señalar que en ese trayecto por el término municipal de Villaverde pasa bajo el Canal del Viar a la altura de la Casa de la Dehesilla de Mudapelos (T.M. de Burguillos) y El Alamillo (T.M. de Villaverde del Río).
Fotografía aérea de parte del término municipal de Burguillos en el que aparece el Arroyo de los Carrizos y del Pilar de la Dehesa desde que pasa entre los enclaves de la Casa de la Dehesilla de Mudapelos y El Alamillo, hasta desembocar en el Arroyo de Mudapelos.
   Nuestro Arroyo de Mingo Miguel no lleva agua durante todo el año, dependiendo enormemente de las lluvias que alimentan los afloramientos que lo surten, y por otra parte ha sido importantísimo en la historia de nuestro pueblo puesto que en las inmediaciones de su desembocadura en el Arroyo de Mudapelos se asentó desde tiempos prehistóricos el enclave que ha llegado a nuestros días como Cortijo Mudapelos, de capital importancia en la economía de nuestro pueblo.
   La denominación del Arroyo de Mingo Miguel hay que buscarla en el propio nombre que vendría a derivar del nombre de Domingo Miguel, probablemente algún propietario en tiempos pasados de algunas de las fincas por las que discurre el propio arroyo en su curso fluvial.